Obra protegida por derechos de autor

Obra protegida por derechos de autor.
ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Emanuel Swedenborg : De cientifico a Visionario




En el siglo XVIII, la ciencia comenzaba poco a poco a alejarse de la religión, si bien pocos científicos de la época se consideraban ateos, y los que lo fueron, eran motivados más por la influencia de la filosofía de la llamada ilustración, con Diderot como principal pensador, o del llamado determinismo, impulsado por Laplace. Pero no lo eran por el hecho de ser hombres de ciencia, que se consideraba más como fuente de la admiración y demostración de la creación divina.

Ya hemos considerado sin embargo como algunos científicos, matemáticos o astrónomos, si tenían algo en común, que eran críticos con lo establecido por las Iglesias de su época, como el asunto de la tierra como centro del universo, ya superado para ese tiempo, pero que costó la vida a más de uno y también lo que tenía que ver con la naturaleza de Dios al que la razón científica les hacía rechazar que fuera parte de una trinidad tan inexplicable e ilógica. Ya vimos el caso de Servet, a quién le costó la vida y Newton, quién pudo sobrevivir a sus ideas porque las mantuvo ocultas a los inquisidores.

En 1688, mientras Newton era nombrado miembro de la Royal Society, nacía en Suecia, Emmanuel Swendenborg, un astrónomo, descubridor, inventor y matemático, hombre de ciencia, que si bien no es tan conocido por la sociedad actual, en su día fue una mente prodigiosa, pero no solo en ciencia, sino en materia religiosa.

De ascendencia religiosa, era hijo de Sarah y Jesper Swedberg, pastor Luterano y muy bien relacionado con la realeza sueca, su padre llegaría a ser, Obispo de Skara.
Desde su más tierna infancia, demostraría un inusitado interés por el funcionamiento de las cosas, interesándose por todo lo que tiene relación con el universo y el hombre, observaba los mecanismos, las fuerzas y los influjos que regulan la vida y cómo se desenvuelven, se dice que unos de sus mayores objetivos era poder entender la sede del alma, y como hace funcionar el cuerpo, cuestiones que ni los mejores teólogos podían responder.

Con el tiempo fue enviado a estudiar a las más prestigiosas escuelas y universidades de Europa, entre ellas Oxford y Cambridge, de esa manera obtuvo el doctorado en Filosofía en 1709 y se dedicó a una de sus pasiones, las ciencias puras. Algunos tratan de relacionarlo con Isaac Newton, diciendo que el influyó en el prestigioso científico, pero no hay pruebas de que hayan coincidido, ni siquiera en la universidad de Cambridge donde para el tiempo en el que Swendenborg fue estudiante, hacía años que Newton había abandonado la cátedra de matemáticas y actuaba como presidente de la Royal Society.

Al regresar a Suecia en 1715, ya era un científico de renombre, al siguiente año empezó a publicar la revista llamada El Dédalo Hiperbóreo, o Dédalo del Norte en la que demostraba sus dotes de investigador y divulgador. Pese a que en persona, no tenía dotes para la elocuencia hablando, a causa de una marcada tartamudez, que le hizo rechazar la oferta para ser nombrado profesor de Matemáticas en la universidad de Uppsala.



Artefacto volador diseñado teoricamente por Swendenborg--->



Sin embargo, ya para ese tiempo, había demostrado unos conocimientos y una gran capacidad para explicar, por escrito, todos sus descubrimientos e invenciones mecánicas, entre otras la de una especie de aeronave, más parecido a los zepelines de principios del siglo XX y otra de un artefacto para investigar las profundidades oceánicas, inventos que sin embargo que se sepa no pasaron de lo teórico.

A partir de entonces se vuelca en diferentes ciencias, primero la Astronomía, para ello intentó convencer al rey Carlos XII, junto a otro inventor amigo suyo Cristóbal Polhem, para financiar un observatorio astronómico en el norte de Suecia, que en los largos y oscuros inviernos era ideal para la observación de los astros que nunca se escondían. Pero dado que al rey interesaban más los asuntos bélicos, aquel proyecto no prosperó, pero Emanuel, fue nombrado ingeniero de minas del estado, dado sus conocimientos sobre los minerales y la geología.

A la muerte de Carlos XII, la reina vigente Ulrica Eleonor de Suecia, le nombró hijo predilecto, lo cual en aquella época significaba ser admitido en la familia real, con el consiguiente cambio de apellido, pasó entonces de ser Emanuel Swedberg, a Emanuel Swedenborg, apellido de la realeza.

Durante los siguientes años, su interés por la cuestión que desde niño le perseguía le hizo acercarse al estudio de la anatomía y sobre todo al funcionamiento de los órganos vitales, corazón, pulmones, y del cerebro. Al igual que lo hiciera Servet, escribió y teorizó sobre la circulación cardiovascular y la estrecha relación entre los pulmones y el corazón. También escribió sobre la función de las glándulas endocrinas, el funcionamiento del cerebro y el cerebelo, pero siempre en busca del ser, o el lugar donde el creía se alojaba el alma.

Pero fue a partir de 1730 con 42 años, cuando empezó a interesarse por la teología, quizás con el fin de entender el proceso de creación y como pudo la materia ser convertía en vida por el creador. Fue por aquella época, en 1734 cuando escribió su libro "Obras filosóficas y mineralógicas". En el primer tomo llamado "Principia", intentaba aunar ciencia y teología, relacionó la geometría como medio por el cual pueden saber el orden interior del mundo, y el poder de la razón; Sostenía que la actividad es el concepto clave para comprender los tres reinos de la naturaleza, el animal, el vegetal y el mineral.
En su explicación menciona a la manera newtoniana, que de todas las sustancias materiales, emanan esferas de energía que según explica interaccionan con la materia que las rodea. En sus estudios descubrió siempre presente un universo activo, sobre todo cuando investigó sobre el magnetismo, cristalografía, fosforescencia y metalurgia, en todas estas veía esa fuerza en movimiento, al que el llama esferas de energía. Pensó que también la esfera espiritual se podía explicar de la misma manera en el hombre. En este tratado también presentó su cosmología, en la que incluyó la primera presentación de una nebulosa celeste.

En 1735 publicó el pequeño manuscrito llamado "De Infinito" donde intentó explicar como el finito se relaciona con el infinito, y como el alma se une al cuerpo. Este fue el primer manuscrito donde habló claro sobre asuntos teológicos profundos. Él sabía que esto podría chocar con las teologías establecidas, ya que él presenta una idea del alma basada en sustancias materiales.

Pero un cambio radical en su vida, se produciría el 6 de abril de 1744, rozando los 56 años de edad, cuando empezó según el, a experimentar una serie de visiones extraordinarias. En sus frecuentes viajes, el solía escribir un diario, y así lo hizo en aquel viaje a los Países bajos en aquella primavera en la que empezó a tener esos extraños sueños:
"Un día se me apareció un magnífico templo, de forma cuadrada, el techo del cual era en forma de corona, arqueado por arriba y levantado todo alrededor; sus muros tenían una serie de ventanas con cristales; sus puertas eran de una sustancia como perla. En el interior, hacia el sur, inclinada al occidente, estaba un púlpito, en cuyo lado derecho estaba abierta la Palabra circundada de un esplendor de luz, que iluminaba todo el púlpito. En el centro del templo había un santuario, delante del cual había un velo, en aquel tiempo levantado, y en él un querubín de oro, de pie, con una espada en la mano, que se revolvía a derecha e izquierda. Después, cuando me acerqué, vi esta inscripción sobre la puerta: "NUNC LICET". (Ahora se permite), lo que significa que ahora es permitido entrar, esto es, "entender" los misterios de la fe. Después de esto vi sobre mi cabeza algo como un infante, que tenía en su mano un papel. Cuando se acercó a mí, creció su estatura como de un hombre de tamaño mediano. Era un ángel del tercer cielo, en donde todos a distancia parecen infantes. Cuando llegó hasta mí, me entregó el papel: pero como la escritura estaba en letras redondas, tal como se estilan en aquel cielo, le devolví el papel, y le pedí me explicara el significado de las palabras en él escritas, en términos adaptados a las ideas a mi pensamiento. Replicó: "Esto es lo que está escrito aquí. 'Entra de aquí en adelante en los misterios de la Palabra, que ha estado cerrada hasta hoy, porque las verdades particulares que contiene son otros tantos espejos del Señor'…". ("La Verdadera Religión Cristiana". 508, párrafos 1,3 & 6.)


La descripción tan detallada de esos sueños que Swendenborg puso por escrito en sus libros a los que dedicó todo su tiempo a partir de entonces, van mas allá de toda visión profética de los escritores bíblicos. Por otro lado la viveza de esas visiones, y el hecho de que no se trata de una persona de cultura baja, inventándo historias incongruentes, llenas de contradicciones, hizo que muchos hayan prestado atención a sus relatos. Claro, en estas supuestas visiones se encuentran muchas reminiscencias a relatos de la Biblia e interpretaciones personales de las visiones o símbolos bíblicos.

Para Swedenborg, todos esos sueños y visiones que tuvo, eran prueba evidente de que había sido designado por Dios, para escribir una doctrina clarificadora a fin de reformar el cristianismo, que se había desviado de su verdadera enseñanza. Afirmó que Dios le había abierto los ojos, le hizo ver y visitar el cielo y el infierno, de hecho unos de sus principales obras fue "Sobre el Cielo y sus maravillas y Sobre el Infierno".

Sin embargo no se dio prisa por escribir todo lo que vio en esas supuestas visiones, pues durante algunos años después de aquellas visiones y sueños, se dedicó a estudiar hebreo y griego, leyó la Biblia al completo de continuo, haciendo un estudio pormenorizado versículo por versículo y así durante varios años. No fue hasta 1747, cuando emprendió la labor de poner por escrito sus obras expositivas. La primera de ellas, apareció en 1749 con el titulo : Arcanos Celestes. Además todas su obras aparecían en el lenguaje técnico y científico de la época, el Latín. En algunos casos ni siquiera figuraba su nombre en estas obras, lo cual indicaba que no quería postularse como líder de un movimiento en busca de seguidores, al no darse importancia a si mismo, aunque a menudo hablaba de sus experiencias en su entorno cercano.




Tampoco quiso organizar ningún grupo religioso nuevo, solamente pretendía reformar algunas doctrinas y pulir algunas creencias, dándoles una explicación mas racional y lógica.
Independientemente de que haya o no escrito realmente lo que vio en sus sueños o añadiera gran parte de su propia cosecha, quizás por su gran interés en lo teológico, el caso es que todo ello lo movió a dedicar su vida plenamente a difundir la nueva luz espiritual que según el recibió.

Su intento por explicarlo todo lo llevó a dar explicaciones científicas a conceptos religiosos, tales como el alma, la resurrección, la vida en los cielos, el infierno y otras tradiciones religiosas comunes en el entorno luterano de su tierra. Intentó compaginar la resurrección bíblica con la idea de un alma inmortal, así escribió :
-El espíritu del hombre permanece en el cuerpo algún tiempo después de la separación, pero sólo hasta la cesación total de la función del corazón, cuya cesación se verifica con variación según el estado de la enfermedad de la cual muere el hombre; porque el movimiento del corazón continua en algunas personas largo rato, en otras menos largo; tan pronto como este movimiento cesa, el hombre resucita, pero esto sólo el Señor lo hace. Por resurrección se entiende la salida del espíritu' del hombre de su cuerpo, y su introducción en el mundo espiritual, lo cual se llama generalmente resurrección; la razón por la cual el espíritu del hombre no es separado del cuerpo hasta haber cesado todo movimiento del corazón, es que el corazón corresponde a la inclinación que pertenece al amor, y es la vida misma del hombre; porque del amor tiene cada uno su calor vital; por lo cual mientras dura esta conjunción, hay correspondencia y en su consecuencia vida del espíritu en el cuerpo. (El cielo y sus maravillas, El infierno y las cosas oídas 46:447)

Según, Swedenborg, cuando las personas son resucitadas y destinadas a vivir una vida celestial, se convierten en ángeles, dando a entender que todos los ángeles en realidad proceden de seres humanos. Se atrevió a mostrar lo que nadie, desde el tiempo de los gnósticos, había intentado hacer, sobre tres cielos, quizás en referencia e interpretando aquel tercer cielo mencionado por el apóstol Pablo, (2Corintios 2:12). El llega más lejos dando detalles asombrosos sobre estos diferentes cielos, con categorías de ángeles en cada uno de ellos, nos habla también sobre las diferentes clases de ángeles, ángeles femeninos y masculinos, incluso el matrimonio entre ángeles.

Así, sobre esto último, trata de explicar las diferencias entre los ángeles femeninos y masculinos, por la mismas diferencias entre el hombre y la mujer, conceptos como el pensamiento en el hombre y la voluntad en la mujer, así describe las diferencias entre ángeles con distintas inclinaciones:
El matrimonio celestial es la unión de dos mentes hasta formar una sola mente. Diré primero de que naturaleza es esta unión. La mente consiste de dos partes, de la cual una se llama entendimiento y la otra voluntad. Cuando estos dos obran como una sola, forman una sola mente. El marido hace en ella la parte del entendimiento y la mujer la de la voluntad. Cuando esta unión, que procede dé los interiores, desciende en las cosas exteriores, que son las del cuerpo, se dejan percibir y sentir como amor. Este amor es el amor conyugal, y por ello resulta claro que el amor conyugal nace por la unión de dos mentes, haciendo de ellas una sola mente. Esto se llama en el cielo cohabitación y se dicen ser uno y no dos, por lo cual cónyuges en el cielo se llaman un ángel y no dos ángeles. (El cielo y sus maravillas, El infierno y las cosas oídas 40:367)

Se atreve a hablar hasta del lenguaje de los ángeles : La lengua angélica nada tiene de común con las lenguas humanas, con excepción de algunas palabras, que suenan de cierta inclinación; sin embargo no con las palabras mismas sino con el sonido de ellas, sobre cuyo particular se dirá algo en lo que sigue. Que la lengua angélica nada de común tiene con las lenguas humanas es evidente por esto de que a los ángeles es imposible pronunciar una sola palabra de la lengua humana; han probado pero no han podido, porque no pueden pronunciar más que lo que concuerda con su inclinación; lo que no concuerda repugna a su vida misma, porque la vida es de la inclinación, y de esta viene su hablar. Se me ha dicho que la primera lengua de los hombres en la tierra concordaba, porque la tenían del cielo; y que la lengua hebrea concuerda con algunas cosas. (El cielo y sus maravillas, El infierno y las cosas oídas 27:237 El Cielo)

En realidad la idea de Swedenborg, era que la tierra era parte de un proceso, cuyo propósito era llenar el cielo de criaturas, así la tierra, o según creía el, todos los planetas habitados, servían de criadero de seres que después se convertirían en ángeles. Así el propósito de Dios para la tierra, y la meta de todos los seres inteligentes, era la vida espiritual, el camino que debía seguir todo hombre y mujer que Dios aceptara cualificado. Vale la pena leer sus teorías sobre la inmensidad del cielo, la vida en otros mundos y su propósito :
-Cuan inmenso es el cielo del Señor puede constar también por el hecho de que todos los planetas que vemos con los ojos en nuestro mundo solar, son tierras y que además de ellos existen en el universo innumerables otros, todos ellos llenos de habitantes, de cuyos planetas se ha hablado particularmente en una pequeña obra que trata de estas tierras, de lo cual citaré lo siguiente: "En la otra vida es muy conocido que hay varias tierras y en ellas hombres, y, procedente de estos, espíritus y ángeles, porque allí, a todo él que lo desea por amor a la verdad y por consiguiente por la utilidad, es concedido hablar con espíritus de otras tierras, para así convencerse de la pluralidad de los mundos y aprender que el género humano no procede de una sola tierra sino de innumerables tierras. He hablado varias veces con espíritus de nuestra tierra sobre este particular, y han dicho que el hombre que tiene buen entendimiento puede por varias cosas, por él conocidas, saber que hay varias tierras y en ellas hombres, porque racionalmente puede deducir que masas tan grandes como son los planetas, de los cuales algunos exceden en tamaño a esta tierra, no son masas desiertas, creadas meramente para dar vueltas yendo y viniendo alrededor del sol y brillar con su escaso resplandor para una sola tierra: su uso y provecho debe ser más importante que este. Él que cree, como todos debemos creer, que la Divinidad ha creado el universo con el solo fin de posibilitar la existencia del género humano y por ello la del cielo, porque el género humano es el seminario del cielo, no puede dejar de creer que existen hombres donde quiera que haya una tierra. Puede ser claro que los planetas, que vemos con nuestros ojos por hallarse dentro del límite de nuestro mundo solar, son tierras, porque son cuerpos de materia terrestre que reflejan la luz del sol, y observados a través de un telescopio no aparecen como las estrellas, centelleantes como fuego, sino como tierras compuestas de varias oscuras materias, y porque gravitan alrededor del sol y avanzan por la vía del zodíaco de la misma manera que nuestra tierra, determinando así los años y las temporadas del año, que son primavera, verano, otoño e invierno; también porque dan vueltas sobre sus ejes de parecida manera que nuestra tierra, así ocasionando los días y las divisiones del día, que son la mañana, el mediodía, la tarde y la noche; además porque algunos de ellos tienen lunas, que se llaman satélites que gravitan alrededor de su orbe en un tiempo determinado, como la luna alrededor del nuestro, y porque el planeta Saturno, que se halla a la mayor distancia del sol, tiene un círculo grande y luminoso, el cual proporciona a esa tierra mucha luz aunque reflejada. ¿Quién, sabiendo estas cosas y pensando racionalmente, puede jamás creer que estos son cuerpos desiertos? Además he hablado con espíritus sobre el particular de que los hombres pueden creer que en el universo existen más de una tierra, considerando que el cielo de las estrellas es tan inmenso y que hay allí tantas innumerables estrellas, las cuales cada una en su lugar o en su mundo es un sol como nuestro sol, de varias magnitudes. Quien reflexiona debidamente viene a la conclusión de que todo esto, tan inmenso, no puede dejar de ser un medio para algún fin que debe ser el objeto final de la creación, y que este objeto final es el reino celestial en el cual puede habitar la Divinidad con los ángeles y los hombres; porque el universo visible o sea el cielo, brillante por innumerables estrellas, las cuales son otros tantos soles, es sencillamente un medio de que existan tierras y en ellas hombres, de los cuales viene el reino celestial. Así es que el hombre racional no puede menos que pensar que este medio tan inmenso de un fin tan importante, no ha sido creado por causa del género humano en una sola tierra. ¿Qué sería esto para la Divinidad que es infinita, y para la cual millares y aun miríadas de tierras, todas llenas de habitantes, apenas sería algo? Hay espíritus cuyo constante esfuerzo es adquirir conocimientos, puesto que sólo en ello se complacen. A estos espíritus es por lo tanto permitido circular por todas partes y también de trasladarse fuera de su mundo solar a otros para adquirir conocimientos. Estos dicen que no tan sólo en este mundo solar hay tierras en las cuales viven hombres, sino también fuera del mismo en el cielo de las estrellas hay inmenso número de ellas. Estos espíritus son del planeta Mercurio. Se ha hecho el cálculo de que si en el universo hubiese 1,000,000 de tierras y si en cada tierra el número de hombres fuesen 300,000,000 o sea trescientos millones y 200 generaciones dentro de 6000 años, y si a cada hombre o espíritu se concediere un espacio de tres varas cúbicas, el número de tantos hombres 6 espíritus, comprendidos en una suma total, no ocuparía, sin embargo, el espacio que ocupa esta tierra, y apenas más que el espacio que ocupa un solo satélite, que gravita alrededor de los planetas; cuyo espacio en el universo sería pequeñísimo, casi invisible, porque los satélites aparecen difícilmente delante de la simple vista. ¿Qué sería esto para el Creador del Universo?—para el cual no sería bastante sí el universo entero fuese lleno; porque Él es infinito. De estas cosas he hablado con los ángeles, quienes han dicho que ellos tienen igual idea de la escasez del género humano comparado con la infinidad del Creador, pero que ellos, sin embargo, piensan desde el punto de vista de estados y no de espacios, y que según sus ideas el mayor número imaginable de miríadas de tierras sería absolutamente nada en comparación con el Señor." (El cielo y sus maravillas, El infierno y las cosas oídas 43:415-417)
En esta última cita, aunque demuestra un grán conocmiento sobre astronomía, comete varios errores, quizás por desconocimiento en su época, sobre la vida en ciertos planetas, que hoy día se ha demostrado inviables para la vida, sin embargo no deja de ser interesante su teoría sobre la posibilidad de planetas habitables girando en torno a otras estrellas.

Pero de eso, a atribuir esa información a inspiración angelical, al decir que un ángel le contara y explicara todo eso, deja en entredicho esa inspiración, pues o el ángel se equivocó, al hablar de habitantes de Mercurio y otros planetas de nuestro sistema, o fue añadidura personal, lo cual hace difícil distinguir que fue inspirado y que no.

En cualquier caso no deja de ser interesante la argumentación y la lógica de sus explicaciones, aunque parte de una idea intrínsecamente arraigada en sus creencias religiosas, como la idea de un alma inmortal, o la existencia de un infierno. ¿Porqué no exponerla como hicieran otros teólogos, como suya propia? Aunque acepta la existencia de un infierno, de hecho el afirma haberlo visitado también, pero a diferencia de la cristiandad, donde se pinta un lugar de tormento y sufrimiento, infringido por los demonios, quienes ejercen el gobierno en ese tenebroso lugar, en realidad todo está gobernado por Dios y colocado en su lugar con un propósito especifico.

A grandes rasgos el explica que hay tres posiciones o lugares, el cielo, donde habitan en sus respectivas categorías los ángeles, luego habla de la región de los espíritus, que incluye la tierra y los demás planetas habitados, y la parte más baja que se corresponde con los infiernos, donde también hay categorías.

Swedenborg, habla del infierno en términos casi simbólicos, aunque reconoce a este como un lugar en una posición de alejamiento espiritual y de luz y conocimiento respecto a las partes más altas del cielo, a los supuestos sufrimientos o castigos, como el fuego, el crujir de dientes, mas bien los explica como el fuego de la ira, el odio, la envidia y otras cualidades de los que allí habitan. Sin embargo se atreve a hacer una descripción vivida de ese lugar :
-Asimismo me ha sido permitido mirar dentro de los infiernos y ver como son en su interior, porque, cuando al Señor place, un espíritu o un ángel que está encima puede con la vista penetrar hasta dentro de los más bajos, y ver distintamente como son, no obstante la hermeticidad de su encierro. De esta manera me ha sido permitido a mí también mirar dentro de ellos. Algunos de los infiernos presentaban el aspecto de cavernas y grutas en rocas, extendiéndose hacia el interior, y desde allí también hacia abajo oblicuamente o perpendicularmente. Otros infiernos presentaban el aspecto de cuevas y antros como los de las fieras en la selva, algunos parecían subterráneos y criptas, como los que hay en las minas, terminando en cuevas su parte inferior. La mayor parte de los infiernos son triples; los superiores parecen en su interior negras tinieblas, por hallarse los que están allí en las falsedades del mal, los inferiores, por el contrario, parecen abrazados por fuego, por hallarse los que viven allí en los males mismos, es que las negras tinieblas corresponden a las falsedades del mal, y el fuego a los males mismos, porque en los infiernos más profundos están los que han obrado por el mal en cuanto a su interior, en los menos profundos, por otra parte, están los que así han obrado en cuanto al exterior, es decir, por las falsedades del mal. En algunos de los infiernos se ven semejanzas de ruinas de casas y de ciudades destruidas por incendio, en cuyas ruinas se esconden los espíritus infernales. En los infiernos menos severos se presentan apariencias de cobertizos, algunos contiguos como un pueblecito con pasillos y plazuelas; en el interior de las casas están los espíritus infernales, y allí hay continuamente disputas, hostilidades, riñas y desgarramientos; por los pasillos y en las plazuelas se cometen robos y saqueos. En ciertos infiernos no hay más que burdeles, que son de un aspecto asqueroso, llenos de toda clase de inmundicia y excrementos. Hay asimismo sombríos bosques en los cuales los espíritus infernales rodean como fieras, y también hay en ellos subterráneos dentro de los cuales huyen los que son perseguidos por otros. También hay desiertos en los cuales no se ve más que terrenos estériles y arenosos, y en algunas partes montañas escabrosas, en las cuales hay cavernas, y en algunos sitios cobertizos. A estos sitios desolados son echados, desde los infiernos, aquellos que han sufrido lo estrenado, particularmente los que en el mundo eran más astutos que otros en trabar engaños e idear artefactos a fin de engañar. Su ulterior estado es semejante existencia. (El Cielo y sus maravillas, el infierno y las cosas oídas, 61:586, La aparente situación y número de infiernos)

En algunos casos, el parecido a lo que sucede en la tierra, según Swendenborg, es porque sufren la vida que han llevado aquí, aunque según explica, es la voluntad humana, la que lleva a las personas al infierno y no como castigo de divino : De qué manera esto tiene lugar se dirá también. Cuando el hombre entra en la otra vida es primeramente recibido por ángeles, quienes le prestan todos los servicios posibles, y hablan con él acerca del Señor, del cielo, de la vida de los ángeles, y le instruyen en verdades y bienes; pero si el hombre — entonces un espíritu — es de los que en el mundo han tenido conocimiento de semejantes cosas, habiéndolas, sin embargo, negado o rechazado en su corazón, se aparta, después de alguna conversación, y procura alejarse; observando lo cual los ángeles se retiran. Después de algún trato con otros, se une finalmente con los que se hallan en un mal parecido al suyo y cuando esto se verifica se aparta del Señor, y dirige su rostro hacia aquel infierno con el cual se hallaba unido en el mundo, y allí se hallan los que están en un amor al mal, parecido (al del espíritu). Por esto es claro que el Señor conduce hacia sí a todo espíritu, mediante los ángeles, y también mediante un influjo del cielo, pero los espíritus que se hallan en el mal se oponen totalmente, y como si dijéramos, se desprenden del Señor, siendo atraído por su mal como por una liga, por consiguiente hacia el infierno, y puesto que son atraídos y por amor al mal desean seguir, es evidente que se echan al infierno, por su libre albedrío. En el mundo no se puede creer que esto es así, a causa de la idea que se tiene del infierno, y en la otra vida a los ojos de los que se hallan fuera del infierno hasta parece como si fueran echados, pero no así a los que se echan allí, porque, ellos entran libremente, y los que entran por un amor ardiente al mal parecen precipitarse de espalda, la cabeza abajo y los pies, al aire. Por esta circunstancia resulta que parece como si fueren precipitados por la fuerza Divina. Puede por esto constar que el Señor a nadie echa al infierno, sino que cada uno (se echa) a sí mismo, no solamente mientras vive en el mundo; sino también después de la muerte; cuando entra en medio de los espíritus. (El Cielo y sus maravillas, el infierno y las cosas oídas, 57:548, El infierno)
Con respecto al mal en la tierra afirma que precisamente por la influencia de los espíritus que habitan allí, muchos humanos llegan amar el mal y desea unirse a estos en la otra vida. El libre albedrío por lo tanto según el es absoluto, no existe una predeterminación divina, sino una selección posterior a la muerte, donde el ser elige destino.

También un tanto contradictoria era su explicación sobre otra compleja doctrina, la Trinidad. Algunos acusan a Swedenborg, de antitrinitario, por el hecho de su comentario sobre el origen de dicha doctrina, cuando dice :
-Que la Trinidad, enseñada por el credo de Nicea ó de Atanasio, es una Trinidad de Personas, ó sea de Dioses, consta por lo que antes se ha dicho con respecto á estos credos. De ahí originó la fe de la iglesia actual en Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo: en Dios el Padre, de que El imputa la justicia de Su Hijo, el Salvador, atribuyéndola al hombre; en Dios el Hijo, de que El intercede y reconcilia; en el Espíritu Santo, de que El inscribe ó imprime sobre el hombre la imputada justicia del Hijo, sellándola, cuando está establecida, con justificar, santificar y regenerar al hombre. Esta es la fe actual y por sí misma demuestra, que es una fe en tres Dioses, reconocidos y adorados. De la fe viene no solamente toda la adoración de la iglesia, sino también todos sus dogmas, y podemos decir: tal fe, tal doctrina. Sigue de sí mismo, que la indicada fe, siendo una fe en tres Dioses, ha pervertido todas las cosas de la Iglesia; porque la fe es el principio, y las cosas doctrinales son las derivaciones, que toman su esencia del principio. Si se examina la doctrina de la iglesia actual con respecto á sus puntos esenciales, ó sea con respecto á Dios; á la Persona de Cristo, á la caridad, al arrepentimiento, á la regeneración, á la libre voluntad, á la elección y al uso de los dos sacramentos, el Bautismo y la Santa Cena, se verá claramente, que en todos ellos hay una Trinidad de Dioses, ó si no aparece claramente, se verá por lo menos emanar de ellos como de su fuente (El credo de Nicea, originó una fe falsa, "La verdadera Religión Cristiana, cap 3, La Divina trinidad, VI, 135)

Reconoció además que la propia doctrina trinitaria era desconocida para los apóstoles, incluso para el cristianismo anterior al siglo IV, rechazando el sistema elegido en Nicea, por entenderlo como un error al querer ver igualdad y a la vez independencia de seres. El sin embargo fue mas bien unitario, directamente piensa que Dios es solo unió, simplemente que se presenta de diversas maneras.

Haciendo uso de su lógica científica, trató de explicar a Dios, de la misma manera que el hombre según su entendimiento. Así afirmó que de la misma manera que el hombre es alma, cuerpo y actividad, afirmó que Dios, que sería el alma, se encarnó en Jesús, quien fue el cuerpo y que en realidad el Espíritu Santo no era una persona, sino una energía u operación que emana de Dios.

Así de esa manera entendía la idea de trinidad, a la manera de los unitarios, pero añadiendo la explicación del Espíritu Santo, no como persona sino como emanación divina. En realidad es la idea común que se fue extendiendo en muchas ramas del protestantismo, hasta el día de hoy. Pero no explica la situación de Dios, cuando Jesús expiró en el madero de tormento, ni a quién oró Jesús, cuando estaba en la tierra, ni a quién dijo : Padre ¿porqué me has abandonado?.

En cualquier caso, la opción de Swendenborg, no es aceptada por los trinitarios, quienes lo acusan de antitrinitarismo, por su rechazo a aceptar al Espíritu Santo como persona y su denuncia del manifiesto de Nicea, los antitrinitarios puros tampoco le aceptan que predique la igualación Dios-Jesús, y los unitarios, por utilizar el termino Divina Trinidad, como lo usa, incluyendo al Espíritu Santo.

Su visión sobre las profecías bíblicas que hablan de un fin, de la destrucción de los impíos y de un nuevo mundo, también es novedoso, en el sentido de que le atribuye un carácter más simbólico a las expresiones bíblicas. Así explica en su libro "La verdadera Religión Cristiana", que en realidad, lo que vendrá al finalizar el recogimiento del trigo escondido, será la eliminación de la Iglesia, por estar contaminada de enseñanzas falsas, creando en el cielo, por ello llamado "Nuevos cielos", unas nuevas disposiciones, para después llevarlas a la tierra, que será llamada "Nueva Tierra", por medio de una iglesia renovada y limpia de las contaminaciones de antaño.

En eso se puede resumir su esperanza futura, de alguna manera el entendía que esto ya había ocurrido con anterioridad en tiempos antiguos, dando a entender que Dios ya eliminó varias iglesias por su mal funcionamiento. Su concepto del tiempo es en realidad infinito y cíclico, sin inicio ni fin, es decir un proceso de cambios, fines de civilizaciones, pero en todas ellas una iglesia, que es la que hace la llamada al cielo, contra otra que la hace para los infiernos. Ese continuo proceso continuará según el eternamente, pues es parte del propósito de Dios.

Pero la interpretación de los asuntos tal como lo dejó escrito Swendenborg, contienen muchas lagunas y contradicción frente a las escrituras. Este soluciona esas cuestiones aludiendo a un sistema interpretativo, en el que prácticamente toda la Biblia tiene un lenguaje simbólico que hay que interpretar, el lo hace con sin ingenua linea fija, sencillamente para adaptarla a su forma de ver las cosas. Por ejemplo, a la hora de explicar lo de los matrimonio de ángeles, que el defiende, se encuentra con las palabras del propio Jesús, quien hablando sobre la resurrección y el cielo, dijo lo siguiente : Porque en la resurrección, ni se casan, ni se dan en matrimonio, sino que son como los ángeles en el cielo. (Mateo 22:30)

¿Qué explicación le da Swedenborg a estas palabras que le contradicen? Tanto en el capitulo correspondiente en El Cielo y sus maravillas", como en "Concerning Marriage" otro folleto aparecido en 1767, parece dar más detalles sobre esto. Su explicación del asunto, es que el matrimonio desde el punto de vista humano, por deseo humano no existe en el cielo, y es a eso a lo que se refería el señor, sino que es un matrimonio distinto, una unión mental, que provienen de una disposición divina, y se trata más de una unión mental, por ello serán como los ángeles. Así de esa manera hace con muchos otros temas que se topan con la confrontación bíblica, sencillamente lo reinterpreta a su gusto.

En la exposición alegórica de la caída del hombre, que nos da Swedenborg se encuentra otra contradicción con respecto a lo que el registro bíblico explica. Porque según este, la muerte significa una liberación del alma hacia la vida real, que es la espiritual en el cielo o en el infierno. Mientras que el testimonio escrito en Génesis nos dice que el castigo por la desobediencia era la muerte, luego entonces, no aparece la muerte como una liberación sino como un castigo. Nunca se promete una vida celestial como ángel al primer hombre, mas bien el Génesis da la alternativa de la vida o la muerte.

La explicación que da Swedenborg a esta contradicción frente a su supuesta explicación de inspiración angelical, es de nuevo un tanto superficial. Sencillamente alega que la caída del hombre descrita en el Génesis, es una alegoría de la lucha interna del hombre por decidir la elección del bien o el amor al mal, así interpreta el algunos de los asuntos descritos en el libro del Génesis :
-El jardín de Edén en el Verbo no quiere decir un jardín, sino inteligencia, y árbol no quiere decir árbol sino hombre...... Comer del árbol de vida significa, que el hombre por su libre voluntad mira al Señor, se acerca á El, se deja guiar por El y vive en conformidad con Su voluntad, por lo cual recibe de El la luz del Cielo que es inteligencia y sabiduría, procedentes del Señor; así está el hombre en el Señor y el Señor en el hombre; mas comer del árbol de ciencia del bien y del mal significa, que el hombre por su libre albedrío se aparta del Señor, deja de seguirle y de recibir de El luz y guía para conducir su vida por el sendero del bien; y en vez de mirar al Señor mira á sí mismo y sigue sus inclinaciones mundanas y egoístas, que son su propia naturaleza, y éstas envuelven la mente en obscuridad y tinieblas espirituales, en vez de introducir en ella la inteligencia y sabiduría que son la luz del Cielo, procedente del Señor. (La verdadera religión cristiana Cap8 II , 341)

En cuanto al origen de ese mal que el hombre eligió, poco nos dice Swedenborg y habla en otra parte que en realidad el relato de Adán y Eva, hacía referencia a la primera iglesia, que cayó y fue sustituida, como lo será pronto la de su tiempo, dando paso a otra y posiblemente esa a otra, hasta la eternidad.

En el camino deja muchas cosas sin explicar, quizás porque no encajaban con sus ideas o porque no les dio la importancia debida, tal fue el caso que rechazó el uso de muchos de los libros de la Biblia, sobre todo las cartas apostólicas. Se pasa de los evangelios al Apocalipsis, pero en cualquier caso, sus textos, sus escritos, no dejan indiferente y se les puede considerar, obras muy bien elaboradas, aunque con una interpretación que si bien fue personal, la expuso como de origen visional o espiritual, para darle más peso o importancia.

Si destaca su abundante obra, donde trata prácticamente todos los asuntos teológicos posibles, destacando aparte de sus dos principales obras antes citadas y comentadas, su famosa gran obra publicada en 12 tomos : Arcana Coelestia, en esta voluminosa obra establece su famosa teoría de las correspondencias entre la vida terrenal y la celestial, ahondando sobre todo en los libros de Génesis y del Éxodo que reciben una atención detallada, versículo a versículo, aunque también se hacen extensas referencias a otros libros de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento.

Swedenborg trata de poner de manifiesto el significado interior de los relatos bíblicos, según el todo versículo de la Biblia tiene una correspondencia o explicación espiritual. Las muy conocidas historias sobre el origen y el primer desarrollo de la humanidad revelan, mediante lo que Swendenborg denomina el lenguaje de las correspondencias, enseñanzas divinas fundamentales sobre temas tales como la vida después de la muerte, las relaciones entre el mundo espiritual y el material, la naturaleza humana, el matrimonio, la regeneración y la religión. Hasta los relatos históricos del Antiguo Testamento tienen una correspondencia según el iluminado Swendenborg. Mas tarde en otra obra : Doctrine of the Sacred Scripture, ahonda aún más en el significado simbólico y espiritual de las escrituras.

En 1757 escribió New Jerusalem and Its Heavenly Doctrine (La nueva Jerusalén y la doctrina celestial), donde junto a Verdadera religión cristiana, establece las bases de una nueva fe, que en vida nunca pretendió establecer, pero que tras su muerte sirvió de base a sus seguidores para formar un nuevo movimiento religioso.

Algunos acusan a Swedenborg de espiritista, por presumir que hablaba con espíritus o ángeles, que según el eran las almas de los muertos. Visto así, parece fácil argumentar en contra de esas acusaciones de practicar espiritismo, pero en realidad el nunca afirmaba que estuviera en sesiones especificas para comunicarse voluntariamente con estos, sino que sencillamente en sus visiones o sueños ellos mismos le invitaban a hacerlo, puesto que según dice el, era Dios quien escoge a quienes quiere comunicar con el mundo de los espíritus.

Por supuesto, de ser verdad las supuestas revelaciones, deberían de tener mas consonancia con las escrituras o con las enseñanzas del cristianismo más antiguo, pero no es el caso. Si las revelaciones recibidas por este provinieran de otra fuente de la que el niega la existencia, se trata entonces de la persona más tristemente engañada de la tierra.

Pero si en realidad parte de toda su explicación proviniera de su propio intelecto y de algunos sueños con origen en ideas preexistentes en su mente, quizás por la lectura de textos de otros cientifico-teologos, (vease Newton, Bacon, Servet), hablaríamos de uno de los ideólogos y teólogos más importantes del cristianismo, superando en inspiración y originalidad a Origenes, Agustín de Hipona y Tomás de Aquino, juntos.

Algunos tratan de relacionarle con los masones, sencillamente porque algunas logias masónicas vieron en sus libros fuente de inspiración, pero jamás tuvo relación alguna con estas logias.
La contribución de Enmanuel Swedenborg al mundo del cristianismo no tuvo sus efectos hasta algunos años posteriores a su muerte, acaecida en 1772 en Londres, donde pasó los últimos años de su vida.

Su transformación de científico racional a visionario espiritualista, le granjeó algunas enemistades sobre todo entre algunos racionalistas como Enmanuel Kant, quien arremetió contra sus escritos. Por otro lado fue fuente de inspiración de algunos grupos del llamado espiritualismo, y de la teosofía. Pero sobre todo dio origen al movimiento llamado Nueva Jerusalén, que no debemos confundir con un minoritario grupo de evangelistas de reciente creación que ha tomado ese nombre, sobre los también conocidos como swendenborgianos trataremos en el próximo capitulo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada