Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Nestorio : El cisma contra el marianismo naciente

Pese a que por esta época, pasadas ya las primeras décadas del siglo V, en la iglesia nicenica parecía establecida de forma incuestionable la doctrina de la trinidad, todavía emergerían conflictos ideológicos relacionados con cuestiones surgidas precisamente a raíz de dicho credo. Cuestiones tales como: -Cuando Cristo bajo a la tierra, ¿Era de la misma naturaleza que Dios en el cielo o tenía dos naturalezas distintas? Si era el mismo Dios, ¿Cómo es posible que muriera? Por otro lado, si nació como humano y era el mismo Dios ¿Se debe considerar entonces a María la madre de Dios o madre de Cristo?
Estas cuestiones fueron motivos de gran controversia, normal por otro lado, pues hasta el día de hoy siguen siendo cosas de difícil entendimiento entre los mismos católicos. Surgiría otra gran disputa teológica entre algunos maestros de renombre, si bien las discusiones parecían similares a las del siglo IV, con respecto a términos aplicados a la definición de la trinidad, en este caso se llegó más lejos, pues desembocó en una de las creencias y rituales mas influyentes e identificativos de la actual iglesia católica y por otro lado, en otro cisma cuyas consecuencias no han sido valoradas en su justa medida, pero que a la larga harían surgir otro movimiento alternativo que aunque muy minoritario continúa hasta el día de hoy..
Por un lado, estaba un tal Cirilo de Alejandría, quien había heredado el obispado de la ciudad egipcia de un anterior obispo famoso por su despotismo y soberbia llamado Teófilo, de quien además era sobrino, (cosa inaudita y que conllevó muchas criticas en su momento). Cirilo ya había dado pruebas de su intolerancia heredada de su tío, cuando actúo contra los novacianos y contra los judíos de Alejandría. Los primeros fueron obligados a abandonar sus iglesias las cuales fueron clausuradas, quemados sus escritos y temiendo por su vida, la mayoría de estos tuvieron que refugiarse en otras ciudades mas al sur o huir a palestina. Mientras, los judíos que llevaban siglos de pacifica convivencia en la ilustrísima ciudad fueron atacados, destruidos sus hogares y sacados a la fuerza de sus sinagogas por las muchedumbres de cristianos nicenicos enfurecidas y animadas por Cirilo; Solo gracias a la intervención del gobernador de Egipto Orestes, quien oponiendose a toda violencia contra ciudadanos legítimos de Alejandría, se evitó una masacre que quizás hubiese sido la primera de las muchas que la cristiandad ha hecho contra los judíos. El asunto acabó con la emigración forzosa de la mayoría de los habitantes judíos, y la destrucción posterior de sus antiguas sinagogas, sobre las que se construyeron iglesias.
Con estos antecedentes de fervoroso defensor de su ideología, y de su fanática intolerancia, Cirilo se convirtió en el principal apóstol de la teotokía, es decir de la idea de dar a María el titulo de Theotokos, o madre de Dios. El razonamiento de Cirilo era el siguiente : María es la Theotokos, no porque ella existiese antes de Dios o hubiese creado a Dios. Dios es eterno y María Santísima es una criatura de Dios. Pero Dios quiso nacer de mujer. La persona que nace de María es divina por lo tanto ella es madre de Dios.
Un razonamiento una tanto vacío y forzado por la propia lógica de Cirilo. En el año 429 llegaba a declarar de forma abierta la siguiente homilía : No un hombre corriente es el engendrado por María; sino el mismo Hijo de Dios hecho carne, y por ello María es de verdad madre del Señor y madre de Dios".
También a su vez defendía el monofisismo, es decir la idea de una unión hipostática entre las personas de la trinidad, es decir que en la persona del Cristo se unen las dos naturalezas, la humana y la divina, por lo tanto bien se puede llamar a María, madre de Cristo, porque lo fue de forma humana y natural, y madre de Dios porque en ese hijo residía Dios. Lógicamente para una mente racional, eso era difícil de digerir y casi sonaba a blasfemia, pues rebajaba a Dios, al grado de hacerlo nacer de una persona humana imperfecta, por ello más adelante se llegó establecer a María como inmaculada o sin pecado y se le llegó a dar gloria tal como una diosa a la manera de la Cibeles romanizada.
Para un romano, o un griego proveniente del paganismo, aquello no era nada extraño, incluso la idea parecería atractiva, ya que entre sus numerosos dioses se encontraban muchas madres de dioses, que además habían nacido como hombres, aún siendo dioses. Pero para una mentalidad mas oriental como los provenientes del judaísmo o menos politeísta, como en Jerusalén, Antioquía, Siria, y otras iglesias orientales, la cosa era más difícil de aceptar y comprender.
De entre los opositores a tal blasfema e idolatrica doctrina, surgió la persona de Nestorio, fue nombrado patriarca de Constantinopla, titulo muy paralelo al que ostentaba el llamado papa de Roma, y en pugna con Alejandría por el dominio religioso de oriente. Al principio, Nestorio era participe y acepto nicenico, con su gran elocuencia y autoridad se dice que se dedicó a combatir la herejía apolinarista, aunque sus tesis no diferían en exceso a las de aquel. La diferencia estribaba en que el defendía la idea, que Dios siendo una sola persona en el cielo, al bajar a la tierra desdoblandose de alguna manera se hizo Cristo y por lo tanto una persona distinta por situación. Con ello solventaba el hecho de que naciera de María, una criatura creada por Dios y a la que jamás podría asignar el titulo de madre de Dios, pero si madre de Cristo, aunque este en el cielo fuese lo mismo que Dios.
Decía Nestorio : María no es madre de Dios sino de Cristo, puesto que la persona de Cristo, nacida de María, no es idéntica a la persona del Verbo engendrado por el Padre; o sea, que las dos naturalezas en Cristo no están unidas hipostáticamente sino en una nueva persona que no es ni la persona del Verbo ni la persona del hombre, sino la persona del compuesto. Por consiguiente, en Cristo, no se pueden atribuir las propiedades divinas al hombre ni las propiedades humanas a Dios.
Para el pueblo en general y el cristiano de a pie, todas estas discusiones sobre hipóstasis y estados o sustancias divinas realmente eran inteligibles y simplemente se dejaban llevar por los diferentes maestros en sus determinadas situaciones geográficas, así Cirilo tenía múltiples seguidores en Egipto y en el norte de África y Nestorio en Constantinopla, Asia menor y en Palestina. Es curioso, que aunque la tradición quiera dar la heterodoxia a Cirilo, no era así en un principio, de hecho por alguna razón desconocida, Cirilo no fue al que se supone autoridad en la iglesia, es decir al obispo de Roma, para que interviniera en el asunto y convocara algún concilio o sínodo al respecto, sino que obró sinuosamente influyendo en personalidades políticas como algunas princesas y al propio emperador oriental Teodosio II, para que de alguna manera depusiera a Nestorio de su posición de obispo principal. Viendo que esto no le funcionó, y como única autoridad religiosa acudió a un envejecido pero muy apreciado e influyente obispo de Berea, para que tratara de convencer a Nestorio por las buenas y cesara los supuestos ataques a sus enseñanzas.
Nestorio sin embargo si acudió a Roma, escribió a Celestino, explicando su postura sobre el asunto motivo de disputa y mostrando sus razonamientos, acusando a la vez a Cirilo de acercarse a las ideas de Apolinar, al defender que Cristo no necesitaba alma y que era Dios encarnado y lo único nuevo aportado era que por esa razón María debía ser llamada Theotokos. Curiosamente Celestino escribió a su vez a Cirilo, pidiendo explicaciones y argumentos en defensa de su enseñanza. Este parece que de alguna manera le convenció y logró ganarse el favor del obispo romano y por lo tanto de la mayor parte de sedes occidentales, pero no de las orientales. De hecho, no solo Constantinopla, sino la importante sede cristiana de Antioquía apoyaban a Nestorio.
Para sorpresa de todos y en vista del cisma que se avecinaba, el propio Teodosio II, a la manera de Constantino, convocaba un concilio general en Efeso para Junio del 431, al cual acudirían obispos tanto orientales como occidentales. Celestino, queriendo demostrar que era quien tenía el mando, decidió que fuese el propio Cirilo quien le representase y presidiese el concilio,(algo sorprendente teniendo en cuenta que el era parte y no podía ser a la vez juez). Además se trató de hacer las cosas de forma precipitada y con prisas, no queriendo esperar a algunos importantes obispos de la zona de Antioquía, apoyadores de Nestorio. Por ello estos últimos quedaron en minoría, (la diferencia al principio era de 50 obispos apoyadores de Cirilo, frente a tan solo 16 de parte de Nestorio, posteriormente fue mayor). Además ya se daba por sentado que las mociones de Cririlo serían las aceptadas y tan solo se iba a juzgar a Nestorio y acusarlo de herejía.
En vista del ambiente y el hecho de que este no iba a ser un concilio sino un juicio además injusto contra su persona, Nestorio se negó a asistir. Juan Crisostomo, el obispo de Antioquía llegó varios días después de iniciarse y ya cuando la decisión estaba tomada.
Se leyeron las cartas de Cirilo a Nestorio, y las de Celestino a Cirilo, su respuesta y las enviadas a Nestorio. Tan solo se leyó una de Nestorio en respuesta a la segunda misiva acusatoria de Cirilo. Pero la más importante, en la que Nestorio expuso sus razonamientos y sus acusaciones contra Cririlo ni se mencionó.
Entre otras cosas por las que Nestorio acusaba a Cirilo de apolinarismo fue el siguiente razonamiento dado por Cirilo y que esta vez fue aplaudido por los convencidos obispos asistentes : no decimos que la naturaleza del Verbo, transformada, se hizo carne; pero tampoco que se trasmutó en el hombre entero, compuesto de alma y cuerpo; sino, más bien, que habiendo unido consigo el Verbo, según hipóstasis o persona, la carne animada de alma racional, se hizo hombre de modo inefable e incomprensible y fue llamado hijo del hombre, no por sola voluntad o complacencia, pero tampoco por la asunción de la persona sola, y que las naturalezas que se juntan en verdadera unidad son distintas, pero que de ambas resulta un solo Cristo e Hijo;
Ni siquiera se escucharon las alegaciones en defensa de Nestorio, sin embargo si se leyeron las anatemas preparadas por Cirilo, que era una serie de doce leyes relacionadas con la aceptación de sus doctrinas, considerándo anatema toda aquella enseñanza distinta a estas doce enmiendas. Entre estas vamos a destacar dos, en la quinta expone lo siguiente :
Si alguno se atreve a decir que Cristo es hombre teóforo o portador de Dios y no, más bien, Dios verdadero, como hijo único y natural, según el Verbo se hizo carne y tuvo parte de modo semejante a nosotros en la carne y en la sangre [Hebr. 2, 14], sea anatema.
Para el era inconcebible la idea apolinarista de que Cristo haya sido mera marioneta de Dios, pero a la vez aceptaba los postulados de este al decir que Cristo no era persona distinta a Dios en el cielo y en la tierra. Así el monofisismo era una solución intermedia que complicaba aún más el entendimiento de la Trinidad y lo alejaba también aún mas de la sencillez de las escrituras. Por ello es curioso que en la décima anatema contra Nestorio, contradiciendo a la propia escritura que cita explica lo siguiente : La divina Escritura dice que Cristo se hizo nuestro Sumo Sacerdote y Apóstol de nuestra confesión [Hebr. 3, 1] y que por nosotros se ofreció a sí mismo en olor de suavidad a Dios Padre [Eph. 5, 2]. Si alguno, pues, dice que no fue el mismo Verbo de Dios quien se hizo nuestro Sumo Sacerdote y Apóstol, cuando se hizo carne y hombre entre nosotros, sino otro fuera de Él, hombre propiamente nacido de mujer; o si alguno dice que también por sí mismo se ofreció como ofrenda y no, más bien, por nosotros solos (pues no tenía necesidad alguna de ofrenda el que no conoció el pecado), sea anatema.
Si se leen detenidamente las citas en las que este se apoyaba, se puede observar a simple vista lo contradictorio de su doctrina, sobre todo las dudas que surgen al respecto cuando se leen las escrituras y la manera en que se trata de forma diferencial la figura de Cristo y la de Dios ya sea en la tierra como en el cielo. Por ello esta solución aunque aceptada por la mayoría de los comparecientes no fue del todo convincente y de hecho creo mas dudas y otros cismas posteriores en la iglesia nicenica. Cuando en realidad el transfondo de la pugna no era otra cosa que la busqueda de protagonismo y supremacía de las iglesias de Alejandría, Constantinopla y Antioquía, para dominar "espiritualmente" la parte oriental del resquebrajado imperio romano, así cualquier asunto o discusión era aprovechada para demostrar ese poder. La división en forma de religiones o sectas de nuevo estaba servida.
El primero en dar el paso fue el llamado cristianismo nestoriano, que dividió profundamente oriente de occidente. Ya en el mismo año 431, un buen numero de obispos nestorianos excomulgaron a Cirilo y con ello rompieron también con Roma. Con el tiempo Nestorio se refugió en un monasterio en Antioquía, en principio sin ningún deseo de prominencia ni con animo de formar un nuevo movimiento, en realidad fueron sus partidarios quienes dieron forma al movimiento ideológico que lleva su nombre, que ahora de nuevo de forma arbitraria había sido desgajado del cristianismo mayoritario; No se sabe cuando murió Nestorio y si lo hizo en Seleucía o en el desierto de Libia, ni siquiera si fue en el 440 ó en el 451, no hay acuerdo entre los historiadores, de hecho es posible que lo hiciese en la tranquilidad del monacato, donde se dedicó sus últimos años al estudio, ajeno a los movimientos que en torno a sus enseñanzas se estaban iniciando. De hecho es el caso mas curioso de como se forma un nuevo movimiento cristiano por parte de alguien que no quería eso, pero lo que si fue cierto es que supuso la institución de un movimiento que aún hoy día siendo muy minoritario continua existiendo en zonas tan dispares como Irán, Afganistán o incluso China. Y aunque se hicieron intentos de acercamiento, oficialmente la ruptura total no fue hasta el año 451, cuando en el concilio celebrado en Calcedonia, se condenaron taxativamente sus doctrinas en la iglesia nicenica.
Los cristianos nestrorianos fueron duramente perseguidos desde entonces y encontraron refugio en la Persia de los sásanidas, donde progresaron y se convirtieron en el cristianismo mayoritario. Sus doctrinas evolucionaron poco, aunque siguieron aceptando la trinidad, solo lo hicieron enseñando una especie de adopcionismo en el que se enseñaba que Cristo se unía en un solo ser con Dios cuando ascendió al cielo.
También hubo importantes comunidades de nestorianos en Siria y más al sur hasta Arabia, donde fundaron un buen numero de iglesias y llegaron a ser casi los únicos cristianos de la zona. Llegó a ser tal su influencia y dominio en oriente que según se cuenta, un siglo después, alrededor del año 590, un fraile nestoriano dio a conocer las escrituras a un joven árabe llamado Mahoma, además de mostrarle las escrituras y la persona de Jesús como un gran enviado de Dios y profeta, y de explicarle la grandeza de Dios y lo indigno de hablar de María como madre de Dios, quizás aludiendo a la frase que tanto gustaba repetir a Nestorio :¿Y puede este Dios tener una madre?. De tal manera que algunos de esos conceptos ideológicos pasaron a ser parte de las creencias del islam original, sobre todo el rechazo a la idea de Dios como padre o María madre de Dios. Pero sobre estos detalles trataremos con mas detenimiento en próximos capítulos.
A finales de siglo la discusión con respecto a la situación de María, dentro del catolicismo las llevó Jovianiano, quien expuso que María, o había sido siempre virgen, y por lo tanto no se le puede dar la gloria que empezaban a otorgarle los trinitarios, claro que Joviniano también puso en duda de nuevo la trinidad, por el hecho de no poder considerar a María la madre de Dios. Esto será ya una constante en casi todos los grupos que surgieron el la edad media, casi todos rechazaban la santificación excesiva de María y por ende la trinidad.

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