Obra protegida por derechos de autor

Obra protegida por derechos de autor.
ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Miguel Servet : Mártir por la Doctrina




El acercamiento a la Biblia que el propio Lutero, Zuinglio y los reformadores anabaptistas estimularon e impulsaron, fue en parte lo que alimentó este despertar espiritual que se vivió en el siglo XVI, como hacía mucho no se vivía. Pero según avanzaba la reforma protestante, iban saliendo a la luz, numerosas doctrinas establecidas por siglos que vieron como se tambaleaban por el peso de las escrituras.

Se empezó destituyendo del cristianismo, el pago de indulgencias, el celibato obligatorio, las imágenes de los templos religiosos, la jerarquía eclesiástica; hasta allí se quedaron protestantes y calvinistas. Luego surgió el tema del bautismo de infantes, fulminado por los anabaptistas, la predeterminación sucumbió por la investigación de los arminianos. Ahora llegaba el turno de la doctrina tan arraigada y defendida por católicos como por protestantes, la Trinidad.

Bien es verdad, como ya ocurriera con las anteriores, siempre ha habido voces que se alzaron contra aquellas doctrinas, rituales o costumbres, pero que fueron aplastadas o acalladas por el peso de la Iglesia.
Por ejemplo en lo que se refiere a la Trinidad, es curioso como España fue tradicionalmente feudo del antitrinitarismo, cuando se estableció definitivamente la doctrina en el 381 y los llamados arrianos fueron expulsados, convirtieron a los visigodos al cristianismo antitrinitario, con ellos España que quedó bajo el dominio de estos fue durante siglos antitrinitaria. Hasta que movido por intereses más políticos que religiosos, en el 550 el rey Recaredo se convierte al catolicismo trinitario y con ellos obliga al pueblo a esa misma conversión. Pero siglos después resurgen de nuevo las ideas antitrinitarias gracias a los mozárabes y los Adopcionistas, con Félix de Urgel y Elipando de Toledo a la cabeza. Son duramente aplastados y sus partidarios exterminados durante la reconquista castellana.

En el siglo XV, España con los reyes católicos se convierte en baluarte del catolicismo más acérrimo, con la institución de la orden inquisitorial mas fuerte y dura de toda Europa. Tal es así, que en el siglo XVI, pese a compartir Rey con la cuna del protestantismo, Alemania, (el emperador Carlos V, era también Carlos I de España), las instituciones católicas españolas hicieron todo los posible para que esta influencia no penetrara en su territorio.

Efectivamente como ya vimos en anteriores capítulos, pese a la buena acogida que tuvo Erasmo y sus escritos, Lutero no cuajó en territorio español, lo cual no significó que no penetrara el protestantismo en España, pero fue duramente perseguido y reprimido, además la lectura de la Biblia, fue controlada de forma sistemática, para evitar que su conocimiento hiciera despertar a algún reformista.

Pero ello no evitó que precisamente fuera en esa España ultra católica, donde surgiera una de las figuras claves para el inicio de un nuevo antitrinitarismo, Miguel Servet. Por otro lado era inevitable que en esta era reformista resurgiera de nuevo la polémica sobre la trinidad, ya que como vimos en el capitulo correspondiente al concilio de Nicea, la doctrina trinitaria se puede decir que está intrínsecamente unida al establecimiento de la cristiandad, pero no se encuentra en los orígenes del cristianismo.

Miguel Servet nació en el año 1511 en la localidad española de Villanueva de Sigena, su padre Antón Serveto, fue notario del Monasterio de Sigena. Por parte de madre descendía de la familia judeoconversa de los Zaporta. Tenía dos hermanos menores: Pedro, quien continuó con la notaría paterna, y Juan, que fue ordenado sacerdote. Siendo todavía muchacho se destacó en sus estudios, y al igual que Melanchton, fue un joven prodigio y adelantado en sus estudios, se dice que a los catorce años de edad sabía griego, latín y hebreo, y tenía conocimientos bastante extensos de Filosofía, Matemáticas y Teología. En 1526 comenzó a servir de paje de Juan de Quintana, quien llegó a ser confesor del emperador Carlos I de España. En sus viajes oficiales, Servet se dio cuenta de las divisiones religiosas existentes en España, nación que había obligado a judíos y musulmanes a elegir entre la conversión al catolicismo o el exilio. En parte su familia materna había sufrido eso y se habían decidido por la conversión obligatoria.

Un acontecimiento que al parecer le marcó, siendo paje de Juan de Quintana, fue presenciar la coronación de Carlos V como emperador del Sacro Imperio Romano, momento que fue "bendecido" por el papa Clemente VII. El pontífice, sentado en su silla gestatoria, recibió al monarca español, quien le besó los pies. Servet escribió tiempo después acerca del Papa: ¡No se digna echar pie a tierra para no ensuciar su santidad! Se hace llevar en hombros por los hombres y se hace adorar como si fuera un Dios. ...."Con mis propios ojos he visto yo mismo cómo lo llevaban con pompa sobre sus hombros los príncipes, fulminando cruces con la mano y cómo lo adoraba todo el pueblo de rodillas a lo largo de las calles, llegando al extremo de que los que podían besarle pies o sandalias se consideraban mas afortunados que los demás.(Restitución del cristainismo lib. II parte 2)

Servet no lograba conciliar la sencillez evangélica con tanto ceremonial y opulencia que observaba en los representantes de la Iglesia, fue casi tal como le sucediera a Lutero por lo que observó en Roma. En aquella ocasión también fue testigo de aquella muestra de extravagante opulencia, el que se convirtiera en uno de los principales erasmistas españoles Alfonso de Valdés, quién poco después escribiría sus libros justificando el castigo divino contra la Iglesia.

Pero, si aquello hizo dudar al joven Servet y sentirse desencantado de la jerarquía y organización que se había alrededor del líder de su iglesia, hubo otra cosa que le hizo pensar en que tampoco estaba su iglesia bien encaminada doctrinalmente. Fue un tiempo antes, en 1527 cuando contaba con 16 años, Servet fue enviado por su padre a Francia para que estudiara leyes en la Universidad de Toulouse, donde por vez primera vio una Biblia completa. Aunque en España y Francia estaba rigurosamente prohibido leerla, decidió hacerlo en secreto, y cuando terminó, tuvo un efecto tan desconcertante y a la vez iluminador en el que se prometió volver a leerla mil veces más. Es muy probable que la Biblia que estudió en Toulouse fuera la Políglota complutense, la cual permitía consultar el texto sagrado en los idiomas originales (hebreo y griego), así como la traducción latina. Al haber estudiado las Escrituras y haber visto en España la decadencia moral del clero, la fe católica de Servet terminó viniéndose a tierra.

Por ello los siguientes años los dedicó al estudio profundo de la historia eclesiástica de los primeros siglos y por supuesto al estudio de las escrituras, con su gran capacidad de estudio puso por escrito los descubrimientos que el solo hizo con respecto a una de las doctrinas más arraigadas de la Iglesia. En 1529, un año después de la coronación de Carlos V, (Carlos I de España), decide abandonar su trabajo como paje, para dedicarse más plenamente a sus estudios.

Se muda a Basilea, donde conoce a Juan Ecolampadio, un reformista muy apreciado tanto por luteranos como por el propio Zuinglio de quien es gran colaborador en la reforma Suiza que este llevaba a cabo. Gracias a este llega a conocer la reforma protestante y esto lo anima más aún en su esfuerzo por comprender y dar a entender la verdad, una palabra muy utilizada en sus escritos, pues aquello se convirtió en su vida, la búsqueda de la verdad.

Así con tan solo 19 años Miguel Servet, tras sus estudios decide poner por escrito sus descubrimientos, y al primero que consulta, o mas bien al primero que explica sus tesis es a su mentor, Ecolampadio, pero este veía en Servet, solo a un joven inexperto, lleno de dudas. Muy equivocado estaba y pronto se dio cuenta que no era fácil convencerle al tratar el polémico tema de la trinidad, pues el propio pastor reformista, no fue capaz de refutar los argumentos tan contundentes contra la doctrina trinitaria que este exponía, aquello irritaba al experto teólogo, quien era famoso por ganar debates frente a distintos oponentes religiosos de su tiempo. Más no pudo contra el joven pero muy inteligente y hábil conocedor de las escrituras, Miguel Servet y tuvo que marcharse. Buscó incluso una entrevista con el prestigioso humanista Erasmo de Roterdam, quien para ese tiempo frecuentaba la ciudad, pero al no lograrlo, se dirigió a Estrasburgo para buscar respuestas en los reformadores de allí.

En Estrasburgo conoció a Bucer, quien por lo visto tampoco quiso aceptar sus enseñanzas. Al parecer, algunos reformistas aún viendo lógicos y con fundamento las cuestiones planteadas por Servet, no quisieron añadir más conflicto teológicos a los muchos que tenían con la iglesia y que como era el caso del emperador Carlos V, les presionaba para que cedieran en otras muchas cosas, como para ahora añadir mas leña al fuego. Así fue por temor en gran parte por lo que no se investigó más. Sucedió como en el caso de los anabaptistas y su rechazo al bautismo, fueron otros intereses, mas allá de los religiosos los que movieron a la mayoría de reformistas a rechazar una tesis basada en las escrituras.

Así que por su propia cuenta, Servet decide poner por escrito todas sus ideas y estudios y escribe su primera obra en latín, "De Trinitatis Erroribus" (Sobre los errores de la trinidad). Fue puesto a la venta en las ciudades del Rin y rápidamente se propagó por Suiza, Alemania y el norte de Italia, y allí donde se leía, recibía especial atención. Servet confiaba en que al final los reformadores tomarían los argumentos bíblicos que presentaba como de suficiente peso para aceptar estas tesis, pero se equivocaba, la mayor parte de ellos buscaban cambios mas relacionadas con los rituales organización de la iglesia, pero poco cambios en cuanto a doctrina.

Ulrico Zuinglio porque estaba enfrascado en sus propias luchas, que le acarrearían la muerte ese mismo año, y apenas se pronunció. Melanchton llegó a decir en una de las cartas de entre la mucha correspondencia que tuvo con Servet : En cuanto a la Trinidad, ya sabes que siempre he temido que algún día el tema estallara. ¡Buen Dios, cuántas tragedias esta cuestión acarreará a las generaciones futuras!" Ese comentario viene a confirmar ese temor de algunos reformadores, ya no a las enseñanzas de Servet sino al poder de la Iglesia Católica si le tocaban algunas cuestiones tan delicadas. Lutero consideró el libro como abominable aberración y llamó a Miguel Servet "moro", termino despectivo que se le empezó a dar a los musulmanas del norte de África, quizás por aquello de las referencias que Servet hacia en su libro sobre las razones por las que musulmanes y judíos rechazan el cristianismo, a los que justificaba diciendo que rechazan el cristianismo por causa de la confusión en la que los cristianos habían convertido a Dios con la compleja doctrina trinitaria. Sobre esto escribió en su libro : ¡Sólo Dios sabe la irrisión que ha causado entre los musulmanes esta tradición de la Trinidad! Los judíos tampoco quieren sumarse a este capricho nuestro y se ríen de nuestra locura con respecto a la Trinidad; y a causa de las blasfemias que contiene ni siquiera creen que se trate del Mesías prometido en su Ley.(De los errores de la Trinidad).

Pero con excepción del insultante Lutero, todos los demás entre los que se encontraban, Bucer, Melanchton, incluso Ecolampadio se dieron cuenta del gran talento e inteligencia que albergaba Servet y alabaron en un principio la obra y el espíritu celoso de Servet, aunque también se enfrentaron a el. En algunos casos trataron de convercerle con argumentación en defensa de la doctrina, como Bucer, o Melanchton, tocando temas de los primeros padres de la iglesia y en la que se encuentra información teológica de gran peso, aunque a menudo la soberbia de los grandes reformadores se observa en esas respuestas a Servet, cuando no tenían argumentos, solían difamar a la persona y el trato hacia el nunca fue de iguales.

En la Biblia no hay menciones a la Trinidad [...]. Nosotros conocemos a Dios no por nuestras orgullosas concepciones filosóficas, sino a través de Cristo" escribió Servet. Una de las bases mas importantes para sus razonamientos, son precisamente los vacíos que hay en la Biblia con respecto a la definición aceptada en Nicea, por más que se busque no se encuentra en ningún texto, ni siquiera en los apócrifos la expresión trinidad, ni el concepto Dios en tres personas y una sola sustancia, aunque se insiste en la interpretación de algunos. Servet critíca que solo se tenga en cuenta la posición posterior de Jesús, sin tener en cuenta su paso como hombre : "A Cristo se le ha otorgado ser hijo de Dios por privilegio, porque el padre lo ha santificado; lo ha ungido a través de la gracia, lo ha exaltado porque él se humilló, y fue exaltado con preferencia sobre sus hermanos. Le fue dado el nombre que está por encima de todos los hombres... Porque, que solo Dios por naturaleza, está suficientemente indicado en las Escrituras, (De los errores de la Trinidad, estatus de Cristo) También critica que hablaran del Espíritu Santo como persona, cuando las escrituras no otorgan dicha cualidad a este.

Su segunda obra, Diálogos sobre la Trinidad, no es simplemente una segunda parte de "Mentiras sobre la Trinidad", sino se trata de un texto en forma de dialogo, un segundo texto que pretendía corregir ciertos fallos del anterior. Era un folleto de unas 19 páginas, a las cuales añadió un tratado de 25 páginas más, De la Justicia del Reino de Cristo, de ambas obras, se conservan varias copias en distintas bibliotecas.

Este nuevo texto, empieza con una aparente disculpa, en tono irónico, por lo escrito en su anterior obra : Sincero lector, me retracto aquí de todo lo que en siete libros he escrito últimamente en contra de la creencia generalmente aceptada sobre la Trinidad. No porque sea falso sino porque está incompleto y expresado como si lo hubiera redactado un niño. Sin embargo, ruego que lo recuerde, pues podría serle de ayuda para comprender lo que a continuación se dirá. Por otra parte, el motivo por el cual se trata de un libro tosco, confuso y lleno de errores, debe atribuirse a mi propia falta de experiencia y a la despreocupación del impresor (Diálogos sobre la Trinidad, intro)
En realidad este segundo libro tenía el propósito de refutar las argumentaciones ofrecidas por sus adversarios y exponía de forma magistral, aunque un tanto dura, los puntos flacos de estos, entre otras cosas demuestra como los trinitarios no podían citar de las escrituras para poder responderle y apoyar su doctrina. En su cartas a Melanchton, se descubre una elocuente, profunda e interesante discusión entre iguales, pues ambos tenían una brillante inteligencia y mucho conocimiento sobre la historia eclesiástica, además de idiomas hebreo, griego y latín, por lo tanto estaban en igualdad de condiciones para discutir temas tan profundos como ese. Melanchton, quiso demostrar que la idea trinitaria o por lo menos la de igualar a Cristo y Dios como un solo ente, ya se podía encontrar en Policarpo, Justino Mártir y sobre todo Ignacio de Antioquía, pero Servet, le vino a demostrar que eso no era así, primero porque en Policarpo o en Justino, lo poco que se puede encontrar es tan escaso y frágil para ambas partes que ni a favor ni en contra se puede argumentar con lo que ellos escribieron sobre el tema. Por otro lado demostró citando comentarios directos de los escritos de Ignacio, en los que habla de una clara distinción entre Dios como padre, y Jesús como hijo. También cita a Clemente de Roma y otros llamados padres de la Iglesia, que nunca contemplan en sus escritos el complejo cuestionamiento de la combsustancionalidad padre-hijo, discutida en Nicea, a la vez que denuncia la interpretación metafórica que se le suelen dar a palabras y expresiones que nada de trinitaria tienen, tanto en las escrituras como en los escritos de los maestros de los siglos II y III.

Así, pronto se veía enfrentado no solo a Católicos, sino contra todas las ramas del protestantismo. Mas el en conciencia, no podía hacer concesiones a ninguno de los bandos, pues según el decía, ellos no querían aceptar la verdad ni los hechos históricos, no querían reconocer que la trinidad, no fue doctrina cristiana hasta pasado el siglo IV. En su escrito, "De la Justicia del Reino de Dios", dice entre otras cosas : ni con estos ni con aquellos estoy de acuerdo en todos los puntos, ni tampoco en desacuerdo. Me parece que todos tienen parte de verdad y parte de error y que cada uno ve el error del otro, mas nadie el suyo... Fácil sería decidir todas las cuestiones si a todos les estuviera permitido hablar pacíficamente en la iglesia contendiendo en deseo de profetizar.

Miguel Servet pensó que sus libros convencerían al nuevo estamento protestante y que este reconsideraría la doctrina de la Trinidad tal como tradicionalmente se había interpretado desde los concilios de Nicea en el 325 o de Constantinopla del 381 o por las formulaciones de Agustín de Hipona y otros maestro del siglo V. Melanchton y otros estudiosos lo sabían, conocían el orígen de las formulaciones trinitarias, pero aún así le rebatían, eso era para el inconcebible.

Por orden de Lutero, en Alemania y de los católicos, en España y Holanda, sus libros son considerados heréticos y son prohibidos. La inquisición Española ya está enterada de la obra de Servet y toma medidas para juzgarle y quitarle de en medio.

En 1532, recibe la visita de su hermano, Juan Servet, quien enviado de parte del tribunal de la Inquisición a fin de convencerle de regresar a España para enfrentarse al interrogatorio del tribunal, lo que el correctamente interpreta que sería como condenarle a muerte segura, por lo que decide huir y no enfrentarse al duro e intransigente tribunal inquisitorial español. Miguel entonces decide refugiarse en Lyon, donde conoció a Symphorien Champier, con quien establece una fiel amistad, además de convertirse en su tutor en medicina, este le convence para convertirse en un buen medico.

Un año después en 1533 ingresa en la universidad de París, pero se identifica con el nombre de Michael de Villanueve. Precisamente fue allí donde conoció a Juan Calvino, con quien pronto hizo migas, sobre todo porque este último ya albergaba ideas muy atractivas para Servet. Poco duró el contacto con el futuro reformador suizo, pues tras escuchar el famoso y explosivo discurso de Nicolás Cop, por el que tanto este como Calvino tuvieron que huir a Ginebra, se cortó la relación y los interesantes debates.

Sin embargo, es posible que en ese breve tiempo ya discutiesen largo y tendido sobre asuntos doctrinales, donde que había cuestiones en las que coincidían y en las que no, dando inicio a una cordial y estrecha colaboración. Calvino le envió su primera edición de Institución Cristiana y Servet hace lo suyo con sus dos principales obras, "Mentiras" y "Diálogos".

En cierta ocasión Calvino arriesgó su vida para entrevistarse con Servet, una cita a la que este no acudió por miedo a la inquisición. Según el mismo reconoció, por el hecho de su verdadera identidad y porque Calvino también era un perseguido y temía ser descubierto al ser visto, junto a un proscrito.

Al principio el asunto trinitario no era una barrera para estos, ambos intercambiaron cartas en las que trataban los temas y discusiones de manera pacifica. Es posible que incluso Calvino aceptara hasta cierto grado sus tesis relacionadas con la doctrina trinitaria, pues al principio de su ministerio, apenas se pronunciaba al respecto, prefería evitar ese tema. Después, en 1537 fue acusado de arrianismo por otro reformador llamado Pierre Caroli, acusación no obstante de la que fue absuelto en un sínodo de Lausana, pero fue forzado a rectificar sus posturas y que aceptara ante el tribunal el sentido que se le daba a los términos Trinidad y persona, lo cual en aquel momento hizo. A partir de ese momento, quizás por miedo a un enfrentamiento en su propio feudo, no se sabe, se propuso defender la idea, por lo menos frente a Servet, pero el caso es que nunca fue directamente claro con respecto a la idea.

No se sabe porqué razón, pero Servet, en ese mismo año 1533, abandonó París y trabajó en Lyon, como corrector de pruebas en un importante imprenta dirigida por el prestigioso editor Treschel. Allí fue donde se le encargó la preparación de una nueva edición de la obra del famoso geógrafo griego, la todavía estudiada Geografía de Ptolomeo. Dos años le llevó este trabajo, concluido en 1535 y también duramente criticado por algunos reformadores, por exponer la realidad de Palestina, como una tierra muy pobre, para haber sido la tierra prometida de Moisés. Se le acusó de difamar a Moisés, el se defendió diciendo que la realidad actual es que es una tierra árida y semidesértica, seguro que distinta a la que encontró el profeta en su día.

Gracias a ese trabajo en la imprenta, Servet, tuvo la oportunidad de leer muchos clásicos, textos de suma importancia, por ello su dominio y conocimiento de los escritos de cristianos como Ireneo, Ignacio, Policarpo, Agustín y muchos otros, conocimientos que utilizó en las numerosas cartas que escribió a Melanchton o las dirigidas a Calvino. Pero también pudo leer libros de medicina y motivado quizas por estos decidió retomar sus estudios médicos en la universidad de París. Así fue como desde 1536 hasta 1538, se dedicó a sus estudios medicos y cientificos.

Posteriormente desde 1539, se sintió con suficiente formación, como para unirse a poner en marcha sus conocimientos como prestigioso medico, para hacer las practicas de la mano de médicos y científicos importantes de la época como Vesalio, Farnel y Hans Gunther. Este último alabó su destreza y su conocimiento de Galeno, que era excepcional.

Pero, siendo ante todo investigador, también discrepó del propio Galeno, y con ellos con la medicina de su tiempo, fue con respecto al sistema de oxigenación de la sangre, descubriendo lo que sería el verdadero funcionamiento del sistema circulatorio, además se atrevió a escribir varias obras medicas, entre ellas, In Leonardum Fuchsium Apologia y Syruporum universia ratio.

Algunos critican a Miguel Servet por cierto escrito relacionado con la Astrología, que el publicó "Disceptatio pro-astrologia". Pero hay que tener en cuenta que en aquellos tiempos, el estudio de la astronomía, iba ligado en parte al de la astrología, incluso con la meteorología, se creía con seguridad que las estrellas tenían efectos en las personas y en el tiempo. Puesto que criticó los métodos utilizados por muchos profesores de ciencia de su tiempo, por no entender cabalmente la importancia que tenía esa ciencia y la observación de los astros, asunto por el que Galileo habría de ser procesado tiempo después. Debido al tono utilizado y las acusaciones contra estos maestros, fue obligado a retirar su panfleto y en eso quedó todo, pero no se podía considerar un astrólogo en toda regla, ni pronosticador de sucesos, pues fue uno de los temas que jamás quiso considerar, el asunto profético, llegando incluso en alguno de sus escritos a negar el carácter profético de ciertos escritos bíblicos.

En 1542 también logra convertirse en editor y corrector de una de las mas importantes traducciones de la Biblia, la versión de Pagnino. Sanctes Pagnino, había dedicado unos treinta años en la obra de producir una traducción bíblica completa, a la que añadió capítulos además de versículos, para facilitar la búsqueda. Esta sirvió de base a muchas posteriores traducciones bíblicas en diferentes idiomas, incluso a una versión poliglota, la del español Arias Montano. La versión corregida y con el prefacio de Servet, bajo su seudónimo, fue publicada en 1545 y eso significó un crecimiento de su reputación como erudito, con poco más de treinta años.

Pero la correspondencia con Calvino para ese tiempo se convirtió en una terrible enemistad, sobre todo debido a la actitud cerrada e integrista del reformador de Ginebra. Además Miguel Servet, aprovechando la falta de claridad sobre la cuestión trinitaria por parte del reformador de Calvino, le envió una previa versión de su principal obra "Restitución Cristiana", en la que incluye su importante explicación sobre la circulación sanguínea, a modo de ilustración para explicar temas teológicos.

Como respuesta a esto, Calvino le envió la última versión de su Institución. Servet le devolvió su obra llena de anotaciones y correciones que fueron interpretadas como insultantes para Calvino, en ese mismo instante, cortó toda comunicación con este, dejando de escribir e instó a Farel y todos sus colaboradores, a que se destruyera todo texto proveniente de Servet o Michael de Villanueve y se le prohibiera su entrada en la ciudad, o de lo contrario se le daría muerte.
Pero esto parece no importarle mucho a Servet, pues continúa con sus trabajos como medico, destacando en este campo su actitud solidaria, al tratar gratuitamente a los pobres que buscaban su servicio. En ese intervalo reedita sus anteriores obras, incluyendo las criticas a la trinidad y termina su Restitución de la religión cristiana en 1549, aunque no fue publicada hasta el año 1553 y lo hizo sin que ninguno de sus nombres, ni el verdadero ni el falso, apareciera, todo para evitar peligros mayores. Aquella que se ha convertido en la obra cumbre de Servet de la cual ya Calvino tenía conocimiento.

En este libro, de nuevo incluyó sus explicaciones ahora mas refinadas para rechazar categóricamente la trinidad como doctrina cristiana, también rechazó explícitamente y con argumentos bíblicos la predeterminación calvinista, la adoración de imágenes, los rituales de la misa y otras costumbres que el no encuentra en las escrituras.

Con un lenguaje mucho mas fino y elegante, explicó términos, como el alma o vida del hombre de la siguiente manera : Nuestra alma es como la antorcha de Dios (Proverbios 20). Es como una llama del espíritu de Dios, un reflejo de la sabiduría de Dios, creados a semejanza de esa sabiduría espiritual, incorporados en ella, conservando la luz innata de la divinidad, la llama de esa sabiduría excepcional y el propio espíritu de la divinidad. Dios mismo declara en el capítulo 6, que el espíritu de la divinidad era innato en el hombre incluso antes del pecado de Adán. Nuestra vida se nos otorga y se nos salvaguarda a través de la bendición de su aliento, como Job dice en el cap. 10, 32 y siguientes. Dios introdujo el aliento del espíritu divino en las narices de Adán con un soplo de aire, por eso perdura (Isaías 2 y Salmos 103). Dios mismo nos mantiene el soplo de vida con su espíritu, dando aliento a esos seres que habitan la tierra y espíritu a esos que la pisan, por eso vivimos, nos movemos y existimos en Él (Isaías 42 y Hechos 17). Viento de los cuatro vientos y aliento de los cuatro alientos unidos por Dios que resucitan a los muertos (Ezequiel 37). A partir de un soplo de aire, Dios concede el espíritu divino a hombres en los cuales la vida del aire inspirado ya era innata. De ahí que en hebreo "espíritu" se represente de igual forma que "aliento". (Restitución Cristiana M.D. LIII. 734)

Un manera de identificar el alma como la vida en si, un don divino dado por medio de su espíritu santo o energía divina. Por eso de una forma técnica pero a la vez hermosa, pasa a explicar el sistema circulatorio para ahondar más en la idea de alma que el entendía : El espíritu vital es el que se comunica a través de la anastomosis desde las arterias hasta las venas, donde pasa a denominarse espíritu natural. Por lo tanto, el primero, el espíritu natural, es el de la sangre, y se encuentra en el hígado y en las venas del cuerpo. El segundo es el espíritu vital, el cual se halla en el corazón y en las arterias del cuerpo. El tercero es el espíritu animal, una especie de rayo de luz, y está en el cerebro y en los nervios del cuerpo. En todos ellos reside la energía de un único espíritu y la luz de Dios. La formación del hombre en la matriz demuestra que el espíritu vital se comunica desde el corazón hasta el hígado. Pues una arteria unida a una vena se comunica a través del ombligo del feto, y de igual manera, poco después, la arteria y la vena se unen para siempre en nosotros. El espíritu divino de Adán fue inspirado de Dios hasta el corazón antes de llegar al hígado, y desde allí ya fue transmitido hasta el hígado. El espíritu divino entró realmente por la boca y la nariz, pero la inspiración se extendió hasta el corazón. El corazón es el principal órgano viviente, la fuente de calor que se halla en medio del cuerpo. Toma del hígado el líquido de la vida, una especie de sustancia, y a cambio le da vida, de forma que el agua líquida proporciona sustancias para elementos superiores y a través de éstos y de la luz, se le vivifica para que, a cambio, pueda coger fuerza. El material del espíritu divino surge de la sangre del hígado a partir de un proceso sorprendente que ahora pasaré a detallar. De ahí que se diga que el espíritu divino está en la sangre y que él mismo es la sangre o el espíritu sanguíneo. No quiero decir que el espíritu divino se encuentre principalmente en las paredes del corazón, del cerebro o del hígado sino que reside en la sangre, como Dios mismo dice en Génesis 9, Levítico 7 y Deuteronomio 12. (Restitución Cristiana M.D. LIII.).

Utiliza hábilmente esta perfecta comparación para demostrar que en realidad en la sangre radica la vida, vida que proviene del aliento o espirito divino. La explicación continúa, aunque se hace más compleja a medida que ahonda en los órganos del cuerpo que van pasando alimentos a esta y la completan. Pero leyendo detenidamente esa parte de su obra se puede concluir que Servet sin darse cuenta o con pleno entendimiento estaba dando la espalda a otra doctrina introducida en el cristianismo, la idéa platónica del Alma Inmortal, pues siguiendo su razonamiento, si el alma según expresa la Biblia es la sangre o está contenida en ella, eso significa que el alma puede morir, si la sangre muere o sale del cuerpo que la aloja, esta no es inmortal.

Eso fue lo que entendieron muchos de sus lectores, tanto admiradores como detractores, sin embargo al parecer Servet estando en prisión escribió un documento en su defensa, en la que se retracta o rechaza admitir esa idea: Juan Calvino falsamente me acusa de haber dicho lo que sigue: 1. Que las almas son mortales. 2. Que Cristo únicamente adquirió de la Virgen María una cuarta parte de su cuerpo. Se trata de cosas horribles. Entre todas las herejías y todo los delitos, no existe ninguno tan grande como pretender que el alma es mortal. En todo lo demás, puede haber esperanza de salvación, mientras que no la hay con tal herejía. Allí quedó la cosa, es posible que se haya retractado, quizás para evadir el castigo o simplemente esa negación significa que no habían sido interpretadas sus palabras como el quería, pero en cualquier caso, las ideas sobre el alma descritas en su libro, tenían una buena base teológica y bíblica y con el tiempo se convertirán en otro asunto más por el que identificaría a otros cristianismos posteriores.

Pero no solo sacó a relucir el tema del alma, sino habló de otros temas y esto de forma directa, por ejemplo, contra el bautismo de infantes, animando al igual que lo hizo Jesús, que esto se efectuara después de los treinta años, o por lo menos con edad suficiente para que el bautismo fuese realmente por voluntad del individuo ante Dios, y no por imposición a niños que no tienen sus facultades mentales plenamente desarrolladas para comprender a Dios.

En 1552 es denunciado por su antiguo amigo, ahora convertido en su mas duro contrincante, primero de forma directa en carta dirigida al arzobispo católico de Lyon, a quién advirtió que un hereje Miguel Servet, estaba en su territorio, sin embargo parece que por desidia del arzobispo o sencillamente porque no quiso atender a la información de otro "hereje", aquel aviso no tuvo efecto y Servet continuo con su vida. Calvino, no conforme con eso, por medio de un vecino suyo, un protestante refugiado en Ginebra llamado Guillaume Trie, quien tenía un pariente suyo en Lyon con quien a menudo se escribía. Guillaume informó de la verdadera identidad de Michael de Villanueve, como Miguel Servet, incluso envió las primera cuatro paginas de su libro "Restitución". Poco tardó el familiar de Guillaume Trie, para ir a las autoridades inquisitoriales francesas con la información.

Esto provocó que las autoridades, llamaran a Servet, mientras registraban su casa y la imprenta donde solía publicar sus estudios, hábilmente pudo esquivar por medio de evasivas las preguntas que le hicieron sobre su identidad anterior. Al no encontrar nada sospechoso en su casa y puesto que ni el nombre de Servet, ni el de Villanueve aparecía en el escrito que ellos tenían como prueba, poco podían hacer. No obstante, pidieron mas pruebas a Trie y este con la inestimable ayuda de Calvino, le suministró las cartas confidenciales que Servet le había escrito, junto con su obra "Institución", que le había devuelto con las anotaciones, además de la copia de la obra completa que le envió poco tiempo antes.

De esa manera un fugitivo de la justicia católica, acusado de socavar y dividir y apostatar contra la iglesia, Juan Calvino, se convierte en delator y denunciante de un hombre, que solo era culpable de sus propios escritos, pues nunca pretendió, al igual que Erasmo formar su propio grupo religioso, tan solo reformar la reforma y rescatar la verdad de la identidad divina, expuesta en las escrituras y ocultada por decenas de capas, preceptos y conceptos filosóficos, que a lo largo de la historia, se habían ido acumulando.

Aquella denuncia moviliza toda la maquinaria represora de la inquisición y pronto quienes buscan en el algo condenable lo encuentran, Servet es detenido y enviado a prisión en Vienne. Pero estando bajo vigilancia en su prisión, de forma sorprendente, logra escaparse. Quizás se evade con ayuda de algún carcelero o por la simpatía de alguien con autoridad quien apreciaba su labor como medico, ese dato no queda claro. Pero frustrados los planes de la inquisición francesa, esta se conformó con un juicio civil sin presencia, realizado el 17 de Junio, donde Servet fue sentenciado a la hoguera, siendo quemado en una ridícula pantomima, en la que lo que se quemó un burdo muñeco que le representaba a el, a la que se ató cinco lotes de sus libros, que fueron por fin encontrados en una sección de su imprenta que mantenía secreta. Posteriormente a finales de ese año, un tribunal religioso también le hace un juicio sin presencia y le condena, en este caso se queman otro lote de sus libros.

Lógicamente su vida había cambiado por completo, no podía volver a España, donde la inquisición española, mas dura y efectiva que la francesa, le encontraría pronto; tampoco podía encontrar refugio en ninguna ciudad protestante holandesa, porque aquello era protectorado español. En Alemania, tenía a los luteranos en su contra y en las ciudades Suizas, estaba a merced de los calvinistas, eso fue lo que le llevó a buscar refugio en Italia, allí tenía algunos amigos como Mateo Gribaldi, quien simpatizaba con sus doctrinas y había introducido sus escritos en Venecia y Padua, este podría darle protección.

Gracias a su buena labor como medico había podido ganar una buena fortuna en Vienne y con ello pensaba iniciar una nueva vida, en un lugar donde nadie le conociera, para seguir con sus investigaciones teológicas y con su profesión medica. Pero de camino a Italia, su caravana paró en las cercanías de Ginebra, fronteriza con Suiza, era un 12 de Agosto, sin levantar sospechas encontró hospedaje en una posada de los alrededores de la ciudad. Al día siguiente, pensaba alquilar un bote para cruzar el lago que le llevaría al otro lado, a Zurich pues desde allí era más fácil llegar a Italia. Pero el día siguiente resultó ser domingo y la ley ginebrina obligaba a asistir a la iglesia obligatoriamente, tanto a residentes como a forasteros, así que aprovechó la mañana y se acercó a una iglesia próxima, curiosamente, era la iglesia donde Calvino enseñaba. Algunos historiadores dicen que sin saberlo, otros que por la curiosidad de escuchar a Calvino. En cualquier caso eso era como meterse en la boca del lobo, y eso significo para el, pues fue descubierto por alguien que le reconoció, extraño por otro lado, salvo que haya sido alguien cercano a el, o haya sido el propio Calvino.
Fue conducido inmediatamente a la prisión, y enseguida se estableció un tribunal que lo juzgaría, un juicio que si no llega a ser por la intervención de un destacado político contrario a Calvino, hubiera sido tan poco acogido al derecho como lo eran los de la inquisición católica. Curiosamente Calvino no pudo presentarse como acusación, pues las leyes suizas obligaban al querellante en casos de grave acusación a ser mantenido en prisión, al igual que el acusado. En el caso del acusado, era lógico para evitar su fuga, pero en el caso del querellante, la razón era que si se demostraban falsas sus acusaciones, este pagaba con la prisión. Y puesto que el juicio se preveía largo, poner en prisión nada menos que al propio Calvino, no era algo que este deseara. Servet, era inteligente, muy astuto y podía convertir las acusaciones en difamaciones contra su persona y llegar a convencer al tribunal, lo cual obligaría a estos a encarcelar a Calvino. Como no quería correr ese riesgo, presentó a su secretario personal Nicolás de la Fontaine, como acusador formal.

Algunas de las cuarenta acusaciones vertidas contra Servet, son simplemente interpretaciones tergiversadas de lo que el explicó en sus escritos, otras sencillamente son las cuestiones a las que Calvino no supo dar respuesta y las exponía para limpiar definitivamente su imagen, así las más llamativas son :
VIII : ...ha enseñado y publicado con falsedad que para creer en una sola persona de Dios existen tres identidades distintas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, lo cual supone crear cuatro fantasmas, cosa que no puede ni debe imaginarse.
IX. Que hacer tales distinciones en la persona de Dios significa que Dios está dividido en tres partes, y que sería un demonio de tres cabezas, como Cerbero, a quien los antiguos poetas habían llamado el perro del infierno, un monstruo, y calificativos igual de perjudiciales.
XXV. Que la naturaleza de Jesucristo es la que estaba en los cielos y que esta es la misma naturaleza de dónde proceden los ángeles y nuestras almas.

XXVI. En vez de conferirle tres personas a la naturaleza de Dios, o bien tres hipóstasis cada una con su entidad, él opina que Dios es un único ente que contiene cientos de miles de naturalezas. Así que Él es un fragmento de nosotros y nosotros somos un fragmento de Su espíritu.

XXVII. Con la consecuencia de que no sólo los modelos de todas las criaturas están en Dios, sino que también todas las formas materiales. De esta forma, nuestras almas están hechas de la semilla esencial de la palabra de Dios.

XXVIII. Que Jesucristo es el Hijo de Dios porque contiene los elementos de la naturaleza del Padre, a saber: fuego, aire y agua.
XXIX. Que el alma del hombre es mortal, y q
ue lo único que es inmortal es un aliento básico, la naturaleza que Jesucristo ahora posee en el cielo y que es también la naturaleza elemental, divina e incorruptible del Espíritu Santo.
XXX. Que los Padres de Ley nunca han recibido el don de la regeneración.
XXXI. Que a partir del pecado de Adán, el alma y el cuerpo del hombre se hicieron mortales.
XXXII. Que los niños no llevan el pecado y, además, no pueden salvarse hasta que hayan crecido.
XXXIII. Que no cometen pecados mortales hasta la edad de veinte años.

XXXIV.Que el bautismo de las criaturas es una invención del diablo, una falsedad diabólica que destruirá todo el cristianismo.

XXXVIII. Que el alma del hombre, puesto que posee muchas propiedades divinas, está llena de una infinidad de Dioses.
Hemos obviado algunas, pues son simplemente reiteraciones de lo mismo, la mayoría de las acusaciones, solo se centran en su creencia antitrinitaria, otras se deben a la interpretación que se dio a sus escritos y otras son por contradecir doctrinas implantadas por el calvinismo, como la predeterminación.

Durante varios días en los que sufrió penalidades en prisión, tuvo que hacer frente a un tribunal que ya lo daba por culpable. En su defensa argumentó que ni los Apóstoles del primer siglo, ni los padres de la Iglesia de los primeros siglos habían tenido por costumbre tratar a los herejes de culpables con la pena de muerte, sino que los excomulgaban y como máximo los desterraban. Alegaba con absoluta razón que el no había cometido ningún crimen, ni excesos en defender sus ideas, que los temas por el tratados eran solo para los estudiosos y nunca los fomentó desde un púlpito, de hecho nunca fue sacerdote ni pastor para poder arrastrar al pueblo hacia otro camino. Ante las acusaciones de creer lo que creía solo hizo lo que sabía, utilizar argumentos bíblicos y teológicos para defender lo que en conciencia el veía como verdad. De poco le sirvió su elocuencia y conocimientos bíblicos, la acusación se centraba en si era culpable por creer esas doctrinas y nada más importaba.

Aunque tampoco la acusación logró convencer definitivamente al tribunal. El fiscal, visto que no podían con sus enseñanzas, procedió entonces a retorcer aún más las acusaciones olvidándose de lo puramente doctrinal y llegando al extremo de decir que por sus creencias, por su defensa de doctrinas opuestas al cristianismo y justificar a musulmanes y judíos por no aceptar a este, le hacían llevar una vida licenciosa, inmoral y que se había desplazado a Ginebra para provocar el desorden. Ante tales acusaciones Servet, demostró lo vacías que eran y causó una sensación favorable ante el tribunal. Calvino llegó a perder la paciencia y presionó al tribunal y después de aportar más tergiversadas pruebas lo halló culpable.






Estatua de Miguel Servet en la universidad de Zaragoza
Por fin se dictó la sentencia que expresaba los siguiente : Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: "Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes. Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e Impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo".

Al día siguiente el 27 de Octubre de 1553 se procedió a cumplir la orden, esa mañana, quiso entrevistarse con Calvino, para pedirle clemencia y que se le diera otro tipo de muerte menos dolorosa, pero de nada sirvió. Farel, más comprensivo, intentó sin éxito que renunciara a sus ideas y declarara repudio contra sus escritos, pero Miguel Servet, no tenía porqué renunciar a sus creencias y contra su conciencia, si al salir libre volvería a ellas, eso sería mentir, no hubiera sido el primero que lo hiciera, recordemos a Jerónimo de Praga en tiempos de Hus, Servet no quería caer en la misma trampa.

Dos horas tardó en arder la leña que habían puesto a su alrededor, pues el día anterior había llovido y esta estaba húmeda, por ello la expresión de terror y la agonía hizo estremecer a los testigos que acudieron a ver la ejecución. Fueron casi cinco horas de cruel tortura y agonía, literalmente se puede decir que fue asado vivo, mientras Calvino desde su ventana observaba todo. Aún retorciendose de dolor entre las llamas que le rodeaban, se dice que Servet gritó una plegaria que se logró escuchar en casi toda la plaza: "¡Oh, Jesús, Hijo del Dios Eterno, apiádate de mí!" Entonces cesaron sus gritos y expiró, en tanto su ropa y pelo ardían cual humana antorcha, algunos de los presentes probablemente sintieron vergüenza y repulsa por el cruel espectaculo que en el nombre del cristianismo reformador se estaba llevando a cabo.

Esa dura condena y cruel castigo, provocó una controversia que a la larga significó cambios en los posteriores juicios religiosos. Hubo muchos que se levantaron en protesta contra la sentencia, entre ellos David Joris quien escribió desde Basiliea a los distintos gobiernos de las ciudades protestantes de Suiza pidiendo clemencia. Una obra anónima sobre el castigo de los herejes, pedía la tolerancia. Un poeta italiano llamado Camilo Renato lanzó la siguiente protesta: "Ni Dios ni su espíritu han aconsejado semejantes acciones. Cristo no ha dejado tales ejemplos acerca de los que le negaron". Y el humanista francés Sébastien Castellion escribió: "Matar a un hombre no es defender una doctrina, sino matar a un hombre".

Otro gran reformista que se opuso a aquella muerte fue el español Casiodoro de la Reina, quien pese a ser un trinitario convencido, tras haber buscado refugio en Ginebra por las persecuciones en su país, ahora observaba el trato dado a los disidentes en la tierra de libertad a la que supuestamente se había trasladado, el que fuera autor de la primera traducción completa de la Biblia al castellano, consideró la muerte de Servet, como una afrenta al testimonio de Jesús. Tradujo al español el libro de Sebastian Castellion, "Sobre los herejes", en el que condena las ejecuciones por motivos de creencia y argumenta que no existe base biblica para apoyar tales muertes. Se enfrentó por eso mismo al propio Calvino y abandonó Ginebra, arguyendo que se había convertido en un nueva Roma intolerante. También se conoce a Casiodoro por simpatizar con los anabaptistas liderados por Menno Simons, a los que no se unio, pero en los que encontró más tolerancia que en el calvinismo y luteranismo. Quizás la muerte de Servet, aparte del hecho de que la inquisición española se la tuviese jurada, inspiró a Casiodoro a escribir el primer gran libro contra la Inquisición, titulado Algunas artes de la Santa Inquisición española, publicado en Heidelberg en 1567 al igual que hiciera Servet, lo hizo bajo un seudónimo, en este caso con el nombre Reginaldus Gonsalvius Montanus. La obra se editó en latín, pero fue traducida inmediatamente al inglés, holandés, francés y alemán.
Pero lamentablemente la mayor parte de los líderes reformistas apoyaron la ejecución de Miguel Servet, como Melanchton que haciendo referencia a ella comentó que era un ejemplo piadoso que merecía ser recordado para toda la posteridad. Curiosamente esta muerte fue recordada a menudo por los católicos para criticar los métodos de los protestantes. Por otro lado, Calvino nunca mostró el menor arrepentimiento ni remordimiento por la muerte de Servet, o por lo menos no lo expresó, en su conciencia quedó aquel trágico episodio de intolerancia y cruel acción en el nombre de Cristo.
El propio Servet había dicho en uno de sus escritos : "Considero un asunto muy grave el matar a los hombres por creer que están en el error o por algún detalle de interpretación escriturística, cuando sabemos que el más elegido se puede equivocar". El no fue el último, pero si marcó un antes y un después entre los mártires cristianos.

No fué hasta llegado al siglo XX, tal como ocurriera con Galielo, que la iglesia, en este caso la protestante, pidio perdón por la muerte de un inocente. En españa y otros paises hasta se han levantado estatuas con su nombre, para recordar uno de los episodios mas vergonzosos de la cristiandad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada