Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Influencia del Islam en el Cristianismo

Los mozárabes, fueron los cristianos católicos que convivieron bajo el dominio musulmán en la peninsula.

















Y yo inquirí: Maestro, puesto que Dios es misericordioso, ¿por qué nos ha atormentado así, y por qué ha consentido que creyésemos que había muerto, mientras tu madre te lloraba hasta el punto de hallarse muy cerca de morir también? Y a ti, que eres el Santo de Dios, ¿cómo éste te ha dejado expuesto a la infamia de morir sobre el Calvario, entre dos ladrones?

Y Jesús contestó: Créeme, Bernabé. Siendo Dios la pureza misma, no puede ver en sus servidores la menor falta, que no castigue severamente. Y, como mi madre y mis discípulos me amaban con un afecto demasiado terrestre y humano, Dios, que es justo, ha querido castigar este afecto en el mundo mismo, y no hacerlo expiar por las llamas del infierno. Aunque yo hubiese llevado en la tierra una vida inocente, no obstante, como los hombres me habían llamado Dios e Hijo de Dios, mi Padre, no queriendo que fuese, en el día del juicio, un objeto de burla para los demonios, prefirió que fuese en el mundo un objeto de afrenta por la muerte de Judas en la cruz, y que todos quedasen persuadidos de que yo había sufrido este suplicio infamante. Y esa afrenta durará hasta la muerte de Mahoma, que, cuando venga al mundo, sacará de semejante error a todos los que creen en la ley de Dios. (Ev Bernabé v. Ita 22,23) 

Esta porción extraída del llamado Evangelio de Bernabé, por supuesto no el original apócrifo también llamado Evangelio de Bernabé, conocido desde el siglo II, y que circuló hasta casi el siglo VI. En este caso o se trata de una clara manipulación del texto original al que se han añadido apuntes proislamicos o sencillamente es un nuevo escrito que suplanta al primero, en cualquier caso, se sabe de la aparición de varias copias, una en Español, posiblemente origen de todos los demás, con anotaciones en árabe, otra en ingles y de la única que quedan restos, la versión italiana, todas aparecidas a partir del siglo XIV, coincidiendo con el retroceso del imperio musulmán en Europa occidental.

Con respecto a la versión española se sabe que posiblemente haya sido un sabio morisco o judío convertido forzosamente, que como venganza escribiera dicho evangelio, dando a entender que proféticamente se anunciaba a Mahoma como profeta. La influencia islámica en este caso llegaba a estos extremos. Algunos mozarabes, como se llegó a denominar a los cristianos que convivían bajo el dominio árabe en España, con tal de poder tener los mismos derechos que los ciudadanos musulmanes, estuvieron dispuestos a hacer concesiones ideológicas y por ello surgieron este tipo de escritos espureos en los que se intentó compaginar el islam y la venida de un nuevo profeta con la Biblia.

Por otro lado hubo otros casos interesantes de católicos, que retomaron ideas pseudonestorianas, aderezadas con influencia islámica, tal es el caso del llamado Adopcionismo español. Este movimiento surgiría bajo el dominio árabe de la península, en el siglo VIII, fundado por un arzobispo de Toledo, llamado Elipando, quien al principio solo recuperó la vieja discusión sobre las naturalezas de Cristo. Según el, aunque aceptaba la naturaleza divina del Cristo en el cielo, en definitiva creía en la trinidad, solo lo hacía a medias. Pues según indicó en su escrito : Símbolo de la Fe, Cristo al bajar a la tierra adoptó la naturaleza humana, llegando a ser considerado hijo de Dios, pero en el sentido de ser adoptado como hijo por el Padre, eso a oídos musulmanes sonaba menos malo que llamar a Jesús, hijo de Dios como los demás movimientos cristianos. Una idea similar a la ya enseñada por Origenes, sobre la recompensa recibida por Jesús de convertirse en ser divino al ascender al cielo.

La presión de la iglesia no se hizo esperar y hasta Carlomagno, (gobernante franco entre el 768-814) quien se creía libertador de Europa, pretendía conquistar España, para eliminar no solo a los árabes islámicos, sino toda raíz herética. Tal fue así que combatió a los arabes que amenazaban sus posesiones en la Península Ibérica y trató de apoderarse del territorio, mas tuvo retirarse debido a ciertos ataques de los sajones y en pelna retirada fue atacado por los arabes perdiedno en el desfiladero de Roncesvalles a toda su retaguardia y a su sobrino, Roldán. Pero los intentos por cristianizar Europa por parte de Carlomagno son mas que conocidos. Los adopcionistas fueron considerados herejes en el 794, y después acusados de colaboracionismo con el poder musulmán. La desconfianza que este movimiento creo, fue tal que propició una cruenta persecución posterior contra este y otros movimientos. Tal fue el caso que al retornar durante toda la edad media el poder cristiano a la península, se persiguiera atrozmente a los cristianos liberados, fueran de la rama que fueran, hasta dentro de los católicos hubo purgas y con el tiempo resultó en clave para establecer la dura inquisición española, que acabó de raíz con montanistas, priscilianos y novacianos, haciendo desaparecer su escritos y tradiciones de forma radical. Muchas minorías sencillamente se fueron disipando en el anonimato y el silencio histórico. En el caso del adopcionismo, no obstante tuvo un renacer siglos después, hacia el siglo XI, cosa que veremos en capítulos posteriores.

Por otro lado como ya apuntamos antes, el empuje del Islam, durante ese tiempo se polarizó la religiosidad en Europa, hasta el punto que practicamente solo existían dos bandos, el cristiano y el musulmán, todos los demás cristianismos fueron absorbidos, aplastados y escondidos, hasta el siglo XII, prácticamente apenas hubo movimientos, el mundo cristiano estuvo dormido en la negrura del oscurantismo espiritual, de la ignorancia del pueblo y la opulencia y poder insultante del clero. Pero eso cambiaría a partir del siglo XII y aunque los movimientos que pedían una vuelta a los orígenes volverían a ser aplastados, se despertarían de forma crucial en la reforma.

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