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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Cristadelfienses : Un paso más en la restauración

Dr. John Thomas, originador del movimiento que rompió con muchas doctrinas muy arraigadas en la cristiandad



Al tiempo que José Smith establecía de forma oficial su Iglesia de Los Santos de los Últimos Días, y en diferentes estados de EE.UU., se daba inicio a varios movimientos milenaristas y otros de signo restauracionista, en 1832 un joven doctor inglés, arribaba a New York para abrirse carrera en la vida y pasando por el camino de la restauración, establecer una iglesia que valientemente rompe con tradiciones doctrinales muy arraigadas, algo que en otras épocas le hubiera costado la vida.

Se trata de John Thomas, nacido un 12 de Abril de 1805, en Hoxton Square, Hackney, Londres. Proveniente de una familia protestante, que decía descender de antiguos hugonotes huidos de Francia, refugiados en Inglaterra durante las matanzas del siglo XVII. El joven Thomas, parecía destacar mas que en religión en ciencias, es uno de los muchos hombres de ciencia que después dan el salto a la investigación teológica bien razonada.

John, no tardó en sobresalir como estudiante disciplinado, pero no solo en las ciencias, también en otras materias, llegando a aprender hebreo siendo tan solo un adolescente de unos 13 años. A la edad de 16, viendo sus dotes intelectuales, su padre lo envía a Lancashire a estudiar medicina. Dos años después se reúne con su familia en Londres y ejerce la practica de medicina en el hospital de San Thomas, durante unos tres años, en los que se especializa en cirugía. Además tenía gran interés por la biología y la química, publicando artículos para la prestigiosa revista Lancet, donde defendía el uso de cadáveres para el estudio de la medicina, algo que para ese entonces era ilegal en Inglaterra.

En aquella época eran muchos los ciudadanos ingleses, que bien por razones religiosas o económicas, se veían animados a buscar una mejor fortuna en el nuevo continente americano. Incluso después de la independencia Norteamericana, las oportunidades de libertad y prosperidad atraían a muchas personas del viejo continente. Entre estos, estuvo la familia Thomas, quienes en 1832 se decidieron a dar el paso y viajar para establecerse en el nuevo país. John Thomas, quien para ese año ya era un reputado doctor y cirujano, no encontró nada que lo retuviera en su ciudad natal, ni en la bulliciosa Londres, por ello se unió a su familia en el viaje.

Gracias a sus conocimientos en medicina, se pudo embarcar en el gran buque "Marques de Wellesley, que partiría desde Katherine Docks rumbo a Nueva York, lo hizo en calidad de cirujano del barco, lo cual le permitió ciertos privilegios, como un mejor camarote y alguna que otra comodidad.
Pero hubo una experiencia en ese barco que lo marcaría, al igual que sucediera con John Wesley cien años atrás, o con Alexander Campbell a principios de siglo, el barco en el que zarparon sufrió duras tormentas y a punto estuvo de naufragar, o así lo pensó John, pero en este caso, no se encontró con un grupo de valientes hermanos moravos, que le sirvieran de ejemplo de templanza, como a Wesley. Pero tal como Campbell, el mismo se sintió impelido a orar fervientemente, prometiendo a Dios dedicarse plenamente a su obra si lograba sobrevivir y llegar sano y salvo a su destino.

El caso fue que el capitán pudo esquivar adecuadamente la tormenta y el barco por fin llegó a buen puerto, en Nueva York. Desde entonces, el Dr. John Thomas decidió cumplir con su voto y empezó a dedicarse al estudio religioso a través de las escrituras y buscar la verdad sobre la vida y la muerte. Tras viajar hacia Ohio, se estableció por fin en Cincinnati. Allí tuvo contacto con el movimiento restauracionista de Alexander Campbell, con quienes se bautizó ese mismo año en Octubre de 1832. ¿Que le atrajo a este controvertido movimiento enfrentado a bautistas, metodistas y presbiterianos, las iglesias más importantes de EE.UU.?

Fue el celo por restaurar el cristianismo original, que se describía en las escrituras, y que tanto defendía Campbell, lo que le atrajo, pues el joven Thomas no encontraba entre las iglesias establecidas, la sencillez, ni la limpieza doctrinal que veía en las escrituras, entre los cristianos primitivos. Su brillante cualidad para razonar, le hizo ser utilizado por Campbell como conferenciante itinerante, por mas de un año viajó por toda la costa Este, y realizó esa labor hasta recabar en Filadelfia, como predicador en la iglesia de allí.

La frase de Campbell, hablamos donde la Biblia, habla y callamos donde la Biblia calla, caló hondo en el espíritu religioso de John Thomas, quien se centró más que en lo organizativo, en la doctrina. Por ello pronto, en 1834, el mismo año en que se casó con Ellen Hunt, quien sería su compañera y su apoyo incondicional, también fue el año en el que empezaría a escribir y redactar la revista Apostolic Advocate.

Por aquel entonces, las revistas o periódicos religiosos, se iban convirtiendo en uno de los medios mas utilizados entre los predicadores y pensadores religiosos para diseminar sus ideas y llegar a lugares en los que físicamente sería imposible. Dado que sus artículos en la recién creada revista le obligaban a hacer un estudio mas profundo de las escrituras, empezó a descubrir muchos puntos discordantes con lo que Campbell y los suyos enseñaban. Al principio solo eran detalles menores en cuanto a conceptos con los que si bien coincidía a grandes rasgos, vio distintos significados; por ejemplo con relación al significado del bautismo, entendió que no era simplemente creer y ser bautizado lo que hacía falta para la salvación, sino hacía falta un profundo sentimiento de dedicación a Dios, junto con conocimiento exacto. Además no aceptaba el tratamiento que daban los campbelistas al Antiguo Testamento, cuando tantas citas hacían de ello las Escrituras griegas del Nuevo Testamento.

Pero fue mas allá, según avanzaba su estudio, iba descubriendo como muchas de las doctrinas provenientes del catolicismo, como el Infierno de fuego o el purgatorio, el alma inmortal, no tenían un fundamento bíblico consistente, recordemos que la idea de una alma inmortal se fue introduciendo en el cristianismo a medida de algunos maestros de los siglos II y III, fueron adaptando el platonismo al cristianismo, empezando con Taciano, y culminado este proceso Orígenes, quien formuló el sentido del alma inmortal tal como se entiende hoy día por la mayor parte de las cristiandad. También bajo el prisma del silencio bíblico, no encontró en ella apoyo contundente para otra muy arraigada doctrina, la Trinidad, ni para la predeterminación calvinista. Además reinterpretó otras enseñanzas como la del Reino de Dios en el cielo y cuestionó la existencia real del Diablo.

Muchos de estos entendimientos empezó a ponerlos por escrito en su publicación mensual y lógicamente, aquello que en principio se tomó como una opinión libre y personal de el, pronto condujo a una serie de quejas entre los presbíteros de varias congregaciones, que no aceptaban que se echaran al fuego doctrinas tan tradicionales como estas. Esto dio pie a debates en particular entre Alexander Campbell y Doctor Thomas, pues se trataba de los cimientos del cristianismo, ya no solo del significado del bautismo sino de doctrinas consideradas intocables.

Ese periodo de tiempo en el que siguió sus estudios bíblicos, culminó en 1837 cuando formalmente fue expulsado de la Iglesia de Cristo y allí finalizó su etapa en la restauración campbelista, a la que vio como insuficiente.

Pese al rechazo de la mayoría de los seguidores de Campbell, sin embargo, algunas personas de su congregación se siguieron asociando con él y aceptaron sus visitas. Con el tiempo, el mismo junto con unos cuantos fieles seguidores decidieron bautizarse de nuevo, esto sucedió en 1847, pero esta vez bajo el signo de un nuevo movimiento que pretendía ser la verdadera restauración del cristianismo original, por lo menos dieron mas pasos hacia este restablecimiento. De hecho aprovechó el momento para publicar en ese mismo año los que el llamó: Confesión abjuración de sus creencias erróneas pasadas".

Pocos años antes, en 1843 mantuvo contactos con otro predicador que para ese entonces había adquirido notable reputación, se trataba de William Miller, quien empezó a defender la segunda venida de Cristo y dio impulso a la enseñanza enterrada por años del Reinado milenario de Cristo. Las ideas que Miller sostenía atrajeron el interés de Thomas, mas no estuvo muy de acuerdo con este en todos sus cálculos cronológicos, las cuales daban fechas demasiado cercanas, no obstante si tuvo presente el metodo establecido por este para la cronología biblica.

Las explicaciones de Miller sobre las profecías de Daniel, y el Apocalipsis, no solo cautivaron a John Thomas, sino a muchos, de hecho varios grupos religiosos posteriores le deben su origen a las ideas de Miller, mas adelante hablaremos con mas detalle sobre ello. El caso es que el Dr. Thomas, de alguna manera introdujo algo de ese entendimiento en sus escritos, pues a partir de entonces se dedicó a tratar el asunto del Reino de Dios, aunque bajo un prisma muy particular. Primero porque rechazó de pleno la idea de una alma inmortal, negando la esperanza de vida en el cielo para los humanos, pues esto no era el propósito original de Dios, según se deduce del Génesis. Segundo porque interpretó como literales las referencias bíblicas a Israel, los términos Sión, Jerusalén son entendidos por el Dr. Thomas, como referencias reales a la restauración de Israel natural a su tierra, desde donde se dirigirá un gobierno mundial, El Reino de Dios. Buscó en la cronología de Miller, fechas que le llevaran hasta el tiempo en que estos acontecimientos se sucediesen y es común aún encontrar estudios cronológicos o cálculos proféticos realizados por los cristadelfianos.

Al año siguiente del encuentro con Miller, el Dr. Thomas se estableció en Richmond y empezó a publicar otra revista llamada : "Heraldo de la era futura", más tarde llamado Heraldo del Reino, con clara tendencia hacia la esperanza de una restitución de Israel natural, como base o sede del Reino de Dios.

En 1848, viajó a Inglaterra y se sintió profundamente conmovido por los levantamientos revolucionarios de la época, y antes de su partida escribió sobre el tema al New York Star, quienes, al publicar su carta, se refirieron a él como "Un Misionero Para Europa", lo cual le hizo encontrar buen apoyo en los lugares que visitaba. Al llegar a Liverpool en junio de 1848, continuó su camino al sur; y allí se le abrió una puerta de expansión para su obra, gracias a las rivalidades existentes entre los campbelitas, a quienes inicialmente buscó convertir a su nueva ideología. Viajó por Nottingham, Derby, Birmingham, Plymouth, Lincoln, Newark, y otros lugares hablando de su nueva visión de lo que era el Reino de Dios, cada vez que se presentaba la ocasión. Después continuó su camino hacia Glasgow, y dio conferencias allí y en Paisley, consiguiendo mucha atención por sus exposiciones sobre profecías relacionadas con las señales de los tiempos. Esto en parte inspiró la idea de escribir un libro en el que se completaran sus estudios sobre el futuro de Israel y su relación con el proposito de Dios de restablecer a la humanidad, el libro se llegó a conocer como Elpis Israel..

De nuevo, una de las ideas que más se destacan en  Elpis Israel, tenían que ver con esa interpretación quizás excesivamente literal de ciertos pasajes bíblicos relacionados con el Reino. Por ejemplo, en apoyo de su punto de vista de que nadie de la Tierra jamás irá al cielo y que el reino de Dios será enteramente terrenal  cita textos como: "El Señor de los ejércitos reinará en el monte de Sión, y en Jerusalén."(Isaias 24:23) "El Señor será rey sobre toda la tierra." (Zacarías 14:9) "Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes; y reinaremos en la tierra."(Apocalipsis 5:10).

Debido a tales profecías, John Thomas defendió que el pueblo de Israel sería restaurado y por ello casi todas sus siguientes exposiciones versaban sobre un futuro estado de Israel y el papel que Gran Bretaña jugaría en su estructura del Estado. Con esa mira viajó a Inglaterra para predicar esta y otras ideas de lo que el empezó a considerar la verdadera restauración del cristianismo, que los judíos terminarían aceptando.

En la declaración de fe Cristadelfiense, aparece un párrafo referido a esto, donde se declara : Que esta restauración del reino a Israel implicará el recogimiento de la escogida, aunque dispersa, nación de Dios, los judíos; su reintegración en la tierra de sus padres, cuando sea regenerada de "la desolación de muchas generaciones"; la reconstrucción de Jerusalén para que llegue a ser "el trono de Yahvéh" y la metrópoli de toda la tierra (Declaración de Fe cristadelfiense, Articulo XXII).


Uno de los libros más importantes escritos por el Dr. Thomas ----->




Mas tarde en 1850 el Dr. Thomas escribió lo siguiente, basado en su comprensión de lo que la Biblia habla sobre la vuelta de los judíos a la tierra de Palestina: Hay, entonces, una restauración parcial y primaria de los judíos antes de la manifestación, que debe servir como el núcleo, o la base, de futuras operaciones en la restauración del resto de las tribus después de que él aparezca en el reino. La colonización pre-adventual de Palestina estará sobre principios puramente políticos; y los colonos judíos volverán en la incredulidad del Mesías de Jesús, y de la verdad que está en él. Ellos emigrarán allí como agrónomos y comerciantes, en la esperanza de en última instancia establecer su comunidad, pero más para enriquecerse en la plata y el oro por el comercio con India, y en el ganado y bienes por su industria y en la protección eficiente del poder británico.(...) El dedo de Dios ha indicado un curso para ser perseguido por Gran Bretaña que no pueden evadir, y que sus consejeros no sólo estarán dispuestos, pero impacientes, adoptar cuando la crisis los encuentra por casualidad. (John Thomas, Elpis Israel, cap 17, la Resurrección de Israel - el Segundo Éxodo - el Milenio - " el Final )

En realidad, no iba mal encaminado, pues a grandes rasgos esto se ha cumplido, pero muy lejos queda una conversión al cristianismo por parte de los judíos, menos aún después del holocausto del 1933-45, sufrido a manos de un gobierno supuestamente cristiano,(Hilter) y con el beneplácito o vista a otro lado del papa católico, poco atractivo evoca la idea de cristianismo en el judaismo contemporaneo.
Sin embargo el Dr. Thomas no tuvo en cuenta que todo el tenor de las Escrituras Griegas Cristianas o Nuevo Testamento, indican a menudo que lo importante no es ser judío según la carne sino según el espíritu, por lo tanto la mención del pueblo de Israel, de Sión y Jerusalén a menudo son simbólicas y representativas (Romanos 2: 25-29; Gálatas 3:28.)

Si bien el Dr. Thomas era conocido por su pacifismo, fue llamativo un discurso dirigido por el en una convención pacifista en Cowper Street, en la cual presentó la idea de que la guerra en esta época de pecado y muerte, era una institución divina y que la palabra profética definiría a los años venideros como "un tiempo de guerra", y no como "un tiempo de paz". Aquello no fue bien interpretado y recibió numerosas criticas, por considerar como divina una guerra, pero el se refería a que se avecinaban tiempos muy violentos y críticos en armonía con las profecías bíblicas que el citaba, y que estos darían lugar al advenimiento del Reino.

Pero jamás contribuyó a fomentar la guerra como santa o divina, mas bien siguió su practica pacifista y neutral, y esa misma idea infundió en sus seguidores. Tal fue así que el nombre Cristadelfianos, surgió con la llegada de la guerra civil norteamericana en 1861, cuando sus seguidores pidieron que se les considerara una organización pacifista, tal como los cuáqueros. Para conseguir tal acreditación necesitaban un nombre y escogieron el nombre Hermanos en Cristo pero en griego: Cristo+Adelfos o Cristadelfos, nombre con el que a partir de entonces se les conoce.

La revista Heraldo del Reino, fue suspendida debido a la guerra, por ello dio inicio a otra desde Inglaterra, cuyo nombre fue una mezcla de otras anteriormente editadas por el mismo, como, "El embajador de la edad venidera", que mas tarde en 1870 fue cambiada a El Cristadelfiano, nombre que mantiene hasta el día de hoy.

Pero por aquellos años 60, el Dr.Thomas, continuó como escritor religioso, así entre 1862 y 1868, elaboró una de sus mas voluminosas obras, titulada "Eureka", una obra de más de dos mil paginas en tres tomos en la que trataba de explicar las profecías del Apocalipsis. Tambien escribió en 1868, otro libro sobre las profecías de Daniel, # Exposition of Daniel (1868), Cómo escudrinñar en las escrituras(1867); The Last Days of Judah's Commonwealth; ; Phanerosis (1869); Odology (1870). Y otro relacionado con las profecias biblicas fue: "El misterio revelado"(1870) ; Por último a finales de siglo se publicó el libro : ""Fe en los últimos días", que fue una antología de toda su obra, escrita tras su muerte.

Por otro lado importante fue también su contribución a la limpieza del cristianismo, por la eliminación de credos fuertemente arraigados. Hemos citado el asunto del alma inmortal, pero también es importante el paso que dio al eliminar una de las capas que cubrían al cristianismo desde la época de Agustín de Hipona en el siglo V, "el castigo del infierno de fuego". Si bien el Dr. Thomas no fue el primero en advertir que aquello no era bíblico, ni por supuesto divino, lo hizo en una época en el que se utilizaba la idea del infierno de manera atormentadora por parte de muchos grupos provenientes del pietismo, puritanismo y metodismo.

La doctrina del infierno, ya había sido cuestionada anteriormente por el anabaptista unitario, David Joris y su amigo Castellion, en 1540, los cuales habían negado la doctrina del infierno por no considerarla bíblica, pero se quedaron solos, pues muchos otros unitarios y bautistas no aceptaron sus tesis. Bien es verdad que también cátaros y bogomilos habían rechazado la idea del infierno, pero por razones muy distintas ya que entendían que el infierno era la vida en la tierra.

En el caso del Dr. Thomas, su estudio le hizo ver que la Biblia a menudo habla de la resurrección, que carecería de sentido si el alma fuese inmortal, también razona utilizando textos como Eclesiastés 9:5, sobre la condición de los muertos, que según este texto se encuentran en inconsciencia absoluta. Por aquella época, se empezaba a cuestionar desde varias direcciones la doctrina de la inmortalidad, así, hubo otros contemporáneos del Dr. Thomas que también llegaron a conclusiones similares, como el Bautista Henrry Grew, o el metodista George Storrs, de los que se tratará próximamente, que sin embargo no guardaron relación con Thomas.

Por otro lado, una idea un tanto más controvertida, fue la negación de la personalidad del mal en El Diablo o Satanás. Según el Dr. Thomas, el termino griego "diabolos" que significa calumniador y el hebreo "sa-tan" que significa resistidor, son utilizados como indicadores de la maldad interna de las personas. Como dichos términos a menudo hacen referencia a adjetivos aplicados a personas, animales, y otros seres, los Cristadelfienses concluyen que mas que un ser espiritual, con los términos Diablo y Satanás se hace referencia a una calificativo para la maldad, la oposición y la mentira calumniosa. Alegan que esa es la idea que da la lectura del nuevo Testamento y que en el Antiguo testamento, ni siquiera se aplica a las personas. No obstante olvidan textos donde Jesús mismo reconocía la existencia y personalidad de este (Ver Lucas 22:31; Lucas 10:18; Mateo 25:41.). También olvidan que si bien en el hebreo se utiliza Sa-tan, más como adjetivo calificativo, sin embargo en varias ocasiones, el termino va precedido por el articulo definido "ha", que da idea de personalidad relevante, dicha forma aparece en el relato de Job, donde se incluye una conversación de este ha´Sa-tan, con Dios, y en otra visión del profeta Zacarías, con indicios claros de mostrar en estos relatos, a un ser con personalidad, (Job 1:6-12 y 2:1-17; Zacarías 3:1,2).

Otro aspecto diferencial de los cristadelfianos, es la negación de la idea de unicidad de Jesús con Dios. A Jesús nunca le atribuyen divinidad, al igual que al Espíritu Santo, de quien afirman que es tan solo el espíritu o energía de Dios, pero no un ser independiente. En el caso de Jesús evaden incluso hablar de su existencia pre-humana. En la declaración de fe Cristadelfiense, se afirma lo siguiente sobre Jesús : ...estas promesas hacían referencia a Jesucristo, quien había de ser levantado del linaje condenado de Abraham y David, y quien, aunque poseía la naturaleza condenada de ellos, había de obtener derecho a la resurrección por su obediencia perfecta, y, al morir, había de abrogar la ley de condenación para sí mismo y para todos los que creyeran y le obedecieran (Declaración de fe Cristadelfiense, Articulo VIII).

Reconocen, no obstante que el nacimiento de Jesús fue milagroso y dirigido por Dios, de esa manera aparece en este mismo documento : Que esta misión necesitaba que Cristo fuese engendrado milagrosamente de una madre humana, capacitándolo para llevar nuestra condenación, y, al mismo tiempo, llevarla sin pecado, y, por lo tanto, uno que pudiera resucitar después de sufrir la muerte requerida por la justicia de Dios (Declaración de fe cristadelfiense, Articulo IX).

Para explicar el porqué la Biblia utiliza el termino Hijo de Dios o primogénito de Dios, como primer criatura formada, ellos alegan una idea similar a la de los adopcionistas del siglo II, al afirmar : Que habiendo sido engendrado así por Dios, quien moró en él y dispuso de él por medio del Espíritu Santo, que habitó en él, Jesús fue Enmanuel, Dios con nosotros, Dios manifestado en la carne; no obstante fue, durante su vida natural, de naturaleza semejante a la del hombre mortal, siendo hecho de mujer, de la casa y linaje de David, y, por lo tanto, un sufriente, en los días de su carne, de todos los efectos que surgieron por la transgresión de Adán, incluyendo la muerte que aconteció a todos los hombres, la que él compartió al participar de la naturaleza física de ellos (Mateo 1:23; 1 Timoteo 3:16; Hebreos 2:14; Gálatas 4:4; Hebreos 2:17) (Declaración de Fe Cristadelfiense, articulo X)

Esto viene a decir que por ser Dios, quien dirigió el proceso de la aparición humana de Jesús, este último se convierte en Hijo de Dios, y a la vez en su representante o Enmanuel. Pero sus argumentos, dejan algunas lagunas y detalles sin resolver, algunos de estos asuntos han sido resueltos mas tarde por otros antitrinitarios mas profundos. Por otro lado también es difícil entender la idea que tienen al respecto de la enseñanza del rescate de Cristo por el pecado de la humanidad. Según algunos, los cristadelfianos niegan a Cristo como redentor o matizando un poco, rechazan la enseñanza del rescate. Todo porque según ellos Cristo murió por la humanidad pero no en cambio por ellos. Eso parece decir que su muerte no sirvió para pagar ningún rescate por la humanidad pecadora, veamos por tanto lo que ellos mismos afirman con el siguiente razonamiento : Cristo murió por nosotros, y para nosotros, pero no en nuestro lugar. Pues si Cristo hubiera muerto en nuestro lugar, el precio de nuestros pecados se habría pagado del todo, y no necesitaríamos el perdón de pecados. Imagínese el caso de un hombre con una gran deuda, como la nuestra hacia Dios, por nuestros pecados. Para que se elimine esa deuda hay dos alternativas: O alguien le puede pagar en nuestro lugar, o la persona a quien se lo debemos la puede perdonar. El concepto tradicional Cristiano es que Jesús pagó la deuda por nosotros. Pero si este es el caso, Dios no tiene que perdonar nada, pues la deuda se ha cancelado! Esto es falso, pues la Biblia es ampliamente clara que necesitamos del perdón de pecados constantemente. La muerte de Cristo abrió nuestro camino hacia Dios; como dice en Hebreos, con su muerte se rompió el velo ante el lugar santísimo dando libre acceso, no solo al sumo sacerdote, sino a todos. (La Fe Cristadelfiana).

Aunque parece tratarse de un mero formalismo de palabras, decir : "murió por nosotros", o "murió en nuestro lugar",(para algunos es lo mismo), sin embargo esta idea plasmada también en su declaración de fe, indica que estaban en contra de la idea de una vez salvos siempre salvos del calvinismo, pues en la misma carta a los Hebreos que citan, pone de manifiesto que se puede seguir pecando tras el sacrificio de Cristo, pero sin posibilidad de redención : También, todo sacerdote ocupa su puesto de día en día para rendir servicio público y para ofrecer los mismos sacrificios muchas veces, puesto que estos no pueden en ningún tiempo quitar los pecados completamente. Pero este hombre ofreció un solo sacrificio por los pecados perpetuamente, y se sentó a la diestra de Dios, esperando desde entonces hasta que se coloque a sus enemigos como banquillo para sus pies. Porque por una sola ofrenda de sacrificio él ha perfeccionado perpetuamente a los que están siendo santificados. (....) si voluntariosamente practicamos el pecado después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados. (Carta a los Hebreos 10: 11-14, 26).

No obstante en su declaración de fe, van un poco más lejos al dar a entender que Cristo no vino para morir por todo el mundo, esto se puede interpretar así por el siguiente comentario : Que al tercer día, Dios lo levantó de entre los muertos, y lo exaltó hasta los cielos como mediador sacerdotal entre Dios y el hombre, en el proceso de juntar de entre ellos un pueblo que se salvaría por medio de la creencia y obediencia a la verdad XIV.—Que Jesucristo es un sacerdote para su propia casa únicamente, y no intercede por el mundo, o por ministros religiosos que se han abandonado a la desobediencia. Que él hace intercesión por sus hermanos descarriados, si confiesan y abandonan sus pecados (Declaración de fe, Artículos 13 y 14).

En parte, parecen dar a entender que el sacrificio y el ejercer de sacerdote de Cristo, es solo para los que aceptan su conocimiento, esto dejaría en mal lugar sin embargo a todos aquellos a los que en su vida no llegara el conocimiento de Cristo, puesto que si el no murió por estas personas, no tienen ya ningún derecho u oportunidad. No obstante ellos a la vez recogen la idea de que el sacrificio fue preparado por Dios para la redención humana, desde el principio de la degradación de esta.

En cualquier caso en la época cuando aparecieron los cristadelfienses, el asunto del rescate se había convertido en controversia y tema de acalorados debates, pues por un lado algunos pensaban que Jesús vino a quitar el pecado del mundo, por lo tanto todos serían salvos, otros que solo fue por los escogidos, y estos una vez salvos siempre salvos, aún otros que simplemente fue para los que pusieran fe en el y con eso bastaba y otros como los cristadelfienses, que se necesitaba la aceptación y obediencia a las Buenas Nuevas para que este sacrificio tuviera efecto.

En cuanto a la esperanza futura, estos no creen en la vida celestial, pues según explican, en el Génesis, el propósito original de Dios era la vida eterna en la tierra y eso no ha cambiado, sigue siendo el propósito de Dios. Cuando hablan del Reino de Dios, no lo aplican a una iglesia, sino a algo más tangible, un Reino que será establecido en Sión, desde donde se dirigirá toda la tierra y se llevará a la humanidad a la vida inmortal en la tierra, esto queda expresado en su declaración de fe : Que el reino de Dios, así constituido, continuará por mil años, durante el cual el pecado y la muerte continuarán entre los súbditos habitantes de la tierra, aunque en un grado mucho menor que en el presente. (..) Que al término de los mil años habrá una resurrección general y juicio, lo que dará como resultado la extinción final de los inicuos, y la inmortalización de aquellos que hayan establecido su derecho (bajo la gracia de Dios) a la vida eterna durante los mil años. Que la misión del reino será subyugar a todos los enemigos, y finalmente a la muerte misma, dejando abierto el camino de vida para las naciones, las que entrarán por fe, durante los mil años, y (en realidad) a su término. Que entonces Jesús entregará el gobierno al Padre, quien se manifestará como el "todo en todos"; el pecado y la muerte habrán sido eliminados, y la raza completamente restaurada a la amistad de la Deidad. (Declaración de fe, Artículos 26-30).

Desde hacía muchos años que nada se hablaba en esos términos sobre el futuro de la tierra, prácticamente desde los tiempos de Ireneo, Papias o Policarpo allá por el siglo II, que no se hablaba del Reino milenario en la tierra. Por siglos, sencillamente el cielo parecía ser la meta a la que todo buen cristiano podía aspirar. Con algunas excepciones, como la de molokans y mormones. Claro que para los cristadelfianos, nadie aspira a ir allí. No aclaran que significado tienen las expresiones que aparecen en el nuevo Testamento sobre una vida en el cielo, algunas tan explícitas como las de la Carta de Pablo a los Hebreos, donde se habla de ciertos escogidos así: en asamblea general, y a la congregación de los primogénitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados (Hebreos 12:23).
O la clara referencia encontrada en otra carta del apóstol Pablo : En cuanto a nosotros, nuestra ciudadanía existe en los cielos, lugar de donde también guardamos con intenso anhelo a un salvador, el Señor Jesucristo, que amoldará de nuevo nuestro cuerpo humillado para que se conforme a su cuerpo glorioso, según la operación del poder que él tiene, hasta para sujetar todas las cosas a sí mismo. (Filipenses 3:20,21).

Bien es verdad que hay muchos otros textos que también hablan de una vida en la tierra, de súbditos terrestres bajo un Reino milenario, y que el propósito de Dios original, no era enviar a los cielos a los humanos, pero sería importante clave para la verdad, entender como compaginar ambas promesas, la terrestre y la celestial. En otro capitulo trataremos más profundamente como han resuelto este enigma algunos estudiantes cristianos.

Tras la muerte del Dr. Thomas, en 1871, un asociado íntimo, Roberto Roberts, tomó la delantera hasta su muerte en 1898. El fue seguido por cierto C. C. Walker, a cuya muerte, a su vez, se hizo prominente Juan Carter. El, como lo habían hecho sus dos predecesores, encabeza la rama principal, la Birmingham Christadelphian Temperance Hall Ecclesia (la Eclesia del Salón de Temperancia Cristadelfiano de Birmingham) y las eclesias asociadas con ella, principalmente con el propósito de redactar artículos para su órgano oficial, The Christadelphian.
Típica Eclesia o lugar de reuniones de los Cristadelfienses, resalta la sencillez y la falta de ostentación de sus templos.




El Dr. Thomas nunca quiso establecer una linea sucesora ni ninguna clase de gobierno o autoridad, ni clero, ni ninguna forma de organización piramidal o eclesiástica en su movimiento. El entendía que no existía nada de eso en el cristianismo primitivo y así han seguido creyendo los cristadelfianos. Cada congregación se gobierna por miembros de más experiencia que son elegidos cada cierto periodo de años.

Pero el resultado de esa política de no organización, ha tenido efectos similares a los de todas las iglesias del tipo congregacionistas, que ha conducido a estas a la separación y división constante. Notemos la declaración que apareció hacia fines de 1923 en la revista The Christadelphian, donde se admite esta debilidad: "El año que ahora termina ha presenciado un fenomenal 'sembrar de discordia entre hermanos.' " Como resultado hay un sinfín de sectas y divisiones. Cada nuevo grupo que se aparta afirma que es el único verdadero y que todos los demás están equivocados. También con respecto a este espíritu de división, otro cristadelfiano prominente, F. G. Janaway, declaró en una ocasión en Christadelphians and Fellowship: 'Hay por lo menos doce fraternidades que se llaman cristadelfianas, cada una rehusando asociarse con las otras once.'
Eso fue en 1934, es difícil saber cuántos grupos separados existen hoy, ya que muchos se componen de solo un puñado o de una sola eclesia. Muchos cristadelfianos condenan esta división y algunos están trabajando por la unificación.

Pese a que aseguran estar presentes en unos 120 países del mundo, los cristadelfienses apenas suman unos 50.000 en todo el mundo. En parte, esa escasez de militancia se debe a que por lo general no se sienten comprometidos a evangelizar o predicar de forma organizada sus preceptos, bien es verdad que como casi todos los grupos cristianos, tienen obra misional, pero muy limitada. Si bien el tema del Reino y las profecías sobre la restauración bajo este de toda la tierra y la humanidad, es algo que los cristadelfianos, conocen y defienden, han descuidado algo que el originador del cristianismo animó a hacer a sus discípulos. En efecto no atienden uno de los últimos mandatos de Jesús a sus discípulos que fue: Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones.... (Mateo 28:19). Y si se presuponen restauradores del cristianismo verdadero, y parte del cumplimiento de las profecías, no se debe a ellos el cumplimiento de estas otras palabras de Jesús, que en forma de profecía y mandato, decía : Y este Evangelio del Reino será predicado en toda la tierra como testimonio para todos los pueblos. Y entonces llegará el final. (Mateo 24:14). 

El movimiento cristadelfiense hasta ahora, tan solo se ha desenvuelto y progresado sobre todo en los países anglosajones. Solo en los últimos años parece que se han empezado a crear grupos en América central, Africa central y sur. Por otro lado, en muy pocos países sudamericanos hay miembros y aunque llevan a cabo las llamados Escuelas bíblicas, donde imparten sus enseñanzas, no sobresalen por un espíritu misional. Así, este pequeño grupo de cristianos restauradores, han intentado librarse de muchas capas que cubrían y ahogaban al verdadero trigo, cultivan el estudio de la Biblia, por ello sus miembros son muy conocedores de esta. Pero han ido quizás demasiado lejos en algunas interpretaciones, sobre todo en lo que toca a Israel natural, mientras que en otros asuntos no han llegado a liberarse del todo y por otro lado, la división y poca cohesión puede pasarles factura.

2 comentarios:

  1. Muchas gracias por tan exelente informacion.

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  2. Gracias por esta excelente exposición sobre los cristadelfianos. Soy Valentin desde Valencia, España. Un fuerte abrazo fraternal. En verdad, nadie está en posesión de la Verdad Adsoluta. Unos se acercan más, a un conocimiento más exacto sobre los asuntos del Reino de Dios.

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