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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

LAS BEGUINAS : La rebelion religiosa de las mujeres


Miniatura de la época que muestra algunas de las actividades de la orden femenina del siglo XIII.












Otro movimiento monástico, tipo místico que rozó la herejía frente a la iglesia, fueron las llamadas Beguinas, aunque no fue el primer movimiento femenino en la historia del cristianismo, pero si el más llamativo, aparte de las llamadas guillerminas. El papel de la mujer en la edad media estaba limitado a casarse, o dedicarse en la iglesia a coser o tejer los mantos y las ropas de las imágenes en los templos, capillas, o catedrales, de allí el dicho: Te vas a quedar para vestir santos, cuando una mujer se quedaba soltera. En otros casos los monasterios de monjas era otra elección, pero por lo general solo las clases pudientes solían acceder a esos privilegios.

Por otro lado debido a las cruzadas y las numerosas guerras de aquella época, en las ciudades abundaban mas mujeres que hombres. Por ello surgieron grupos de mujeres que se unieron en congregaciones u ordenes organizadas y con cierta independencia y a espaldas de la iglesia, quien no les abría las puertas a otras oportunidades. A diferencia de valdenses y otros grupos donde las mujeres tenían un papel mas activo, en la iglesia estaban totalmente vetadas. Poco a poco algunas mujeres sobre todo en las ciudades fueron recibiendo más educación y sin elegir la vida aislada de las monjas, quisieron dedicarse a hacer labores mas activas, ayudar a los sectores mas desfavorecidos de su sociedad, en otros casos se dedicaban a la educación de estos. Pero a diferencia de las llamadas religiosas o monjas, ellas no tomaban votos, podían volver al mundo y casarse si así lo deseaban, o si surgía la ocasión y no renunciaban a su propiedades. Si no tenía medios para mantenerse, no pedían ni aceptaban limosnas, sino que se mantenían a través de labores manuales o a través de enseñar a los hijos de burgueses, como tutoras o maestras. Así surgió a orillas de Rin, en los Países bajos, Francia y Alemania, en muchas ciudades europeas, sobre todo en los extrarradios de pueblos y ciudades, numerosos grupos de mujeres que fueron llamadas la beguinas.

Con respecto al nombre hay varias hipótesis, una de ellas nos lleva al año 1160, cuando cierto sacerdote de Lieja llamado Lambert le Begue, otro critico de la época de la revolución de los pobres, quien como ya se explicó en el capitulo relacionado con los valdenses, predicó contra el poder y corrupción de la iglesia y se esforzó por llevar la Biblia a lenguajes vernáculos, se dice que fundó una iglesia nueva en la que introdujo, mujeres, viudas, desvalidas, parias y otros pobres de la ciudad, de allí el nombre de beguinas, ademas relacionado con un defecto en el habla del mencionado sacerdote, que al parecer era tartamudo, y el termino le begué precisamente aludía a ese defecto. Pero no hay pruebas ni constatación del nombre beguinas antes del 1200.

Otros apuntan que el nombre se les dio por estar relacionadas con las limosnas, pues en el flamenco antiguo hablado en los países bajos la expresión "de beghen", tiene el sentido de pedir. Pero como hemos apuntado antes, si algo no hacían las beguinas era que no pedían limosnas, sino que era unas autenticas buscavidas, algo realmente difícil y loable en aquella época.

También hay quien atribuye el nombre por Bega, un santo de la ciudad de Nivelles, según cierta tradición, allí fue donde se estableció la primera agrupación de beguinas, pero esto es una tradición contada para confirmar que la orden era eclesiásticamente legal o basada en criterios eclesiásticos, cosa que no fue verdad en sus principios.

Incluso algunos intentan relacionar el nombre con los cataros, al afirmar que beguinas era una derivación de albigenses, cosa que por otro lado no se sostiene, pues aunque también se fundaron comunidades de beguinas allí con el tiempo, para la época de la cruzada albigense, ella se movían sobre todo en el centro de Europa y no en el sur de Francia.


Por último algunos creen que tomaron el nombre de beguinas por el tono del hábito que era de color beige de lana burda, muy similar al de los «humillados» de Italia. Quizás fuese esta la razón mas lógica para su nombre, aunque por otro lado, era un grupo muy heterogéneo, y con pocas reglas de estricto cumplimiento.
Por ejemplo había beguinatos, donde las participantes provenían de clases altas, algunas de las cuales hasta tenían servidumbre en sus casas, en otros solo aceptaban mujeres de clases humildes, fue mas adelante que algunas aceptaron las reglas originales de los franciscanos espirituales, con quienes guardaron ciertas afinidades. 

En los países Bajos florecieron numerosas agrupaciones de beguinas. Ya existían Beguinatos en Mechlin en 1207, otro en Bruselas en 1245, otro en Louvain en 1243, otro en Brujas en 1244, y para el final del siglo, difícilmente existía una comunidad dentro de los Países Bajos que no tuviese su propio Beguinage, y prácticamente todas las grandes ciudades tenían dos o tres o tal vez más. De allí se extendieron por toda Europa, y aunque la iglesia las ignoró al principio, pronto por la obra de la inquisición, se supo de ellas y se tomaron medidas, se quiso hacer un reconocimiento oficial al movimiento y dotarle de normas y reglas aceptadas por la iglesia, eso los hizo el papa Gregorio IX en 1233 para evitar que estas se convirtiesen en un movimiento herético alejado de la iglesia.

Una de las características que las distinguía era que compartían una alta cultura, lo que las distanciaba de otras mujeres de la época, sobre todo en las clases bajas, pues era difícil que estas estudiaran en universidades o monasterios famosos, pero las que tenían ciertas dotes o conocimientos lo compartían con otras menos favorecidas y así surgieron escritoras y compositoras que dejaron para la posteridad algunas de sus obras. Por otro lado gustaban de estudiar las obras y explicaciones mas sencillas y elocuentes de algunos llamados herejes de la época, como Pierre Olivi. En otros casos circulaban en sus beguinatos, como se llamaba a las agrupaciones de casas que ocupaban en las afueras de las ciudades, libros que poco tiempo antes habían sido quemados por ser considerados heréticos, como los escritos de Amalrico de Bena, o Amaury de Bene, del que daremos detalles mas adelante. Entre otras cosas enseñaba que Dios estaba en todo y en todos, de tal manera que esto influyó en que alguna beguinas cultivaran el misticismo o las experiencias de unión directa con Dios.

Algunas de las obras que han sobrevivido hasta nuestros días, hablan del amor, tanto a Dios, como al amor carnal, así tenemos el ejemplo de una de las mas destacables autoras beguinas, Hadewich de Amberes, quien escribió el tratado poetico Amar el Amor donde entre otras cosas aparece la siguiente estrofa :
Al noble amor
me he dado por completo
pierda o gane
todo es suyo en cualquier caso.

¿Qué me ha sucedido
que ya no estoy en mí?

Sorbió la sustancia de mi mente.
Mas su naturaleza me asegura
que las penas del amor son un tesoro.
(Amar el amor H.A)
Como escritoras, las beguinas encontraron oposición clerical por el hecho de ser laicas y además mujeres, cuando fueron interrogadas por los investigadores inquisitoriales, ellas se defendieron alegando que sus escritos obedecían al mandato de la inspiración divina. Así, las beguinas se enfrentaban nada mas y nada menos que con el poder eclesiástico y patriarcal de una iglesia recelosa por las numerosas fuentes heréticas que surgían por doquier. Ellas consideraban la experiencia religiosa como una relación inmediata con Dios, y que expresaban con propia voz y escritura, y no necesitaban para ello la interpretación eclesiástica de la palabra divina, ya que esta era sencilla y clara.

Otras destacadas beguinas fueron María de Oignies, quien representa a las beguinas llamadas ortodoxas, por estar mas acorde a los intereses clericales o sumisas a estos, incluso es considerada santa por algunos lugareños. Luego Beatriz de Nazaret, quien escribiera "Los siete grados del Amor" o siete maneras de practicar el amor, es una interesante obra basada en el capitulo 4 de la primera carta de Juan. En este tratado Beatriz indicó las siguientes escalas : Las tres experiencias activas son ´el amor purificante, el amor devorante y amor elevante´, a las que siguen cuatro pasivas: amor infuso, amor vulnerado, amor triunfante y amor eterno.. A esta también se le considera dentro de la ortodoxia católica, al igual que Juliana de Lieja.

Pero hubo otras que rozaron los limites, entre estas se puede contar con Matilde de Magdeburgo, quien escribiera el tratado "De la luz caudalosa de la Divinidad", que si bien no fue prohibido, pero fue mirado con lupa, en este poemario se describe sucintamente las reglas básicas de las beguinas cuando dice:
Debes amar la nada,
debes huir del algo,
debes permanecer sola y no ir a casa de nadie.
Debes ser activa y libre de todas las cosas.
Y liberar a los cautivos y encarcelar a los libres.
Debes consolar a los enfermos y no quedarte nada para ti.
Debes beber el agua del sufrimiento
y alumbrar el fuego del amor con los leños de las virtudes.
Y así habitarás el verdadero desierto. (La luz resplandeciente de la divinidad, I,35)

En realidad ellas no buscaban un aislamiento como acostumbraban otras ordenes femeninas de encierro y meditación, por ello la alusión a vivir en el desierto como los ascetas de la antigüegad. Tampoco querían plantearse como una oposición abierta, ni rebelarse contra la iglesia a la que nunca quisieron abandonar. Pero de forma sutil, quizás para no levantar recelos, escribían textos en los que reflejaban sus puntos de vista sobre asuntos, incluso de discusión teológica. A menudo hacían poemas de amor, como si del amor entre hombre mujer se tratara, pero haciendo referencia al amor ágape o al amor a Cristo o a Dios. Por ello a veces se veían como escritos vulgares o como se llegó a decir "textos de trovadoras". Pero muchos de esos textos si guardaban mensajes y enseñanza que chocaba con lo que la iglesia practicaba en aquellos tiempos, era una critica solapada y una manera sutil de dar un mensaje de un cristianismo distinto, desde una óptica femenina de aquellos tiempos. En este otro escrito por ejemplo se da una especie de alegato contra el celibato, algo a lo que las beguinas se negaron a aceptar para si, pues según las propias reglas internas, tenían la libertad de casarse si surgía la ocasión y seguir siendo beguinas. Notemos :
El pez no puede ahogarse en el agua,
el pájaro no puede caer en el aire,
el oro no puede destruirse en el fuego,
pues de él recibe su claridad y su brillo.
Dios ha concedido a todas las criaturas
ser acordes con su naturaleza.
¿Cómo podría yo resistirme a la mía?
(La luz resplandeciente de la divinidad, I, 44)

En ocasiones también las beguinas reivindicaron que la imagen de la mujer no debía ser solo de tentación al mal o como se pregonaba por aquella época, causante de todos los males de la humanidad. El dramaturgo uruguayo Carlos Reherman plasma la idea que se tenía en el medievo sobre la mujer, en el siguiente comentario sobre aquella época : "El acto sexual se convirtió en pecado porque a través de la concepción, según el Génesis, se trasmitía el pecado original. De ser un mero transmisor del pecado, se convirtió en sí mismo en pecado. Toda la literatura bíblica permitía colocar a la mujer en el centro de las responsabilidades. ¿No había sido Eva el instrumento de Satanás? Fue durante la Edad Media que comenzó la tradición pictórica por la cual la serpiente se representaba con rostro de mujer. A estas imágenes se añadió más tarde un nuevo pecado: la vanidad. Numerosas pinturas a partir del siglo XIV muestran a la serpiente femenina sosteniendo un espejo en el cual se mira Eva. La mujer aparecía entonces a los ojos medievales como un ser propenso a la caída, solamente preocupada por sí misma, con el fin de provocar la falta del varón." (místicas y trovadoras en la edad media - C.Reherman)

Algunas de las voces que de manera más clara se levantaron contra esa idea fue Margarita Porete, (1250-1310), autora de "El Espejo de las Almas Simples", esta beguina fue un poco mas allá, siendo menos sutil que sus anteriores compañeras, así, dice entre otras cosas ciertas frases que no fueron bien tomadas por las clases dirigentes de la iglesia :
Teólogos y otros clérigos
no tendréis el entendimiento
por claro que sea vuestro ingenio
a no ser que procedáis humildemente
y que amor y fe juntas
os hagan superar la razón,
pues son ellas las damas de la casa.
(Espejo de las almas simples- M.Porete)
Al parecer incluso algunas de entre las beguinas le mostraron oposición por su descaro ante las autoridades eclesiasticas, ella se defiende escribiendo lo siguiente :
Amigo, ¿qué van a decir la beguinas y las gentes de religión
al oír la excelencia de vuestra divina canción?
Las beguinas dicen que me extravío,
y lo mismo sacerdotes, clérigos y predicadores,
agustinos, carmelitas y hermanos menores,
a causa de lo que escribo sobre el ser de la Sublime Amor 1.
Lo que me dicen no salva su Razón:
ciertamente, Deseo, Querer y Temor les sustraen el conocimiento
y la riqueza de la unión que da la elevada luz
ardiente de la Amor divina.
( Espejo de las almas simples- M.Porete)

Aquel escrito le valió a Margarita la muerte en la hoguera junto con su libro en 1310, en la plaza de Grevé en Paris. Se le había instado a destruirlo y retractarse públicamente de lo escrito y a no volver a escribir nunca más, cosa que no quiso aceptar, pues de ninguna manera aceptaba las acusaciones contra ella vertidas. Se le acusaba de ser simpatizante de una herejía llamada "Hermanos del libre espíritu", cosa que por supuesto no tenia fundamento; pero como el tribunal de la inquisición, "siempre" demostraba la culpabilidad de quien quisiere considerar culpable, aquella beguina fue juzgada sin defensa y considerada hereje, condenada a la mas penosa y cruel de las muertes, ser torturada y quemada viva públicamente, como si de una bruja se tratara.

Se considera que las beguinas, junto con los trovadores, fundaron la lengua literaria flamenca, francesa y alemana. Participaban en la apertura del saber teológico a los laicos, arrancándolo del latín clerical y vertiéndolo a las lenguas vulgares. La traducción de obras del místico alemán Johannes Eckhart y la divulgación de su propia obra le costó la hoguera también en aquel tristemente celebre año 1310.

En realidad la orden de las beguinas ya había sido prohibido años atrás, en el concilio de Lyon en 1274, pero aquella prohibición no había sido puesta en práctica, pues estas seguían con sus labores en cada vez más ciudades europeas. Fue el temible y obsesivo papa Juan XXII, por el 1316, quien se propuso acabar con las beguinas al igual que con las brujas, quizás en el fondo tenía cierto sentimiento misógino, lo que si queda establecido es que este papa se caracterizó por perseguir cruelmente a todo movimiento de pensamiento que se saliera de su canon, sobre todo si era femenino.

Algunas beguinas temiendo por su vida cedieron y destruyeron los textos que les pudieran perjudicar, las que no, fueron perseguidas y martirizadas, de tal manera que lo poco que quedó de aquella orden femenina nada tiene que ver con aquel espíritu libre, que las originó. En paralelo a aquellas surgió también el movimiento de los begardos, que se dedicaron al igual que aquellas al cuidado de enfermos y otros, acercándose a los franciscanos espirituales, pero sin abocarse al celibato de los monjes, estos también fueron duramente perseguidos y siendo menos influyentes y numerosos que las beguinas, pronto la inquisición los puso en sus sitio, convirtiéndose en una orden monástica más y desapareciendo en la época de la revolución francesa.








































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