Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

El Apocalipsis de Juan, el revulsivo necesario

Papiro Chester Beatty del Apocalipsis Siglo II

El Apocalipsis de Juan, el libro que cierra lo que se conoce como Nuevo Testamento, lejos de ser un libro extraño y difícil de entender, vino a ser un revulsivo para el cristianismo, por el hecho de animar a una esperanza milenarista y crear una esperanza de juicio final y futuro prometedor para la vida terrenal. El escrito que en un principio se dirigía a las congregaciones de Asia, pronto llegaría a todos los rincones y fue rápidamente reconocido sin ninguna duda, aunque también fue motivo de controversia por su interpretación.

Pero para el siglo II, incluso a finales del primero era aceptado sin tapujos como libro canónico. Era el final de una época, la primera época del cristianismo, un cristianismo ya formado ideológicamente, dirigido por la sucesión apostólica. Ahora venia una nueva etapa en el que el cristianismo se expandiría aun mas y se asentarían y conformarían sus escritos, un cristianismo todavía unido ideológicamente hablando, pero con algunas lagunas en lo organizativo.

Llevaban décadas de intensa persecución y en los pocos lugares en los que no eran perseguidos, la monotonía y la impaciencia se apoderaban de algunos, que ya pensaban que el fin no vendría nunca. Ya no valía simplemente predicar la resurrección de Jesús, había pasado mucho tiempo de ello y ya apenas quedaban testigos de ello. Eso estaba provocando una situación por un lado de desaliento y por otro de comodidad y asimilación de costumbres poco sanas para el desarrollo del cristianismo.

Por otro lado el libro de Apocalipsis, lleno de simbolismo, analogías y visiones celestiales, les venía a refrescar la mente sobre la salvación, la esperanza del prometido nuevo mundo y el fin de todas las persecuciones.

Hay quienes afirman que los simbolismos del libro de Apocalipsis, eran mensajes cifrados debido a la persecución a la que se veían presionados los cristianos, pero tenemos que tener en cuenta que a finales de siglo se había suavizado un poco dicha persecución, por lo menos en la zona oriental, hasta el grado que el propio Juan poco después habría de ser liberado.

Por otro lado, los simbolismos utilizados en Apocalipsis en su mayoría no eran nuevos o ajenos a los usados por los escritores del llamado Antiguo Testamento, por ello eran familiares a la mayoría de los cristianos, aunque no siempre entendidos en su totalidad, pues como sucede con los simbolismos del AT, estos solían tener dos o mas cumplimientos proféticos. Pero para ellos sirvió de aliciente para mantenerse despiertos y atentos a lo que vendría.

También sirvió para dejar claro que es lo que los cristianos esperaban de Dios, términos como el milenio, la destrucción del mundo impío, la resurrección celestial y terrenal el paraíso en la tierra y otros.Los comentarios posteriores muestran que no solo se trató de un libro profético, también fue la base para las mas importantes aportaciones relacionadas con la esperanza y promesas del cristianismo. Por ejemplo algunos comentarios mas cercanos de algunos de sus posteriormente malentendidos detalles, los aporta Justino Mártir, en su primera apología a favor de los cristianos, alrededor del año 140 entre otras cosas mencionaba: acerca de los 1,000 años del Apocalipsis {Apoc. 20:6-9}, que estos culminarán con la resurrección de los impíos. Y sobre que la segunda venida de Cristo y la primera resurrección son acontecimientos paralelos que preceden a los mil años.

Otra importante voz de aquella época posterior a la escritura del Apocalipsis fue Ireneo de Lyon, quien se dice que fuera discípulo de Policarpo, alrededor de finales del siglo II. Este entendía que la bestia de Apocalipsis. 12 y 13 era el mismo anticristo, que la tierra nueva y la resurrección son hechos literales, que acontecerían en un futuro. Aceptaba que los santos resucitados reinarían con Cristo en una tierra renovada. Y entendía como no simbólicos algunos datos numéricos entre ellos el milenio, los tres tiempos y medios que menciona Apocalipsis los interpretaba como son años literales.

Por supuesto con el tiempo hubo cierta oposición al uso y aceptación del libro como parte del canon bíblico, sobre todo en siglos posteriores. Pero ya en las primeras décadas desde su escritura fue una fuente de esperanza y animo para soportar las duras persecuciones a las que se veía abocado el cristianismo en un extremo y otro del imperio. Pero también fue fuente de inspiración de algunas de las mas fuertes vertientes del cristianismo, que en algunos casos se radicalizó utilizando motivos del libro escrito por el envejecido apóstol Juan. Así el primer siglo para el cristianismo acabó con un cristianismo todavía en pleno crecimiento, muy perseguido lo cual sin embargo le daba vida y ya maduro en parte, aunque con algunas lagunas organizativas. Pero, en lo que a conocimiento y bases ideológicas se refiere, completo.

No obstante, se podría decir que para el tiempo de escribirse al libro de Apocalipsis, empezaban atisbos de cambios y sobre todo de malas influencias dentro del propio cristianismo, algunas fueron evoluciones de tendencias ya existentes, pero otras fueron influencias externas introducidas a medida que entraban a formar parte del cristianismo, mentes pensantes de las llamadas altas esferas de la filosofía y conocimiento humano, al principio significaron savia nueva y de gran ayuda en la defensa y explicación del cristianismo a personas de otros niveles culturales, pero que a la larga sería verdaderamente perjudicial para la propia doctrina y organización del cristianismo posterior.

Algo significativo de lo que esperaban los cristianos en aquellos tiempos, fue las referencias apocalipticas, citadas en la conclusión de la Didaché o Doctrina de los apostoles leemos así : Velad por vuestra vida; procurando que estén ceñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas, y estad dispuestos, porque no sabéis la hora en que vendrá el Señor. Reuníos a menudo para buscar lo que convenga a vuestras almas, porque de nada os servirá el tiempo que habéis profesado la fe, si no fuéreis hallados perfectos el último día. Porque en los últimos tiempos abundarán los falsos profetas y los corruptores, y las ovejas se transformarán en lobos, y el amor se cambiará en odio. Habiendo aumentado la iniquidad, crecerá el odio de unos contra otros, se perseguirán mutuamente y se entregarán unos a otros. Entonces es cuando el Seductor del mundo hará su aparición y titulándose el Hijo de Dios, hará señales y prodigios; la tierra le será entregada y cometerá tales maldades como no han sido vistas desde el principio. Los humanos serán sometidos a la prueba del fuego; muchos perecerán escandalizados; pero los que perseverarán en la fe, serán salvos de esta maldición. Entonces aparecerán las señales de la verdad. Primeramente será desplegada la señal en el cielo, después la de la trompeta, y en tercer lugar la resurrección de los muertos, según se ha dicho: «El Señor vendrá con todos sus santos» ¡Entonces el mundo verá al Señor viniendo en las nubes del cielo! (Didaché 2, XVI) No cabe duda que tenían claro que algo vendría, sencillamente el libro de Apocalipsis vino a dar más detalles sobre este fin esperado.

Algo que indicaba la influencia del libro de Apocalipsis, fue el hecho de que con posterioridad algunos quisieron atribuirse o atribuir a otros, diferentes libros de tipo apocalíptico o llenos de símbolos, de alguna manera este libro sirvió de inspiración para muchos. También los gnósticos se aprovecharon de la moda y surgieron por doquier escritos apocalípticos apoyando sus enseñanzas y atribuidos a apóstoles o cristianos prominentes desaparecidos, tal fue el caso del Apocalipsis de Pedro, del que aparecieron hasta tres versiones. Gnóstico también es el Apocalipsis de Pablo, en el que supuestamente fue llevado al séptimo cielo y ver el juicio de las almas. Un caso muy particular fue "El pastor de Hermas", aunque no se trata de un libro apocalíptico o profético en el sentido que lo fuera el de Juan, sin embargo está lleno de simbolismos y supuestas visiones del autor, expresado en visiones de una mujer quien le explica y responde todas sus preguntas, una torre sobre las aguas, una bestia con cuatro colores en la cabeza, y una última parte en la que se le dan una serie de doce mandamientos, diez parábolas, una de ellas, trata sobre doce montañas simbólicas, en definitiva este libro tiene todos los ingredientes que hicieron tan llamativo al Apocalipsis, aunque pierde mucho en sus explicaciones, al parecer fue escrito por un judío convertido alrededor del año 150.

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