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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Novaciano : ¿Sectario o buscador de la perfección cristiana?

Volvemos al año 250, al parecer, Fabianus, el Obispo de Roma, es deportado y asesinado por la recia persecución de Decio. En Palestina ya había acabado con Origenes, en Antioquía con otro obispo llamado Babylas. En Alejandría el Maestro y director de la recuperada escuela de Alejandría, Dionisio apodado el Grande, tiene que huir junto con otros presbíteros, dejando vacante el puesto, las congregaciones de allí, al igual que en otras ciudades importantes quedan sin gobierno.

Esto significaba que había vacantes en los puntos clave del cristianismo, lo cual no significa que la congregación o iglesia mayoritaria, quedara sin cabeza, no, en realidad todavía para esta época había suficiente independencia entre las congregaciones y la toma de decisiones no dependía de una sola persona. Al parecer se creaban sínodos o asambleas de obispos, representadas por los obispos de las principales ciudades y trataban los asuntos. En algunos casos eran cosas relacionadas con cierta zona y solamente asistían los obispos cercanos, pero en otros casos mas importantes se hacían en una ciudad o punto estratégico y debían asistir representantes de todos los lugares.

El asunto es que para aquel año, como ya mencionamos antes, la iglesia había perdido varios hombres claves, entre ellos el obispo de Roma. Novaciano, que era presbítero de una de las congregaciones romanas, tomó temporalmente el puesto, mientras se nombraba sucesor. De hecho recibió correspondencia de Cipriano de Cartago por motivo de los numerosos casos de apostatas arrepentidos que querían volver, Novaciano aunque no estaba totalmente de acuerdo con el método de Cipriano, acordó la decisión que se había tomado allí y la aplicó también en Roma.

Según cuenta la historia, posteriormente se eligió como Obispo de Roma a Cornelio, bajo la tutela del influyente Cipriano de Cartago, quien de alguna manera le dio notoriedad y popularidad ente los miembros votantes. En cierto modo hubo mala prensa para con Novaciano, no sabemos si merecida o no, pero se le tildó de hombre duro y poco indulgente, por aquello del trato a los "lapsi", o cristianos que habían cedido bajo las persecuciones, y que despúes pretendían volver. Cornelio era de la linea de mantener miembros a toda costa y de negociar una salida a las persecuciones.

Novaciano no entendió la intromisión de Cipriano en los asuntos de otra ciudad que no era su jurisdicción, debía dejar que los locales solucionaran el asunto, por ello no reconoció el nombramiento de Cornelio, sobre todo por la forma en que se llevó a cabo la elección. Esto hizo que Novaciano quizás no muy acertadamente, buscando apoyo de otras congregaciones cercanas, logró que no se reconociera la elección de Cornelio y se auto proclamó el mismo como Obispo.

Novaciano, queda en todos los escritos católicos posteriores como antipapa, al igual que lo hiciera Hipólito, pero no correría la misma suerte que Hipólito a quien, pese a su rebeldía y directa acusación a los obispos nombrados, se le perdonó y jamas se le expulsó. En el caso de Novaciano, no tardaron tanto Cipriano de Cartago como Dionisio de Alejandría, en convocar un sínodo con 60 obispos y numerosos presbíteros de las principales ciudades de oriente y occidente, como si se tratara de un problema que afectase a toda la iglesia en general, para atacar a Novaciano, y se le llegó a expulsar.

Aquello fue un mazazo para Novaciano y fue la causa para que junto a otro miembro prominente llamado Novato y con ellos a cientos de miembros de las congregaciones de Roma y otros tantos de España, Armenia y Mesopotamia, se le unieron en su causa. Novaciano al parecer escribió cartas a las otras congregaciones sobre el problema del cisma, explicando su postura y el injusto trato recibido a instancias de Cipriano y Dionisio, incluso posteriormente dirigió una a Eusebio de Cesárea, en que presenta un estudio detallado, sobre la corrupción del clero de la Iglesia de Roma.

En poco tiempo se había formado un nuevo grupo de cristianos cismáticos, a los que llamaron novacianos. Y todo solamente por un simple puesto que a la postre a Cornelio solo le duraría un par de años, pues en el 253 fue exiliado a Civitaveccia y ejecutado por la misma persecución del tirano emperador Decio. Fue nombrado después ya sin la intervención de Cipriano a un tal Lucio, de carácter mas duro, estricto en cuanto a moralidad y normas y de muy firmes convicciones tal como Novaciano, había sido.

Pero el camino al que se obligó de alguna manera a Novaciano ya era un camino sin retorno, por mas que posteriormente cuando ya todo el daño estaba hecho, se hizo intentos por reconciliarse con el, por parte de Dionisio de Alejandría, animando a que volviera, sobre todo porque se habían dado cuenta el efecto contraproducente que produjo la decisión tomada contra el celebre maestro.

Su movimiento encontró eco en la tendencia rigorista que también existía en otras partes, por eso sus ideas se extendieron bastante rápido. Ideas y creencias, que por otro lado no diferían muchísimo de las que tenía anteriormente, con algunas salvedades. De hecho lo que aparentemente había suscitado la discusión y el cisma, siguió siendo un tema candente, el siguiente obispo de Roma Lucio, fue mas dogmático y quizás mas cercano a la postura de Novaciano con respecto a los pecadores arrepentidos, que fue una de las razones de la controversia..

También Novaciano tomó postura con respecto a la discusión que se venía suscitando desde principios de siglo sobre la identidad de Dios y Cristo. En ese caso parece que los novacianos se postularon a favor de la diferenciación entre la dos personas, así fueron contrarios al modalismo, pero sin entrar en los entendimientos platónicos introducidos por Origenes. Su postura estaba entre Tertuliano e Hipólito, quizás cercano también a los postulados de Teófilo o Ireneo.

Se puede observar su teología al respecto en un comentario sobre Juan 10:30 donde Jesús dijo : "yo y el padre somos uno". Novaciano escribió su tesis clara diciendo : Dado que Él dice 'una' cosa, que entiendan los herejes que Él no dijo 'una' persona. Porque uno puesto en neutro da a entender la concordia social, no la unidad personal. [...] Además, el que diga uno se refiere a acuerdo, y a identidad de juicio, y a la propia relación cariñosa, pues, lógicamente, el Padre y el Hijo son uno en acuerdo, en amor y en cariño". (De Trinitate)

Pero por otro lado utiliza un lenguaje tan confuso al respecto como queriendo decir algo y a la vez lo contrario, leamos detenidamente este galimatías : El Hijo, por ser engendrado del Padre, está siempre en el Padre. Cuando digo "siempre," no quiero decir que es ingénito. Afirmo, por el contrario, que nació. Pero el que nació antes de todo tiempo, debe decirse que existió siempre en el Padre, puesto que no se le pueden fijar fechas al que es anterior a todos los tiempos. El está eternamente en el Padre, pues de otra suerte el Padre no sería siempre Padre. Por otra parte, el Padre es anterior a El, pues el Padre debe ser necesariamente antes que el Hijo, como Padre; puesto que El no conoce origen, debe existir necesariamente antes que el que tiene un origen. El Hijo, pues, es necesariamente anterior al Padre, porque reconoce El mismo que existe en el Padre; tiene un origen, puesto que nació, y por el Padre de una manera misteriosa; con todo, a pesar de haber nacido y tener así origen, es en todo semejante (vicinus) al Padre, precisamente debido a su nacimiento, puesto que nació del Padre, el cual es el único que carece de origen. El, pues, cuando el Padre quiso, procedió del Padre, y el que estaba en el Padre, porque procedía del Padre, no siendo otra cosa que la Substancia divina. Su nombre es el Verbo, por el cual fueron hechas todas las cosas, y sin el cual nada fue hecho. Porque todas las cosas son posteriores a El, pues vienen de El, y, consiguientemente, El es anterior a todas las cosas (pero después del Padre), considerando que todas las cosas fueron hechas por El. (De Trinitas 31)

Por supuesto no se puede decir que quisiera expresar ideas trinitarias, pero era muy ambiguo en su manera de explicar las cosas, o quizás no queriendo tomar una postura clara como lo hicieran otros contemporáneos suyos. Era por otro lado común desde Origenes el uso de este lenguaje cada vez mas confuso y dado a muchas interpretaciones, muchos escritores de esta época emplearon estas formas para parecer maestros cultivados y sabios. Sobre el Espíritu Santo escribe lo siguiente : El Paráclito recibió su mensaje de Cristo. Mas si lo recibió de Cristo, Cristo es superior al Paráclito, pues el Paráclito no habría recibido de Cristo de no ser inferior a Cristo. Esta inferioridad del Paráclito prueba que Cristo, de quien recibió su mensaje, es dios. Cuando hace referencia a que Jesús es Dios, lo hace bajo el mismo prisma que ya lo manifestara Origenes, había una distinción entre llamar a alguien dios y llamarle El Dios, este último termino con precedido del articulo, tanto Novaciano como Origenes mostraban que no era aplicable a Jesucristo.

Los seguidores de Novaciano, rechazaron también algo que al parecer se iba imponiendo en aquellos tiempos, la costumbre de bautizar niños, pues lo consideraban una de las causas de la ruina espiritual, al significar esto que muchos bautizados, después jamas pusiesen en practica el cristianismo.. Para ellos, era importante que las cosas se hicieran por verdadera, sentida y sincera devoción y convicción.

En algunas enseñanzas se acercaron ideológicamente a los montanistas, sobre todo en lo que a esperanza milenaria se refiere, de hecho se dice que algunos de estos pasaron a engrosar las filas de los novacianos, quizás por la afinidad ideológica y la vuelta a los orígenes que estos proponían. De hecho en su tratado De Trinitas, hablando sobre el Espíritu Santo da indicaciones de algo que los montanistas asumían como suyo : .......El Espíritu Santo hace que la Iglesia sea perfecta y completa por esos dones y la conserva incorrupta e inviolada en la santidad de una virginidad y de una verdad perpetuas. El es quien designa a los profetas en la Iglesia, el que instruye a los doctores, distribuye las lenguas, obra actos de poder y curaciones, hace milagros, concede el discernimiento de espíritus, asigna los puestos de gobierno, sugiere consejos y dispone en su propio lugar y con el debido orden todos los demás dones de la gracia. Así, pues, El hace perfecta y completa a la Iglesia del Señor, en todo lugar y en toda cosa.(De Trinitas)

Claro, no hay evidencias sobre si con el tiempo se unieron con el movimiento montanista o no, pero ideológicamente parecían no tener diferencias. Aunque es difícil pensar en ello por el hecho de que los montanistas tenían ya su organización funcionando por décadas de forma independiente y se les describe siglos después como grupo diferenciado, pero en cuanto a doctrinas y formas, como sucedía con diferentes grupos que salían tenían en común ser mas rigoristas y mas disciplinados y por ello en ocasiones eran confundidos entre sí.

Con todo, en el caso de los novacianos al principio la única causa de la separación y aislamiento como grupo sesgado, llamado hereje, fue solamente cuestión de posición de envidias y ambiciones, tanto por parte del propio Novaciano, como por Cornelio y los obispos de Cartago y Alejandría. Así de nuevo esto ponía de relieve el resultado negativo que tuvo el dar tanto poder a los Obispos. El sistema jerárquico, establecido desde el tiempo de Ignacio de Antioquía, aunque en un principio mantuvo unido a las congregaciones mediante los sínodos o reuniones de obispos como cabezas de las diferentes ciudades, de alguna manera tenía sus carencias en el sentido quizás faltaba todavía una clara dirección sobre estos obispos o sobre la manera de nombrarlos ya que aunque parecía que había un grupo llamado "sede de los apóstoles", no se trataba de un grupo fijo que diera dirección. Este sistema propiciaba luchas internas, la ambición de miembros que se veían capaces de dirigir el rumbo de las congregaciones que estaban bajo su tutela y no dudaban en rebelarse si no se cumplían sus premisas.

Se intentó enmendar ciertos vacíos al respecto por medio de instaurar un método mas estricto, para que no se repitieran los errores cometidos en los del tiempo de Hipólito o de Novaciano, así alrededor del 285 se estableció una norma que debería ser aplicado en todo lugar para el nombramiento de obispos. Se estableció que ninguno podía ser ordenado Obispo sin antes pasar por los grados de ostiario, lector, acólito, exorcista, subdiácono, diácono y presbítero. Pero seguían siendo elegidos por los miembros base en una especie de votación.

Mientras los montanistas, seguían con la idea de crear congregaciones mas independientes, aunque tenían a los llamdos patriarcas que velaban por una congregación en particular, todas en general, según ellos eran gobernadas y unificadas por el espíritu santo. Pero un sistema sin una dirección clara en torno a la cual se mantenga unida, aún no siendo necesario un cabeza único, si un grupo o cuerpo gobernante, difícilmente podría perdurar, así fue el caso de los montanistas, algunos de cuyas congregaciones con el tiempo se fueron disgregando y uniendo a otras, incluso volviendo a la mayoritaria.

El movimiento que a partir de entonces dirigiera Novaciano, a diferencia de los montanistas si disponía de líderes o clero, tenían obispos y un centro de dirección compuesto por los obispos mas antiguos. Pero no aceptaban que la santidad era la vocación de unos pocos en la congregación de Cristo, mientras el resto de los miembros fueran simplemente llamados laicos, sin función practica, ni obligaciones por cumplir. Así en cierto modo, rechazaban, por lo mismo, el sistema clerical, de la iglesia mayoritaria en la que la división entre miembros nombrados y los demás era cada vez mas grande.

Pero mientras los montanistas fueron perseguidos, incluso llegado el siglo IV, cuando se extendió la libertad religiosa impuesta por Constantino, no fue así con los Novacianos, quienes hasta serían legalmente reconocidos por Constantino en el año 326. Un siglo después el movimiento tenía aún congregaciones en Roma, y en África y en Oriente perduró todavía más tiempo; aún a comienzos del siglo VII se escribiría en Alejandría un tratado contra los novacianos. Quizás solo pudieron con ellos, la invasión musulmana y mas concretamente las dictaduras religiosas impuestas siglos después.

Podría acusarse a Novaciano de ser un sectario, por crearse a su medida un grupo, que aunque llamando cristiano, seguía las reglas trazadas por el. Pero por causas similares hizo lo mismo Hipólito y nadie se atrevió a plantarle cara a su herejía. Si es verdad que su grupo se disolvió y el parece que volvió de donde había salido en sus últimos días. Pero todo esto puso de relieve que no había un criterio claro en ese conglomerado de iglesias, obispos y maestros en que se había convertido la iglesia mayoritaria, era todo menos una iglesia unificada.

Un detalle que demuestra esta división se dio con Cipriano de Cartago, el enemigo acérrimo de Novaciano, se vio también enfrentado con un posterior obispo romano para imponer un criterio con respecto a que hacer precisamente con los que volvían a la iglesia, pero que habían sido bautizados por los montanistas o por los seguidores de Hipólito etc. La costumbre de las Iglesias de África en era la de bautizar de nuevo a todo hereje que pedía ser admitido, aún habiendo recibido ya el bautismo en su grupo. No se podía considerar verdadero bautismo el efectuado por grupos disidentes, aunque luego fueran disueltos como los de Hipólito. En las iglesias de Roma, en cambio, se defendía que la validez del bautismo no dependía quien lo confiriera, sino de la intención del que se bautizara, así entendían que todo bautismo hecho con la intención de hacer lo que Cristo había mandado era válido, y, por tanto, no debía repetirse. Por ello, Cipriano mantuvo una áspera disputa con el obispo de Roma, Esteban, alrededor del año 256, quien pretendía imponer a las Iglesias de África la práctica romana. Ambos líderes se mostraron inflexibles en sus posturas, y de alguna manera dividieron la opinión de otros obispos, hasta el punto de que esto propiciara un nuevo cisma. Cosa que no ocurrió gracias a la persecución de Valeriano, en la que ambos contendientes murieron, y con ello su disputa.

También fue este Cipriano de Cartago de quien se dijo que de alguna manera, sacó a colación un tema que desde los tiempos de Tertuliano, había sido tabú, sobre el asunto del alma. El asunto en cuestión ya no tenía que ver en si esta era inmortal o no, si no mas bien en si era una creación directa e independiente que en cada persona efectuaba Dios, o se transmitía como parecía dar a entender Tertuliano, de padres a hijos, casi de forma física. Cirpiano era partidario de esto último, aunque con el matiz de que se trasmitía de forma espiritual, pues con ello se explicaba mejor la idea del pecado heredado a la vez que se daba a entender el termino alma como espíritu. No obstante nadie más parece insistir en ello, pues fue un tema que conllevaba una profundidad teológica a la que pocos en ese momento estaban preparados, fue casi un siglo mas tarde que esta idea dio paso a una corriente de pensamiento llamada traducionismo.

Después de aquello, la lucha en la iglesia mayoritaria fue demostrar quien debía gobernar por encima de los obispos, o que iglesia debía dirigir a las demás. Porque hasta ese entonces todavía no podemos hablar de Roma como la principal, ni su obispo como el líder indiscutible de todas las iglesias, por mucho que los historiadores católicos quieran hacer afirmaciones al respecto.

Pero el siglo III, concluyo en medio de otras disputas mas, algunas que no acabaron hasta ya bien entrado el siglo IV, volvemos a la famosa formulación de la trinidad, que aún seguía tan candente como a principios. Esta parte final de siglo daría inicio a tres nombres claves en lo que sería la controversia trinitaria, Pablo de Samosata, Osio de Córdoba y Arrio de Alejandría. Aunque también vio nacer a otro padre de la doctrina como fue Atanasio pero ya a finales del siglo en el año 296.

Sobre el primero, Pablo de Samosata, aunque algnos afirman relacionarlo con el pensamiento de Arrio, sus doctrinas no se asemejen de ninguna manera, ni en su forma de llevar los asuntos. Así mientras Arrio, trataba de defender la ortodoxia tradicional e hizo todos los intentos por mantener la unidad y convencer a los demás de las ideas por el defendidas, Pablo simplemente se creo para si un grupo disidente o sectario con dudosas formas. Pero veamos más sobre este curioso personaje.

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