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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Tertuliano : ¿Defensor de las causas perdidas?

Si alguien merece capitulo aparte en los inicios de este siglo III ese es Tertuliano, uno de los grandes apologistas defensores del cristianismo no solo contra los enemigos del exterior, sino de las mismas influencias y decadencias de dentro. Tuvo y tiene tantos defensores como detractores, pero sus escritos en algunos casos aparentemente contradictorios, llenos de contrastes paradójicos han llegado en su mayoría hasta nuestros días. Y se puede decir que fue el último defensor del cristianismo puro y cercano al primitivo, aunque el mismo utilizase en ocasiones un lenguaje helenizado.
Nació hacia el año 160 E.C., en Cartago (África del Norte). Al parecer, era un hombre instruido que estaba bien familiarizado con las escuelas filosóficas más importantes del momento. Fue un abogado de profesión en las cortes, ya que demuestra un alto conocimiento de los procedimientos y conceptos del Derecho Romano. Al parecer pudo tener contacto con el cristianismo a mediados de la última década del siglo II, (entre los años 193-196). Pero la rapidez de su progreso y entendimiento del cristianismo sorprende, ya en el 197, escribió varias de sus obras, un breve escrito "A los Mártires", y sus dos grandes obras apologéticas, "Apología contra las Naciones" y "Apologeticum". La primera de estas para debatir y desmontar las creencias y prejuicios populares de la gente contra los cristianos y la segunda similar en contenido, pero dirigido a los gobernantes, jueces y autoridades de su tiempo, usando un lenguaje mas complejo.
Tertuliano en sus escritos muestra repudio total a la cultura pagana, lo cual no quiere decir que sus propio estilo de expresarse no esté profundamente influido por la retórica y la filosofía de su tiempo, el utilizó el lenguaje y las expresiones de los filósofos, para escribir en su contra. Aunque sin caer en los errores de otros anteriores apologistas que se rindieron ante las formas filosóficas.
Su principal motivo o inspiración era la defensa frente a los enemigos externos e internos de la pureza del cristianismo. Famosa es su frase dirigida a todos los perseguidores : Pero de nada sirven cualesquiera de vuestras más refinadas crueldades; antes son un estímulo para nuestro camino. Nos hacemos más numerosos cada vez que nos cosecháis: semilla es la sangre de los cristianos".
Tertuliano, era un cristiano convencido de sus ideas, muy ferviente y celoso defensor de estas, gracias a el, se conocen muchas de las costumbres de los cristianos de aquellos tiempos. Por ejemplo en su obra sobre el bautismo, se observa como para principios del siglo III, el bautismo se impartía solo a personas con sentido común, capaces de meditar y entender la decisión que tomaban, pues según describe : era conferido normalmente por el obispo, pero con su consentimiento podía también ser administrado por presbíteros, diáconos y aun laicos. El tiempo apropiado para conferirlo era Pascua y Pentecostés. La preparación se hacía ayunando, haciendo vigilias y oraciones. (De Baptismo) Eso indica que no se había instituido el bautismo de niños o bebes, y que esto se hacía en ocasiones especiales en los que el numero de testigos presenciales era numeroso, aún a pesar de algunos que pronto saldrían a defender el bautismo de neonatos, como ya lo hiciera Iginio décadas atrás, en cualquier caso Tertuliano no era partidario de impartir bautismo a alguien que no entendiera o aceptara voluntariamente el cristianismo. Otra celebre frase muestra la lógica de ese proceder : Tú (el alma) no eres cristiana, lo sé bien; porque el hombre se hace cristiano, no nace tal"(De anima cap 1)
En otra de sus obras, quizás la mas importante y donde se destaca su gran elocuencia, "Apologeticum" da detalles interesantes, sobre la forma y manera de algunas costumbres de los cristianos, cosa que por otro lado nos ayuda a ver, como se veían algunos asuntos en su época sobre todo, algunos aspectos de organización y formalismos.
Por ejemplo con respecto a las reuniones cristianas y algunas costumbres comunes en aquellos tiempos : Nos juntamos en asambleas y congregaciones para alabar a Dios con nuestras oraciones, como una actividad constante y cerrada. Esta actividad es a Dios grata. Oramos también por los emperadores, por sus ministros y por las autoridades, por el estado presente del siglo, por la paz del mundo, por la dilación del fin. Nos reunimos para recordar las divinas palabras, por si la índole de tiempos presentes nos obliga a buscar en ellas o premoniciones para el futuro o explicaciones del pasado. Es cierto que con esas santas palabras apacentamos nuestra fe, levantamos nuestra esperanza, fijamos nuestra confianza, estrechamos asimismo nuestra disciplina, inculcando los preceptos. En tales asambleas se tienen también las exhortaciones, los castigos, las reprensiones en nombre de Dios. (Apologeticum)
Con respecto a la costumbre de expulsar o disciplinar a los desordenados escribió: Porque entre nosotros se juzga con gran peso, ciertos como estamos en la presencia de Dios, siendo un terrible precedente para el futuro juicio, si alguien de nosotros hubiere delinquido de tal modo, que se le aleje de la comunión en la oración, de las juntas y de todo santo comercio. Aunque al parecer era de los que entendían la imposibilidad para el hombre de perdonar pecados de cierta gravedad, lo cual llevaba a extremos de no aceptar el arrepentimiento de asesinos, adúlteros y otros. Eso lo llevaría a enfrentarse con algunos dirigentes cristianos tendentes a ser indulgentes.
Al respecto del asunto económico de las congregaciones escribe : Presiden bien probados ancianos, que han alcanzado tal honor no con dinero, sino por el testimonio de su santa vida, porque ninguna cosa de Dios cuesta dinero. Y aunque exista entre nosotros una caja común, no se forma como una "suma honoraria" puesta por los elegidos, como si la religión fuese sacada a subasta. Cada cual cotiza una módica cuota en día fijo del mes, cuando quiere, y si quiere, y si puede, porque a nadie se le obliga: espontáneamente contribuye. De ninguna manera se observa en esto el uso de pagos obligatorios, diezmos, pagos para funerales, bodas, como es común hoy día en varias religiones cristianas de signo católico o protestante.
También trata de destacar, como algunas decisiones conciliares del primer siglo todavía se aplicaban en ese tiempo, no solo en la parte oriental, palestina y Asia menor sino en todas las provincias romanas mas occidentales. Entre algunas de estas costumbres o normas destaca un asunto, en el que al parecer se ponía a prueba a los cristianos en aquellos tiempos : Ruborícese vuestro error ante los cristianos, los que en nuestros suculentos banquetes ni siquiera admitimos sangre de animales y por esto mismo nos abstenemos de comer animales ahogados o muertos, para no contaminarnos con sangre alguna, aun de la que quedó dentro de las carnes. Uno de los medios que empleáis también para someter a prueba a los cristianos es presentarles unas botas [o, según otros traductores, morcillas] llenas de sangre, convencidos de que eso les está vedado y de que es un medio de hacerles salir del recto camino". También hay aquellos que, para curarse de la enfermedad comicial [la epilepsia], beben con avidez en los espectáculos del circo la sangre fresca que mana de las gargantas degolladas" Eso indica que al parecer el entendimiento de las decisiones conciliares registradas en el libro de Hechos apostólicos (Ver Hechos de Apóstoles Cap 15), era entendido literalmente.
En otra de sus obras "De Spectaculis", explica la imposibilidad para un Cristiano de asistir a algún espectáculo perverso, haciendo referencia a los circos romanos, aun a carreras o espectáculos teatrales, sin ya sea ofender su fe participando en idolatría o despertar sus pasiones violentas.
Alrededor del año 200 escribe "De Idolatría" en la que expone que la creación de ídolos está prohibida, y similarmente la astrología, la venta de incienso, y amuletos. Un maestro de escuela no puede eludir la corrupción. Un Cristiano no puede ser soldado. Son algunas de las aseveraciones de Tertuliano, mostrando lo que era costumbre en aquellos tiempos.
Algunos ponen en duda que el cristianismo de la época de Tertuliano haya sido tan estricto en lo relacionado con la no pertenencia al ejercito, citan de cierto relato difundido por el historiador cristiano Eusebio, quien hablando de Apolinar de Hierapolis, el cual viviera alrededor del año 160 a 180, y de quien se dice escribió al emperador mostrando como gracias a los soldados cristianos habían logrado triunfar, y por ello afirma Eusebio, Marco Aurelio suavizó la persecución a tal grado que incluso llegó prohibir que se les castigara. Sin embargo los hechos dan la razón a Tertuliano, ya que durante el reinado del emperador Marco Aurelio (161-180) la persecución lejos de menguar se endureció, por lo menos en Asia menor y África, donde fueron condenados en Roma el apologista Justino, y en Esmirna el obispo Policarpo, que fue discípulo de Juan y otro grande de aquellos tiempos, Ireneo de Lyon.
Esto viene a indicar una cosa, para tiempos de Eusebio, la cristiandad había cedido con respecto a incorporarse al ejercito romano, por lo que Eusebio trata de establecer engañosamente que era así en la antigüedad. La prueba en contra de esto está en las palabras de Tertuliano al respecto de la estricta neutralidad demostrada por ello hasta el siglo III, es curioso como en poco tiempo, muchas de esas cosas se perderían como costumbres o normas, quedando relegadas al cristianismo minoritario.
También por la misma época escribió otros dos libros mas personales o intimistas, en el primero ruega a su esposa no casarse de nuevo después de su muerte, ya que no es apropiado para un Cristiano, mientras que en el segundo libro él le hace prometer, por lo menos casarse con un Cristiano si ella se casa de nuevo, porque no debe relacionarse con un pagano. Mostrando con ello la norma que empezaba a hacerse común sobre todo en algunas congregaciones de Asia y África, la de prohibir las segundas nupcias.
Sobre asuntos doctrinales también nos ha llegado abundante material de este infatigable escritor, por ejemplo en "De anima", fue el primero que plantó cara al platonismo que se iba infiltrando poco a poco en las cabezas pensantes de aquellos momentos. A partir de la doctrina cristiana de la resurrección Tertuliano defiende la dignidad de la carne y del cuerpo humano, que ha de servir a Dios juntamente con el alma, y que con ella ha de recibir el premio de la vida futura, sin ambas cosas juntas no habría vida. El pecado original es una corrupción inicial y culpable de la naturaleza que se transmite con la transmisión de las almas a los individuos. Pero en muchos casos en sus defensas, también cae en ciertas maneras contradictorias que satisfarían y tal vez molestarían a tendencias opuestas. En ese mismo tratado, Tertuliano se inclina por lo que mas tarde se llamó traducianismo, es decir, por la explicación según la cual el alma se transmitiría y se multiplicaría a través del semen paterno en el acto de la generación. Es decir como si el alma fuese algo que forma parte de la vida, pero a la vez independiente que se pueda transmitir, no proveniente del exterior, sin embargo al parecer independiente del cuerpo. Aunque no con ello aceptaba la idea del alma como un espíritu pensante con vida propia e independiente del cuerpo.
Algo parecido sucede con el asunto de la identificación o unicidad entre Jesús y Dios, que algunos como los modalistas o monarquianistas de Teodoto ya habían planteado años atrás, Tertuliano los rechaza categóricamente y escribe para refutar esas ideas : El Padre se diferencia del Hijo (otro), pues es mayor; porque el que engendra difiere del que es engendrado; el que envía difiere del que es enviado". También dijo: "Hubo un tiempo en que el Hijo no existía[...] Antes de todas las cosas, Dios estaba solo". .....
Estaba clara la idea de una diferenciación entre hijo y Padre, sin embargo en otro pasaje de este mismo escrito contra Praxéas menciona lo siguiente para indicar la relación entre Dios, Jesús y ahora añade al Espíritu : No hay más que un solo Dios, es decir, una única substancia divina; sin embargo, en el seno de su unidad puédese descubrir un misterio familiar, que organiza la unidad en trinitas : Padre, Hijo y Espíritu Santo. No porque los tres sean tres por su esencia, sino que son tres según los grados, según los que se les contempla (es decir, que están jerarquizados). No son tres por la substancia, sino tres debido a sus forma; no tres por su poder, que es único, sino tres según sus relaciones propias. Pero sus palabras no fueron entendidas adecuadamente en tiempos posteriores, porque parece sentar las bases para la futura doctrina de la Trinidad al hablar de una sola sustancia y al uso del termino Trinitas, termino que ya utilizara Teófilo anteriormente, pero esta vez Tertuliano la aplicaba, no a periodos de tiempo, sino a funcionamientos de estos tres elementos claves de Dios. No trataba de establecer una idea de igualación, de hecho indica que no son tres por su esencia o persona, sino porque guardan una relación especial, pero identificativamente distinta. Al hablar de sustancia, sencillamente quería indicar que tanto Jesús, como el espíritu santo, provenían de la misma sustancia que Dios, lógico por otro lado pues como ya explicaba el mismo antes, Dios los creo, así pues provienen de El.
El razonamiento puramente montanista, hacía entender que había una serie de etapas o tiempos, (trías), que tenían que ver con el propósito de Dios y por su voluntad. Así al igual que en Tiempo de Israel, estuvo Dios directamente relacionado con ellos, posteriormente vino Jesús, que fue enviado por Dios, para continuar la siguiente etapa y formar el cristianismo. Y posteriormente fue enviado, tal como indicó el propio Jesús el Parácletos o Espíritu Santo, el que, culminaría la última etapa que nos llevaría al fin de los tiempos, por ello los montanistas, daban tanta importancia a los dones del espíritu y de alguna manera le atribuyen la idea de una persona, tal como ahora lo hace Tertuliano, pero sin llegar a ser Dios mismo. Como el mismo explica en otro escrito contra Hermogenes, es como los rayos del sol, aunque provienen del mismo Sol, no se puede decir que son el mismo sol. Es muy posible que Tertuliano estuviese pensando en esa idea al elaborar esa frase, pero con su lenguaje tan complejo y latinizado creo esa confusión. Pero al leer su obra completa, lejos estaba el de declarar su creencia en una trinidad, tal como se elaboró posteriormente por Atanasio.
Así mismo, tampoco compartió la idea de rechazar al Dios del Antiguo Testamento, por ello escribió otra apología contra Marción, en la que defendía a Dios como único tanto el del antiguo como el del tiempo de Jesús, que era al que el mismo Jesús reconoció como su Dios. En ese mismo tratado también muestra la costumbre que se estaba imponiendo de considerar el puesto de obispo como si de una orden dinastica se tratase, ya empieza a hablarse de listas de obispos de las diferentes ciudades mas importantes, estaba las listas de obispos de Cartago, Alejandría, de Antioquía y por supuesto de Roma, que curiosamente ya asignan como originario a Pedro, pero por supuesto sin darle la trascendencia que posteriormente se impuso. Según parece la costumbre era que el obispo presente era quien elegía a su sucesor y eso provocó en muchos casos que surgiera el amiguísimo en contra de la teocracia.
En definitiva, la abundante escritura de Tertuliano, es solo comparable a la de Pablo, salvando las diferencias. Tertuliano tampoco pretendía ser un maestro al que seguir, ni tampoco pretendió crear enseñanza aunque lo hizo, lo cual no era su propósito, sino defender y dar a conocer el cristianismo al mundo a través de su escritura. Sus muchas apologías las hacía con el convencimiento de alguien que quería defender la verdad, frente a los prejuicios y la injusticia de aquellos tiempos. Por otro lado es uno de los escritores que mas nos ayuda a conocer el punto de vista de los cristianos de su tiempo, como funcionaba su organización, sus reuniones, su enseñanza, ritos, etc.
Pero su apología no quedó solo para los de afuera, pronto, quizás poco tiempo después de ser nombrado obispo o por lo menos presbítero, emprendió una lucha contra el conformismo y comodismo de alguno cristianos, sobre todo de las altas esferas. Algunos obispos, empezaban a vivir de modo poco ejemplar, algunos abogaban por vivir de la propia congregación. Por otro lado, aun no predicando el ascetismo, censuró los excesos y la búsqueda de riquezas de algunos, sobre todo en vista de la urgencia de los tiempos.
Algunos afirman que Tertuliano para el año 207 abandonó las enseñanzas la iglesia central, que apostató, y se hizo sectario abrazando las creencias de los montanistas e hizo apología contra sus antiguas creencias.
La realidad, quizás sea un tanto distinta, si observamos algunos detalles importantes y ciertos acontecimientos de la época, nos podemos dar cuenta que la historia ha tratado injustamente a Tertuliano, no fue el quién cambio de bando, mas bien podríamos decir que fueron los que debían ser cabeza de la congregación o iglesia los que le dieron la espalda y tomaron un rumbo diferente que condujo a la exclusión del movimiento mas tarde conocido como montanismo, por razones mas de adaptación, acomodación y acercamiento al imperio, que por razones de enseñanza.
Pero si nos aferramos a los hechos, el caso es que para los inicios del siglo III, hasta el año 207, el movimiento montanista, era parte integrante e indivisible del mismo cristianismo de Roma, de África o de Antioquía, simplemente sus tesis eran toleradas y algunas formaban parte desde hacía tiempo de la enseñanza común de todo el grupo internacional de cristianos, sostenidas por miembros prominentes del llamado cuerpo gobernante.
Se dice que abrazó las doctrinas del Montanismo por el hecho de comentarios que hizo sobre la persona y enseñanza de Montano. Pero a decir verdad, Tertuliano siempre pensó igual, su enseñanza realmente no había tenido muchos cambios. Tampoco el que se acercase a la forma de pensar montanista era nada que se pudiera considerar apostata o herético, en realidad el movimiento montanista no difería de las enseñanzas aceptadas hasta aquel tiempo, en principio ni Tertuliano ni los montanistas aportaron nada diferente en cuanto a doctrina, solo acentuaban mas la importancia de la pureza de conducta, la esperanza milenarista, los dones espirituales, y la estricta separación frente a los poderes políticos.
Estaba claro que a ciertas congregaciones sobre todo las cercanas a Roma, no interesaba estar enfrentados al régimen romano. Se llevaban años de sufrimientos y muertes que en mas de alguna ocasión casi habían descabezado al matar a miembros prominentes, por lo cual se buscaba el acercamiento y la aceptación por parte de los gobernantes, pero a cambio de arriesgar el verdadero sentido del cristianismo. Así desde tiempos del emperador Cómodo, quien al parecer había rebajado mucho las persecuciones, se logró incluso traer de vuelta a numerosos cristianos que se encontraban exiliados, gracias a los contactos de algunos obispos que se habían ganado la amistad de la esposa de este. Esas relaciones no eran bien vistas por las corrientes montanistas, quienes solo veían en el imperio romano, al enemigo e instrumento del diablo, para destruir a los cristianos.
Por otro lado la corrupción entre algunos obispos o elementos afines a estos, sobre todo en Roma y occidente, iba provocando situaciones un tanto extrañas, como por ejemplo que cierto cristiano llamado Calixto, quien fuera un estafador, que se aprovecho de la confianza de un cristiano rico para quien trabajaba llamado Carpóforo, y no solo de el sino de los ahorros de muchos mas casi todos condiscípulos suyos. Ademas de perder todo el dinero, se convirtió en fugitivo al huir en vez de dar la cara y responder. Después de todo, no fuese expulsado de la congregación y con el tiempo, mas bien se le dieran ciertos privilegios, como encargarse del cuidado de un cementerio en el que se enterraban a los mártires cristianos y posteriormente llegase a ser un prominente obispo romano. Esto se ha llegado a conocer a través de Hipólito quien escribiría posteriormente y con quien se enfrentaría terriblemente Calixto. Estas situaciones indicaban la decadencia que se veía en las altas esferas de la iglesia y que eran criticadas por algunos obispos y congregaciones de oriente y África, quienes no entendían como se podía permitir tales extremos, en algunos casos se entiende solamente por el amiguísimo y la búsqueda de apoyos en una tremenda pugna ideológica.
En Roma se levantó un obispo llamado Ceferino, quien al parecer fue de la linea de Praxéas, por lo tanto favorecedor de las ideas monarquianistas, o lo que es lo mismo los que trataban de igualar la figura de Cristo con Dios. Se conoce como frase suya la siguiente : "Conozco solamente a un Dios, Jesucristo, y fuera de él no hay otro que fuera engendrado y que pudiera sufrir" Tal fue la influencia de Praxéas, en ese tiempo, quien a su vez era serio opositor de las corrientes montanistas, mas rigoristas, que se cree que fue por su petición por lo que se plantó oposición a estos y al propio Tertuliano, Hípólito. Bajo fuentes afines a Ceferino se le suele describir como buscador de consenso e indulgente, de gran corazón y perdonador, otra cosa son los hechos..
Se cita como base la carta a los Obispos de Egipto, en la que aboga por la devolución a su puesto de ciertos obispos destituidos, no se sabe si fueron destituidos por los gobernantes y cuando habla de expulsión se refiera que fueran encarcelados por la persecución, lo cual ponemos en duda pues para ese tiempo, el emperador Cómodo había rebajado mucho la presión. Otra posibilidad es que por acusaciones contra ellos, fueran las mismas congregaciones quienes lo hicieran, el caso es que después expone la manera de llevar acusaciones contra un obispo y la forma en que deben se nombrados los obispos y los presbíteros, indicando la necesidad que se haga bajo testigos, como quizás mostrando que en algunos casos el no hacerlo así conlleva dificultades posteriores.
En ese escrito indica que habla de parte de "La sede de los apóstoles", una expresión de como se conocía por aquel entonces el cuerpo gobernante de todas las congregaciones. No sabemos si Ceferino fuera el máximo dirigente o no, pues la figura de papa, todavía no se había definido para ese tiempo. Pero lo que si queda ya claro es el papel preponderante que etapa alcanzando la congregación de Roma, parece ser que para ese tiempo ya se había establecido como sede del cuerpo gobernante.
Sea como fuere, Ceferino no fue precisamente ejemplar en lo que tiene que ver con los nombramientos de obispos, pues nombró sucesor suyo a alguien sobre el que pesaban ciertas acusaciones y no tenia buena prensa, nada menos que al ex-fugitivo Calixto.
La historia de este personaje es cuanto menos peculiar, según hemos mencionado párrafos atrás al parecer Calixto fue acusado de malgastar y hacer perder ingentes sumas de dinero que habían sido puestas a su cuidado, posteriormente en vez de mostrar arrepentimiento y dar la cara, salió huyendo. Posteriormente, por la compasión de Carpóforo, fue aceptado y esta vez lo liberó, pero con la condición que pagara ya no la deuda contra el, sino la de los demás clientes, en su mayoría viudas y otros cristianos.
En vez de eso trató de urdir una farsa para ser condenado por su posición como cristiano, entrando a una sinagoga y provocando un escandalo para irritación de estos. Pero fue descubierto por Carpóforo y castigado en la minas de Cerdeña. Posteriormente fue liberado de su condena, usando la astucia que le caracterizaba al unirse a otros cristianos que fueron liberados bajo el mandato de Cómodo, cuando cumplía condena a la manera romana por parte de quien fuera su amo (jefe), y no por ser cristiano, sino por delinquir. Todo esto, no habría salido a la luz, si no fuera porque a su llegada a Roma, fuera protegido por Ceferino y posterior a la muerte de algunos opuestos a su progreso, este lo nombró obispo y encargado del Cementerio que al parecer albergaba a algunos mártires importantes de las persecuciones. Quizás las cualidades intelectuales o emprendedoras de Calixto o su elocuencia, sedujeron a los demás obispos romanos, de tal manera que fuese aceptada la recomendación de Ceferino. Eso le confirió junto a Praxéas, Noeto de Esmirna y otros modalistas, que triunfaran sus tesis, frente a los llamados adopcionistas, y los montanistas, que negaban la idea de Jesús como una representación del ser divino.
Sobre los llamados adopcionistas, podemos decir que su nombre se debe a las teorías o postulados hechas por Teódoto el curtidor y otro, que se dice discípulo de este, Teódoto el banquero, de quién es conocida la siguiente frase citando del bautismo de Jesús al parecer razonaba : "Si (Jesús) era Dios ¿porqué había tenido que ser bautizado?" "Lo que pasa es que, antes del bautismo, Jesús no era más que un simple hombre. Recién en el bautismo Dios lo había adoptado como hijo y había pasado a habitar en el espíritu santo". Esa era a grandes rasgos la idea base de los adopcionistas, de ello deriva su nombre, de alguna manera habían rechazado la preexistencia de Jesús, antes de bajar a la tierra.
Por otro lado el movimiento montanista, con Tertuliano a la cabeza como ya vimos rechazaban la idea de identificación que pretendían los modalistas o monarquistas. Otros como el propio Calixto, quien aunque en un principio apoyaba a Ceferino y Praxéas, quizá en agradecimiento a su ayuda, posteriormente cambio radicalmente, enfrentandose a Sibilio otro gran defensor de la idea modalista. También Hipólito, mas moderado pero en una linea mas confusa al por un lado hacer distinción clara entre Padre-hijo, pero mostrando que este último al provenir de Dios, era como parte de el. Fue una época de duros enfrentamientos teológicos, provocados por la entrada cada vez mas de ideas platónicas y el acercamiento a costumbres netamente romanas y paganas.
Eso fue lo que realmente llegó a que Ceferino, defendiese la destitución de todos los obispos afines al movimiento montanista y posteriormente la expulsión de Tertuliano, sencillamente eran molestos para sus tesis. Lógicamente se notaba la influencia de Praxéas quien estuvo detrás de esta decisión. En cualquier caso las razones mas que doctrinales, estaban en el hecho de que Tertuliano reclamaba mas rigor en el campo de la limpieza y disciplina de la congregación. No se podía tolerar situaciones como las de Calixto, u otras incluso mas escandalosas que se venían sucediendo y tolerando sobre todo en las congregaciones occidentales.
El incansable Tertuliano también denunció algunas conductas o costumbres paganas que empezaban a infiltrarse entre las filas cristianas. un ejemplo de ello es la siguiente cita : Nosotros, que desconocemos los sábados, los novilunios y las fiestas, en otro tiempo aceptables a Dios, ahora frecuentamos las saturnales [y otras fiestas paganas], llevamos regalos de un lado a otro [...] y participamos en deportes y banquetes con alboroto". Es curioso, como algunas de estas cosas denunciadas por Tertuliano, con el tiempo se cristianizaron y se convirtieron en celebraciones católicas, sobre todo las saturnales romanas.
Por otro lado en su obra De Virginibus velandis, muestra algo tal vez desde nuestro punto de vista actual un tanto excesivo celo por la moralidad, animando a las mujeres vírgenes a colocarse velo sobe la cara. Quizás llevando al extremo la costumbre implantada desde tiempos de Pablo del velo sobre la cabeza para las mujeres al enseñar, (1 Corintios 11:1-11). También sobre la limpieza moral de la congregación al rechazar el perdón para los pecadores impenitentes y los relacionados con el asesinato, lo cual parece que era una controversia en no pocas congregaciones. En sus escritos posteriores al año 206, en los que algunos reconocen su adopción del montanismo, (De fuga in persecutione, De monogamia, De Ieiunio adversus psychicos, De pudicitia, De virginibus velandis) desde luego, defiende los postulados rigoristas con un lenguaje quizás mas duro y extracto que antes. Anima a morir como mártires y aboga por la prohibición de huir en la persecución, presenta el matrimonio único como mandato del espíritu santo, pero niega las segundas nupcias: «secundae nuptiae-adulterium» (De monogamia, 15). Sobre todos los ataques van en la contra la práctica de la Penitencia, que no era otra que se rebajaba la disciplina contra los que cometían pecados graves, a cambio de ciertas penitencias o labores a favor de la congregación. Tertuliano veía en eso una relajación que con el tiempo llevaría a admitir y mantener en el seno del cristianismo a toda clase de delincuentes, personas con crímenes de sangre, inmorales, etc. A la larga tendría razón, pero esto que lo convirtió en enemigo por principio de la excesiva tolerancia de los obispos de Roma. Y por tanto contra lo que Ceferino refería como "la sede de los apóstoles".
Esto fue lo que realmente motivó a Ceferino y sus apoyados a acusar a Tertuliano de apostata o hereje, aunque al parecer en un principio sus maneras y enseñanzas no le perturbaron, pero si su rigorismo, y también su oposición al acercamiento al estado. En cualquier caso Tertuliano acusa directamente a Praxéas de estar detrás de todo esto. Sea cual fuere la razón, el caso que esto causa un verdadero cisma y separación, mayor quizás que el que causó Marción y que a partir de entonces nos lleva a ver dos caminos totalmente separados y que a la larga una de estas lineas, representarán la esencia del trigo cada vez mas ahogado.
Aquella no fue una decisión consensual ni aceptada por toda la comunidad cristiana, de hecho, en Lyon, en Frigia, norte de África, gran parte de Asia y el extremo de Europa los montanistas se mantuvieron décadas después muy fuertes, aunque poco a poco pasaron a la clandestinidad y fueron silenciados, no solo por los perseguidores romanos sino por sus anteriores compañeros, quienes los vieron como apostatas o herejes y siglos después se pasó a la violencia contra ellos.
Con esta situación se fue perdiendo una de las identidades mas claras del cristianismo, el de lo profético, las ideas milenaristas y la espera de un Reino terrenal, fueron ocultados y solamente grupos como los montanistas, y otros mas minoritarios hicieron suyo lo que todos los cristianos del primer siglo tenían presente. Llama la atención que la mayoría de los libros desaparecidos de Tertuliano, son en su mayoría los relacionados con su postura a favor de estos. Se han perdido, entre ellos los siete libros De Ecstasi, en los que defiende los postulados montanistas. Una de las causas de la desaparición de muchos escritos montanistas, tertulianistas y otros fueron los propios excompañeros quienes incluso compartiendo persecución trataban de que los mas duro fuera para los otros. Veamos el siguiente caso: Mensirius, obispo de Cartago, fue un conocido opositor a los montanistas. Así durante las persecuciones de Diocleciano hacia el año 290, las autoridades le exigieron la entrega de las Escrituras Sagradas, pues una de las miras del cruel emperador, era destruir todo el patrimonio escriturario cristiano, pensando que así eliminaría su conocimiento y evitaría que se trasmitiera. Bien pues el obispo de Cartago en vez de eso, entregó todos los tratados heréticos de los que pudo hacerse, sabiendo que los magistrados no sabían discernir ni distinguir entre un cristianismo de otro. Así es como en la mayoría de los casos los mas debíles en este caso los que habían sido desechados y marcados como herejes salieron perdiendo y la mayor parte de sus libros fueron desapareciendo, primero por las autoridades imperiales, mas tarde por las eclesiásticas.

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