Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Ulfilas: El misionero del arrianismo

Ulfilas, predicador incansable de la tradición antitrinitaria en el cristianismo



Alrededor del año 310, poco tiempo antes de que Constantino politizara al cristianismo mayoritario, nace uno de los más ilustres misioneros dispuesto a convertir todo el salvaje mundo de los godos. Su nombre Wulfilas (pequeño lobo), Ulfilas en latín, se crío en una familia que había emigrado hacia el sureste del imperio buscando quizás un clima más templado, y la paz que no tenían bajo el reciente dominio godo en las tierras de Capadocia, en conflicto constante al estar en la frontera de ambos imperios. Esto supuso que Ulfilas, recibiese una educación al estilo romano, pero sin perder sus raíces godas.
Con el tiempo, sus padres al parecer abrazaron el cristianismo siendo el aún niño. Aunque al parecer fue un joven inteligente y con precoces inquietudes religiosas, ya que se sabe que siendo muy joven fue nombrado presbítero. Posiblemente vivió de cerca la controversia pretrinitaria que llevó al concilio de Nicea, tomando partido su familia y el, de la parte arriana, con la que estaban mas familiarizados y era mas atractiva y enraizada en la ideología oriental. Con 30 años en el año 340 y de la mano de otro grande de los arrianos, Eusebio de Nicomedia, fue nombrado Obispo de los Godos del norte del Danubio, en Dacia. Animado por Eusebio, cuando este dirigía las congregaciones de Constantinopla, decidió ser misionero y movido por un celo inquebrantable se propuso impulsar el cristianismo entre los godos, visigodos y ostrogodos que competían con Roma por el dominio del norte y occidente de Europa. Ulfilas tras pasar un breve periodo en Roma por causa de las persecuciones del godo Atanarico, fue enviado de nuevo después del concilio de Milán del 355, cuando se estableció la aceptación del arrianismo como la doctrina ortodoxa. Así con ese apoyo, Ulfilas volvió de nuevo a atravesar el Danubio y consiguió miles de conversos que se establecieron en Nicopolis, en la zona de los Balcanes, donde aumentaron en gran numero, separados de la política y neutrales ante las guerras que en torno a ellos se ensañaban entre Romanos y las diferentes tribus godas y visigodas.
El celo de Ulfilas por llevar el cristianismo a todos los godos, le llevó a trabajar en un proyecto realmente difícil de traducir la Biblia al lenguaje gótico. Ya que aquellos no tenían letra escrita, lo hizo utilizando como base el alfabeto griego en letras mayúsculas. Debido a que en griego no existían letras o símbolos que se acercaran a ciertos sonidos muy particulares y comunes en el lenguaje de los godos, adoptó caracteres rúnicos, una arcaica escritura común en Europa central y la Escandinavia, haciendo algunos cambios en las formas de las letras a fin de asemejarlas al formato de las griegas, por lo que se puede decir que el alfabeto gótico inventado por Ulfilas es el griego simplificado al que se ha añadido unos cuantos signos extras, suficiente para diferenciarlo. Se ayudó probablemente de la Septuaginta griega y de las Hexaplas de Orígenes para la traducción del Antiguo Testamento y de manuscritos que no estuviesen afectados por el nicenismo, para los evangelios y las cartas apostólicas. Fue un arduo trabajo de años, pero se dice que así tradujo toda la Biblia, excepto los libros de los Reyes, para evitar que los godos, muy dados a la guerra, encontrasen justificación de esta en estos escritos, aunque posteriormente es posible que se hallan añadido dichos textos bíblicos. Ulfilas murió pocos años después, pero tal fue el éxito de su labor, que su traducción en el transcurso del tiempo fue de uso común en todo el mundo godo, se han encontrando fragmentos de esta en España, Italia y en todo centro y norte de Europa, además de aceptar el alfabeto inventado por Ulfilas como la base de la escritura visigoda.

Pagina rescatada de la biblia de Ulfilas






Pero no solo fue esa la herencia dejada por Ulfilas, su predicación y mensaje llegaron hasta las tribus teutónicas más al norte e hicieron que el cristianismo arriano, se mantuviera firme en toda esa franja del centro-oeste y norte europeos, rodeando realmente al imperio romano, así se puede decir que hizo por el cristianismo arriano, mas que el propio Arrio.
Su principal credo, se encuentra en un texto encontrado, que según parece era obra de Ulfilas, en el se puede leer lo siguiente : "Creo que sólo hay un Dios Padre y en su Hijo unigénito, nuestro Dios y Señor, creador y hacedor de todas las cosas, como el que no hay nadie. Por lo tanto hay un Dios de todo, que es también Dios de nuestro Dios, y creo en el Espíritu Santo como un poder iluminador y santificador. Como Cristo dice tras la resurrección a sus Apóstoles: "Y he aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros: mas vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seáis investidos de potencia de lo alto" (Lucas, 24.49) y después "Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalem, en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1.8) Ni Dios ni Señor, sino el ministro de Cristo; no igual, pero sujeto y obediente en todas los aspectos al Hijo. Y creo que el Hijo está sujeto y obedece en todo a Dios Padre."
A Ulfilas se le llegó a conocer como el Moisés de los godos, por aquello de guiar a estos y educarlos cultural y religiosamente, en cierto modo gracias a el ya no se podía decir que los pueblos visigodos, fueran salvajes o bárbaros como les llamaban los romanos, por el hecho de no tener las costumbres religiosas o culturales de estos. El efecto de la predicación de Ulfilas, hizo que de alguna manera los terribles visigodos, aun siendo muy guerreros, respetaran los templos religiosos, interesante es que hasta Agustín reconoció este hecho, llamativo sin duda, dada la fama de aguerridos y salvajes que estos tenían, el escribió los siguiente : "¿O es que no son enemigos encarnizados de Cristo aquellos romanos a quienes los bárbaros, por respeto a Cristo, les perdonaron la vida? Testigo son de ello los santuarios de los mártires y las basílicas de los apóstoles, que en aquella devastación de la gran urbe acogieron a cuantos en ella se refugiaron, tanto propios como extraños. Allí se moderaba la furia encarnizada del enemigo; allí ponía fin el exterminador a su saña; allí conducían los enemigos, tocados de benignidad, a quienes, fuera de aquellos lugares, habían perdonado la vida... Pero de hecho los bárbaros, en su ferocidad, les han perdonado la vida, contra el estilo normal de las guerras, por respeto al nombre de Cristo..." (La Ciudad de Dios I, 1)
También, continuando el sorprendido Agustín con respecto a la actitud de respeto mantenida por Alarico y sus hombres, razonó de la siguiente manera : "El que... el salvajismo de los bárbaros se haya mostrado blando hasta el punto de dejar establecidas, por elección, las basílicas más capaces para que el público las llenase y evitaran la condena, se lo debemos al nombre de Cristo: allí a nadie se atacaba; de allí nadie podía ser llevado preso; a sus recintos los enemigos conducían por compasión a muchos para darles la libertad; allí ni la crueldad de los enemigos sacaría cautivo a uno solo. Todo esto, repito, se lo debemos al nombre cristiano, esto se lo debemos a la época del cristianismo." (op. cit. I, 7).
El historiador Paulo Orosio, quien escribió por aquel tiempo, cuenta cómo Alarico, ordenó a sus soldados que se moderasen en la matanza y respetasen los templos y a las personas que en ellos se cobijasen. Fue así como salvaron su vida muchos cristianos incluso muchos paganos, que allí se refugiaron.

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