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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Inicios Doctrinales : Alma y Resurrección en el siglo I


Imagen descubierta en ruinas de Anatolia. Datan del Siglo VIII AC y muestra la prueba más antigua que se tiene sobre la creencia en un alma inmortal. Idea que sin embargo fue ajena al judaísmo antiguo y al cristianismo primitivo.


El control y cuidado sobre la enseñanza, papel principal que en los inicios recaía casi exclusivamente en los apóstoles, hacía que de alguna manera todos tuviesen la mismas ideas doctrinales básicas. Pero eso no fue óbice para que desde algunos lugares, se hicieran intentos por infiltrar enseñanzas comunes de otras religiones tradicionales en el cristianismo. Algunas de esas ideas calaron y fueron importadas y adaptadas al cristianismo, y sentaron las bases para muchas de las creencias y tradiciones mas comunes de la cristiandad actual.

Por ejemplo, entre la comunidad judía en la que se movían los primeros cristianos, había ciertas dificultades para entender asuntos como la resurrección, sobre todo la prometida a sus discípulos por el propio Jesús, cómo, donde y cuando, podrían ser las controversias y diferencias entre la resurrección de la que los discípulos de Jesús hablaron y la que los judíos esperaban. Los judíos siempre habían estado familiarizados con una resurrección futura, pero siempre en la tierra. No fue hasta que algunas sectas gnósticas, zoroastristicas y que ciertos filósofos judíos empezaron a introducir sobre vida en el cielo, ideas mazdeistas sobre divinidades dualistas, que se introdujeron en el judaísmo de los siglos III AC, bajo la influencia de los persas, y la influencia griega de siglos posteriores en Palestina cuando se introdujo algún cambio en la mentalidad ideológica sobre el alma y la resurrección.

La cuestión era, si había un espíritu o alma que salía del cuerpo y habitaría otra esfera o dimensión espiritual, ¿Que sentido tendría una resurrección o vuelta a la vida de carne y hueso?
Fue precisamente cuando se estableció esa tendencia de vida celestial o espiritual, no totalmente aceptada por la mayoría de los grupos o tendencias judías, cuando surgieron dudas con respecto a la identidad del alma. Por ejemplo algunos como los fariseos si bien no rechazaban la idea de una resurrección futura, aceptaban la inmortalidad del alma, y tenían sus propias contradicciones ya que por un lado aceptaban que las almas de las personas estaban predestinadas de antemano, mientras hablaban de premios que consistían en la transmisión de las almas de un cuerpo a otro en el caso de los buenos, y castigos para los malos en lugares de sufrimiento, también aceptaban la vuelta de todos los merecedores a la vida supuestamente terrenal en el último día, (La Guerra de los Judíos, libro II, cap. VIII, sec. 14 .) Al lado opuesto a estos estaban los saduceos, quienes no aceptaban ni la predestinación ni la vida en el cielo, ni la idea de un alma inmortal, y al parecer tampoco aceptaban la resurrección terrestre.

Otros grupos minoritarios, por un lado más cercanos al judaísmo ancestral, pero también con algunas influencias griegas, eran los esenios, quienes también defendían la resurrección y hablaban de un día de juicio terrenal o final, mas no aceptaban la vida en el cielo, pero si en el alma inmortal, a la que según se cree pasaban a un descanso temporal para volver en el último día a ser parte de un cuerpo.

Pero en el judaísmo tradicional, el definido en el Antiguo Testamento, no cabía la idea de un alma inmortal que sobreviviera al cuerpo físico. Si había la esperanza de una vuelta a la vida en la tierra prometida y a menudo se hacía mención de un paraíso. Puesto que en muchos casos las sinagogas llevaban el peso de la enseñanza a los judíos de a pie, la creencia base en las personas más comunes, era el de la muerte tal como la veían los saduceos, sin espíritu inmortal que salga de el y como afirmaban los fariseos y esenios con una clara esperanza de resurrección en el día del juicio. Tal como fue el caso de cierta judía de nombre Marta que se menciona en el evangelio de Juan (Juan 11:24), y que hizo mención a esa resurrección en el último día. El que Jesús no le negara dicha creencia, indicaba que de alguna manera el no pretendía eliminar dicha enseñanza o por lo menos cambiarla radicalmente.

Por otro lado, las enseñanzas de Juan el Bautista y las originales del propio Jesús, iban en esa misma linea, salvo por un detalle que marcaría en parte las esperanzas futuras para los cristianos. Jesús destacó que con el, había llegado un período nuevo, con una meta que hasta ese tiempo la religión judía no tenía. De su predecesor y anunciador, Juan, hizo el siguiente comentario: "Entre los nacidos de mujer, no ha sido levantado uno mayor que Juan el Bautista; mas el que sea de los menores en el reino de los cielos es mayor que él. Pero desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos es la meta hacia la cual se adelantan con ardor los hombres, y los que se adelantan con ardor se asen de él (Mateo 11:11,12) En otras traducciones biblicas se expresa este texto en un tono distinto, pero el contexto muestra el contraste entre la esperanza de resurrección de los precristianos a lo que les esperaba a los discipulos a partir de ese momento. Esto venía a dar un giro con respecto a lo que el judaismo tradicional creia sobre el futuro de una resurrección terrenal, ahora se hablaba de una nueva resurrección pero con un proposito bien distinto el celestial, sin dejar a un lado la resurrección del dia del juicio.

Así, en el caso del cristianismo, en apariencia, todos los que a continuación se unieran a este movimiento esperarían una resurrección futura prometida por Jesús para estar con el en el Cielo. Mas aunque se hablaba sobre resurrección en cuerpo espiritual, nada se decía sobre un alma inmortal, pues al hablar de esta resurección siempre se la describía como en el futuro, no una resurrección invisible al morir. Por otro las referencias de Jesús a la resurrección también contemplan una futura vuelta de otros muertos en la tierra, cuando dice que habrá resurrección de justos y de injustos saliendo de las tumbas conmemorativas (Juan 5:25 al 29)

Habló por ejemplo dirigiendose a sus discipulos mas cercanos dijo lo siguiente : En verdad les digo: En la re-creación, cuando el Hijo del hombre se siente sobre su trono glorioso, ustedes los que me han seguido también se sentarán sobre doce tronos y juzgarán a las doce tribus de Israel. (Mateo 19:28) Así nos habla de una re-creación y un juzgar a otros desde el cielo. Haciendo referencia a este asunto de juzgar en otra ocasión dijo lo siguiente : Y cuando el Hijo del hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará sobre el trono de su gloria. Y serán reunidas delante de él todas las naciones; y los apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a la derecha, y los cabritos a la izquierda. Entonces el Rey dirá a los que [estarán] a su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. (Mateo 25:31-34)
Con respecto al Reino celestial y los tronos donde se sentarán tambien hizo mención y mostró que estaba limitado a un grupo selecto : No temáis, manada pequeña; porque al Padre ha placido daros el Reino. (Lucas 12:32)

El apostol Pablo al escribir precisamente a congregaciones judias dijo lo siguiente con respecto a la espera de una vida terrenal futura : Porque no es a ángeles a quienes él ha sujetado la tierra habitada por venir, acerca de la cual hablamos. (carta a los Hebreos 2:5) Para después hacer mención de otra esperanza : Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad a Jesús, el Apóstol y Sumo Sacerdote de nuestra fe. (Carta a los Hebreos 3:1)

Asi, parece ser había una separación entre unos que juzgarán desde ese Reino en el cielo y otros los que serán juzgados para bien o para mal que se suponen en la tierra. Los apostoles y otros discípulos también hicieron mención a diferentes tipos de resurrección futura, (Hechos 5:24, 1 Carta de Pablo a los Corintios 15:23 al 26, Apocalipsis 20: 5 y 6)

La idea de una alma inmortal, o un espíritu invisible y una ida al cielo inmediatamente después de la muerte no se tomaba en cuenta en aquellos primeros tiempos, de hecho se fue infiltrando de manera lenta pero en siglos posteriores, sobre todo en el siglo IV y V. Pero no fue el caso en el siglo I, de hecho el mismo apóstol Pablo había condenado a algunos grupos, como los liderados por Himeneo, Fileto y Alejandro, acusados de arrastrar a otros a creer que la resurrección de los muertos ya había acontecido y que los mártires cristianos muertos ya estaban en el cielo con el propósito de gobernar con Cristo, propósito que si se tenía en cuenta para esta esperanza celestial. (Carta de Pablo 2 Timoteo 2:17,18).

El que Pablo condenara estas ideas indica que la realidad para aquel tiempo la muerte era tal como el antiguo testamento indicaba, un estado de inactividad y hasta que no llegara la llamada, no se resucitaría de forma espiritual o física. No se contemplaba ningun estado especial o intermedio, que no fuere la inconsciencia, hasta que no llegase ese momento, que para ellos quedaba en el futuro. Así tampoco se contemplaba entre los primeros cristianos la idea de una alma o espíritu interno que saliese a otra vida inmediatamente después de la muerte. Para finales de siglo la idea de una resurreccion futura seguía siendo dogma común, Clemente a finales del primer siglo, en su carta a los Corintios hace alusión a esto al decir: Entendamos, pues, amados, en qué forma el Señor nos muestra continuamente la resurrección que vendrá después; de la cual hizo al Señor Jesucristo las primicias, cuando le levantó de los muertos. Consideremos, amados, la resurrección que tendrá lugar a su debido tiempo (Clemente a Corintios XXIV).

Algunos, en el lado opuesto empezaron a albergar ideas encaminadas a desechar esa esperanza básica, sobre todo los que influidos por las ideas neoplatónicas sobre el alma como un ente independiente y separado del cuerpo físico, empezaron a interpretar que quizás la resurrección solo era una forma de entender el paso de la vida con carne y sangre a una vida espiritual separada del cuerpo. No era ese el entendimiento que el cristianismo mayoritario hasta entonces tenía, Pablo mismo condeno esa idea y a los que la apoyaban, (1 Corintios 15:12). No obstante, la utilización de ciertos términos y expresiones, relacionadas con la muerte, el espíritu y el alma, fueron mal interpretadas en la posteridad y aplicadas para apoyar ideas que en un principio no se querían dar.

En efecto, un asunto que ha creado a menudo confusión es el tema de los términos o expresiones utilizadas al escribir la Biblia. Por ejemplo, al traducir el Antiguo Testamento al griego o en el propio Nuevo Testamento, no siempre fue fácil para los cristianos acertar con los términos que definieran bien sus creencias, sin utilizar expresiones provenientes del paganismo. Relacionado con esto está el uso que los cristianos griegos dieron a términos como Psykjé, (yikh), que era la expresión que se usó al traducir el termino hebreo Nefesh, que aparecia en las escrituras hebreas, para referirse a alma. En el hebreo el termino "nefesh", traducido como alma, tenía el sentido de vida, aplicada tanto a personas como a animales. Se menciona a menudo que la sangre es el alma (nefesh) (Génesis 9:4), como mostrando que en ella va la vida. Pero de forma natural se habla de la muerte del alma, (Números 5:2) de la perdida del alma, como sinónimo de la perdida de la vida (Génesis 35:18). La filosofía helénica no obstante le daba al termino Psykjé, varios significados distintos entre ellos la especulativa idea platónica de un espíritu inmortal interno, por lo tanto aunque se utilizara este termino para traducir alma (Nefesh) los cristianos debían entenderla como tal la entendían en el judaísmo y no en el helenismo.

4 comentarios:

  1. Todo eso es cierto, pero hay pasajes de las Escrituras que nos hacen dudar, por ejemplo, la transfiguración donde aparecen los "inactivos" Moisés y Elías y para terminar de confundirnos dice que conversaban y "hablaban de lo que Jesús iba a cumplir en Jerusalén"

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  2. Era una visión milagrosa, con grán significado profético por lo que estos personajes habían significado. La situación real fue la siguiente : Mientras [Jesús] oraba, la apariencia de su rostro se hizo diferente, y su vestidura se volvió lustrosamente blanca. También, ¡mira!, dos varones conversaban con él, los cuales eran Moisés y Elías. Estos aparecieron con gloria y se pusieron a hablar de la partida de él que él estaba destinado a cumplir en Jerusalén”. Luego, “se formó una nube, y [...] cubría [a los apóstoles] con su sombra. Al entrar ellos en la nube, se llenaron de temor. Y de la nube salió una voz, y dijo: ‘Este es mi Hijo, el que ha sido escogido. Escúchenle.(Lucas 9:29-35) Esa manera de verlo indica a las claras que no era algo literal, sino una visión, la identificación de los personajes con Moises y Elias fue inspirada.
    Ambos profetas tuvieron un papel importante en Israel y de alguna manera representaban simbolicamente a este y su Reino.
    Aunque este asunto no encaja en el tema tratado en este blog, quizás en algún capitiulo profundice sobre esta curiosa y llamativa situación. Vale la pena investigar.

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    1. casualmente de Moises y Elias no se menciona su muerte. fueron llevados....
      sigamos investigando
      muy bueno el blog. ilustra, enseña, sin ser dogmático.
      adelante hermano
      atte fandelrey

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  3. Debemos tener en cuenta de que Pablo la carta 2a a los Corintios menciona como algo ya sabido y parte de la doctrina del evangelio que y cito textual: "Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Seño, porque por fe andamos, no por vista; pero confiamos y más quiaieramos estar ausentes del cuerpo y presentes al Señor." (2a Cor. 5:6)

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