Obra protegida por derechos de autor

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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Iglesia Schwenkdelfiense : Espiritualismo individual



Visto lo visto hasta ahora, parece que todas la ramas del protestantismo que van surgiendo entre los siglos XVI y XVII, aparte de anabaptistas y antitrinitarios, dependen más de orígenes nacionales y de discrepancias organizativas que de enseñanza o doctrina. Muchos opinan que las diferencias son mínimas, si es que las hay, sobre todo entre Calvinistas suizos, reformistas holandeses, Luteranos, Presbiterianos, Hugonotes, Arminianos, Puritanos, Congregacionistas, Metodistas, y Bautistas. No les falta razón a los que piensan así, aunque de estos últimos dos últimos grupos trataremos mas adelante, y nos daremos cuenta que si bien tiene fuentes comunes son distanciamientos importantes, por otro lado, de entre todos los demás si bien las diferencias son mínimas, sin embargo procuraremos seguir llamando la atención a esos minimos detalles, pues algunos tuvieron que ver con en el acercamiento al trigo, aunque sin llegar. Por otro lado hay que aclarar que algunos movimientos surgieron de una Inglaterra con una iglesia anglicana mezclada con pinceladas protestantes que iba asimilando, caso de los puritanos y congregacionistas.

En la explosión espiritual surgida entre los siglos XVI y XVII, salieron muchos que buscaban un cristianismo mas intimo, alejado de rituales o de formalismo litúrgicos. Muchos veían en el cristianismo original, una especie de espiritualidad que no se veía en ninguno de los establecidos en aquella época, así surgieron dentro del protestantismo, sobre todo en Inglaterra movimientos llamados que buscaban un acercamiento a Dios de forma personal, sin una organización gobernada, sin clero, ni rituales.

El espiritualismo no solo surgió entre las filas protestantes, también hubo dentro del catolicismo movimientos espiritualistas inspirados en el concepto que entendió Loyola en sus comienzos, pero yendo un poco más allá. Destaca entre estos el Quietismo, este movimiento místico fue una propuesta del sacerdote Miguel de Molinos, quien en 1675 a modo de ejercicios espirituales como los de Ignacio de Loyola, escribió una guía espiritual en la que animaba a la búsqueda de la paz interior, por medio de la oración y la unión espiritual con Dios, sin necesidad de sermones.

Afirmaba que el estado de perfección únicamente podía alcanzarse a través de la abolición de la voluntad: es más probable que Dios hable al alma individual cuando ésta se encuentra en un estado de absoluta quietud, sin razonar ni ejercitar cualquiera de sus facultades, siendo su única función aceptar de un modo pasivo lo que Dios esté dispuesto a conceder.

Pero aquel movimiento, si bien tuvo cierta repercusión en Francia, España e Italia, no llegó muy lejos. En 1685 Molinos es apresado por el Santo Oficio, condenado a reclusión perpetua y prohibida su obra por Inocencio XI. Numerosos adeptos a las ideas de Molinos terminaron en las hogueras por los juicios de la Inquisición. Uno de sus representantes mas importantes e influyentes fue una mujer, la mística francesa Juana María de la Motte Guyon, con su obra Medio breve y fácil para la oración, publicada en 1685, sufrió persecuciones al igual que su maestro Lancombe y sus discípulos, entre ellos, el teólogo y arzobispo de Cambrai, Fenelon, defensor y difusor de los escritos de madame Guyon, quien fue condenado al exilio por Inocencio XII. Pero los quietistas realmente no tuvieron nunca la intención de formar su propio movimiento religioso, sino ser parte de la Iglesia católica a la que nunca renunciaron, pese a todo fueron duramente perseguidos y eliminados.

Pero en Inglaterra, y en otros países donde la Iglesia tenía poco o ningún poder, proliferaron este tiempo de movimientos espiritualistas, de orientación puritana. Como ya apuntamos antes, hubo numerosos grupos que llevaron de forma extremista algunos principios originales en la reforma. Básicamente las ideas que Lutero impulsó, como la salvación por Fe, la del sacerdocio de todos los creyentes, rechazo por lo tanto a las jerarquías papales, lectura personal de la Biblia y la exclusión de imágenes en la adoración, son los rasgos identificativos principales del protestantismo, algunas fueron acogidas por todos los movimientos reformistas y otras fueron desarrolladas e interpretadas por otros grupos de forma mas extrema o llamativa. De algunos ya hemos hablado ampliamente en capítulos anteriores, pues sobre todo basaban sus diferencias en lo doctrinal, pero ahora ahondaremos en otros grupos que disintieron en otros aspectos mas puramente prácticos o de ejercicio del cristianismo.

Uno de estos fue la llamada Iglesia Schwenkfeldiana, fundada en 1550 por Gaspar Von Schwenekfeld, un noble y docto en leyes checo-polaco, que dio impulso a un nuevo espiritualismo.
Gaspar Von Schwenekfeld nacido en 1489, procedía de una noble familia de la región de Silesia (actualmente parte de Polonia), y si bien no estudió teología, tenía un excepcional sentido religioso, abrazando con gusto en 1520 la reforma de Lutero, a quien admiraba. Según el mismo cuenta, el contacto con las enseñanzas de Lutero, fue como recibir "una visita de Dios", al abrirsele los ojos a una iluminación y un conocimiento vedados hasta ese tiempo para el.

Incluso llegó a convencer al duque Federico II de Liegnitz, para quien servía en ese tiempo a aceptar la nueva religión. Así se convirtió en uno de los primeros misioneros de la reforma en el centro norte de Europa, sobre todo en su amada Silesia. Pero pronto se vio enfrentado al propio Lutero por sus ideas espiritualistas, sobre todo al considerar que la Iglesia debería ser libre, sin jerarquías que la dirigiesen y que era el Dios por su Espíritu Santo quien la gobernaba. Habló de los frutos éticos o fruto del Espíritu mencionados en la Biblia (vease Gálatas 5:22,23), lo cual explicó como la manera de ser dirigida la iglesia frente a la ley, que era representada por la jerarquía eclesiástica, hasta allí mas o menos congeniaba con los reformistas clásicos. Pero esa interpretación le hizo ir más lejos, sobre todo porque veía que el sistema de Lutero también tenía en cierto modo clero y acusó a este de profesar un nuevo papismo al colocarse como líder del protestantismo. Aparte de eso a Gaspar le causaba repulsa el hecho de que Lutero buscara el apoyo político de los nobles para establecer su reforma, con lo cual caía en la misma trampa que la Iglesia católica al buscar el apoyo de los gobiernos en vez de buscar al pueblo sencillo.

Llegó a hablar de una iglesia espiritual, que no necesitaba edificios ni organizaciones para ser considerada la iglesia de Cristo, tal como lo entendían los originales valdenses, pues según el :la verdadera Iglesia vive en la dispersión; sólo Dios conoce quién pertenece a ella y no los hombres y no necesita de rituales ni sacramentos, pues la fe, era como una fuerza purificadora. Abogó por un pacifismo radical, y una postura neutral ante los gobiernos, lo que le llevó a rechazar incluso prestar juramento ante jueces y gobernantes, porque no tenían derecho sobre la conciencia de la gente, solo Dios podía gobernar a la iglesia.
También se distinguió por enseñar doctrinas cercanas al catarismo, entre ellas la idea de que el hombre en su condición de criatura era pecador por naturaleza y había de superar ese estado y purificarse, para lograrlo eran necesario el conocimiento de Cristo y la unión espiritual con el lo que lo logra, nada de sacramentos externos, ni rituales aparentes, ni siquiera la palabra escrita, sino el mundo interior del hombre lo que se vincula con Dios. Para ello utilizó el ejemplo de Jesús que según interpretó en las escrituras, al ascender al cielo recibió su naturaleza divina, de la que carecía en su estado como humano, algo similar a lo que enseñaban los adopcionistas, Jesús fue hombre pero convertido en Divino al ascender al cielo, aunque entrando en una contradicción absoluta reconoce a Cristo como no creado. Y ese mismo proceso deben seguir los hombres y convertirse en seres espirituales compartiendo el don divino.

Fue acusado de acercamiento a los anabaptistas por su rechazo al bautismo de infantes, pero el rechazaba también el bautismo adulto, por esa causa tuvo dificultades en Silesia, de donde huyó en 1529. Viajó a Estrasburgo, donde siguió desarrollando sus ideas espiritualistas, buscaba volver a restablecer la vida interior, más espiritual, de los cristianos primitivos, sin darse cuenta que en realidad se estaba acercando más a los preceptos marcionistas.

Sus ideas lo llevaron a discrepar con casi con todos los protestantes, se sabe de duras discusiones con reformistas de la talla de Martín Bucer y Ulrico Zuinglio, solo un leve acercamiento a Carlstadt. Sus principales rupturas tenían que ver con el fundamento de su doctrina, los sacramentos espirituales, es decir, el abandono de los rituales incluyendo el bautismo de infantes. Si bien tuvo un acercamiento mayor con Calvino en lo de la predeterminación, pues sostuvo que la fe era la fuerza que el hombre pecador necesitaba para alcanzar la pureza, pero Dios la otorgaba a los previamente escogidos. Por fin, tras años de dificultades, encontró la paz en Suabia, con el apoyo de algunos nobles que simpatizaron con sus enseñanzas, entre ellos el influyente Felipe de Hessen.

Con el tiempo, debido a su gran actividad escrituraria, se fueron diseminando sus ideas y obtuvo numerosos adeptos, sobre todo en Ulm, Augsburgo, Prusia oriental y Silesia. Sus escritos fueron traducidos tras su muerte en 1561 a otras lenguas y han llegado hasta el día de hoy.

En el siglo XVII, los jesuitas llegados a Silesia, intentaron recatolizar a las numerosas comunidades de espiritualistas schwenkfeldianos, usando metodos persuasivos en ocasiones y otros mas duros, influyendo con falsas acusaciones en otras, con el fin de que las autoridades obligasen a estos a abandonar sus doctrinas. Pero fue en vano, pues muchos huyeron a otros lugares, como Sajonia y moravia, otros a Inglaterra. Y algunos se mantuvieron en Silesia y otros puntos de Europa por lo menos que se sepa hasta 1826.
Desde Inglaterra y Holanda se sabe que en 1734 un grupo de mas de 200 schwenckfeldianos, ayudados por un grupo de menonitas se establecieron en tierras norteamericanas, algunos fueron asimilados por los puritanos asentados allí y formaron parte de las comunidades presbiterianas. Otro grupo se estableció en el sudoeste de Pennsylvania y se mantuvo unido y separado de otras confesiones. Su primer pastor en Pennsylvania fue George Weiss, quien fue elegido por antes de su llegada. Durante los primeros 50 años en Norteamérica su reuniones de adoración fueron conducidos en sus propias casas; y hasta 1789, no tuvieron una iglesia.

Para evitar la desintegración total del grupo, en 1782, se organizaron en la Sociedad de Schwenckfeldienses, y bajo aquel nombre ellos funcionaron hasta 1909, cuando fueron reconocidos como la Iglesia Schwenkfeldiense. Desde entonces las cinco congregaciones individualmente han sido unificadas. Aún permanecen estas cinco congregaciones de schwenkfeldianos en Pennsylvania, poco mas de 2500 que mantienen sus tradiciones.

Para ellos el reino de Dios es algo espiritual y revelado en Jesucristo. Las Escrituras son el registro de la voz de la Palabra de Dios. La Palabra de Dios supera qué lo escrito o impreso si sobre el pergamino o el papel. El cristiano debe ser libre y sin reglas ni dirigidos o controlados por credos y autoridades humanas. Según afirman, el espíritu debe tener el curso libre para dar la luz de la verdad según avance el tiempo.

Así de esa manera, durante todos estos años han mantenido un sistema congregacional, dando cierta autonomía y libertad a cada congregación local. Pero el ideal de congregaciones sin cabeza al igual que sucediera con los congregacionistas, no fue positiva para el movimiento y los Schwenkfeldianos, con el tiempo impusieron un sistema de pastores a los que llaman reverendos que dirigen cada cual su congregación, actualmente aceptan el sacerdocio femenino, encontrándose algunas mujeres reverendas.

Posteriormente desarrollaron una especie de autoridad a fin de mantener unida a la comunidad, a este grupo se le llama Conferencia General o Consejo schwenkdelfiano de misiones en 1895, que se reúne dos veces al año. Pero ese gobierno solo es esencial a fin de mantener una sociedad ordenada, pero no tiene ningún derecho de interferir o influir en convicciones religiosas. Por ello se han visto influimos por numerosas direcciones religiosas, desde influencias presbiterianas, cuáqueras, anglicanas, hasta las evangelistas.

Durante los últimos años, y desde 1898 se organizó un consejo dedicado a la publicación de la obra de su fundador: Corpus Schwenckfeldianorum, compuesta por diecinueve volúmenes. Los volúmenes I a XV fueron publicados en 1907 y 1939, y todavía continúan con ello hasta el día de hoy. Aún así, la iglesia schwendelkfiana ha perdido muchas de sus originales costumbres, como su neutralidad, pues en algunos casos dan honra nacionalista a los ejércitos, y se han alejado de los preceptos neutrales y antibelicos de su fundador.

Pero el declive de su movimiento es claro, tanto en Europa, donde han desparecido, o en América, donde son una pequeña minoría. Su aportación más importante fue el estimular el rechazo a las liturgias sacramentales y una idea de cristianismo como algo personal e individual, algo de los que muchas iglesias evangelistas presumen. La idea de que solo Dios conoce quien es parte de su iglesia, elimina cualquier identificación de religión verdadera entre todas las que hay. Algo que suena bonito, pero en la practica solo ha creado confusión.

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