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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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El cisma de oriente : Nace la Iglesia Ortodoxa










A focio se
le debe el primer intento por establecer una iglesia independiente en oriente.




Cerulario, el patriarca que rompio con Roma en el 1054



El famoso cisma de oriente que dio origen a la llamada Iglesia Ortodoxa, en realidad como vamos a ver, no se produjo de pronto, ni fue motivado principalmente por controversias religiosas o doctrinales, que si bien llegaron a haber y muchas, fueron realmente secundarias en comparación con las connotaciones políticas que esa pugna tuvo.
Vamos a intentar desgranar lo mejor posible el proceso que llevó a esta ruptura, proceso que durará unos cinco siglos o mas según lo entendamos. Porque el primera paso, fue la división del imperio que el emperador Teodosio I llevó a cabo, quien alrededor del año 390 repartió el imperio en dos, el de occidente que heredó su hijo Honorio y el de oriente, con capital Constantinopla que heredó Arcadio. Esto unido al poder que poco a poco iba tomando el obispado de Roma en manos de Dámaso, hizo que algunos obispos orientales pensaran, tomando a Roma como ejemplo, que ellos debían jugar un papel similar en el poder de la iglesia. De hecho poco antes de la división oficial del imperio, en el concilio de Constantinopla del año 381, bajo la influencia del ambicioso Dámaso, se había decidido poner orden por posición a las diferentes iglesias que durante años competían por llevar la voz cantante. Así se dispuso que la iglesia de Roma llevaría la primacía sobre las demás, la segunda en importancia y poder se designó que sería la iglesia de Constantinopla, seguidas de la de Alejandría y Antioquía. En el siglo V en el concilio de Calcedonia, se añadió otra, la de Jerusalén, por la historia y el simbolismo que aquella ciudad tenía. Con el tiempo ya en el siglo VI se empezó a llamar patriarcados a estas cinco sedes, confirmando a la de Roma como la primera. Esta decisión de instaurar mayor poder en una sola sede obispal, mas que unión, creó mas separación, pues en muchos casos las cinco iglesias tomaban decisiones antagónicas o convocaban concilios a su antojo, en ocasiones sin contar con las demás.
A partir del siglo V, se fueron sucediendo discusiones religiosas, como las protagonizadas por Nestorio, los monofisitas, los eutiquianos. Todas relacionadas con el tema de las naturalezas de Cristo, si eran dos o solo una y el papel de la madre de Jesús, si se le podía considerar madre de Dios o no. Estas discusiones afectaron de lleno la zona oriental del imperio, abriendo una de las primeras grietas entre la iglesia oriental y occidental, ambas nicenicas. Sobre todo a raíz del mal cerrado concilio de Éfeso del 431, que supuso la separación del monofisismo y del nestorianismo.
Después, el concilio de Calcedonia en el 451, vendría a romper aún mas los lazos de Roma con estos movimientos dominantes en Constantinopla y en oriente en general. Pero no fue ese el único conflicto ideológico, la pugna iconoclasta cerrada en apariencia en el año 787, tras el segundo concilio de Nicea, también se había iniciado siglos antes en oriente, frente a la creciente idolatría en occidente, significó mas ruptura aún.
La caída del imperio Romano de occidente a finales del siglo V, fue otra vuelta de tuerca a la deteriorada unidad con la llamada iglesia bizantina, pues aunque Roma dejara de tener relevancia política, si la obtuvo religiosamente hablando, algunos obispos bizantinos buscaban tener protagonismo, mas si cabe que los propios de Roma.
Durante el siglo VI, la injerencia de los emperadores bizantinos, quienes llegaron a dominar hasta el norte de Italia, creó conflictos mayores de autoridad en la cristiandad, (vease los conflictos eutiquianos protagonizados por Justiniano y su influyente esposa Teodora), pues a menudo querían mantener tal como lo hiciera Constantino en su día, una autoridad del emperador sobre la iglesia. Roma ya había superado esa etapa y lo que buscaba era lo contrario, que la autoridad política estuviera en sujeción a la religiosa. Pero a menudo debían contar con el emperador bizantino para casi todos los concilios celebrados desde el siglo VI, no fue así el celebrado el año 794 en Francfort, contra el Adopcionismo español, cuando se juzgó a Félix de Urgel y se le condenó como hereje, en esa ocasión fue el ultracatolico emperador Carlomagno quien protagonizó y presidió el concilio. Esto abrió una grieta más en la delicada relación entre oriente y occidente, tal fue así que aunque posteriormente hubo otros concilios y sínodos en los que todavía el emperador bizantino tomaba parte, el último que se conoce fue en el siglo IX, mas concretamente en el año 869.
El siglo IX queda marcado por el surgimiento de un patriarca de la iglesia oriental llamado Focio, quien en medio de dos poderes, el protagonizado por Nicolás, obispo de Roma, el emperador bizantino Miguel III y su tío Bardas entre bambalinas, sentó las bases para la futura división.
Focio nació alrededor del año 820, de una familia rica y culta de Constantinopla, se educó en la escuela de Magnaura, famosa en su tiempo, dirigida por León el filosofo, respetado sabio de la época quien llegaría ser nombrado arzobispo de Tesalónica. Con el tiempo, Focio sobresalió como uno de los mejores estudiantes, llegando a convertirse en maestro, además de hacer estudios sobre asuntos seglares, también se centró en lo religioso, sobresaliendo como gran erudito, escribiendo varias obras de las que se han conservado fragmentos, entre sus escritos destacan los siguientes : una colección citas de obras antiguas y contemporáneas a el, en las que hace mención entre otros de las obras perdidas de Arrio y Diodoro de Sicilia. Escribió una serie de volúmenes a los que llamó Biblioteka, una especie de enciclopedia del cristianismo, centrándolo en patriarcas o autores cristianos griegos. Por otro lado se han encontrado numerosos comentarios bíblicos, un tratado contra los maniqueos, otro llamado Mistagogia del Espíritu Santo, en el que arremete contra la doctrina de la filoqué, que explicaremos mas adelante. Aparte escritos relacionadas con la controversia contra Roma, obras de oratoria, y otras obras menores, pero que indican un alto grado de conocimiento de su parte.
Sin embargo, Focio, antes que religioso llegó a ser funcionario de la corte del joven emperador Miguel III, quien gobernó bajo la tutela de su tío Bardas. Esa amistad, algunos incluso vinculan rasgos familiares con alguien de la corte, fue lo que le hizo llegar a la posición que obtuvo. En el año 858, de forma un tanto anómala, se destituyó al patriarca Ignacio de Constantinopla, y en su lugar se nombró a Focio, sin que este siquiera fuera diácono, ni presbitero ni sacerdote, obtuvo esos títulos posteriormente, ello en cuestión de poco tiempo, pero por otro Obispo que había sido suspendido en tiempos de Ignacio.
Quiso Focio, que Roma reconociera su posición y la aceptara, cosa a la que no estuvo muy dispuesto Nicolás I, quien ejercía en ese tiempo la posición de pope o papa en latín, titulo que habían adquirido de forma exclusiva los que dirigían la iglesia principal con sede en Roma. Pero Nicolás no estaba dispuesto a aceptar a Focio, sabedor de que eso podía significar ceder ante el emperador bizantino, aquello lógicamente no gustó nada ni a Miguel III, ni a Bardas, quien ejerecía la tutela del joven emperador, ni al propio Focio, por ello se convocó un sínodo en el 861, que confirmó como Patriarca de Constantinopla a Focio, rechazando a Ignacio y además estableciendo el modo en que funcionaría la iglesia oriental a partir de entonces. Fue en ese tiempo cuando escribió contra la iglesia de Roma, lo que a punto estuvo de convertirse en un cisma total. Después se convocaría otro concilio en Constantinopla en el que se expulsa o repudia al propio papa Nicolás I. Siendo esa decisión aprobada por mayoría, parece que Focio había ganado la batalla y se consolidaba como líder de una iglesia cada vez mas alejada de la romana. Llegó incluso a enviar misiones a Bulgaria, que hasta ese tiempo había sido abandonada religiosamente hablando.
Poco duraría en el puesto, pues a la muerte prematura del emperador Miguel III, sube al poder Basilio el Macedonio, mas próximo a Roma y amigo de Ignacio, a quien volvió a instaurar en la hegemonía de una iglesia totalmente manipulada por la política, destituyendo a Focio. Eso sucedía alrededor del año 867, once años después en el 878, a la muerte de Ignacio, de nuevo vuelve Focio, quien para ese tiempo valiendose de su experiencia como cónsul y político, se granjeó la amistad del emperador Basilio.
Esta vez además su proposición y nombramiento contó con el apoyo de Roma, a través del papa Juan VIII, quien temiendo que el oponerse al emperador bizantino pudiera acarrearle problemas, además con el fin de que estando unidos pudieran frenar el empuje musulmán que estaba rodeando al imperio cristiano. Juan VIII, convoca un concilio en el 878, que significó una gran victoria para Focio y los suyos. Pero por alguna razón de nuevo las cosas se pudseron en contra de Focio y en el año 886 fue depuesto de nuevo por el emperador, hay muchas contradicciones en este hecho, no se sabe si fue el propio Basilio u otro que apareció después, pero se sabe que Focio murió poco tiempo después en un monasterio donde se refugió.
El hecho de haberse enfrentado al papa de Roma, hizo que fuese expulsado, pero como las tramas o negociaciones políticas en ese tiempo ya valían mas que las religiosas, Focio se mantuvo y se enfrentó al poder de la iglesia, con el beneplácito del emperador. No se trataba de doctrina sino de poder y jurisprudencia, algo muy alejado del cristianismo original.
Si bien Focio no se puede decir que iniciara una nueva religión cristiana, si puso los cimientos de lo que sería mas adelante la iglesia Ortodoxa, tanto fue el efecto que de hecho, los últimos Concilios Ecuménicos que se celebraron en Oriente y en los que estaban presentes los legados del Papa fueron los de Nicea en el año 787 y Constantinopla en el 869. Aquella ruptura producida por el enfrentamiento entre el patriarca constantinopolitano Focio y el Papa Nicolás y, conllevó a la larga una separación que se hacía según transcurrían los años en insalvable. En lo sucesivo, la Iglesia bizantina y las que se crearon a partir de ella se organizaron sus propios concilios o sínodos. Y aunque todavía aceptaban la mayoría de los preceptos y doctrinas de la iglesia de Roma en general, rechazaron otros.
Un tiempo antes, desde el siglo VI, había surgido en Hispania, una ideología racionada con la doctrina de la trinidad, llamada filoqué, básicamente venía a decir que el Espíritu Santo, procedía no solo del padre sino del hijo, y se empezó a enseñar como contrapunto al antitrinitarismo arriano, imperante en ese tiempo en la España visigoda. Esta enseñanza pasó con el tiempo a Francia, Alemania y hasta el tiempo de Carlomagno, quien la aceptó como doctrina básica, añadida al tradicional credo de Nicea. Curiosamente los diferentes papas de Roma, no la aceptaron ni quisieron tomarlo como doctrina oficial durante siglos.
Focio al escribir su Mistagogia, se postula claramente en contra de esa doctrina, por considerarla ajena a la original Trinidad, negaba que el Espíritu procediera de ambos, sino solo del padre del que procedía todo. En realidad era igual de incomprensible que la propia doctrina nicenica, puesto que si se trata de tres personas en igual condición o esencia, no es lógico ni siquiera plantear origen o procedencia, salvo que se refieran a quien lo envía, que bien mirada tampoco encaja que una de las tres persona de la trinidad envía a otra y por lo tanto ostente mas poder que las demás. La tesis de Focio, era que no podía aceptar la filoqué, por no haber sido adoptada por un concilio ecuménico de toda la iglesia, y por lo tanto no se debía cambiar ningún postulado de la regla nicenica. Así, aunque se argumentaba sobre doctrina, era mas importante el acuerdo y la discusión y el que ellos tomaran parte en el asunto. Curiosamente fue aceptada como oficial ya en el siglo XI, quedando fuera de la decisión la iglesia bizantina.
Precisamente en ese siglo, dos después de Focio, aparece en escena Miguel Cerulario, un patriarca nacido según parece en el celebre año 1000, fue nombrado como tal en el 1043 y de nuevo tomando como punto de partida la controversia la famosa Filoqué empezó a lanzar acusaciones relacionadas con la esneñanza errada y las formas y liturgia en las iglesias, el uso de pan ázimo, sin fermentar, como simbolo de la pascua y usado también en las celebraciones especiales, fue otro motivo de controversia. Mientras en las iglesias italianas se empieza imponer los rituales latinos, eliminando los griegos, Cerulario impone lo contrario en las iglesias orientales, en Bulgaria, un estado en medio de ambas aquello se convierte en una lucha encarnizada.
Así desde el año 1051, se inicia una discusión sobre estos temas, primero por cartas entre el Patriarca Cerulario y el papa León IX, a la muerte de este último, las cosas se iban complicando y convirtiendo en ataques mutuos. Aunque a decir verdad eran mas los ataques por parte de la iglesia de Roma que de los de Bizancio. Leyendo las cartas del cardenal Humberto de Silva contra el monje Studion Micetas, al que insulta y menosprecia de forma despectiva, nos damos cuenta el desprecio de algunos lideres de Roma contra los que consideraban competidores. Entre otras lindeces dice lo siguiente, hablando de Studion : más bestia que burro, Nicetas es más un Epicúreo que un monje: su puesto no debe estar en un monasterio, sino en un circo o en un lupana.
Las razones de este ataque verbal se relacionaba con un documento que Studión había escrito en defensa del uso de pan leudado contra el ázimo, que lo consideraba como acercamiento e injerencia de los judios. En realidad Studión Nicetas no llevaba la razón al respecto, pero el tratamiento dado por Humberto y el lenguaje insultante utilizado no iban a favor de Roma. Esto motivó a que las cosas, lejos de calmarse se tensaran aún mas, pues llevó a la reticencia de Cerulario a rechazar a los enviados de Roma. Así llegó el fatídico año 1054, en el que Humberto de nuevo, tras obstinarse Cerulario a recibirle a el y la delegación romana que pretendía juzgarle y excomulgarle, dijera lo que dijera, tomó la decisión que siglos atrás se había tomado con Focio, pensando tal vez que eso les haría imponer en Constantinopla a un patriarca afin a los intereses de Roma.
La acusación contra Miguel Cerulario está llena de blasfemias y erroneas comparaciones con todos los considerados enemigos de la iglesia de Roma, entre otras cosas dice así : lo mismo que los simoníacos él y sus partidarios venden el don de Dios; como los valesianos, practican la castración y dejan que los eunucos lleguen hasta la clericatura y aun hasta el episcopado; como los arrianos, rebautizan, en particular a los latinos; como los donatistas, afirman que la Iglesia de Cristo ha desaparecido fuera de la Iglesia griega; como los nicolaítas, admiten el matrimonio de los sacerdotes; como los pneumatómacos, han desgajado del Símbolo la procesión del Espíritu Santo por parte del Hijo; como los maniqueos, declaran, entre otras cosas, que el pan fermentado tiene un alma; como los nazareos, dan mucha importancia a cuestiones de pureza exterior, rehusando bautizar a los infantes aun en peligro de muerte, antes de que hayan cumplido los ocho días de su nacimiento; rehusando la comunión y aun el Bautismo a las mujeres parturientas o en el momento de sus reglas, aun en caso de muerte, y además no admiten a la Comunión a los que se afeitan la barba según la costumbre de la Iglesia romana». .........«que sean anatema maranatha con los simoníacos, valesianos, arrianos, \donatistas, nicolaítas, severianos, pneumatómacos, maniqueos, nazareos y todos los herejes, mejor, con el diablo y sus ángeles caídos, si es que no vienen por fin a demostrar su arrepentimiento. Amén. Amén. Amén».(Acta de excomuion contra Miguel Cerulario. H.S)
Es llamativo el que se mencione todavía en el siglo XI a donatistas, arrianos , aunque mas sorprendente el caso de los nazareos, salvo que lo que Humberto haga en este escrito sea repasar las diferentes y mas llamativas herejías, comparadas con la iglesia bizantina, en realidad muchas de las acusaciones que vierte son falsas o se deben a un deficiente entendimiento de parte del redactor de la moción. No se sabe nada de que los donatistas se hayan afincado en oriente y rechazaran la iglesia romana, por ser latina o no ser griega, sino sencillamente porque la consideraban aliada con el poder. Lo de rebautizar de los arrianos, es una bula, salvo que en los últimos tiempos tuviesen esa costumbre, eso es mas adecuado decirlo de novacianos o montanistas; asignan el rechazo del bautismo de infantes a los maniqueós, sin embargo el bautismo de infantes pronosticando en ellos dones especiales eran de las pocas cosas que aceptaban estos. En definitiva, como era común en la iglesia, basandose en acusaciones falsas y tergiversación de hechos, trataban de convertir en monstruos y demonizar a los que se negaban aceptar sus preceptos o su política. Pero las cosas no salieron como ellos esperaban, pues no solo no pudieron destituir a Cerulario, sino que este sintiendose apoyado por la mayoría de los obispos y patriarcas de Antioquía, Alejandría y Jerusalén, las principales ciudades de oriente, se aferró al cargo. Con ese apoyo y el del emperador de turno Cerulario se negó a abandonar y utilizó las cartas insultantes de Humberto para incitar animadversión de sus aliados contra Roma.
Con esa tesitura, la respuesta de Cerulario no se hizo esperar, convocó un concilio en el que se decidió por unanimidad excomulgar a los enviados de Roma ente ellos a Federico de Lorena, Pedro de Amalfi y como no, al impetuoso cardenal Humberto. En las actas del sínodo celebrado el 24 de Julio, deja claro las razones por las que considera no cristianos a los delegados papales y los excomulga, entre otras cosas las actas exponen lo siguiente :
"El demonio pérfido e impío, no ha tenido bastante con los males que ha procurado. Por eso, con innumerables fraudes ha engañado al género humano antes de la venida del Señor y también después, continúa enredando a aquellos que le creen... Así pues, en estos días, unos hombres impíos y execrables, hombres venidos de las tinieblas, han llegado a esta ciudad conservada por Dios, desde la cual, como de un manantial, brotan las fuentes de la ortodoxia. Estos hombres, como el rayo, como un vendaval, como granizo han querido pervertir la recta razón con la confusión de los dogmas.
Nos han herido a nosotros, los ortodoxos, acusándonos entre otras cosas de que no nos afeitamos la barba como ellos, que no nos separamos de los presbíteros casados, antes bien recibimos la comunión con ellos. Además nos acusan porque no adulteramos, como ellos, el sacrosanto símbolo [de la fe] y no decimos, como ellos, que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo... De hecho, [ellos] afirman que el Espíritu procede no del Padre solamente, sino también del Hijo [Filioque] sin haber podido sin embargo recabar esta voz de los evangelistas, o derivar este dogma blasfemo de algún sínodo ecuménico...
Actuaron pues desvergonzadamente contra la ortodoxa Iglesia de Dios porque no han venido de la antigua Roma -como decían- sino de otra parte, y de ningún modo habían sido enviados por el papa. Más aún, se ha descubierto que los sellos de las cartas que traían eran falsos...
Nuestra humildad, no pudiendo permitir que tanta audacia y desvergüenza quedase impune, ha hablado de este asunto al fuerte y santo emperador...
El 24 de julio, día en el cual según costumbre debe hacerse una exposición sobre el quinto Concilio, este escrito impío fue de nuevo condenado con el anatema, en presencia de la multitud, así como también [fueron condenados] aquellos que lo habían publicado y escrito, o de una manera u otra, le habían dado su consentimiento o su estímulo.
Sin embargo, para perpetuo deshonor y permanente condena de aquellos que habían lanzado tales blasfemias contra nuestro Dios, el texto original de este escrito impío y execrable, redactado por impíos, no fue quemado, sino guardado en los archivos.
Sépase además que el vigésimo día del mismo mes, día en el cual fueron condenados con el anatema todos aquellos que blasfemaban contra la fe ortodoxa, estaban presentes todos los metropolitanos y obispos que temporalmente residían en la ciudad, en compañía de aquellos otros dignatarios que se sientan con Nos."
(Acta sinodial 24 Julio 1054) Cf. Mansi, XIX, 811-812)
Esto significó la ruptura definitiva entre las dos iglesias y aunque en ese momento las diferencias eran mínimas, con el tiempo se fue imponiendo en oriente su propia dogma.
Entre otras cosas que separan una iglesia de otra está el uso el uso de pan fermentado y no ázimo en los ritos. También está el asunto de los iconos, recordemos que fue en oriente donde se inicio la llamada lucha de los iconoclastas y los iconólatras, los primeros rechazaban el culto de iconos, dibujos en cortinas y paredes que se empezaron a hacer comunes en muchas iglesias, esto fue aprobado por mayoría en el 787 en Nicea, aunque mientras las iglesias orientales solo usaban imágenes en forma de iconos o pintadas, en Roma y occidente se dedicaron a hacer estatuas a las que se rendía similar veneración. Esta es una de las grandes diferencias que nos encontramos al entrar en una iglesia católica o en una ortodoxa.
Por otro lado Gregorio el grande a finales del siglo VI, introdujo la doctrina del purgatorio por el que se acusó de hereje a Origenes de modo póstumo. En esto la iglesia ortodoxa, quiso volver a las raíces del cristianismo, pero solo a medias, pues desarrolló la enseña que, después de la muerte, las almas van hacia el abismo de los muertos (Hades), y permanecen en ésta condición de espera llamada "Juicio". Cuando Cristo regrese, el alma se reúne con su cuerpo resucitado para ser juzgado. Las personas buenas ganarán la vida eterna, y la gente mala ira al infierno. En occidente se desarrolló en paralelo la creencia de que las almas de los medio buenos están velando en espera de juicio, y que desde abajo se les pueda salvar, de allí las misas por los difuntos y otras costumbres relacionadas.
Otras diferencias, sobre el celibato, la concepción de María y maneras de celebrar los ritos,, fueron apareciendo a medida que ambas iglesias vivieron en paralelo sus cambios, evitando interferirse. Con el tiempo se formaron varias iglesias ortodoxa, la griega, la rusa, la búlgara, pero todas tenían en común las mismas doctrinas.
En cualquier caso continuaron confabulados con el poder político, y continúan así hasta nuestros días, distinguiéndose además últimamente por su intolerancia hacia movimientos religiosos cristianos alternativos, a los que ha perseguido con una fiereza fuera de lo común, tal fue el caso en su momento de los bogomilos y paulicianos en Bulgaria, aunque eso propiciara el surgimiento en occidente de una oleada de nuevos cristianismos que buscaban ser el trigo perdido en medio de tanta mala hierba. El titulo de Iglesia Ortodoxa, se relaciona con la presunción de esta de ser la verdadera iglesia, la original heredera de la tradición apostolica, en realidad podemos decir que es heredera simplemente de una cristiandad corrompida nacida en Nicea.

5 comentarios:

  1. muy buena informacion pero no entendi nada deberian hacer un resumen con informacion mas servible pero es muy bueno

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  2. felicitaciones por este material tan resumido y completo da un esquema amplio y sintetizado de la iglesia Bizantina de oriente, es mas facil conocer las insidencias de la iglesia latina en el oeste mas no asi con su omologa.

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  3. Muy Buena La Informacion Pero Casi No Entendi Esta Muy Complejo :S Pero Me Ayudo Con Mi Tarea
    Gracias!

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  4. Entiendo que para muchos lectores algunos asuntos teológicos sean de difícil comprensión, pero realmente eran unas diferencias muy sutíles las que separaban a los maestros eclesiasticos del medievo. En realidad se ha tratado de explicar esas pequeñas diferencias, pero sin olvidar que el verdadero tranfondo del cisma oriental fue más politico que religioso.

    El autor

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  5. paulo bolivar vargas tdl13 de junio de 2010, 13:47

    muxo p cllega al pinxo pongan resumido



    tontasos de mnmm....

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