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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Adopcionismo Español : La España mozárabe rechaza la trinidad

Ilustración de una biblia mozárabe, cabe destacar la ausencia de imagenes.


En los años que transcurrieron desde la llegada de los árabes a la península ibérica, el solido estamento de la iglesia romana, se empezó a resquebrajar, por lo menos en esa zona. Tan solo siglo y medio antes, la nación visigoda había cambiado casi por decreto de ser arriana a ser nicenica trinitaria. Pero ahora con la llegada del islam, si bien el judaísmo y el cristianismo se toleraban ya que los musulmanes las consideraban como "las religiones del libro", en referencia a que tenían en común las escrituras, sin embargo sobre estos había ciertas discriminaciones, en la mayoría de los casos eran de índole económico.

La diferencia radicaba en que por lo general, se expropiaron todas las tierras que antaño cristianos poseían, llegaron a ser posesión de la Umma, o comunidad de musulmanes. Dejando no obstante trabajar la tierra a los anteriores propietarios, a condición de pagar el tributo conocido como "el jarach", una especie de impuesto por la tierra, aparte de la "Chizya", o capitación obligatoria a los conquistados, por el hecho de no aceptar el islam. En el caso de los musulmanes, tan solo se obligaba a pagar la "Zadaqa", también llamada "Zacat", que no era otra cosa que una especie de diezmo de sus bienes o ganancias. Así había una clara discriminación, pues tanto el "Jarach", como la "Chizya", podían ser incrementados a capricho del gobernador de turno, mientras que el impuesto a los musulmanes dependía de sus ganancias.

Eso motivó a que algunos negociaran la eliminación de la Chizya, con ciertos pactos, en muchos casos religiosos. Por ejemplo si un cristiano se convertía al islam, pasaba de ser mozárabe y se convertía en un muladí, este dejaba de pagar los tributos aplicados a los conquistados y se le aplicaba el estatus musulmán. Si cedía en algunas cosas, es posible que las cargas se le aliviaran, pero sin conseguir el status musulmán, en algunos casos la negociación incluía aceptar que Mahoma era un profeta, a la que algunos cristianos cedieron, de allí la famosa manipulación del apócrifo Evangelio de Bernabé. En otros casos se quitaban las imagenes de las iglesias, las que no sufrieron la destrucción previa de estas cuando llegaron los musulmanes, tambien se evitaban los crucifijos y otros simbolos con tal de adaptarse a la nueva realidad.

Pero no solo allí quedó la cosa, a medida que la hostilidad por parte del norte cristiano hacia el sur islámico crecía, esto hizo que los contactos de muchos cristianos nicenicos, con la sede de Roma, fuese casi nulo con los obispados de Al-Andalus, sobre todo en la zona de Córdoba, Sevilla, Granada. Eso propició aun mas la aparición de grupos como los originados por un monje, llamado Elipando, como ya se dijo en otro capitulo, los monasterios a menudo producían disidencias. En este caso, se trataba de un influyente personaje de Toledo, aunque se cree que se inspiró en las enseñanzas de otro oscuro obispo llamado Teodisco de Sevilla, quien fue depuesto por rechazar la trinidad de forma explícita, y mostrar que en todo caso Cristo fue adoptado por Dios y concediosele gloria similar a la del padre, una vez ascendido al cielo. Resucitando de esa manera un enseñanza que hacía tiempo había sido considerada herética por la iglesia mayoritaria.

Pero Elipando llevó la doctrina adopcionista a otro extremo, de hecho llegó a exponer por medio de un escrito ahora perdido, "Símbolo de la fe", una idea que aún no siendo nueva, volvía a sembrar las dudas entre los nicenicos al respecto de las naturalezas de Cristo, la misma discusión que suscitó la aparición de los monofisitas y los nestorianos. Elipando abogaba porque si bien Cristo en el cielo era de naturaleza divina, cuando descendió a la tierra de despojó de esta y adoptó la naturaleza humana. Similar a las ideas impulsadas por Nestorio en el siglo V, pero a diferencia que estos no utilizaban el termino adopción sino mas bien lo consideraban un cambio o transmutación. Por otro lado era contrapuesto al adopcionismo clásico, recordemos que los adopcionistas alegaban que Cristo fue un simple humano, pero que fue adoptado por Dios y convertido en hijo de Dios, rechazando en muchos casos su vida pre-humana, mientras Elipando enseñaba que siendo un ser espiritual casi divino adoptó la naturaleza humana, siendo humano como cualquier otro, dejando definitivamente cualquier connotación divina en su persona. 



 Elipando de Toledo------------------->


Así se trataba de una nueva modalidad, pero esta vez ajustada de alguna manera a los prejuicios islámicos, pues para estos sería contraproducente que alguien que fuera Dios mismo muriera ajusticiado por simples humanos, era algo inconcebible en la mente islámica, como en cualquier otra mente racional o lógica. El caso es que en relativamente poco tiempo muchos católicos de Al-Andalus abrigaron las ideas del ahora llamado adopcionismo español, no entendido así por los seguidores de dicha doctrina quienes se seguían considerando cristianos adheridos a la tradición.

No queda claro si había unidad de enseñanza, si se debía a verdadera convicción o sencillamente se trataba de un acercamiento a los musulmanes, para librarse de la pesada chizya. Pues surgieron por doquier otros a los que lo enemigos de la iglesia romana, encerraron en el mismo carro, tal es el caso de un tal Migencio, que sin embargo enseñó doctrinas diametralmente opuestas o distintas a las enseñadas por Elipando, Teodisco o Félix de Urgél, principales impulsores del adopcionismo invertido.

Migendio llegó a enseñar una especie de trinidad en la que incluía a David, al decir que este era el Padre, después Jesús, que fuera el hijo y el apóstol Pablo nada menos que el Espíritu Santo. Enseñó que la santidad residía en los sacerdotes que oficiaban los llamados sacramentos católicos y que Roma era la principal ciudad Santa, pues allí habitaba Cristo. Pese a que no quiso separarse ni renunciar a su fe romana, sin embargo su enseñanza fue rechazada por todos, por adopcionistas, como nicenicos. Existe una carta respondiendo a una misiva enviada por Migencio a las iglesias beticas, la respuesta dada a esta, indica lo poco en serio que se tomaban sus juegos entre dos aguas decía así el Arzobispo de Toledo : Leímos tu carta sin poder contener la risa. En ella aparece tu fatua e ignorante locura de tu corazón. Vimos la carta y la encontramos ridícula por la falta de consistencia de tus afirmaciones y no sólo nosotros, sino toda la catolicidad te desprecia por tu pútrida doctrina y te declara digno de anatema... No se puede curar tu enfermedad con fomentos de vino y aceite, sino con un cuchillo de doble filo ha de amputarse podredumbre tan antigua.

Elipando al parecer tampoco aprobaba la enseñanzas del tal Migencio, porque en realidad este trataba de establecer una especie de trinidad humana, en paralelo a la que creían había en el cielo. De esa manera Cristo fue un profeta, y solamente humano, como lo fue el rey David o el apóstol Pablo. Pero nada hablaba de adopcionismo ni invertido ni posterior a la ascensión al cielo. Elipando por otro lado era mas bien de tendencia hacia el arrianismo racional, pues no podía aceptar que un humano pudiera compartir esencia e igualdad con un ser tan superior como Dios, y prueba de ello lo hizo citando el evangelio de Juan 4:28, en el que el mismo Jesús afirma : "El padre es mayor que yo". O cuando hablaba en Juan 20:17 No me toques; porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.
Siguiendo el razonamiento de Elipandio, si Jesús mientras estuvo en la tierra, hablaba de Dios el padre como alguien superior a el y como su propio Dios, en el mismo sentido que era para los humanos, significaba que el solo albergaba una naturaleza y no dos como afirmaban los nicenicos. Esto viene a demostrar que en todo momento en el que se pierde el contacto y el control de la iglesia, rápidamente saltaban opositores a las doctrinas trinitarias, pues era mucho mas sencillo y natural aceptar a Jesús como grande pero inferior a su padre, que en esa confusión de terminología que para los tiempos que corrían sobraban.

La principal oposición hacia el movimiento de Elipandio, no fue de la sede de Roma, o de los líderes religiosos romanos, sino provenía de un gobernante que desde luego bien hubiera gustado ser también el líder de la iglesia, pues fue un defensor a ultranza de los preceptos, el famoso Carlomango. Este dispuso que se intentara hacer desistir de la doctrina a Félix de Urgel, quien al parecer estaba disgregando las enseñanzas de Elipando a través de cartas enviadas incluso mas allá de los Pirineos. A Félix bajo amenazas se intentó hacer retractarse, en varias ocasiones y concilios, hasta que en 799, a petición del propio emperador Carlomagno lo llevaron a la muerte cual mártir para la causa.

Y aquello no apagó el nuevo movimiento, que además fue la chispa que hizo encendería otro cisma. Pues los sínodos y concilios que se celebraron por motivos de los adopcionistas hispanos, fueron los primeros en los que no participaba ni era auspiciado por el emperador bizantino, ni fueron invitados líderes de las iglesias orientales, lo cual suscitó recelos por parte de estos y fue abriendo una grieta que desembocó en la ruptura definitiva, la cual consideraremos en próximos capítulos.

El adopcionismo de Elipando sobrevivió a al muerte de este, se sabe que para el siglo XI, todavía circulaba su escrito "Símbolo de la Fe", aunque también la ideología fue motivo de acusación inusitada contra todo el que pusiese alguna duda con respecto a la compleja doctrina de las naturalezas de Cristo.

Según avanzaba la reconquista, los recelos de la iglesia católica contra los mozárabes, hizo que se persiguiera sin piedad todo lo que sonara a adopcionismo o a cualquier influencia islámica, por lo que se destruyó prácticamente todos los escritos arrianos, novacianos, adopcionistas y priscilianos de la península, que se encontraron borrando la huella de estos de la historia.

2 comentarios:

  1. No entiendo muy bien la relación de Carlomagno con la época islámica ibérica, hay diferencias muy grandes de fechas que no cuadran (casi mil años de diferencia), podías hacer énfasis en ello.
    Es un buen blog.

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  2. Se dio mas detalles de ello en el articulo sobre la influencia del islam en el cristianismo.
    No obstante te diré que efectivamente Carlomagno gobernó en gran parte de Europa desde el 768 hasta el 814. Mientras los musulmanes ya estaban establecidos en la peninsula desde el 711. Carlomagno hubo de enfrntarse a ellos, en el 778, liberando Pamplona y llegando a Zaragoza. Pero la campaña se truncó por causa de la guerra que mantenía con los sajones en el norte, que le obligó a replegarse, cosa que aprovecharon los arabes para asestar un duro golpe a la retaguardia del ejercito de Carlomagno. Hay algunos historiadores que afirman que gracias a Carlomagno, los musulmanes no pasaron mas allá de los Pirineos.
    Además Carlomagno era un fervoroso católico que se quiso instituir como paladín del cristianismo.
    Espero despejar tus dudas. Gracias por el comentario.

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