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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

La Reforma Protestante y sus Ártifices Parte III


La Reforma protestante puso sobre la mesa de debate importantes doctrinas hasta ese tiempo tabú.

Los últimos años de Lutero, Melanchton y Calvino
La introducción del calvinismo en Inglaterra
y el orígen de la Iglesia Presbiteriana de John Knox


La reforma protestante que Lutero lideró, se puede decir que se quedó corta, aunque fue un gran paso para quitar capas de mala hierba que cubrían al cristianismo original, no quiso ir más allá, como ya quedó patente con la oposición frente al anabaptismo. Zuinglio y Calvino si bien intentaron marcar las diferencias frente al catolicismo, en realidad solo establecieron otra religión estatal y nacional. Pero no podemos quitar importancia a lo que Lutero había conseguido, ni a sus escritos que fueron muchos y de gran importancia, sobre todo su traducción de la Biblia, que se terminó de forma completa en 1534, aunque hizo durante su vida una refinación de su traducción en colaboración de sus mas fieles e íntimos colaboradores, entre ellos Melanchton, Johannes Bugenhagen, Caspar Creuziger y otros. Esta quedó finalizada en 1546 y esta traducción ayudó a estandarizar el alemán del Sacro Imperio y la posterior Alemania y es considerado como uno de los pilares de la literatura alemana.
Lutero no tenía una buena opinión de ciertos libros bíblicos, entre ellos, Ester, Hebreos, Santiago, Judas y del Apocalipsis. En parte por sus sentimientos hacia los judíos, casi cercanas a las de Marción del siglo II, ya que estos libros tienen muchas connotaciones judías. Por ejemplo, contra el histórico libro de Ester, era de la opinión de que vanagloriaba las hazañas judías, por el mismo motivo no incluyó los apócrifos que aparecían en la septuaginta, entre ellos los macabeos. Con respecto a la carta de Pablo a los Hebreos, se adhirió a la opinión de algunas iglesias del siglo II, que no lo incluían entre las cartas de Pablo y por el lenguaje dirigido claramente a las comunidades judías esparcidas a fin de que están entendiesen el cristianismo. Llamaba a la epístola de Santiago una "epístola de paja", encontrando que era muy poco lo que apuntaba a Cristo y su obra salvadora, pero en realidad era la introducción de esta carta lo que no le gustaba, algunos opinaban que Santiago apoyaba a los judeocristianos. En el caso de la pequeña epístola de Judas, es posible que también lo considerara judeocristiano. También tenía duras palabras para el Apocalipsis, del que decía que no podía "de ninguna forma detectar que el Espíritu Santo lo haya producido", pero son las imágenes o símbolos que describe el libro de Apocalipsis, haciendo alusión a detalles afines a los israelitas, lo que probablemente no le haya gustado. Por otro lado el rechazo a los apócrifos del Antiguo Testamento, significó una limpieza de libros que si bien, no se podían considerar incorrectos, ni blasfemos, si en algunos casos llenos de mitos o sencillamente históricos, pero con poco contenido espiritual.
Algunas obras de erudición de Lutero denotan que se quería postular como un apóstol Pablo, al que elogiaba y apreciaba, casi llegando al extremo de Marción como mencionamos antes. Prueba de esto fue uno de sus mejores legados, su Comentario a los Gálatas, donde logra mostrar sus dotes de maestro y su gran profundidad de entendimiento. Por otro lado otra de las obras de Lutero quizás uno de los menos conocido y no por ello menos importante fuese aparte de su gran comentario a los Gálatas, los llamados "Artículos de Esmalcalda" , escritos en 1537, donde todavía quiere dar una oportunidad de unificación y concilio entre su iglesia y la católica : ¿Hay una razón por qué yo deba responder a todo mientras viva?. Y, ¿cómo podré yo solo cerrar los hocicos del diablo?. Y en particular a aquellos (todos ellos están envenenados) que no quieren escuchar ni notar lo que escribimos, sino que se ocupan con todo afán en trastocar y corromper nuestras palabras en todas sus letras de la manera más vergonzosa. Dejo responder al diablo tal cosa o finalmente a la ira de Dios, tal como merecen. Pienso a menudo en el buen Gerson, que dudaba de si se debía publicar algo bueno. Si no se hace, se abandonarán muchas almas que se podrían salvar. Pero, si se le hace, ahí estará el diablo con incontables hocicos venenosos y perversos que todo lo envenenan y trastocan, de modo que se impide el fruto. Lo que ganan con ello, se ve claramente: Ya que han mentido tan vergonzosamente contra nosotros y han querido mantener en su partido a la gente con mentiras, Dios ha continuado su obra; hay disminuido siempre el partido de ellos y aumentado el nuestro, y a ellos con sus mentiras los ha avergonzado y los sigue avergonzando.
Tengo que contar una historia: Aquí en Wittenberg estuvo un doctor enviado de Francia, que dijo públicamente ante nosotros que su rey estaba convencido y más que convencido de que no había entre nosotros ni iglesia, ni autoridad, ni estado matrimonial, sino que todo andaba como entre los animales, y que cada uno hacía lo que le placía.
Ahora bien, ¿te imaginas cómo nos mirarían a la cara en el día del juicio y ante el trono de Cristo estos hombres que por sus escritos han hecho creer al rey y a otras autoridades como pura verdad tales groseras mentiras? Cristo, Señor y juez de todos nosotros, sabe muy bien que mienten y que han mentido. Tendrán que escuchar en su oportunidad el juicio; lo sé ciertamente. En cuanto a los otros, sólo será su destino pena y dolor eternos.
Para volver a mi tema, deseo expresar que me agradaría ver ciertamente que se celebrase un verdadero concilio, con el cual se ayudaría a muchas cosas y personas. Nosotros no lo necesitamos, pues nuestras iglesias están ahora iluminadas y provistas por la Gracia de Dios con la palabra pura y el recto uso del Sacramento, con el conocimiento de todos los estados, y las obras buenas, de tal modo que por nuestra parte no buscamos ningún concilio y en lo que se refiere a estas materias no podemos esperar ni estar a la expectativa de nada mejor del concilio. Pero ahí vemos en todas partes en los obispados parroquias vacías y desiertas que el corazón se le parte a uno. Y, sin embargo, no se preguntan ni los obispos ni los canónigos cómo vive o muere la pobre gente, por la que, no obstante, murió Cristo, y a quien no quieren permitir que le oigan hablar con ellos como el buen pastor con sus ovejas. Me atemoriza y aterroriza el pensar que alguna vez haga pasar sobre Alemania un concilio de ángeles que nos destruya a todos desde la raíz, como Sodoma y Gomorra, puesto que nos burlamos tan insolentemente de El bajo el pretexto del concilio (Articulo de Esmarcalda, Prólogo 5-11)
Se observa una invitación al consenso, pero con la necesidad de que sean los católicos quienes cedan ante la evidencia y muestra el éxito de su enseñanza como prueba de que era Dios quien bendecía su labor, por contra el que viera iglesias vacías en Alemania, mostraba el alejamiento y rechazo de El hacia una iglesia corrupta.
Pero el único concilio que llegó fue el convocado por Pablo III y fue conocido por Concilio de Trento, de donde saldría la llamada contrarreforma católica, de la que hablaremos en otro capitulo.
En la última parte de su vida y ministerio, Lutero se había tornado muy intolerante con todas aquellas creencias y religiones que no compartían sus ideas, y excesivamente dogmático, prueba de ello fue la correspondencia con Erasmo, a quién al principio honraba, no paraba de elogiar y adular, pero contra el que después escribió acusaciones de traicionar la causa reformista. Al principio apoyaba a las clases pobres a las que veía como ovejas sin pastor y a las que quería educar, pero después apoyó la represión de los príncipes contra Müntzer y su revolución campesina en 1526. Posteriormente persiguió y envío a la hoguera a los anabaptistas, simplemente por el bautismo.
Pero aparte de los anabaptistas y otras minorías, atacó de forma enconada a los judíos. Por alguna razón se vio influido por ideas antisemitas radicales, ya había demostrado cierto cariz antijudio por aquello de su Biblia, y la opinión que tenía de ciertos libros canónicos. Pero esto se convirtió en odio exacerbado, de hecho se le atribuye un libro titulado : "Sobre los judíos y sus mentiras", escrito en 1543, en este libro justificaba ataques contra los judíos debido a la tozudez de esta raza por rechazar al cristianismo.
En el libro hace un resumen de las falsas enseñanzas judías a las que se aferran, en contra de los cristianos, para luego según avanzaba, justificar los sufrimientos que estos tienen en todas partes como castigo divino. Entre otras cosas llega a decir : Os invito a leer a Josefo y los libros de historia, y allí veréis que los romanos asesinaron a muchos miles de judíos mucho antes, y que no hubo paz hasta el momento en que se vieron obligados a destruir Jerusalén y el país. (Sobre las mentiras de los judios cap9)
Nosotros no los maldecimos, sino que les deseamos el bien, tanto físico como espiritual. Los hospedamos, les permitimos comer y beber con nosotros. Nosotros no secuestramos a sus hijos ni los herimos; no envenenamos sus pozos; no estamos sedientos de su sangre. ¿Cómo provocamos entonces tanta ira, envidia y odio en estos maravillosos y sagrados hijos de Dios?
No hay otra explicación para esto que la citada anteriormente de Moisés, es decir, que Dios los ha golpeado con "locura, ceguera y turbación de espíritu". De modo que inclusive obramos mal si no vengamos toda esta sangre inocente de nuestro Señor y de los cristianos, derramada durante trescientos años antes de la destrucción de Jerusalén, y la sangre de los hijos que han derramado desde entonces (que todavía hace brillar sus ojos y su piel). Obramos mal al no quitarles la vida. En cambio, permitimos que vivan libremente entre nosotros a pesar de nos asesinan, nos maldicen, blasfeman y mienten en contra de nosotros, y nos difaman; nosotros protegemos sus sinagogas, sus casas, su vida y su propiedad. De este modo los hacemos holgazanes y seguros, y los alentamos para que descaradamente nos despojen de nuestro dinero y nuestros bienes, así como también para que se burlen de nosotros, para finalmente vencernos, matarnos a todos por este pecado imperdonable, y robarnos todos nuestros bienes (según rezan y ruegan diariamente). Ahora, decidme si no tienen todas las razones para ser nuestros enemigos, para maldecirnos y para luchar por nuestra ruina final, completa y eterna. (Mentiras de los judios cap 10-26,27)
Así de forma indirecta justifica los ataques que a menudo recibían en diferentes lugares, haciéndose eco de las falsas acusaciones que contra estos se hacían en toda Europa, donde se les culpaba por todos los males, ya sea secuestro de niños, enfermedades, de derrotas en las guerras y las terribles pestes o epidemias que diezmaban a la población.
Pero la parte mas directamente dura y en la que temerariamente aconseja de forma directa ataque contra los judios es difícil de asimilar en un ministro cristiano, dice así : He aquí mi sincero consejo: En primer lugar, debemos prender fuego sus sinagogas o escuelas y enterrar y tapar con suciedad todo lo que no prendamos fuego, para que ningún hombre vuelva a ver de ellos piedra o ceniza. Esto ha de hacerse en honor a Nuestro Señor y a la cristiandad, de modo que Dios vea que nosotros somos cristianos y que no aprobamos ni toleramos a sabiendas tales mentiras, maldiciones y blasfemias a Su Hijo y a sus cristianos. Pues Dios perdonará todo lo que toleramos en el pasado sin saberlo —de lo cual yo mismo no estaba al tanto­—. Pero si ahora que estamos al tanto protegiéramos para los judíos una casa levantada justo en frente de nuestras propias narices, en la que mienten sobre Cristo y sobre nosotros, en la que nos blasfeman, maldicen, vilipendian y difaman (como lo oímos más arriba), sería como estar haciéndonos a nosotros mismos todo esto e incluso cosas peores, y eso lo sabemos muy bien. (Sobre las mentiras de los judios cap 11-1,2)
En segundo lugar, también aconsejo que sus casa sean arrasadas y destruidas. Porque en ellas persiguen los mismos fines que en sus sinagogas. En cambio, deberían ser alojados bajo un techo o en un granero, como los gitanos. Esto les hará ver que ellos no son los amos en nuestro país, como se jactan, sino que están viviendo en el exilio y cautivos, como incesantemente se lamentan de nosotros ante Dios.
En tercer lugar, aconsejo que sus libros de plegarias y escritos talmúdicos, por medio de los cuales se enseñan la idolatría, las mentiras, maldiciones y blasfemias, les sean quitados.
En cuarto lugar, aconsejo que de ahora en adelante se les prohiba a los rabinos enseñar sobre el dolor de la perdida de la vida o extremidad. Pues con razón han perdido el derecho a tal oficio al tener cautivos a los judíos inocentes con el dicho de Moisés (Deuteronomio 17:10)... En séptimo lugar, recomiendo poner o un mayal o una hacha o una azada o una pala o una rueca o un huso en las manos de judíos y judías jóvenes y fuertes y dejar que coman el pan con el sudor de su rostro, como se le impuso a los hijos de Adán (Gén.3:19). Porque no es apropiado que nosotros, malditos goy, trabajemos sin descanso en el sudor de nuestros rostros mientras ellos, la santa gente, se pasen las horas haraganeando junto al hogar, dándose festines y expeliendo sus ventosidades, y, como si fuera poco, haciendo alarde con blasfemias de su señoría por encima de los cristianos por medio de nuestro sudor. No, debemos deshacernos de estos perezosos delincuentes por las asentaderas de sus pantalones. (Sobre las mentiras de los judios cap 11,4-9)
Pólemico libro de Martín Lutero contra los judíos -->



Difícilmente se puede encontrar justificación a tales consejos, la única defensa que le quedaría a Lutero es que no fuera el, el autor de dicho escrito. Se sabe que el número de libros atribuidos a Martín Lutero, no siendo suyos es bastante alto, de hecho algunos estudiosos de Lutero creen que muchas de tales obras fueron al menos esbozadas por algunos de sus amigos, como Melanchton, Martín Bucer u otros. Pero difícilmente podríamos atribuir este libro al prudente Melanchton, quién además era de origén judío o al pacificador y conciliador, Martín Bucer. Por otro lado el lenguaje utilizado y la forma de escribir, parece coincidir con Lutero, no hay dudas al respecto.
No sabemos por otro lado las razones para tanto odio hacia los judíos, ya lo había mostrado en los comentarios sobre su traducción de la Biblia y su rechazo a libros con alto tono judáico. Aunque el lo justifica con la tozudez de estos al no aceptar el cristianismo ni con razonamientos ni con la lógica, de hecho reconoce que el pensaba que podía convertir al pueblo judío al cristianismo, pero cuando se dio cuenta que no podía se vuelve y arremete contra ellos. El caso es que siendo de su autoría o no, aquel documento era una clara obra antisemita, la cual justificó muchos de los ataques que recibieron a menudo las comunidades judías de aquel tiempo, quienes no teniendo bastante ya con la inquisición y la cruel expulsión del territorio español desde finales del siglo XV. Algunos judios emigraron de aquellas tierras a un territorio que hasta ese momento les acogía en paz, pero ahora se encontraban frente a un líder espiritual llamando al odio y la lucha contra una indefensa comunidad, que si bien en su momento rechazaron al cristianismo, bastante castigo tuvieron con ser rechazado como pueblo escogido. Se sabe que esta obra fue utilizada o citada por los nazis 400 años después para justificar el holocausto, pero hasta 1980 no ha sido condenada por la iglesia luterana, pero perdonando al autor.
Tan solo tres años después de supuestamente escribir aquello, Lutero murió, al parecer víctima de un infarto un 18 de Febrero de 1546, mientras trataba de solucionar un problema familiar en su ciudad natal de Eisleben.
Es posible que el papa de turno, Pablo III, esperase que con aquella muerte se acabaría disolviendo el movimiento protestante. Pero nada más lejos de eso, el movimiento protestante continuó, esta vez, su fiel compañero, Felipe Melanchton le sucedió en el liderazgo y en organizar la reforma, luchando por una unidad protestante ya difícil de conseguir, así lo hizo hasta su muerte en 1560. Calvino en suiza haría lo propio, pero los brazos del protestantismo ya habían cruzado el mar del Norte, hacia tierras escocesas e inglesas.
Al igual que Menno Simons unificó a los anabaptistas de los diferentes focos de donde habían surgido, un reformador luterano, Martín Bucer, fue quien lucho por unificar las diferentes tendencias reformistas, entre ellas los partidarios de Zuinglio, los luteranos moderados y los extremistas, y posteriormente con los calvinistas. Pero de poco sirvió su intermediación, la división era inevitable.




<---------Martín Bucer nació en la ciudad alsaciana de Schlettstadt en 1491. A los 15 años se introduce como monje en la Orden de los Hermanos Predicadores o dominicos y en 1517 se matricula en la Universidad de Heidelberg, donde se familiariza con las obras de Erasmo de Rotterdam, las cuales le preparan el camino para dar el siguiente paso. En 1518 conoce en Heidelberg a Martín Lutero, e inmediatamente queda prendado de su enseñanza y acepta sus ideas, abandonando poco después la orden de los dominicos. Tenía buenos contactos con Inglaterra, tal fue el caso que aún cuando el papa Adrián VI en 1523 el Papa publica un anatema contra Bucer, Enrique VIII, en pleno proceso de crisis matrimonial, buscó su consejo y consultó en relación a su posible divorcio con Catalina de Aragón. Es posible que el contacto del rey inglés fuese a través de Tomas Cranmer, quien trabajaba en su corte y este al parecer para ese tiempo ya simpatizaba con algunos humanistas y reformadores suizos, entre otros con Ulrico Zuinglio. De alguna manera Tomás Cranmer, quien posteriormente se convertiría en el arzobispo de Canterbury, buscó en el protestantismo creciente una inspiración para sus planes de reformar la iglesia de Inglaterra. Por otro lado esa acusación del papa contra Bucer, podía significar su apresamiento y muerte, por eso busca la paz en la tolerante ciudad imperial libre de Estrasburgo. Al surgir la disputa con Zuinglio, sobre la Cena del Señor o eucaristía, donde unos opinaban como Zuinglio que debía ser una conmemoración o recuerdo, negando lo que los católicos defendían, que un verdadero sacrificio ocurría durante la misa, argumentando que Cristo hizo el sacrificio una sola vez y por toda la eternidad. Según este opinaba, la eucaristía era "un memorial del sacrificio. Pero Lutero y Melanchton defendían una postura intermedia entre lo que defendía la Iglesia y lo que Zuinglio y los anabaptistas enseñaban. Así, el luteranismo al principio enseñó que en la Cena del Señor o eucaristía, Cristo estaba realmente presente, pero no por una transubstanciación, sino por medio de la consustanciación, según esa visión, las sustancias del pan y el vino, están presentes junto con las sustancias del Cuerpo y Sangre de Cristo, y estas últimas únicamente se manifiestan en el momento de la consagración, en realidad solo un pequeño matiz lo diferenciaba de los católicos, quienes literalmente admiten que el pan y le vino son, no se convierten en la carne y sangre de Cristo y por lo tanto cada vez que se practica o se efectúa ese ritual se está efectuando el sacrificio. Todo eso que son pequeños detalles de interpretación, fueron grandes controversias que separaron de forma definitiva a católicos y luteranos, pero a la vez esa solución a medias no gustaba a los reformistas mas extremistas, ni a los partidarios de Zuinglio. Bucer al principio solo trató de acercar posturas entre ambos líderes reformistas, pero terminó aceptando las tesis de Zuinglio. De hecho el propio Bucer fue uno de los autores de la conocida como Confesión Tetrapolitana, un acuerdo en el que las cuatro ciudades imperiales libres del Sur de Alemania, es decir, Estrasburgo, Memmingen, Lindau y Constanza, firmaron en consonancia con Zuinglio y oponiéndose a la enseñanza sobre la eucaristía de Martín Lutero. Tras la muerte de Ulrico Zuinglio en 1531, Bucer se convierte en el líder reconocido del protestantismo en las ciudades firmantes de la Confesión Tetrapolitana y se esforzó de forma determinante para instaurar la reforma protestante en Ulm, Memmingen y Biberach. En 1536, después de duras discusiones entre las partes, por fin se alcanzó la "Concordia de Wittenberg", que terminó con el desacuerdo con Lutero, de esa manera Bucer volvió a ser hombre de confianza del reformador alemán. Pero su papel más importante fue de introductor del protestantismo en Inglaterra a través de un anglicano con aspiraciones reformistas, Tomas Cranmer. Pero no sería ese el único camino que buscaría el protestantismo para llegar a las islas británicas y extenderse de allí a muchas colonias inglesas. En 1513 mientras Melanchton ya demostraba sus aptitudes en Tubinga, y Lutero regresaba decepcionado de ver la corrupción de Roma, nacía otro personaje clave en todo esto, sobre todo en la que se desarrolló en la lejana Escocia, George Wishart.----------------------->




Aunque poco se conoce de su lugar exacto de origen, se sabe que provenía de una pudiente familia escocesa de la saga de los Wishart. Fue estudiante de la Universidad de Leuven, terminado la carrera en 1531. Al parecer sus conocimientos del griego le hicieron llegar a ser maestro de esta especialidad en la escuela especial de Monrose, Escocia. Pero aquí es donde surge su relación con la reforma, pues pese a que para esa época el anglicanismo había sido establecido en Inglaterra, no así en Escocia, donde había una lucha mas compleja, el catolicismo todavía tenía mucho poder y Enrique VIII, no había logrado someterlos. Quizás sus estudios bíblicos y su erudición en el griego de las Santas Escrituras, le hayan hecho llegar a tener criterios discrepantes con lo enseñado por la Iglesia. El caso es que el obispo católico de Brechin en 1538, investigó a Wishart y lo acusó de herejía, por lo que tuvo que huir a Inglaterra y refugiarse en Bristol bajo la jurisdicción anglicana.
Pero curiosamente en Inglaterra le ocurre algo similar, pues en Bristol se le acusa de enseñar doctrinas heréticas, pero curiosamente fue enviado a ser juzgado por el Arzobispo Tomas Cranmer, quien como ya hemos visto tenía tendencias reformistas. De esa manera George Wishart fue absuelto de toda acusación, según se informó oficialmente se había retractado de su enseñanzas. La realidad puede ser bien distinta, ya que es posible que compartieran doctrinas e ideas entre ambos y llegaran a un acuerdo.
Por alguna razón, quizás aconsejado por el propio Cranmer, George Wishart entre los años 1539 a 1541 se establece en Alemania y viaja también a Suiza, donde conoce más a fondo las tesis de Lutero y Calvino, y acercándose a las posturas de este último, sobre todo por la forma de ver la Cena del Señor o eucaristía.
Wishart regresó a Cambridge en 1542, el mismo año que el papa de Roma ordenaba organizar la Congregación de la Inquisición en Roma, tan dura como la española, para de alguna manera evitar que el protestantismo echara raíces en su feudo. Se encuentra con fuerzas renovadas para propagar sus nuevas ideas además apoyado por el ya claramente pro reformista Tomás Cranmer.
Dos años después en 1544, vuelve a su tierra natal, Escocia y de nuevo establece una escuela en Monrose. Pero es posible que allí conociera a un sencillo sacerdote escocés llamado John Knox, quién pronto se le une en su predicación. Este ya había escuchado algo de la predicación de Bucer en la década de los 30 y quizás por ello aceptó con facilidad el punto de vista calvinista.
Wishart, junto a Knox y otros colaboradores, se convierte pronto en un predicador itinerante de su nueva religión, desde Monrose, Dundee, Haddington, San Andrews y Edimburgo.
En parte de su mensaje se observaba mucho de pronosticador de sucesos, no considerándose a si mismo profeta, pero si con cierto sentido del presagio que curiosamente se solía cumplir. He aquí dos anécdotas, una de ellas sucedió en Haddington, debido a que por temor a las amenazas de un cardenal cercano al gobernador de la zona, poca gente asistió a la iglesia para escuchar el sermón de Wishart, mientras que el día anterior unas muchedumbre se había agolpado. Se dice que subió de inmediato al púlpito, y reprocho severamente a la gente por su miedo y temor al hombre diciendo: "Dolorosas y terribles plagas serán las que os vendrán; el fuego y la espada os consumirá; extranjeros poseerán vuestras casas, y os expulsarán de vuestras habitaciones" (La Vida de Rev. George Wishart por John Howie). Curiosamente estas predicciones se cumplieron cuando los ingleses tomaron y se apoderaron de ese pueblo, mientras que los franceses y los escoceses lo sitiaron en el año 1548.
En otra ocasión, fue cuando el mismo cardenal, había tramado una trampa contra este, por medio de una falsa carta enviado por un amigo de Wishart solicitando su presencia, se dice que cuando estaban en camino, este se detuvo junto con sus compañeros y dijo : Me está prohibido por Dios que vaya en este viaje. ¿Podéis alguno de vosotros ir a tal lugar (apuntando con su dedo a un pequeño monte) y ver lo que encontráis? Pues presiento que hay un complot contra mi vida (La Vida de Rev. George Wishart por John Howie) Por lo cual regresó Monrose, y los que fueron al lugar señalado, encontraron sesenta jinetes listos para prenderlo. De esa manera se supo que todo aquello había sido un complot; se enteraron que la carta había sido falsificada; y mientras que le contaban al Sr. Wishart lo que habían visto, respondió él, «Yo se que mi vida terminará por las manos de ese malvado hombre. Al parecer hacía referencia al famoso cardenal católico que le seguía sus pasos con odio ferviente.
Y fue precisamente ese mismo cardenal quien por fin en San Andrews, logró que se capturara a Wishart, y tras un juicio manipulado, con apenas opción de defensa, fue acusado de herejía y cruelmente quemado en la hoguera, eso ocurría en 1546. Algunos de sus seguidores, también padecieron penalidades y algunos fueron quemado en la hoguera, otros se exiliaron.


<- estatua de John Knox, fundador de la iglesia presbiteriana, en la universidad de Edimburgo, Escocia







Entre los que se exiliaron, se encuentra John Knox, nacido cerca de Haddington (Escocia) en 1514 y formado en la universidad de San Andrews. Knox fue ordenado sacerdote en 1540, pese a que en la universidad había tenido contacto con las enseñanzas calvinistas y había oído sobre Bucer, no fue hasta la llegada de George Wishart cuando acepta las tesis de Bucer y Calvino. Tras la muerte de Wishart, se exilió a Inglaterra, pero en realidad siempre se mantuvo cerca de Escocia. Comenzó a predicar en muchas ciudades del país, pero se centraba en las mas cercanas a Escocia. La predicación de Knox cerca de la frontera escocesa atrajo a tantos escoceses que el gobierno inglés se puso nervioso. Knox logró tal reconocimiento, que fue invitado para predicar en la corte de Eduardo VI. Éste monarca inglés, representante de la época dorada de la Reforma en su país, le ofreció un cargo como obispo de Rochester, pero Knox rechazó dicho cargo, pues su meta era poder establecer una verdadera reforma religiosa y no como la que se vivía en la Inglaterra anglicana.
Con la llegada al trono de Inglaterra de María Tudor (Blody Mary), las cosas cambiaron radicalmente en Inglaterra, pues esta de fuertes convicciones católicas, quiso derogar todo lo que Enrique VIII, había prescrito. Destituyó a todos aquellos cercanos al protestantismo, incluso dio muerte al famoso arzobispo de Canterbury, Tomás Cranmer. Bajo esa tesitura, Knox decidió emigrar en 1555 a Ginebra en Suiza, para formarse aún mas bajo la enseñanza de Calvino.
Pero a finales de ese mismo año, vuelve a Escocia dispuesto a dar si es necesario su vida por implantar la reforma en su país. Los acontecimientos ocurridos entre ese años y 1560, hacen que los franceses que dominaban parte de las tierras escocesas salgan de su territorio, dejando vía libre a un monarca favorable a los preceptos protestantes, Jacobo VI de Escocia.
Pero la idea de iglesia que Knox quiso fundar, era distinta a las de la Europa central, por lo menos en cuanto a la forma de ser dirigidas. Knox, familiarizado con el griego, utilizó el termino Presbyteros, (anciano), para llamar a quien iba a gobernar cada una de las congregaciones que formaban el conjunto de la iglesia reformada escocesa. De esa manera la iglesia es administrada a través de "presbíteros", elegidos democráticamente por las comunidades de cristianos locales. Estas comunidades a la vez son gobernadas por un "consistorio" o "consejo" de presbíteros. De allí el nombre de Iglesia presbiteriana, aunque en linea con el calvinismo, de hecho aceptan a este como un maestro precursor al que leen asiduamente. Posteriormente, aunque se rechazaron los intentos por introducir la figura del obispado, se estableció un sistema de gobierno de las iglesias por medio de un llamado ministro pastor, quien controla varias congregaciones o consistorios de su zona y varios ministros nombrados que representan a grupos más grandes. Siendo el organismo supremo, la Asamblea General que se reune todos los años en Edimburgo, y quien nombra a estos supervisores.
Si difieren en cuanto a enseñanza con estos en la idea de la predestinación, no la toman al pie de la letra tal como el reformador suizo tomaba la idea.
Los presbiterianos creen que la salvación es sólo por fe, no por obras, y que no se debe establecer como doctrina ninguna enseñanza que no esté recogida, de forma explícita o implícita, en las páginas de la Biblia. Rechazan la veneración de las imágenes, las oraciones por los difuntos, la intercesión de los santos, así como la autoridad de la tradición eclesiástica y la autoridad del Papado. Tampoco creen en la asunción de María ni en su perpetua virginidad. Sin embargo como la mayoría de los protestantes, aceptan las decisiones del concilio de Nicea con respecto a la doctrina de la Trinidad.
En cuanto a normas, aceptan la validez permanente de la ley moral y la perfecta conciliación de la piedad y el cultivo intelectual. Su fe es recogida en las notables formulaciones de las confesiones de fe, elaboradas por los reformadores de los siglos XVI y XVII. De éstas, destaca la Confesión de Fe de Westminster, elaborada por la Asamblea de Westminster reunida en Londres en la década de 1640.
Los presbiterianos creen que el bautismo es un sacramento instituido por Jesucristo, en el cual la persona ingresa en la Iglesia y es un signo del sello del pacto de la gracia y de su injerto en Cristo, de su nuevo nacimiento y del perdón de los pecados. El elemento externo utilizado es el agua y se bautiza a la persona en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ya que el bautismo se aplica solamente una vez en la vida. No es necesario sumergir a la persona, y se acepta cualquier bautismo realizado por otra denominación religiosa cristiana, a excepción del bautismo católico u ortodoxo, al que no ven como verdadero. Así aceptan el de cualquier otra iglesia reformada, siempre que se haya efectuado en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Los que se bautizan declaran su fe en Jesús y pese a todo aceptan el bautismo de los niños por parte de los padres, quizás por la misma razón que luteranos y calvinistas, para asegurar el mantenimiento de los miembros.
No fue difícil la aceptación de doctrinas relacionadas con la predeterminación y el libre albedrío, sobre todo porque años atrás ya había surgido dicha controversia por la enseñanza de los lolardos de Wycliffe, que aunque aplastados por las duras persecuciones, dejaron ese lejano recuerdo, que ahora era acogido en Escocia y gran parte de Inglaterra.
Actualmente hay por el mundo unos 75 millones de presbiterianos, aunque divididos en diversas facciones o vertientes, además todas ellas están unidas a otras iglesias protestantes al formar parte del consejo mundial de iglesias. Esa fue la aportación que hicieron reformistas como Bucer, Wishart y Knox, influimos, sobre todo estos dos últimos por el gran reformador suizo, Juan Calvino, quien murió en 1564, sus ultimas palabras encierran lo que el sintió en su vida : Doy testimonio de que vivo y me propongo morir en esta fe que Dios me ha dado por medio de Su Evangelio, y que no dependo de nada más para la salvación que la libre elección que Él ha hecho de mí. De todo corazón abrazo Su misericordia, por medio de la cual todos mis pecados quedan cubiertos, por causa de Cristo, y por causa de Su muerte y padecimientos. Según la medida de la gracia que me ha sido dada, he enseñado esta Palabra pura y sencilla, mediante sermones, acciones y exposiciones de esta Escritura. En todas mis batallas con los enemigos de la verdad no he empleado sofismas, sino que he luchado la buena batalla de manera frontal y directa.
A pesar de ese convencimiento y una conciencia limpia desde su punto de vista, Calvino tiene en su cuenta, haber dado muerte a numerosos cristianos que buscaban el verdadero camino, entre ellos muchos anabaptistas pacifistas, los antitrintarios como Miguel Servet, de quien hablaremos en un capitulo especial.
John Knox, a diferencia de su maestro, murió en paz en su Escocia natal, después de haber visto pasar de ser un bastión católico a convertirse al presbiterianismo calvinista. De esa manera el calvinismo llegó a dominar en diferentes formas el grueso del movimiento protestante, Suiza, Holanda se convirtió pese a ser protectorado español en un feudo calvinista. En Francia la propagación del calvinismo fue rápida y triunfante a pesar de las persecuciones. En Europa central y oriental el calvinismo se estableció, en cambio, gracias a la conversión de algunos de sus soberanos, como fue el caso del elector palatino Federico III en 1559. En Inglaterra y Escocia, fue la única fuerza protestante, con permiso de los presbiterianos de Knox, que hizo frente al anglicanismo.

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