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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Siglo XIX : Muchos discurrirán



Las palabras de inicio a este capitulo, "muchos discurrirán", viene a colación por las conclusiones proféticas registradas en Daniel 12:4. Muchos discurrirán, y el conocimiento se hará abundante. Palabras que muchos movimientos religiosos han aplicado a los desenvolvimientos vividos en el periodo que abarca las décadas finales del siglo XVIII y hasta finales del siglo XIX, este periodo de gran despertar espiritual y de gran trascendencia y del resurgir de multitud de movimientos nuevos que buscarían en las escrituras la verdad escondida por siglos. 

Algo que desde luego ayudaría a este nuevo impulso por buscar la verdad, escarbando en los orígenes, fue la llegada de las llamadas sociedades bíblicas, que no eran otra cosa que agrupaciones auspiciadas por grupos religiosos, o directamente por decisiones individuales de personas que deseaban que la Biblia llegara realmente a todos. Por ello desde un principio, el propósito era formar sociedades sin animo de lucro y multiconfesionales, cuyo sentido era poner en circulación el mayor numero de traducciones de la Biblia posible. La primera de ella, fue la BFBS o Sociedad Bíblica Británica y Extranjera, organizada en Londres en 1804. Si bien ya en 1710 en Alemania se había formado la Institución Bíblica de Halle, con el propósito de ayudar en el estudio de la Biblia y su traducción, también en 1780 se había formado Sociedad Bíblica Naval y Militar, esta última, con el fin de hacer llegar Biblias a soldados y marineros. Pero estos intentos no habían logrado llegar mas allá de ciertos gremios o poblaciones limitadas.

A principios del siglo XIX, todavía seguía siendo difícil y sobre todo costoso adquirir traducciones de la Biblia. De hecho el nacimiento de la primera de estas sociedades bíblicas, fue fruto de una llamativa experiencia que tuvo Thomas Charles, un predicador metodista, que vendía Biblias bajo pedido en Gales. Según el mismo contó, hasta el llegó una joven llamada Mary Jones, quién buscaba con ansias poder tener su propia Biblia y para ello había hecho un largo viaje, en busca del sagrado libro. Pese a que los ejemplares que tenía Thomas, estaban reservados, en un principio se negó. No obstante no tuvo más remedio que venderle una a esta noble mujer, por su entusiasmo y vehemencia para buscarla, al parecer lloro y suplicó para obtener, pagando lo que sea por ello. Esto hizo pensar al predicador en la gran necesidad de Biblias que había en su tiempo y se lanzó en una lucha por organizar una fundación en la que por medio de donaciones externas se pudieran publicar muchas Biblias para el beneficio de toda la población rural y nacional. 

El proyecto tuvo sus frutos cuando Thomas Charles lo presentó en diciembre de 1802, ante la Sociedad de Tratados Religiosos en Londres, y fue muy bien recibido. Otro predicador, en este caso, el bautista Joseph Hughes incluso propuso ir más allá y hacerlo de forma mundial. Una frase atribuida a este es la siguiente: "Sin duda habría que formar una sociedad con ese propósito y si lo hacemos para Gales ¿Por qué no para todo el imperio y para todo el mundo? De esa manera nació la BFBS. A partir de esta, fueron surgiendo otras sociedades bíblicas en diferentes países del mundo anglosajón, sobre todo en Norteamérica, aunque llegarían tan lejos como la India. 

A finales de siglo las sociedades bíblicas, habían logrado que la Biblia se llegara a publicar completa o en parte en 567 idiomas, y para 1928, en 856 idiomas. En 1938 se sobrepasó la cifra de mil idiomas, y ahora la Biblia está disponible en más de 2400 idiomas, en algunos hasta se inventaron alfabeto y escritura para lograrla. En 1946 se dio un paso importante cuando, en una reunión celebrada en Inglaterra con representantes de las sociedades bíblicas de 13 países, se constituyeron las Sociedades Bíblicas Unidas, para coordinar las actividades de sus miembros por todo el mundo.

Otro medio del que se dispuso de forma creciente en este nuevo siglo, fue de las publicaciones impresas, fueron numerosas las revistas, folletos y otras publicaciones regulares religiosas que iniciaron su andadura en ese tiempo, lo cual dio otro impulso a la difusión del conocimiento y desarrollo doctrinal. Muchos cristianismo alternativos surgidos en este siglo hicieron uso de estos medios, llegando tener suscriptores en lugares muy distantes de su centro de acción. 

Por otro lado, el movimiento pietista, de alguna manera hizo que parte del protestantismo se movilizara en pro de una evangelización mayor. Por ello se instituyeron servicios misionales, que llevó a muchos misioneros de diferentes confesiones a llevar su cristianismo a zonas hasta ese tiempo inexpugnables. Muchas islas del pacifico, extremo oriente, y África, empezaron a conocer otro cristianismo muy distinto al que los conquistadores católicos habían forzado a aceptar, incluso llegando a ser el protestante el primero en conocer.

Se verá también en este siglo el surgimiento de varios movimientos religiosos, que han llegado a convertirse en los más activos hasta nuestros días, logrando llegar hasta la parte más distante del planeta, sin apenas medios y sobre todo sin el apoyo de naciones o gobiernos, como si sucediera con los principales movimientos religiosos dentro del protestantismo. 

Cabe aquí llamar la atención como vivió este periodo la Iglesia Católica, quien vio como gran parte del continente Americano, sobre todo el norte, caía en las redes del protestantismo en todas su ramas. La multireligiosidad que allí surgía era prueba, no solo de la división religiosa del protestantismo, sino de la propia decadencia católica y su perdida de influencia. Por ello estaba dispuesta a no permitir que otras plazas más al sur cayeran en la misma dinámica. 

De esa manera en los países dominados por Francia, España y Portugal, se mantuvo la inquisición y persecución cruel a cualquier disidencia, de nuevo se volvió a utilizar a los antes desterrados jesuitas, a quienes en este siglo se les restauró, para que hicieran frente a este avivamiento religioso del norte. Pero la llegada de la revolución Francesa, y la independencia de prácticamente todas las naciones de América, y el consiguiente celo misionero de muchos movimientos cristianos hizo que si bien el catolicismo se ha mantenido como iglesia mayoritaria en la mayor parte de las naciones resultantes, sin embargo, en la mayoría de los casos, no han llegado a tener el poder inconmensurable que tenían en los países Europeos. 

Varios papas de la época quisieron reaccionar por medio de buscar apoyos políticos, para aplastar a cualesquier movimiento alternativo en sus países. El mismo papa Pío IX, quién convocara el concilio Vaticano I, en el que se estableció la infalibilidad papal y quien también proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción de María, fue un luchador enérgico contra la libertad religiosa y la separación Iglesia-Estado, que tan bien les había venido para frenar el avance protestante en Europa.

 

Papa Pio IX, destaca por introducir la infalibilidad papal, la doctrina de la inmaculada concepción de María, pero sobre todo por su oposición enconada a la traducción de la Biblia




Este mismo papa mostró una controvertida oposición a la traducción de la Biblia y ello lo demostró por su opinión tan desfavorable hacia las sociedades bíblicas, como si fuera un peligro mayor que el ateísmo, así lo dejó escrito en una de sus encíclicas enviadas a todos los países de su influencia: Tales son las sectas clandestinas salidas de las tinieblas para ruina y destrucción de la Iglesia y del Estado, condenadas por Nuestros antecesores, los Romanos Pontífices, con repetidos anatemas en sus letras apostólicas, las cuales Nos, con toda potestad, confirmamos, y mandamos que se observen con toda diligencia. Tales son las astutas Sociedades Bíblicas, que, renovando los modos viejos de los herejes, no cesan de adulterar el significado de los libros sagrados, y, traducidos a cualquier lengua vulgar contra las reglas santísimas de la Iglesia, e interpretados con frecuencia con falsas explicaciones, los reparten gratuitamente, en gran número de ejemplares y con enormes gastos, a los hombres de cualquier condición, aun a los más rudos, para que, dejando a un lado la divina tradición, la doctrina de los Padres y la autoridad de la Iglesia Católica, cada cual interprete a su gusto lo que Dios ha revelado, pervirtiendo su genuino sentido y cayendo en gravísimos errores. A tales Sociedades, Gregorio XVI, a quien, sin merecerlo, hemos sucedido en el cargo, siguiendo el ejemplo de los predecesores, reprobó con sus letras apostólicas, y Nos asimismo las reprobamos. (Encíclica Papa Pío IX, 9 de noviembre de 1846 "Qui pluribus" parr 9 )

También unos años después en 1864, en su encíclica Quanta Cura, cataloga a estas sociedades bíblicas al mismo nivel que el socialismo, el comunismo, las sociedades secretas, (en clara referencia a la masonería), y las menciona como pestes que deben ser destruidas a toda costa. 

Este mismo papa se explayó contra las tendencias unitarias o antitrinitarias que iban tomando forma y que resurgieron con fuerza en el siglo XIX, así advirtió contra estos: No ignoráis que también se encuentran en nuestros tiempos quienes, movidos por el espíritu de Satanás e incitados por él, llegan a tal impiedad que no temen atacar al mismo Rey Señor Nuestro Jesucristo, negando su divinidad con criminal procacidad. Y ahora no podemos menos de alabaros, Venerables Hermanos, con las mejores y más merecidas palabras, pues con apostólico celo nunca habéis dejado de elevar nuestra voz episcopal contra impiedad tan grande. (Encíclica Quanta Cura parr9)

El mundo católico observaba atónito el avance de ideas, fruto de la mayor investigación bíblica y que hacían tambalear doctrinas fuertemente atrincheradas por años. No solamente la trinitaria, sino hasta el Infierno de fuego, la inmortalidad del alma y la separación Iglesia-Estado, todo se cuestionaba y se miraba con la lupa de la investigación bíblica. A medida que aparecían además ayudados por la ciencia arqueológica, manuscritos más cercanos a los originales, que ahora eran comparados por eruditos neutrales y ayudaban a una mejor traducción y definición de las expresiones de la Biblia. Por esa causa, la Iglesia se mostró contrario al avance del conocimiento que explotaba en América y amenazaba con llegar a todas partes y sobre todo a la zona de influencia católica. 

Es curioso que el mismo texto de Daniel 12:4, utilizado como vanguardia de aquellos tiempos, la iglesia trató de cambiarlo, manipulación que ha llegado hasta hace algunas décadas. Así mientras en las Biblias de uso común el texto completo reza así : Y en cuanto a ti, oh Daniel, haz secretas las palabras y sella el libro, hasta el tiempo del fin. Muchos discurrirán, y el conocimiento se hará abundante". (T.Nuevo Mundo). Esta última frase otras traducciones lo expresan así : Muchos correrán de un lado para otro, y se incrementará el conocimiento, (Reina Valera 1989), pasarán muchos, y multiplicarse ha la ciencia. (Casiodoro de Reina 1865); hasta que muchos sean enseñados, y el conocimiento sea aumentado, (Traducción Kadosh, Israelita mesianica de estudio); Muchos lo leerán y acrecentarán su conocimiento. (Nacar-colunga). La misma idea aparece en las versiones del Rey Jaime, la de Rotherdam y otras importantes protestantes, en inglés.

Pero, prueba del inmovilismo católico, fue el hecho de no solo seguir negando la libertad de traducción de las escrituras, sino también su intento de mantener o introducir solapadamente algunos textos expureos o mal traducidos, y precisamente este texto de Daniel, es uno de ellos. 

En las Biblias oficiales de la Iglesia se han negado a corregir en algunas de sus traducciones, una forma expurea de Daniel 12:4. Así podemos observar una clásica manera de verter las palabras de Daniel en las primeras ediciones de la Biblia de Jerusalén : Muchos andarán errantes acá y allá, y la iniquidad aumentará" (Biblia de Jerusalén 1976, 1ª y 2ª Edición) o la versión en Español de Jünemann quien lo vierte así : hasta que acaben de desvariar muchos, y se llene la tierra de injusticia. Una diferencia tan sustancial, que cambia totalmente el sentido de la profecía, como haciendo alusión a que el resultado de la mayor investigación solo traería violencia e iniquidad. Sin embargo versiones más antiguas no contemplan este cambio tan drástico, de hecho tenemos ejemplos como el siguiente: En la Versión de Torres Amat 1825, se transcribía el texto de esta manera : hasta que muchos sean enseñados, y el conocimiento sea aumentado. 

¿Porqué en versiones posteriores se adulteró el texto, hasta el grado de tener un significado opuesto al sentido original? 

En el caso de Jünemann, el primer traductor de la Biblia al español en la América católica, haciéndolo en el caso del Antiguo Testamento supuestamente desde la Septuaginta. Bien pues este comete varios errores, uno de ellos fue extraer algunas partes del texto de fuentes ajenas a la propia Septuaginta griega. Jünemann utiliza entre otros el Textus Receptus, el cual contiene varias series de ediciones tardías, algunas de las cuales provienen de amanuenses medievales, principalmente monjes del Mundo Occidental, y otros textos en los que también aparece el error denunciado por Isaac Newton siglos atrás en 1 Juan 5:7,8. Y también el cambio efectuado en Isaías 63:9.

Según indican los autores y la propia Iglesia, la Versión de Jerusalén fue la primera versión católica de la Biblia que no se limita a traducir la versión Vulgata latina de Jerónimo a las lenguas vernáculas, sino que acude a los manuscritos griegos y hebreos, entregando finalmente un trabajo de gran calidad. Pero ¿En que manuscritos se fijan?, ¿En los mismos adulterados que Jünemann y otros copiaron? ¿Eran los que Erasmo rechazó usar y Newton denunció? Curiosamente todo apunta a que fue así, pues hasta en la propia Vulgata Latina el texto apunta en otras direcciones distintas a la oficial de la Iglesia, y así aparece la frase en latín: multiplex erit scientia, (se multiplicara la ciencia o el conocimiento). En los textos hebreos mas fiables aparece : shu-tarab ra-bah da-ath (conocimiento será aumentado). Jamás aparece la palabra violencia o iniquidad en los manuscritos mas antiguos en las lenguas originales.
 
No hay una explicación oficial a este asunto, ni ninguna nota en las Biblias citadas, explicando las razones para ese cambio, pero el paso del tiempo y el peso de la evidencia, han hecho que en las últimas versiones de la propia Biblia de Jerusalén, se restaurara el texto en su sentido original. Llegando tarde, al igual que muchas cosas, como el perdón a Galileo o la disculpa por los excesos de la inquisición, cuando los que efectuaron tales actos ya no estaban. 

Así podemos decir que si los siglos XVII y XVIII, dieron origen a las grandes iglesias protestantes de América, como ya vimos, bautistas, metodistas, presbiterianos, congregacionistas y muchas otras de inspiración anabaptista y pietista. En este siglo XIX, se dio inicio a una proliferación de creencias y la reapertura de temas, que hasta ese tiempo eran intocables en el cristianismo. Asuntos que van desde los reavivamientos del mas puro estilo montanista, como los efectuados por el pentecostalismo, los llamados dones del espíritu, (milagros, curaciones, hablar en lenguas), la vuelta al milenarismo de los primeros tiempos del cristianismo, o el cuestionamiento de doctrinas inamovibles hasta ese tiempo, como la del alma inmortal, el Infierno de fuego, o la Trinidad.

Surgirán en un solo siglo, toda una amalgama de ideologías, fruto en parte a esa liberación mayor de las escrituras y de los estudios de numerosos escritos, traducidos al ingles, que anteriormente solo los conocedores del latín podían tener acceso.

La libertad religiosa que en Norteamérica se consideró parte imprescindible en su constitución como naciones, no solo en EE.UU., sino en Canadá, no se daba en Europa, donde todavía se perseguía o miraba mal a aquellos que discrepaban, en la mayoría de los casos debían huir, como ya vimos que sucediera con multitud de minorías incluso en la tolerante Rusia de aquella época, cuando desde mediados de siglo las minorías de diferentes ideologías tuvieron que dejar sus tierras y refugiarse en el nuevo mundo. Por ello el numero de religiones que surgirían a partir de entonces lo harían mayoritariamente en Norteamérica y ya no en Europa.

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