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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Agustín de Hipona : La decadencia del imperio


El cristianismo prominente, tanto por parte de atanasianos, como por arrianos había prácticamente dejado de ser neutral, por lo que no había objeción a tomar las armas si el estado lo solicitaba, fue una de las primeras concesiones que la llamada religión estatal había dado al estado. Habían surgido miembros, que con la actitud de Eusebio de Cesarea, veían al emperador romano como nombrado por Dios para los intereses de la iglesia y al imperio como medio para su propagación y dominación.
Lejos quedaban los tiempos de Tertuliano en el que los cristianos todavía presumían de no tomar las armas o abandonarlas si siendo soldado abrazaba la fe cristiana. Esta neutralidad en asuntos políticos y militares, solamente era observable entre los restos de aquellos grupos que habían sido discriminados entre ellos los montanistas, novacianos, y en menor medida los priscilianos y donatistas.
Por otro lado los líderes religiosos de Roma, desde Dámaso habían tomado posiciones de superioridad sobre los demás nunca vistas anteriormente, entre ellos estuvo Siricio, quien para el año 390 adoptó el titulo PAPA, para autodesignarse. La palabra «papa» sin embargo es de origen griego, no latino y fue en Alejandría, no en Roma, en donde primeramente se llamó «pope» a los obispos, pero a Siricio se debe el uso del nombre Papa en latín para autodesignarse como obispo de los obispos, según afirman algunos, el termino eran las siglas de : "Petri-Apostoli-Potestatem-Accipens". En cualquier caso, todavía faltaban algunos años para que este titulo dignificara al llamado vicario de la iglesia. El mismo Siricio también de alguna manera animó a los clérigos al celibato como buena costumbre entre los obispos, presbíteros y diáconos, ya algunos años atrás se estableció que los clérigos que quisieran llevar una vida monacal fuesen obligatoriamente célibes, por razones practicas y económicas claro, sin embargo no fue hasta el siglo X que fue impuesto como regla para todos los sacerdotes. Pero fue curioso como lo que se condenó durante años, la vida aislada, el ascetismo de algunos movimientos gnósticos, o la vida célibe de grupos como los marcionistas, ahora son aceptados incluso utilizados como una buena practica para los cristianos mas entregados.
Otra concepción o que se empezó a enfatizar sobe todo en la iglesia salida de Nicea fue la de dar énfasis a María, ahora ya no como "madre de Cristo" o "madre del Señor", sino llegando al extremo de darle el titulo de "Madre de Dios", a finales del siglo IV aparece liturgias y oraciones relacionadas con su veneración, aunque todavía lejos de la cuasi-adoración que se estableció en tiempos posteriores.
En el año 381, en el concilio de Constantinopla, se estableció definitivamente en la mayoría de las iglesias como aceptado y ortodoxo la dualidad nicenica de Atanasio, añadiendo además al Espíritu Santo como tercera persona de la Trinidad. Así fue como el arrianismo pasó de ser la alternativa a ser considerado como herejía; lo cual no significó la desaparición de este, pues en Hispania, en la zona de influencia de los germanos y otros pueblos godos y visigodos, el arrianismo era la fuerza mayoritaria, por no decir la única y la ortodoxa, considerando como herejes los nicenicos.
Llegó a ser tal la situación que en la hispania dominada por las hordas godas, el arrianismo se impuso, incluso se dice que poco antes de su muerte el viejo Osio de Cordoba, abrazó las ideas antitrinitarias arrianas, aunque como ya apuntamos antes, quizás por presiones externas, o sencillamente por senilidad. En cualquier caso en la parte mas occidental del imperio la división religiosa de la cristiandad continuo.
Fue esa división religiosa la que propicio la situación que llevaría a otra de las rupturas mas grandes con los origines doctrinales y de perspectivas del cristianismo. En el año 408, tras una decadencia y debilidad acentuada, Roma pierde Hispania que pasa a manos de las hordas visigodas, vándalos y suevos. Años atrás los godos o visigodos, como se les llamaba a los godos asentados en la zona germana y del oeste europeo, habían aceptado el arrianismo como religión oficial, gracias sobre todo al liderazgo religioso de Ulfilas, quien hizo incluso una traducción de la Biblia al idioma godo y quien enseñó a su pueblo la forma tradicional con la que habían conocido al cristianismo, es decir la influencia contraria al nicenico.
Bajo esas circunstancias en el año 386 aparece dentro del cristianismo nicenico la figura de Agustín de Hipona, quien aunque nació en el seno de una familia supuestamente cristiana de la rama arriana, llegó a ser el mayor representante de la ideología nicenica. No sabemos como, pero tal vez por instancias de un padre poco religioso, o por sus propias dudas e inquietudes, siendo joven rechazó el bautismo y abandonó el cristianismo, fue enviado a estudiar a Cartago, donde después de pasar por diferentes escuelas de retórica y neoplatonismo, tuvo un acercamiento al maniqueísmo, a través del cual es posible que tuviera una visión racionalista de las cosas. Estos habían evolucionado hasta el grado de estar muy lejos del cristianismo, de hecho las acusaciones que estos tenían sobre las escrituras a las que acusaban de haber sido manipuladas, le hacía desconfiar de acercarse a ellas. Después de nueve años entre los maniqueos donde ya resaltó su progreso, poco a poco lo abandonó. Fue su contacto con un prominente obispo maniquéo llamado Fausto quien lo dejó decepcionado, pues le pareció poco racional en sus explicaciones ya que no obtuvo de el las respuestas que buscaba sobre sus dudas; lo defraudó a tal grado que en poco tiempo pasó a abandonar la fe maniquea y convertirse en un escéptico en materia religiosa. En realidad el buscaba la razón de todas las cosas y la explicación a todo, pero lejos de conformarse en la simplicidad quería una especie de teoría del todo. Desde el origen de la vida hasta el propósito de esta y su destino. Es muy posible que sus inquietudes tuvieran mucho que ver con las que tuvo en su día Marción sobre todo por entender el origen del mal.
Poco después del año 383 tiene contactos con un cristiano llamado Ambrosio y mas tarde con Simpliciano, por medio de estos tuvo un acercamiento al cristianismo nicenico en Roma, quizás lo convenciera el entender que no había contradicción entre el antiguo y el nuevo testamento sino mas bien se complementaban. Es posible que también tuviera cierto contacto con los escritos de Orígenes, sobre todo los relacionados con su explicación alegórica de los relatos del AT y estas explicaciones espirituales le influyeran para su posterior elaboración de su enseñanza también llena de alegorías y que significó el final absoluto a la simplicidad de las creencias cristianas. En pocos años, ya a finales del siglo era nombrado obispo, esto fue en el 397, aunque con mas deseos monásticos que de dirección, desde ese puesto empezó a escribir y razonar sobre la gran cuestión que tantos años le había traído de cabeza, el origen del mal.
La invasión y saqueo de Roma por parte de los bárbaros visigodos dirigidos por Alarico, fue un duro golpe para el imperio; pero no solo para este, que ya años atrás había desplazado la ciudad imperial o sede del emperador a Ravena, sino también para la triunfante cristiandad que hasta ese entonces veía a Roma como la ciudad eterna y se llegaba a pensar que era la ciudad de Dios, protegida por el, la sede apostólica, casi la ciudad santa.
Aquello por lo tanto resultó un severo revés que hizo que muchos dudaran y se sintieran culpables del abandono de este por causa de la relajación de la iglesia. Poco tiempo después grupos afines al paganismo culparon al cristianismo de la degradación de Roma o de su debilidad y por tanto de su caída. Algunos milenaritas, entre ellos montanistas, donatistas y otros quizás vieron en esta nueva situación los inicios del fin del sistema o del mundo y por lo tanto la cercanía del Reino milenario de Cristo.
Sin embargo para el racionalista Agustín fue la oportunidad de dar a conocer sus ideas y su teoría del todo, que mas tarde llegaría a ser la base de la teología de la cristiandad hasta nuestros días. Poco después de aquellos acontecimientos inicio su gran obra "La ciudad de Dios" que no es otra cosa que un compendio del propósito de Dios desde su inicios hasta el fin de los tiempos. De alguna manera explicó una especie de dualismo tal como hiciera Marción, pero no en todo su contexto, ni aplicado a Dios tal dualismo, pues para Agustín era uno aunque trino. Mas bien el da a conocer como desde el principio hubo la ciudad de Dios que no era otra que el conjunto de hombres y mujeres fieles en contraposición con la del diablo, el mundo en general en confrontación con los ciudadanos de la "Ciudad de Dios", los cristianos. Como ya se explicó en el capitulo relacionado con Ulfilas, Agustín entendió que el hecho de que Alarico y los suyos respetaran las iglesias, significaba que esta estaba protegida por Dios, aunque como ya vimos antes realmente aquello se lo debía a la pacifista predicación de Ulfilas, que aunque no evitó las guerras de sus gobernantes, pero por lo menos infundió el respeto de estos por lo religioso, sobre todo si se relacionaba con el cristianismo.
En asunto de la trinidad fue defensor del nicenismo triunfante en Constantinopla en el año 381. En otros asuntos también motivos de controversia menos apasionantes, pero no por ello menos importantes, Agustín no quiso tomar partido claro. Tal es el caso del llamado traducianismo de las almas, así mientras rechaza un traducianismo material, como el explicado por Tertuliano, plantea cuestiones que a su modo de ver dificulta su aceptación lógica ¿Como es posible un traducianismo físico? ¿Cómo puede darse si el alma es realmente espiritual? Pero, a la vez, también hace notar las dudas que presenta el llamado creacionismo, que al parecer muchos otros defienden, así surgen las siguientes cuestiones : ¿cómo se compagina la creación por Dios de cada alma con la transmisión del pecado original? Si el alma viene directamente de Dios, ¿cómo explicar el pecado original, sin hacer responsable a Dios? Sin embargo no rechaza ni una ni otra hipótesis, ni toma partido por una explicación u otra. Se sabe que a partir de Agustín se fueron introduciendo costumbres en la cristiandad, como las relacionadas con el rito del bautismo, la costumbre de que el sacerdote que ofrece dicho bautismo respire sobre el rostro con el fin de exorcizar el espíritu maligno. Agustín hace uso de esta práctica de exorcizar para demostrar la existencia del pecado original. Entonces la frente y el pecho del bautizado son signados con la cruz, el símbolo de redención.
En otros asuntos como la esperanza del milenarismo, que años atrás había sido motivo de especulación, el tomó postura y de manera contundente en el asunto de la siguiente manera, uno de sus comentarios al respecto fue :
Para maniatar y amarrar a este fuerte, vio el Apóstol en el Apocalipsis a un ángel que bajaba del Cielo, que tenía la IIave del abismo y una grande cadena en su mano, y prendió, dice, al dragón, aquella serpiente antigua que se llama Diablo y Satanás, y le ató por mil años, esto es, reprimió y refrenó poder que usurpaba a éste para engañar y poseer a los que había de poner Cristo en libertad. Los mil años, por lo que yo alcanzo pueden entenderse de dos maneras: porque este negocio se va haciendo los últimos mil años, esto es, en sexto millar de años, como en el sexto día, cuyos últimos espacios van corriendo ahora, después del cual se ha de seguir consiguientemente el sábado que carece de ocaso o postura del si es a saber, la quietud y descanso de los santos, que no tiene fin; de manera que a la final y última parte de es millar, como a una última parte del día, la cual durará hasta el fin del siglo, la llama mil años por aquel modo particular de hablar, cuando por todo se nos significa la parte, o puso mil años por todos los años de es siglo, para notar con número perfecto la misma plenitud de tiempo. "pues número millar hace un cuadrado sólido del número denario, porque multiplicado diez veces diez hace ciento, la cual no es aún figura cuadrada, sino llana o plana, y para que tome fondo y elevación y se haga sólida, vuélvense a multiplicar diez veces ciento y hacen mil Y si el número centenario se pone alguna vez por la universalidad o por el todo, como cuando el Señor prometió al que dejase toda su hacienda y le siguiese, «que recibirá en este siglo el ciento por uno; lo cual, explicándolo el Apóstol en cierto modo, dice: «Como quien nada tiene y lo posee todo; porque estaba antes ya dicho, «el hombre fiel es señor de todo el mundo, y de las riquezas: ¿cuánto más se pondrán mil por la universalidad donde se halla el sólido de la misma cuadratura del denario?(La ciudad de Dios VII , 4,5)
Así parece entender Agustín que el periodo de tiempo llamado milenio ha de verse como un periodo largo, pero no limitado a una cantidad de años, sino a todo el tiempo en el que la iglesia tendría vía libre para esparcirse sin la oposición del demonio. Aunque bien leído, tambien parece entender que a patir de ese momento en el que se encontraba la iglesia, libre de persecuciones, era el inicio de esos mil años de paz. Para explicar el hecho de que el diablo fuese abismado y aplicando al periodo de la aparición de la iglesia llegó, haciendo uso de la retórica a la siguiente interpretación simbólica :
Así también se entiende lo que leemos en el real Profeta: «Acordóse para siempre de su pacto y testamento y de su palabra prometida para mil generaciones, esto es, para todas. Y le echó, dice, en el abismo, es a saber, lanzó al demonio en el abismo. Por el abismo entiende la multitud innumerable de los impíos, cuyos corazones están con mucha profundidad sumergidos en la malicia contra la Iglesia de Dios. Y con este entredicho y clausura se le prohibe al demonio y se le veda el engañar y seducir a aquellas gentes que, perteneciendo a Cristo, engañaba o poseía o antes, porque a éstas escogió Dios y el determinó «mucho antes de crear el mundo sacarlas de la potestad de las tinieblas y transferirlas al reino de su amado Hijo, como lo dice el Apóstol, ¿Y qué cristiano hay que ignorar que el demonio no deja de engañar al presente a las gentes llevándola, consigo la las penas eternas, pero no a las que están predestinadas para la vida eterna? No debe movernos que muchas veces el demonio engaña también a los que, estando ya regenerados en Cristo, caminan por las sendas de Dios, «porque conoce y sabe el Señor los que son suyos». (La Ciudad de Dios VII, 5,6)
Al dar a entender, que durante el tiempo del triunfo de la iglesia, el Diablo estuviese abismado, con el tiempo dio lugar a la idea de que el diablo está en el llamado infierno, donde tambien van las almas de los impíos. De hecho por ese tiempo la influencia gnostica-maniquéa de Agustín, le hizo introducir de forma abierta la idea de un infierno de fuego pues dice : Es mi opinión que la naturaleza del infierno-fuego y la ubicación del infierno no son conocidos por ningún hombre a no ser que el Espiritu Santo lo revele en forma especial (La ciudad de Dios XX, 16).
Y continúa Agustin con su interpretación o explicación sobre la situación del Diablo :
Y de éstos a ninguno engaña de modo que caiga en la eterna condenación. Porque a éstos los conoce el Señor, como Dios, a quien nada se le esconde ni oculta, aun de lo futuro; y no como el hombre, que ve al hombre de presente (si es que ve a aquel cuyo corazón no ve); pero lo que haya de ser después, ni aun de sí mismo lo sabe. Está atado y preso el demonio y encerrado en el abismo para que no engañe a las gentes, de quienes como de sus miembros consta el cuerpo de la Iglesia, a las cuales tenía engañadas antes que hubiese Iglesia, porque no dijo para que no engañe a alguno, sino para que no engañe ya a las gentes, en las cuales, sin duda, quiso entender la Iglesia, has- ta que finalicen los mil años, esto es, lo que queda del día sexto, el cual consta de mil años, o todos los años que en adelante ha de tener este siglo. (La Ciudad de Dios VII , 7,8)
Independientemente de la profunda e interesante filosofía cristianizada de Agustín, lo mas importante de su contribución al cristianismo nicenico, fue poner las bases para un cambio en lo que tenía que ver con las creencias milenaristas y apocalípticas defendidas hasta ese momento, aunque no fuera el único, pues ya Eusebio de Cesarea, había mostrado sus reticencias hacia un Reino milenario literal, de allí sus ataques a montanistas y novacianos, firmes defensores de dicha esperanza. No obstante nunca había sido atacado ni considerada heréticas las creencias y la espera de un milenio, aunque se iba diluyendo poco a poco el arraigo de dicha enseñanza sobre todo durante el siglo IV, y sobre todo cuando el cristianismo se había convertido en la religión oficial y por lo tanto las persecuciones y sufrimientos que tanto les hacía esperar un milenio de paz bajo el gobierno teocrático de Cristo, era deseado y esperado con ansiedad.
Es más, algunos llegaron a pensar que este triunfo de la iglesia sobre el paganismo, significaba el inicio de la era milenaria que esperaban, como ya lo había dado a entender el propio Eusebio décadas atrás, cuando en su Discurso de las Tricenales, o celebración del treinta aniversario del gobierno de Constantino, haciendo apología del poder imperial llegó a decir lindezas como estas : Nuestro emperador es como el sol radiante. ....Investido de la imagen de la monarquía celestial, levanta su vista hacia lo alto y gobierna regulando los asuntos del mundo según la idea de un arquetipo, entregandose a imitar la soberanía del Soberano celeste. Al rey único sobre la tierra corresponde el Dios único, el rey único en le cielo, el único Nomos y logos regio...(Trakontaeterikos, III,6)
Poco le faltó a Eusebio para identificar al emperador romano con el rey esperado del Apocalipsis, pero algo similar sucedió con Osio de Cordoba y otros prominentes obispos o pensadores cristianos de la época, esto mostraba la euforia que el cristianismo triunfante disfrutaba en aquel tiempo, por ello muchos albergaban la creencia del advenimiento del milenio en esa era en la que entraban. Era en cierto modo lógico pensar para los nicenicos triunfantes al final de siglo, que estaban entrando en el periodo de gloria y dominio de la iglesia y es posible que hasta Agustín albergara esa idea, interpretando el milenio del Apocalipsis de forma literal, quizás confiados en la posible fusión de poder entre la iglesia y el imperio.
Pero las nuevas circunstancias, por el deterioro del poder de Roma, asediada en todas sus fronteras y sobre todo por el empuje godo del norte, hacían presagiar negras perspectivas. La invasión de Roma por parte de Alarico, aparte de desalentar a los nicenicos sobre su posición o la posición de Roma sobre el mundo, unido a las acusaciones de los paganos acusando al cristianismo de ser el culpable de la caída de Roma en desgracia, les hizo desanimarse y las enseñanzas del de Hipona, fueron lo que necesitaban para reinterpretar su situación y entender que Roma no era la ciudad eterna, sino la propia Iglesia.
Además de esto Agustín fue uno de los defensores de la llamada "teología de la gracia Divina", por la que los cristianos son salvos por la gracia de Dios, no por sus méritos o logros. Llega a dar a entender que Dios imparte esta gracia a los cristianos una vez que aceptan el bautismo y esto les hace tener asegurada la salvación, pues no solo perdona pecados cometidos, sino por esta gracia evita que el cristiano los cometa. De esto vino la famosa ideología protestante del una vez salvos , siempre salvos. Aunque Agustín matizaba que era necesario el papel auxiliador de lo que el llamó la ciudad de Dios, la iglesia a la que tenian que acercarse todos los que buscaban salvación.
Agustín, tambien siguiendo la idea ya plantada por Origenes, y defendida por Jerónimo y Ambrosio, sobre la corrupción de las relaciones sexuales, abogó por la abstinencia. En realidad la idea surgio al pensar que la naturaleza humana al ser tan corrupta, algunos placeres, como el buen comer, (gula), el uso del sexo,(lujuria)la arrastraban al pecado. Por ello, era necesario reducir al minimo o evitar si se podía, todo lo relacionado con esas naturales sensaciones, y animaban a la vida ascetica y monacal. No se pudo establecer una prohibición del matrimonio a los obispos y diaconos, pero eran esas las intenciones de Agustin, pero si logró que ocurriera eso con llas comunidades de monjes que empezaban a fundarse de muchas lugares de Africa y fuera de este. En su contra tenía a Joviniano, quien siendo un monje célibe, fue al principio firme defensor de la santidad por medio del ascetismo alimenticio y sexual que Agustín predicaba, pero al leer las escrituras, en las que lejos de prohibisrse se animaba su práctica. Es posible que Joviniano leyera la carta de Pablo a los Corintios en los que dice : El marido pague a la mujer la debida benevolencia; y asimismo la mujer al marido. La mujer no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la mujer. No os defraudéis el uno al otro, a no ser por algún tiempo de mutuo consentimiento, para ocuparos en ayuno y oración; y volved a juntaros en uno, para que no os tiente Satanás a causa de vuestra incontinencia(1 Cor 7:3-5).
Posiblemente le haya chocado que el mismo apostol denunciara profeticamente lo que ahora estos querían imponer al decir : Pero el Espíritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios; que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse y mandarán apartarse los hombres de las viandas que Dios creó para que, con acción de gracias, participasen de ellas los fieles que han conocido la verdad (1Timoteo 4:1-3. )
De esa manera Joviniano puso al descubierto el error en el que estaba cayendo Agustín, por ello defendió el matrimonio y la no prohibición del sexo dentro de este, como el deleitarse con los alimentos que Dios ofrecia a los fieles. Esto provocó la reacción de Agustín quien utilizando toda su influencia y el apoyo que tenía por parte del Obispo de Roma en ese momento Siricio, se acusó a Joviniano de pelagianismo y fue expulsado como héreje.
Así podemos afirmar que las enseñanzas de Agustín de Hipona marcan un antes y un después, son un punto de inflexión, que separarían a las diferentes tendencias cristianas de la mas grande la nicenica, y que darían paso poco a poco a la idea de que la iglesia católica es universal el único camino a la salvación era el cielo. Aunque por supuesto a lo largo del tiempo de nuevo surgieron personajes que cuestionaron estas doctrinas, pero jamás hubo marcha atrás, a partir de entonces Agustin se convirtió en el referente y sus escritos llegaron a tener tanto o mas peso que las escrituras. Ejemplo claro lo tenemos al ver lo que ocurriera con el Apocalipsis , que se fue ocultando y reutilizando sus símbolos para otros usos muy distintos para los que originalmente se habían escrito y solo en determinadas épocas y momentos se reabrirían sus paginas para darle la interpretación profética que originalmente tuvo.

2 comentarios:

  1. Excelente información sobre Agustín d Hipona, yo he leído su biografía en la enciclopedia católica y ahí menciona también como el empezó a tratar de entender la personalidad de Dios Padre y la de Jesús. Lastima que se enredo tanto en sus razonamientos humanos que lo llevaron a poner por un lado las sagradas escrituras, sospecho que el diablo mismo tuvo que ver en su enredo teológico, sabiendo cuan influyente había llegado a ser en los ámbitos del cristianismo apostata de roma. Me encantaría poder obtener su libro, pero no creo que este disponible en mi pais, lo ofrecen en forma digital?

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