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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Los Hermanos del Rio y los Hermanos en Cristo, la influencia metodista

Martin Boehm, el primero en introducir el metodismo entre los menonitas



En 1715, arribó a las costas de Pennsylvania otra oleada de menonitas; en una embarcación llamada "Maria hope", procedentes de Suiza, viajaba junto a ellos un exitoso terrateniente llamado Jacob Boehm, quien al arribar a tierras libres en América, compró grandes extensiones de tierras en el sur de Philadelphia, allí ayudó a establecer una colonia de colonos menonitas. En sentido religioso, destacó su hijo Martín Boehm, quien llegó a ser nombrado ministro o anciano de la comunidad.

Pero Martín abrigaba ideas más abiertas respecto a la sobriedad y sencillez de la vida menonita. Además sentía un abrumador vacío espiritual en su comunidad, que prácticamente basaban su religiosidad en el trabajo y las labores del campo y las estrictas normas morales y de apariencia personal, pero alejándose del sentido espiritual y evangelizador que debía identificar al cristianismo. 

Por otro lado coincidió con otros dos ministros menonitas, los hermanos Jacob y John Engle, quienes también ardían en deseos de mostrar mayor fervor religioso y mayor contacto y conocimiento de las escrituras. La predicación de Martín, fue moviéndose hacia un estilo más ferviente, cercano al estilo metodista, con lemas y discursos enérgicos. Esto influyó de alguna manera en los Engle, quienes se sintieron atraídos por su fuerte personalidad y de hecho habían sido bautizados por Boehm.

La comunidad a la que pertenecían se había establecido cerca del Río Susquehanna y por ello se empezó a efectuar bautismos allí; de esa costumbre surgiría el nombre por el que se conocería al grupo más tarde, "los hermanos del Río". Pero liderados por Boehm, por lo general aquellos bautismos eran previamente precedidos por la emoción y los discursos enérgicos de este. Esto llamó la atención de otros ministros menonitas, a quienes no gustaba el tono ni las interpretaciones efectuadas por Boehm. 

Sin embargo, Boehm continuo su trabajo y en 1761, se convirtió en superintendente menonita, ejerciendo la mayor autoridad en el consejo de ancianos local. Situación que aprovechó para promover sus personales ideas sobre el rumbo que debía tomar el movimiento menonita, su ideales en realidad estaban basados en premisas metodistas, quizás por ciertos contactos que Martín mantuvo con estos, años atrás. 

Mientras tanto todo aquel pequeño pero animado grupo ahora liderados por Jacob y John Engle crecía, se iban distanciando también del propio Boehm, hasta el punto que se fueron acercando a los dunkers o hermanos bautistas alemanes, pues veían en estos mucho mas espiritualidad y apreciaban su estilo de reuniones en grupo para estudiar, al mas directo estilo pietista. Se dedicaron al estudio de las doctrinas, aunque no desarrollaron ni aportaron ningún cambio o vuelta a los origines, en lo que respeta a doctrina.

Así al igual que los dunkers, rechazaron los credos tradicionales, pero no fueron mas allá en la doctrina trinitaria, también aceptaron la idea del alma inmortal, la esperanza de vida en el cielo. Por otro lado ellos introdujeron una curiosa forma de bautismo, practicaron lo que se conoce como inmersión triple, en relación con el mandato de Jesús de bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Así establecieron que esa era la única forma apropiada de bautismo, también aplicaron la confesión de pecados a Dios y al hombre, y la observancia de la Cena del Señor acompañándolo por la ceremonia conocida feetwashing, que era un lavado ceremonial de los pies entre toda la comunidad reunida.
También practicaron la simplicidad y sencillez en su vida y forma de vestir, aunque para finales del siglo XIX, habían abandonado el estricto modo de vestir de los amish y otros menonitas. Aunque si imponen ciertas formas, como el uso del velo en las oraciones de las mujeres. 

El asunto del bautismo los separó definitivamente de los dunkers (hermanos bautistas alemanes), esto sucedió aproximadamente para 1780 año en que se estableció de forma mas independiente y organizada la nueva iglesia. A finales de 1780 se redactó una Confesión de Fe, propia, donde se incurrían algunos de los preceptos y creencias antes mencionadas. Esta primera declaración confesional de 1780, y otras posteriores, siguen reflejando de alguna manera las influencias pietistas y anabaptistas que dieron origen al movimiento.

Es famoso también, su rechazo y duras acusaciones hacia la sociedades secretas, como la Francmasonería y otras ordenes secretas, tales como iluminatis y rosacruces, que iban siendo introducidas en la América del siglo XIX, acusando a estas de ser anticristianos. Por otro lado, fueron los primeros que religiosamente se opusieron al uso del tabaco, por entender que estaba contra los principios bíblicos. También como todos los grupos anabaptistas, se opusieron la guerra, el alcohol, el tabaco, y otros placeres mundanos. 

El camino tomado por su originador, Martín Boehm, fue muy distinto, y lo alejó más aún del menonismo tradicional. En 1791, Boehm donó una gran porción de tierra a los Metodistas para construir algún tipo de edificio religioso. Aquel mismo año fue construida una grán iglesia y fue llamada la "Capilla de Boehm". Esto provocó la reacción de todos los ancianos menonitas, quienes casi inmediatamente expulsaron a Boehm de sus filas. 

En 1800, después de ser expulsado de los Menonitas, Boehm, junto con Philip Guillermo Otterbein, antiguo pastor metodista, quiso reformar también desde Lancaster los cimientos del metodismo, introduciendo algunos preceptos de su anterior formación religiosa, formando así la Iglesia de los Hermanos Unidos en Cristo, y ellos se hicieron los dos primeros obispos de aquel movimiento. En 1802, Boehm  se unió a la  la Iglesia Metodista Episcopal mientras todavía era obispo de los Hermanos Unidos. Eso demuestra que era un hombre con carácter de líder, pero sin tener muy claro el camino a seguir.

Mientras tanto, el grupo liderado por los hermanos Engle, fue prosperando, si bien la organización al principio era muy sencilla y simple, al enfrentarse a un aumento considerable entre sus filas, se hizo necesaria una reorganización, en la que se aceptaron cargos eclesiásticos, como una especie de obispos o superintendentes generales que custodiaban la unidad de las diferentes congregaciones, esto sucedió en 1820. Uno de los momentos más cruciales, sufridos por la hermandad del Río, fue durante la guerra civil Norteamericana, al ser llamados a filas, fueron a menudo acusados de antipatriotismo y por ello buscaron la manera de obtener un reconocimiento como organización pacifista, al igual que ya habían conseguido esa consideración Cuáqueros y Amish.
Los pasos para obtener ese reconocimiento se dieron en 1862, en Lancaster, Pennsylvania, donde tenían la sede principal. Pero para aquella época, se había dado inicio a un acercamiento por parte de un numeroso grupo hacia el metodismo más radical de Wesley.
Esto provocó una ruptura entre los mas tradicionales, recordando que en su momento rechazaron unirse a Boehm en ese intento por acercarse al metodismo, pero estos quedaron en minoría. Este proceso duraría unos veinte años, desde 1843, cuando se separaron los Viejos hermanos del río de la orden, quienes mantuvieron las tradiciones alejadas del metodismo. Posteriormente, surgiría la expulsión del obispo Matías Brinser, por haber organizado por su cuenta un centro religioso, en el que quiso dirigir por su cuenta estudios biblicos independientes, posteriormente, el mismo se estableció como líder indiscutible y organizó a sus seguidores en un grupo separado, conocido originalmente como Niños de Zion unido, posteriormente tras su expulsión formó la llamada iglesia unida de Zion, sin ninguna diferencia ideológica con respecto a los hermanos en Cristo, siendo hoy día un grupo de carácter puramente evangelista minoritario. 

También la Iglesia de los Santos del Calvario comenzó en el año 1963, tan solo un año después de solicitar el reconocimiento legal, tras lo cual el grupo mayoritario, muy lejano ya a sus inicios, tomaron el nombre de "Hermanos en Cristo", para no ser confundidos por la multiplicidad de grupúsculos que el acercamiento al metodismo estaba logrando. 

Así para el tiempo de ser reconocidos como institución religiosa, existían varios grupos distanciados, algunos que aun se hacían llamar Hermanos del Río, al principio contaban con un buen numero de miembros fieles a las tradiciones menonitas. Pero el declive de los Hermanos del Río tradicionales fue notable, pues para 1890 había nueve congregaciones un cada uno en varios condados de Pennsylvania y cuatro en el condado Dickinson. Los miembros participantes en aquel tiempo eran 588. Durante los siguientes quince años, se vieron obligados a emigrar de Pennsylvania hacia Kansas y no hubo aumento y sumando algunas deserciones y muertes, así para 1906 los miembros totales en Kansas apenas sumaban los 450. Se sabe que hay cuatro facciones que aseguran ser los originales Hermanos del Río, en aproximadamente 300 congregaciones, varias facciones de los Hermanos del Río se retiraron en medio del siglo XIX, incluyendo a los Hermanos Yorker y la Iglesia Unida Zion, de quienes poco se sabe.

Todos estos cambios propiciaron un revuelo en la comunidad menonita, hasta el grado de hacer que los Amish, tomaran la determinación de distanciarse definitivamente de todos estos subgrupos y no participar en su modernización, lo mismo sucedió con los hermanos bautistas alemanes, quienes lucharon para mantener intactas su tradiciones a costa de aislarse extremadamente del mundo.
Por otro lado los ahora llamados "Hermanos en Cristo", se han ido convirtiendo en un grupo evangélico más, abandonaron la vida en comunidad, la vestimenta austera y la vida sencilla. En 1904 la organización fue incorporada según las leyes del Estado Pennsylvania y reconocida con tal nombre en aquel año, teniendo la oficina central en Harrisburg.

También adaptaron la organización de forma muy distinta al modelo menonita tradicional, así incluyeron un sistema de administraciones de distrito, consejos estatales, y una conferencia general. Los oficiales de la iglesia a principios de los años 1950 eran obispos, ministros, y diáconos. Los obispos presidieron todas las reuniones de consejo, los matrimonios y se encargaron de la observancia de las ordenanzas, y de todas las funciones del ministerio. La denominación tuvo una transición lenta pero sin retorno, en la que se pasó de un sistema en el que ancianos o pastores vivían de sus propios ingresos a convertirse en un ministerio auto apoyado por contribuciones, y los pastores a sueldo.

Sin embargo con el tiempo ciertas denominaciones menonitas, hutteritas, los Hermanos en Cristo y los Amish, buscaron de nuevo la unidad que antaño disfrutaron, por ello fundaron en 1920, con recursos de congregaciones de Canadá, Estados Unidos y Los Países Bajos, el Comité Central Menonita, para ayudar a sus hermanos de Ucrania, afectados por los sufrimientos causados por la Primera Guerra Mundial y la guerra civil subsiguiente. Desde entonces, el Comité ha logrado exitosas campañas para socorrer en todo el mundo a poblaciones pobres o afectadas por catástrofes naturales o guerras, sin importar las creencias de las personas que reciben la ayuda. Pero en lo que tiene que ver con ciertos procedimientos y normas, nunca han logrado el consenso que antaño habían tenido.

La denominación menonita se sigue utilizando por parte de minoritarias iglesias de carácter pentecostal y evangelista, pero no cabe duda que nada tiene que ver con aquel movimiento instituido por Menno Simons, salvo en doctrinas comunes al protestantismo, muy mezcladas con pinceladas de pietismo, metodismo, y solo teniendo en común la costumbre de Bautizar a adultos. 

En el caso de los Hermanos en Cristo, y otras agrupaciones menonitas evangelistas, sobre todo en Sudamérica, han olvidado ya el carácter antipolitico y antibelicista de sus orígenes, pues algunos famosos pastores y miembros prominentes han tomado parte activa en la política, presentandose a elecciones locales, incluso formando parte del gobierno en algunos países y muchos miembros base, no tienen reparos en formar parte del ejercito.

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