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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Inicios doctrinales : Rituales y costumbres

Otro aspecto diferencial del cristianismo con respecto a otros movimientos religiosos del momento estaba relacionada con los formalismos y los centros de reunión. Con respecto a la adoración y la forma de los templos cristianos en el primer siglo, poco se sabe, al principio a menudo se les veía en la sinagogas judías, incluso en el templo de Jerusalén, aunque no hay pruebas que estos lugares hayan sido utilizados para reunirse los cristianos, sino mas bien como lugares para sus predicaciones y testimonios a los judíos.

Pero bien es verdad que la manera y algunos rituales de esos lugares fueron mas o menos copiados por los cristianos. En los primeros centros de reunión netamente cristianos, no había imágenes, ni símbolos, pues al igual que los judíos, eran muy escrupulosos con respecto al uso de imágenes. El uso de dibujos o imágenes en los lugares de reunión cristianos no se vio hasta finales del siglo II, y solo se trata de símbolos identificativos y no considerados sagrados. Así hasta el siglo IV, no se ha encontrado prueba alguna que se hicieran imágenes de Jesús, los diferentes apóstoles, o de la cruz o símbolo alguno de la muerte de Jesús en los lugares de reunión cristianos.

De hecho la primera vez que se utilizan imagenes en los templos cristianos es alrededor del año 340 , pero la reacción del cristinismo de entonces fue reacio a ese tipo de costumbres, de hecho una carta de Epifanio obispo de Salamina dice asi : “hallé allí una cortina colgada en las puertas de la citada iglesia, teñida y bordada. Tenía una imagen de Cristo o de uno de los santos; no recuerdo precisamente de quién era la imagen. Viendo esto, y oponiéndome a que la imagen de un hombre fuese colgada en la iglesia de Cristo, contrariamente a la enseñanza de las Escrituras, la desgarré ....Un hombre de tu rectitud debiera ser cuidadoso en quitar una ocasión de ofensa, indigna por igual de la Iglesia de Cristo como de aquellos cristianos que están confiados a tu cargo.” (Jerónimo, Epist. 51:9)

Se habla de congregaciones de cristianos que se reunían en casas particulares, donde se leía porciones de la Biblia, se daba entendimiento de esta y se daba lectura a las cartas apostólicas. El canto parece que también era parte de la adoración desde los inicios, Pablo hace referencia a esta costumbre en varias de sus cartas, (Efesios 5:19; Colosenses 3:16) Al parecer no era una cosa extraordinaria sino que es posible que tuviesen canciones o salmodias que llegaban a prender de memoria (Hechos 16:25).

Por otro lado no se sabe de aquellos tiempos que las reuniones fueran litúrgicas, en el sentido como se suelen ver ahora las misas católicas. No se menciona nada en escritos del primer siglo sobre si los presbíteros debían vestir de alguna manera especial, todo apunta a que no había nada de eso y si alguien entraba en una reunión cristiana le sería difícil distinguir a los presbíteros de los demás. El uso del termino sacerdote no era utilizado por los primeros cristianos, pues les recordaba mucho al uso que los judíos le daban a tal titulo. En el judaísmo, era el sacerdote el que se encargaba del templo, los sacrificios y otras cuestiones rituales. El cristianismo al carecer de tales rituales y de templo, no tenía personas para ese menester.

Por ello el uso mas habitual de presbítero o anciano, obispo o superintendente. A veces se hacia mención de pastores en el sentido general por la obra pastoral que ellos efectuaban. Y solo de manera simbólica se usaba el titulo sacerdote para referirise a la labor que desempeñarían en el cielo como nación de sacerdotes, pero titulo simbólico que aplicaba a todos los miembros con esa esperanza. (1 Pedro 2:9).

La reunión mas conocida y de la que mas detalles se dan era la que coincidía con la pascua judía, y era lógicamente el recordatorio de la última cena de Jesús con sus discípulos, esta según los datos se celebraba de año en año, al igual que la fiesta predecesora la pascua judía era celebrada cada año el 14 de Nisan, no importando el día de la semana que cayese. Fue décadas después ya en el siglo II cuando algunos quisieron establecer el día domingo como fijo y posteriormente hacerlo mensual, semanal y casi diario.

Es digno de resaltar sin embargo el hecho de que nunca se hiciera referencia en la Biblia ni en otros escritos de aquel tiempo, a la celebración de su nacimiento, del cual ni siquiera por los evangelios tenemos datos definitivos sobre su fecha exacta, aunque si se dan detalles que nos llevan a concluir que su nacimiento aproximado fue a lo que hoy sería principios de Octubre. Pero tampoco se encuentran indicios que indique que para esas fechas de octubre se hiciese alguna celebración especial entre los cristianos de los primeros tres siglos.

El hecho de haber poca información y pocos datos arqueológicos sobre los primeros templos o lugares de reunión cristianos, responde sobre todo a razones circunstanciales. La principal era que en los primeros siglo en la mayor parte del imperio romano estaban prohibidos y eran considerados mera secta judía sin derechos a locales de culto ni ceremonias publicas, es difícil encontrar por eso dichos lugares, ya que en la mayoría de los casos se trataba de casas particulares. Ademas es difícil identificarlos por el hecho de que carecían de símbolos tales como imágenes, iconos o estatuas. Estos no aparecen hasta muy avanzado el siglo III.

Para los paganos acostumbrados a los iconos religiosos, era difícil de entender una religión sin amuletos, ni imágenes, ni símbolos religiosos en sus lugares de reunión. Pese a que en el ámbito de acción del cristianismo era común la adoración utilizando imágenes de las diferentes deidades, esto no afectó de ninguna manera al cristianismo naciente, mas bien el carecer de ello, era parte de su identidad.

En el imperio romano sobre todo entre el ejercito, se solían introducir costumbres religiosas relacionadas con las zonas conquistadas o colonizadas. El imperio romano era absorbente en sentido religioso y cultural, de hecho la mayoría de su panteón de deidades eran adaptaciones de los griegos, ademas de su cultura, religión y filosofía. Desde oriente también se importaron diferentes formas de adoración que eran aceptadas y adaptadas al mundo grecorromano. Por ejemplo en la parte mas oriental del imperio se fue introduciendo la adoración de Mitra, una especie de dios-Sol que hacia las ultimas décadas del primer siglo ya se había introducido en Roma, una replica del dios al que los romanos llaman Mitras y cuyo nacimiento se celebraba el 25 de Diciembre décimo mes romano, coincidiendo con el solsticio de invierno.

Unos siglos antes de aquella época y desde Asia menor, sobre todo entre los griegos se adoraba a una diosa llamada Cibeles, quien entre otros títulos ostentaba el de Madre de dioses. También entre los griegos había la famosa Artemis, la versión griega de Cibeles o de la Astarté fenicia, en realidad son todas versiones de una diosa, que parecía estar por encima de los demás dioses, ya sea por ser diosa madre o por otros motivos.. En el caso de Artemis, los romanos la llamaron Diana, era una diosa Virgen, en el mundo griego relacionado con la caza y las parturientas, era curiosa la forma de adoración que se le daba, en las festividades se convertían en procesiones con la imagen de la Diosa-Virgen a la que vitoreaban y danzaban a su alrededor.
Algunas de estas costumbres fueron introduciéndose y adaptándose en el imperio y eran aceptadas con toda naturalidad, cosa que para los cristianos del primer siglo era como un delito contra Dios. El apóstol Pablo, escribió la congregación griega de Corinto advirtiendo sobre la idolatría, (1 Corintios 10:14). Ellos consideraban indigno para un cristiano, hasta comer carne de animales que habían sido sacrificados a idolos, sobre todo a raíz del primer concilio, donde entre otras decisiones se abolió la circuncisión y se prohibió directamente la ingesta de sangre y de alimentos provenientes de templos idolatricos. Ya finales de siglo el apóstol Juan advirtió también sobre el uso de idolos, lo cual indica que no se permitía ninguna clase de imágenes, ni hay prueba alguna de en el primer siglo, ni en el segundo, se diera uso a imágenes, ni siquiera de los mártires o fundadores cristianos.

No se permitía en el cristianismo la veneración o reverencia especial a personas, ni la canonización o santificación especial de cristianos por muy importantes o buenos que hayan sido. La expresión mencionada a menudo en las cartas apostólicas por santos, hacia referencia a los cristianos como grupo, pues según muestran habían sido santificados y eran una "nación santa". Pero jamas se referían a personajes específicos de entre ellos a los que se les diera cierta veneración. Pedro mismo había rechazado ser venerado mientras vivía, lo mismo rechazaron Pablo y Bernabé. Era inconcebible para ellos hacerse imágenes o estatuas de los mártires en sus lugares de reunión y utilizarlos como mediadores para orar.

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