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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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El Concilio de Trento : La Contrarreforma Católica



Durante el periodo de explosión de la reforma protestante, daba la impresión que la Iglesia católica había perdido toda influencia, su reacción ante la revuelta religiosa generada, fue poco menos que tibia, y se centró en perseguir a los más débiles, (anabaptistas, unitarios, huteritas y otros), mientras que con iglesias dirigidas por los más poderosos, no pudo, ni supo hacer nada.
El caso es que varios papas pasaron sin saber que hacer para detener los cambios que en media Europa se estaban realizando. Algunos como Julio II, más ocupado en obtener fondos para su ambicioso y opulento proyecto de engrandecer las catedrales romanas. Otros como León X, más preocupado por su placeres y por las recaudaciones de las indulgencias, o más concentrados en las polémicas amorosas de Enrique VIII, como León X o Adrián VII. Hubo aún otro papa, Clemente VII, que se vio enfrentado a los suyos, luchando contra la Francia católica, incluso enfrentado al emperador Carlos I de España, llegando a ser invadida Roma y el hecho prisionero, por este último. Así fueron transcurriendo los años desde inicios del siglo XVI, hasta llegada la primera mitad del siglo.
Fue hasta casi al final del mandato del papa Pablo III, allá por el año 1545, cuando este decidió hacer algo para evitar la hecatombe católica en Europa, y que se unía a esto que el protestantismo, anglicanismo y anabaptismo, estaba por llegar a América y otras colonias en África y Asia. Alejandro Farnesse, quien fuera papa Pablo III, proveniente de una famosa e influyente familia italiana, estuvo al principio preocupado por poner orden en los dominios católicos enfrentados y divididos por razones políticas, eso le llevó gran parte de su tiempo, pero viendo que eso significaba ver como aparte de Alemania y Suiza, Holanda, los países nórdicos, luego Transilvania, Polonia y los bálticos, se iban postulando o en naciones protestantes o con libertad religiosa, ninguna de las cuales eran buenas para sus intereses.
Por ello convocó el famoso concilio de Trento el 13 de Diciembre de 1545, uno de los más largos que se conocen, pues duró desde esa fecha, hasta Diciembre de 1563. Aunque en realidad se puede decir que fue un concilio interrumpido en numerosas ocasiones, hasta por periodos de siete años. Hasta cinco papas diferentes estuvieron envueltos, aunque solo tres tomaron parte, uno el que lo convocó Pablo III, luego Julio III, continuó, pero bajo la oposición del emperador Carlos I y de otros muchos, pocas sesiones pudo presidir. Marcelo II, duró muy poco tiempo como para restablecer el concilio y Pablo IV, no tuvo interés o ánimo para volver a convocarlo, solo con la abdicación del emperador Carlos I en 1556, se vio vía libre para la restablecimiento definitivo, por parte de otro papa Pío IV en 1562, quien lo clausuraría definitivamente en 1563.
Aunque oficialmente los protestantes fueron convocados, esto fue solo como meros escuchantes y por supuesto no incluyendo a anabaptistas, arminianos ni antitrinitarios. Por presiones del emperador se consiguió que por lo menos dieran su voz, aunque no su voto en las decisiones, pero finalmente no asistieron, pues no quisieron participar de lo que ellos consideraron una farsa.
El resultado del concilio, deja claro que mas que una reforma religiosa, fue una toma de conciencia de su poderío y fuerza, solo se buscó mejorar la eficacia de sus líderes en controlar las herejías. Se intentó evitar que las corruptelas y abusos de la edad media, no se volvieran a repetir, por lo que se introdujeron métodos que impidieran la simonía y el nepotismo entre el clero, para ello se estableció la obligatoriedad de educar a los sacerdotes, obispos y cardenales con la preparación de cursos religiosos obligatorios, origen de los llamados seminarios, pero no se contempló nada para educar mejor religiosamente el pueblo llano, (salvo a los niños), ni de dar una orientación mas humilde y sencilla a la Iglesia. En realidad, no fue un volverse a sus raíces cristianas, ni siquiera a los tiempos de Agustín de Hipona, mas bien fue un reiterarse en sus métodos y enseñanzas, enfatizando la idea de imponer más fuerza y dureza en sus instituciones eclesiásticas y el uso de los poderes gubernamentales para impedir el avance del protestantismo.
Entre otras cosas, el concilio de Trento vino a reforzar la jerarquía eclesiástica y a organizarla, además de establecer cierta disciplina y unas normas que debían aplicarse para el funcionamiento ordenado de estas, entre otras cosas, se confirmó la exigencia del celibato clerical, en respuesta a los matrimonios sacerdotales de la Iglesia Anglicana, o de las diferentes ramas protestantes, donde se dio total libertad a los clérigos de elegir casarse o no. En el caso de la iglesia, todos aquellos sacerdotes salidos de los seminarios debían hacer un voto de castidad, llevado hasta la muerte o finalización de su ministerio, lo mismo era aplicable a cualesquier ministro religioso de cualesquier rango.
También engrandeció la figura del papa, ya de por sí reforzada tras años de ir añadiendo poder, de hecho tan solo una años antes del concilio, se estableció una orden católica, la llamada compañía de Jesús, cuyo propósito principal era defender al papa en sentido religioso, y estos tuvieron un papel preponderante en muchas discusiones del concilio, aunque de ellos hablaremos en un capitulo posterior.
Además de esto, se estableció en el concilio la importancia de controlar las pasiones individuales, para evitar extremos como los Fraticelli, beguinas o monjes profetas, cosa que a decir verdad no se consiguió, por otro lado se intentó reforzar la costumbre de meditar y se establecieron ciertos tipos de oraciones, que debían ser de obligada memorización por parte del pueblo llano, imponiendo la repetición de estas y perdiendo peso en gran medida las oraciones personales. Se reforzó y popularizó por ello el uso de instrumentos oratorios, como el Rosario, usado por los monjes ingleses desde el siglo XII para recordar oraciones, y que desde 1520 se le había dado la orientación actual por medio de un monje dominico llamado Alberto de Castelló. Solo unos años después de Trento, el papa Pío V, dio un impulso al uso de este objeto que hasta el día de hoy cumple ese propósito entre los católicos.
Otra costumbre que salió reforzada del concilio fue el ritual de la confesión, que la Iglesia convirtió en un sacramento imprescindible para todo católico. Con la llegada de los reformadores esta fue una de las costumbres que más rápidamente fue desarraigada del protestantismo, estos afirmaban que ya que el perdón de pecados solo la podía dar Dios, solo a el se le debía confesar los pecados, quizás apoyando ideas anteriores a Agustín de Hipona. Compartiendo la opinión que tenía entre otros Juan Crisóstomo, maestro cristiano del siglo IV, quien dijo en su carta Homilía V: Confesaos con Dios continuamente, que no quiero llevaros a un teatro con vuestros compañeros de penitencia para que allí les descubráis vuestras faltas. Enseñad a Dios las heridas y pedidle que las cure. Confesad vuestros pecados al que no los reprocha delante de los hombres, porque en vano los ocultaréis al que lo conoce todo.
Bien es verdad que estas palabras las dijo el maestro del siglo IV, por causa de los excesos de algunos cristianos de su época al poner de manifiesto sus faltas delante de toda la congregación, era la costumbre de entonces. Y no fue desde tiempos posteriores al siglo VII, que se dio inicio a la costumbre de profesar la confesión obligatoria delante de algún sacerdote, Abad u obispo superior, costumbre iniciada en los monasterios. Si bien es verdad que en la Biblia aparecen algunas referencias al hecho de confesar pecados, (Hechos 19:18; 1 Juan 1:9), no hace mención de que esto fuera una costumbre ritualista obligada al entrar a un templo cristiano, y no era así la costumbre de los cristianos anteriores al siglo VII. La iglesia, lejos de reconocer ese hecho, ahora quería imponer aquello como de obligado cumplimiento.
En el aspecto netamente doctrinal, se rechazó los postulados de Lutero con respecto a la salvación por fe y no por obras, rechazando igualmente la predestinación de Calvino y reafirmando la creencia en un purgatorio, o lugar intermedio entre cielo e infierno, por lo cual seguía siendo necesario pagos de indulgencias para la salvación de los familiares muertos. Lo mismo sucedía con el asunto de la trinidad, siendo rechazado todo postulado que se acercara a las tesis de Servet y reafirmando el credo niceno-constantinopolitano. Las criticas por la ausencia de muchas de estas doctrinas en las escrituras, obligó al concilio a declarar como fuentes de revelación de verdades, tanto a la Biblia como a la Tradición. Sobre este asunto hubo un complicado debate, pues se debía aclarar qué constituyen las tradiciones, en el texto final solo se dice que estas Tradiciones deben ser solo las relativas a la fe o las costumbres, por lo tanto se deja a la interpretación, lo que se debe recoger como revelación divina y lo que no. En cualquier caso, con esto se pudo incluir dentro del canon católico, las numerosas conjeturas y doctrinas elaboradas con el paso del tiempo, aunque estas fuesen ajenas a las escrituras, sea por no expresarse o incluso por oposición.
Dado que la excesiva jerarquización de los estamentos eclesiásticos, habían alejado la practica religiosa de la gente común, convirtiendo esto en tan solo un ritual pasivo de asistencia a misa; y viendo que entre los reformistas calvinistas, anabaptistas, presbiterianos y en menor grado luteranos, la gente común parecía estar más cerca de su religión, cosa que no ocurría entre los católicos, se intentó dar un cambio, pero no por medio de la enseñanza y educación de los feligreses adultos, sino por medio de aprobar y adoptar costumbres populares que de alguna manera tuvieran participación masiva del pueblo. Libro de notas del concilio de Trento
De Trento surgieron por ejemplo muchas de las costumbres y tradiciones de Semana Santa, sobre todo las que tenían que ver con las procesiones portando imágenes de Cristo y de otros santos, algo que si bien recibió un apoyo entusiástico de la población, pronto se convertirían en verdaderos cultos idolatricos, surgiendo cofradías y hermandades dedicadas a estos menesteres. Eso significaba una respuesta clara al carácter iconoclasta de los reformadores protestantes. Para reforzar esto se establecieron y recuperaron fiestas anuales en honor a Santos y a la virgen María, en su múltiples variantes.
Precisamente con respecto al tema de María, se dice que en Trento se estableció categóricamente aunque de forma indirecta la idea de la inmaculada concepción de la virgen. Esto básicamente se dice sin decirle, pues en el seno de la Iglesia se llevaba siglos discutiendo sobre el tema de si María, al ser la madre de Dios, fue concebida perfecta o no.
La conclusiones sobre el pecado y su origen que se dictaminaron en el concilio se resumen en las siguientes sentencias : -Adán fue creado en amistad con Dios, es decir, en gracia. -Perdió la gracia por el pecado original, así como los dones preternaturales, (inmunidad, ciencia, integridad, inmortalidad), y así lo transmitió a sus descendientes por generación. -Quedó bajo la influencia nefasta de Satanás. -La justificación y el Bautismo lo quitan (este pecado de los orígenes).... en este Decreto no se incluye a la Santísima Virgen María (cfr. DZ 790ss.)
De esa forma, se abrió el camino para que tiempo después se estableciera de forma definitiva el dogma sobre la inmaculada concepción de María.
Por otro lado, se dio impulso a las cofradías y hermandades, y se organizaron agrupaciones de ayudas a los pobres, ancianos y enfermos, algo así como lo que las beguinas y otras ordendes del siglo XII, quisieron hacer y les costó la existencia. Ahora la Iglesia, queriendo hacer con ello que el pueblo participara de alguna manera más activa en la religión.
En el asunto económico, se establecieron normas especificas para quienes manejaban los bienes de la Iglesia, para evitar los excesos de poderosos obispos, arzobispos y cardenales, que a menudo se enriquecieron de forma desmesurada a costa de las indulgencias, que sin embargo no fueron suprimidas, pese a haber sido la causa detonante de la explosión reformista.
Por otro lado, el concilio, para evitar que surgieran más revueltas y rebeldías dentro de la iglesia y que continuara la sangría de feligreses, que abandonaban el barco, se propuso dar mayor enseñanza al pueblo, por medio de impartir catequesis a los niños, quizás en imitación de los catecismos mayor y menor impulsados por Lutero y que tanto éxito en cuanto a enseñanza les aportó.
Pero más que insistir en la educación religiosa del pueblo, se dio más importancia a la institución inqiusitorial, a la que se le concedió más poder para combatir con todas las fuerzas cualesquier focos de herejía. Eso significó que la represión se llevara a extremos, en los que solo los poderes políticos consiguieron con el tiempo que esta se detuviera.
Fue esto, unido a las guerras religiosas del siguiente siglo, lo que hizo que el propósito del concilio tuviese resultados a corto plazo. Pese a que en 1555, se había conseguido la llamada paz de Augsburgo, por la que se decretaba que cada príncipe eligiera la religión que profesaría su pueblo o territorio , muchos obispos se negaron a renunciar a sus propiedades, pese a caer en territorio mayoritariamente protestante. Con el tiempo las situación se fue haciendo cada vez tensa y el concilio de Trento, con el empuje que dio a los católicos para defender lo suyo, solo vino a crear mas tensión, esto unido a que Carlos abdicara y dividiera su reino en dos, el de Alemania para su hermano Fernando I, y el de España y las Américas para Felipe II, y esto echara más fuego a la pugna por la hegemonía europea entre Francia y Alemania. Esa serie de factores llevó a la famosa guerra de los treinta años, entre católicos y protestantes y que se convirtió después en una terrible guerra política que dejó Alemania diezmada. La guerra por supuesto se presumía inevitable, pero el concilio de Trento no evitó que esto sucediera, sino más bien vino a alimentar el odio entre unos y otros.
Pero si en algo se destacó el famoso concilio, fue en el hecho de incluir, lo que se ha denominado la lista o Indice de libros prohibidos. Redactado en 1559, con el fin de evitar que se propagaran enseñanzas que atentaban contra las bases del catolicismo, con este indice se insistió en la idea de tener clara una lista de los libros que no se podían leer y que merecía el castigo a todo el que lo poseyera. Aunque era el papa quien debía decidir sobre que libros incluir en esa lista, fue la Orden de la Congregación de la Inquisición, quien se encargó de confeccionarla. No se trataba solamente de libros que los católicos no debían leer, por no estar dentro de la ortodoxia religiosa, sino había una parte importante de novelas populares, en las que se habla de frases que se debían tachar por tener contenido vulgar o sexual. Pero la mayor parte de los textos prohibidos tenían que ver con libros religiosos filosóficos o humanistas.
Uno de los primeros escritores en ser incluido en esa lista fue Erasmo de Rotterdam, quien en aunque en vida nunca fue acusado de nada en firme, pero tras su muerte y con el paso del tiempo, al darse cuenta la Iglesia como varios de sus escritos fueron fuente de inspiración para muchos reformadores, vieron en sus palabras un veneno peligroso, que había que eliminar. Por supuesto se incluía allí a todos los libros de los más peligrosos herejes, desde Pedro Valdo, Wycliffe, Jan Hus, Jerónimo de Praga, Savonarola, Servet, pasando por todos los principales reformadores, Lutero, Zuinglio, Melanchton, Calvino, John Fox. Sorprendente que entre esto últimos se incluya a Enrique VIII, como si de un maestro religioso se tratara.
Esto se convirtió en otra herramienta imprescindible para el tribunal de la Inquisición, pues solo por la tenencia de alguno de los libros incluido en la lista, era suficiente razón para ser enviado a la hoguera por herejía.
Curiosamente en la primera edición de la lista, aparecían unas cincuenta versiones de la Biblia, algunas más cuando se incluyeron las de Casiodoro de la Reina o Cipriano de Valera, que fueron incluidas en la edición de 1562, por lo cual la lista de traducciones de la Biblia prohibidas pronto llegaría al centenar.
Parece extraño que siendo la Biblia, fundamento de la fe católica, al igual que la tradición, que ahora se prohibiera cualquier traducción a los idiomas vernáculos, parecía contradictorio con el mensaje y peso que esta debía tener. Solo se permitía la versión en latín de la vulgata, traducción hecha por Jerónimo, sobre un texto griego del siglo IV. Mientras que algunas de las traducciones protestantes ya no se basaban en la Vulgata, sino en los textos griegos disponibles y los recopilados por Erasmo. Las razones para esta prohibición por parte de la Iglesia era tener el control de lo que la gente leía, sabiendo que había una distancia insalvable entre sus doctrinas y la Biblia. Pero ya poco se podía hacer, pues la Biblia se estaba traduciendo a cada vez más idiomas, inventando en muchos casos escritura y alfabeto cuando no había en determinado idioma.
Pero en el intento muchos traductores fueron perseguidos sin piedad, de estos trataremos en el próximo capitulo.

9 comentarios:

  1. no lo lei quien va a leer todo eso

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    1. jEs increible cuanta mentira aguanta el papel!

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    2. tu si que mientes payaso

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    3. La verdad duele. Ni sus lideres se atreven a desmentir su historia. No hay peor ciego que el que no quiere ver. Excelente trabajo.

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  2. Hola,. y buenas tardes; tengo un par de dudas, y veo que usted sabe bastante de este tema. Si no le molesta le voy a hacer un par de preguntas; Aquí al parecer no lo menciona, pero me gustaría saber cuáles fueron las causas que impulsaron al Concilia de Trento y a la Contrarreforma por parte de la Iglesia Católica? Y qué importancia adquirió la imagen a partir del Concilio de Trento? Para qué fue utilizada en las Colonias Americanas?

    Por favor conteste a la brevedad.
    Desde ya muchas gracias.

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  3. Las razones para la organización del concilio de Trento creo que quedan claramente expuestas en el articulo. Tenía el proposito de detener el avance del protestantismo en Europa y dar un empuje a la fe católica. También para establecer una linea fija de enseñanza entre los catolicos y promover la conversión de territorios, en un intento de volver a los tienpos de expansión de la enseñanza catolica. En America, fueron los jesuítas los que se propusieron esa labor y por ello estaban en la cabeza de la propagación del catolicismo allí. Pero el resultado de ls decisiones del concilio también fueron la aplicación de un estilo más duro de implantación religiosa, eso provocó las guerras en Europa y los abusos en America, con la matanza de indigenas y la conversión forzosa de estos y de los esclavos africanos. Te animo a leer los capitulos relacionados con los jesuitas y con la conquista de America.
    Espero que con esto se responda a tu pregunta. gracias

    El Autor

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  4. Muchas gracias! Todo esto esta siendo de muchísima ayuda para guiarme! De vuelta, muchas gracias.
    Te molestaría ayudarme un poquito más? Por favor (: Veo que sabes mucho del tema, y que te gusta además, y a mi me vendría muy bien un poco de ayuda; En fin, ¿Cuáles fueron los principales centros de producción Artística en el Virreinato del Río de la Plata? Y ésta a continuación está dándome muchos problemas de entender... ¿Qué es una perspectiva jerárquica o representación jerárquica? ¿Qué varía en las mismas? ¿Me podes decir algún ejemplo?
    Muchas gracias por todo!

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  5. Agradezco tu interés y me alegro de poder ayudarte. Pero con respecto a esto último que me preguntas te diré que no es mi especialidad, no obstante te remito algún link que puede serte útil.
    Por ejmplo con respecto a lo del Virreinato del Rio de la Plata, en esta dirección encontrarás información útil : http://html.rincondelvago.com/virreinato-del-rio-de-la-plata.html

    Con respecto a lo la perspectiva jerárquica, si no me equivoco, te refieras a terminos artisticos, sobre todo en la antigüedad donde se representaban en diferentes tamaños dentro de una misma representación a las personas de alta y baja sociedad en diferentes tamaños, aquí tienes un ejemplo :
    http://www.egiptologia.com/arte/105-nociones-clave-del-arte-egipcio/1586-la-perspectiva-jerarquica.html

    Y en cuanto a la representación jerarquica, quizas se refiere más a lo escrito, allí va otro ejemplo en esta dirección :
    http://www.juntadeandalucia.es/cultura/iaph/portal/Productos/BasesDatos/Tesauro_PHA/pagina8.html

    Siento no poder ayudarte mas pues mi especialidad como ves es el tema de la religion y su historia.

    Saludos

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