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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
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Samuel H. Froehlich: La busqueda de una hermandad




En 1825, surge en Suiza, un movimiento religioso de carácter similar al de los anabaptistas moderados, cuyo sentido era la búsqueda de un acercamiento mayor a las escrituras y a una hermandad como la de los primeros cristianos. Surgió de la visión de un seminarista protestante de la iglesia calvinista suiza, quien en un despertar espiritual, se sintió impulsado a modificar el mensaje de sus sermones para acercar a sus feligreses al cristianismo original y más tarde abandonar dicha iglesia para iniciar un movimiento que según él, estuviera más acorde a las escrituras que los calvinistas o los católicos. Su nombre fue Samuel Froehlich, y su iglesia con el nombre originalmente escogido del libro de los Hechos, "La iglesia de los nazarenos", conocida en América como la Iglesia Apostólica cristiana. 

 Samuel Heinrich Froehlich, nació en Suiza en 1803, sus padres provenían una familia francesa, los DeJoyeau, quienes siendo hugonotes huyeron de Francia tras la matanza de San Bartolomé en 1572. Al parecer la familia cambió su apellido por el de Fröhlich, al establecerse en la zona de influencia alemana en Suiza. (Aquí utilizaremos la forma más conocida de su apellido: Froehlich). Toda la familia mantuvo la tradición calvinista como religión, tal como habían sido en Francia. Así, Samuel Froehlich creció siendo miembro de la Iglesia estatal suiza, su padre fue sacristán de la parroquia de Brugg, y animó a su hijo a estudiar teología en un seminario y de esa manera seguir su senda. Sin embargo por aquella época el llamado racionalismo impregnaba la enseñanza de teología sobre todo en Europa central y esto que intentaba llevar a nivel humano las buenas obras, de algún modo alejaba el sentido espiritual de la materia. 

El racionalismo fue una línea de pensamiento impulsada por René Descartes que mantenía que sólo por medio de la razón se podían descubrir ciertas verdades universales, evidentes en sí, y que estas verdades evidentes eran innatas, no derivadas de la experiencia o de ser adquiridas por la enseñanza moral. Afirmaban que ciertas ideas morales primarias son innatas en la especie humana y que tales principios morales son evidentes en sí a la facultad racional y son comunes en todas las civilizaciones y culturas, hasta las más incivilizadas. El racionalismo en la filosofía de la religión afirma que los principios fundamentales de la religión son parte de ese conjunto de normas y principios innatos o evidentes en sí y que la revelación no es necesaria, como en el deísmo. Este tipo de racionalismo fue desarrollado también por otros filósofos europeos, como el holandés Baruch Spinoza y el pensador y matemático alemán Gottfried Wilhelm Leibniz. La influencia de esa enseñanza hacía pensar que el humano quizás sea realmente bueno por naturaleza y que no era necesaria la participación activa en alguna religión para demostrar esa bondad. El mismo Froehlich llegó a decir en cierta ocasión: "Lo que yo hago no es pecado en sí", para justificar errores cometidos en habla y actos, a los que ahora justificaba. 

Sin embargo, según reconoce el mismo en sus diarios, en 1825 se dio cuenta de su errado pensar y por eso decide cambiar el rumbo de su vida, escudriñando minuciosamente la Biblia a fin de comprender el sentido del cristianismo. Precisamente gracias a esa investigación se dio cuenta de algunas diferencias sustanciales entre los métodos del cristianismo original y el de su iglesia, la cual se había establecido y acomodado bajo el poder gubernamental, pero lejos de la sencillez de la iglesia que la Biblia describía en el libro de Hechos de los apóstoles. Entre otras cosas, no observaba la unidad y la hermandad que los primeros cristianos mantenían, cada persona acudía a la adoración dominical, pero luego se olvidaban unos de otros. El bautismo de infantes fue una de las cosas que pronto su estudio de la Biblia animó a rechazar.  No podía entender que alguien sin voluntad propia pudiera elegir el camino que debía seguir. 

Pero eso no impidió que en 1827 fuera aprobado como predicador protestante de la iglesia calvinista, consiguiendo el puesto de vicario auxiliar para el predicador de Wagenhausen, Turingia. Pero convenciendo al anciano predicador, empezó a diseminar desde el púlpito sus métodos y enseñanzas sobre el verdadero funcionamiento del cristianismo. Por aquel entonces todavía ocultaba a los demás sus ideas al respecto del bautismo de infantes, aunque si se envalentonó a indicar que en la Biblia el bautismo era una decisión personal y voluntaria de un adulto con las ideas claras y con un sentido. Eso no obstante no significaba que no se preocupara de la educación de los infantes en los asuntos religiosos para que eligieran correctamente. Pero con eso precisamente llegó el punto de ruptura con su religión. Al parecer en 1830 las autoridades religiosas, cambiaron el catecismo tradicional infantil, por uno con más ideas racionalistas. Así observó que en vez de guiar a los niños para conseguir una fe en Dios y Cristo, simplemente utilizaban la lógica racionalista para indicar que no tenían elección entre el bien y el mal, pues si eran bautizados ya eran innatamente buenos. Froehlich, vio en aquella enseñanza un error que podía llevar a los jóvenes a una indiferencia y a una escasa responsabilidad y disciplina religiosa en estos. 

Mantuvo discusiones con el decano de la iglesia, un tal Frickart, quien lo llevó a un tribunal religioso para obligarle a usar los métodos de la iglesia estatal, después se envió incluso a dos pastores de Basilea a fin de convencerle. Pero para ese tiempo era difícil convencer de sus ideas a un Froehlich que se veía apoyado por los miles de feligreses que acudían a sus sermones en Wagenhausen, provenientes de distintos cantones suizos, tampoco sirvió el que fuera trasladado a Leutwill en Argovia, pues allí también convenció al anterior predicador con sus argumentos. Precisamente en ese nuevo emplazamiento se enfrentó ante el tribunal eclesiástico de Argovia, y el 25 de Octubre de 1830 fue expulsado de su parroquia y degradado como pastor y vicario. Prohibiéndole enseñar, bautizar, tanto en iglesias protestantes como católicas de toda la región. Así, él se marchó de la iglesia estatal, y pronto comenzó su carrera como predicador libre e itinerante en varios cantones de Suiza. Fueron muchos los que pronto respondieron a la predicación de Froehlich y era invitado en diferentes lugares, al principio sobre todo por los descontentos con la iglesia estatal, aquellos que rechazaban el nuevo catecismo, pero también por otros movimientos religiosos como la sociedad bautista continental de Londres, la cual nombraba y sostenía a misioneros y predicadores. Convencido por un amigo y predicador de Franckfor-Amein, solicitó ser parte de estos y conseguir un puesto de predicador itinerante, puesto que logró obtener, siendo bautizado como miembro de la iglesia bautista en febrero de 1832. No obstante ello no impidió que siguiera manteniendo contacto con sus feligreses de Leutwill, a los que a menudo visitaba y seguía fortaleciendo con sus sermones. 

Aunque su idea era simplemente unificar a todos los cristianos de las diferentes iglesias, en realidad a partir de este momento, principios de los años 1830 Samuel H. Froehlich puso los cimientos de una nueva iglesia que según él deseaba estar basada únicamente en las Escrituras. Al mismo tiempo sufrió mucho reproche y persecución por parte de las autoriadades y sobre todo de la iglesia estatal. Sin embargo, eso no le impidió continuar con su labor y tener éxito, pues pronto ya había formado algunas congregaciones. Él y sus seguidores resolvieron a mantener un acercamiento directo a la Biblia, independiente del coste que podría suponer. Gracias a sus diarios podemos acceder a detalles de sus pensamientos teológicos, que si bien no indican una visión extraordinariamente innovadora o restauradora de la doctrina original, ya que no cuestionó, la trinidad, ni la inmortalidad del alma, o el infierno, como lo hicieron otros investigadores de su época, (Henrry Grew, John Thomas, George Storrs y otros), en eso que formó parte del discurrir de muchos. 

Desde el periodo de 1827 hasta 1856 plasmó en esos diarios su propósito de unificar a todas los cristianos de diferente signo, pero se encontró de frente con sus lidresEn su búsqueda de la verdad, mantuvo contactos con la iglesia menonita, con la que compartió algunos precptos, pero no todos, sobre todo los disciplinarios. En 1832, tras oír acerca de las creencias de los bautistas y observar como encajaban con sus puntos de vista, decide escribir a un importante líder bautista llamado Cristian Gerber. Este hombre de más de setenta años, era un enérgico ministro que dirigía una de las más importantes congregaciones bautistas en la ciudad de Langnau y era apreciado por todos los bautistas suizos. Poco tiempo después al parecer Froehlich fue aceptado por un pequeño sínodo de diáconos en Lagnau, tras presentar un escrito en el que aceptaba las doctrinas bautistas. Durante los primeros años se dedicó a diseminar estas doctrinas, fue invitado a Londres por la Sociedad continental de bautistas de Londres, después recaló en Paris, participando en 1833 con la llamada Iglesia bautista estricta, de origen francés. Aunque su deseo era poder llevar su ministerio por su Suiza natal, por ello volvió con energías renovadas viajando de un lugar a otro por todos los cantones. 

 Hasta después de que la sociedad bautista continental cayera por falta de fondos económicos, continuó representando a los bautistas suizos. La desaparición de ese estamento en Octubre de 1833, hizo que de alguna manera los bautistas suizos quedaran separados de los ingleses. Froehlich no obstante continuó considerándose bautista y se hizo cargo de las diferentes congregaciones que en parte gracias a él se habían formado en los diferentes cantones, con el apoyo del envejecido Gerber, al que a menudo acompañó. Pero el aislamiento y separación con los demás bautistas, hizo que se abriera una brecha entre los suizos y los británicos. Froehlich instó a la Asociación Bautista de Londres para que se unificaran todos los bautistas, pero no encontró un consenso para ello. Por eso, tras la muerte de Gerber decidió hacerse cargo de las congregaciones de bautistas suizos en independencia de los ingleses. 

Pero todavía por ese entonces no pretendía formar un nuevo movimiento religioso, de hecho en 1836, escribe: Jamás tenía la intención de fundar una secta, sino mi fin era y es juntar a los hijos de Dios. Si yo no hubiera puesto mi confianza en el Señor, mi Dios, convencido de que él me había ordenado para predicar el Evangelio, me tendría que lamentar de haber empezado una obra sin contar con la bendición divina o en contra la voluntad de Dios. Mas ahora yo le encomendaba toda la obra en sus mano, para que él la guíe conforme a su voluntad." Esta carta al parecer iba dirigida a Jacques Jacot, quien para ese tiempo se había unido a su obra y llegaría a ser pieza clave en el desarrollo del movimiento sobre todo en la zona de Zúrich. En Agosto de 1836 le llega la noticia de que también se disolvía la Asociación Bautista de Londres, por el escaso apoyo económico, debido a la constante emigración de miembros hacia América y por mala administración, eso significó la definitiva ruptura entre bautistas ingleses y suizos. En aquella época Froehlich, escribe en sus diarios la siguiente anotación: Me parecía que se quería edificar una casa, sin hacer antes el presupuesto. En cuanto a mí, yo esperaba y confiaba en Dios, sin cuya voluntad no caía ni un cabello de mi cabeza. Jamás depositaba mi confianza sólo en estas Asociaciones, sino en el Dios viviente: y él que sabe lo que significa esto no debe temer a nada, aunque pase su camino por el valle de las tinieblas. (Diario de Samuel H. Fröhlich) Aunque mantiene contactos aún con algunos amigos de la iglesia inglesa, sin embargo empieza a pensar que quizás era necesaria una independencia total y la formación de un nuevo movimiento, así lo llega a mencionar en una carta a un compañero en Londres: El Señor me dé sabiduría y piedad para administrar fielmente esta parte de su casa y para que yo sepa como andar en cualquier situación. Además, es posible que el Señor se aparte aún un grande pueblo para sí, y es posible que para este fin llegue a utilizar amigos y enemigos. (Carta de Fröhlich a Jos Curney de Londres) 

En Hautwil (Turgovia), conoció a los Brunschwiler, una familia que mostró gran interés en la predicación de Froehlich y su interpretación del bautismo de la fe. Con el tiempo todos se unieron a la causa y precisamente contrajo matrimonio con una de las hijas de esta familia, esto sucedió en el año 1836. Para 1842 ya se establecían asambleas independientes de los bautistas suizos y se tomaban decisiones sin contar con otras iglesias. Pero las dificultades para esa época eran grandes, pues desde 1837 se había prohibido en toda suiza la afiliación a cualquier iglesia bautista o menonita. En Zúrich se toman duras medidas contra Jacot, quien para ese tiempo dirigía la obra allí, y este se ve forzado a abandonar la ciudad y refugiarse en Francia, donde continuó su labor. Se dio impulso a una ley que aplicaba un castigo de 3 años de presidio correccional para padres que no bautizaban sus hijos, y 9 años para los que se negaban a casarse por la iglesia oficial. En Turgovia las cosas fueron más allá, un maestro de escuela llamado Martí, fue suspendido de su cargo y expulsado de la provincia. También allí, se dice que una tromba de fanáticos calvinistas, sorprendió en una asamblea en la que se efectuaron bautismos de nuevos adeptos y zambulló a un grupo de recién bautizados infinidad de veces en el agua, hasta casi ahogarles. Parece ser que la ideología calvinista chocaba como ninguna contra el bautismo de adultos, quizás porque atentaba contra una de sus principales premisas, la predeterminación, pues esa costumbre bautista ponía en la voluntad del hombre y no de Dios la elección de la justicia y el acercamiento a su aprobación, dependía de ese bautismo y no de Dios. En cualquier caso, eran duramente perseguidos, multados, expulsados de sus aldeas y pueblos, incluso se llegó a la violencia por medio de chusmas. 

Los menonitas quienes también para ese entonces empezaron a sufrir de forma cruel, huyeron a América y se establecieron allí definitivamente, formando colonias aisladas en muchos lugares de América. Pero los bautistas de Froehlich continuaron aguantando el chaparrón. La persecución a la que se vio sometido, le separó de sus hijos y de su esposa, por su negativa a bautizar a su hijo, una de las principales trabas burocráticas que hizo que muchos perdieran a sus hijos. En el caso de Froehlich en su pasaporte se incluyó la expresión "Sectario", como marca indicadora, por lo cual hasta viajar se hacía humillante para él. La década de 1843 a 1853 supuso un gran desgaste para un Froehlich, de salud débil y que se veía obligado a organizar y mantener unido al grupo de más de cien congregaciones en todo el país. En 1844 tuvo que exiliarse en Estrasburgo, Francia, luchando por conseguir que su familia le acompañara, cosa que no fue posible hasta 1846. Pero en todos esos años siguientes, logró introducirse clandestinamente en varias ocasiones para visitar a sus feligreses en Suiza, aquello significó un gran desgaste para él. En 1857 muere agotado, tras las muchas dificultades y viajes a los que se sometió. En sus últimas palabras aparecidas en su diario dice lo siguiente: Yo me muero oh Señor, mi Dios; te ruego que preserves a tus santos de la corrupción que reina en el mundo, para que no perezcan, sino que queden contigo, para que tú les des la vida eterna. Pues el rey de este siglo se ha alistado con su tenebroso poderío y los predicadores de injusticia, y busca de destrozar tu obra y de engañar a tus elegidos. Empero, tú sabes que yo no he buscado honores de hombres, sino solamente tu honor yo procuraba de ampliar y he predicado tu nombre ante todos, no avergonzándome de ti y luchando hasta esta hora (Diario de Samuel Fröhlich)

Samuel Froehlich dejó su herencia escrituraria en esa serie de diarios personales guardados durante un periodo de más de 25 años. Una buena parte de la información aparecida en sus diarios ha sido conservada en una serie de diez libros que son editados por Christian Publications Apostólic, Eureka, Illinois. Con el sencillo título de Escritos de S. H. Froehlich, se incluyen también comentarios que el mismo Froehlich hace de diferentes textos bíblicos y algunos de sus sermones. 

Tras un servicio durante 35 años, dejó un importante legado,  una nueva iglesia de signo bautista, con más de 10,000 miembros reunidos en 110 congregaciones dispersadas por toda Suiza, parte de Francia, Hungría y Rumanía. Una iglesia con muchas cosas en común con los antiguos anabaptistas, de hecho algunas de sus creencias y normas están relacionados con estos: Por ejemplo la Escritura es la regla exclusiva de fe y práctica. Abogan por una separación de Iglesia y el estado, y rechazan el Bautismo de infantes, solo aceptaron un bautismo adulto voluntario. También abogan por la no violencia y su oposición al servicio militar. Añadimos a esto un reconocimiento del papel que desempeña la obediencia en la salvación y el rechazo a los juramentos y al materialismo, pero sin llegar al extremo de los anabaptistas menonitas. Por otro lado, siguen siendo arminianos en la manera de ver la salvación personal. En cuanto al concepto de Dios son trinitarios tradicionales, es decir aceptan la formula Padre-Hijo-Espíritu Santo como uno solo, a la manera del concilio de Constantinopla del año 381. Aceptan la expulsión o disciplina de los miembros que hierran, pero concediéndoles indulgencia tras un periodo razonable, tal como practican, Amish, Menonitas, Testigos de Jehová. Las mujeres suelen llevar velo o cobertura para la cabeza durante el rezo y la adoración como un símbolo de su sumisión apoyándose en una antigua tradición cristiana, (1 Corintios 11:4-6). El Saludo Santo, un beso de caridad, que se da entre los miembros en sus reuniones, se utiliza como un símbolo de su hermandad. En cuanto a la esperanza que enseñan, es el cielo con Cristo para todos los miembros. No ahondan en cuanto al futuro de la tierra, el fin del mundo o la segunda venida de Cristo. Froehlich negó que el pecado original condujese a una condenación moral para toda la humanidad y que ese pecado solo implicó al propio Adán, todo el pecado del hombre proviene de sí mismo y por ello debe cada uno buscar su salvación personal. La simple pertenencia a una iglesia o ser bautizado por nacimiento en ella, no le da la salvación. Sobre la Expiación de Cristo, él de vez en cuando usa la expresión Substitución Penal, pero en última instancia niega casi todas las implicaciones teológicas que los Protestantes tiene sobre esto, por lo tanto para ellos la muerte de Cristo no tuvo necesariamente el propósito de redimir a toda la humanidad, sino solo vale para el que acepta la justicia de Dios, tampoco acepta la justificación por la fe, sino por obras de fe. 

Tras la muerte de Froehlich, la iglesia se mantuvo y con el tiempo fueron conocidos como iglesia bautista suiza. Pero en Hungría, un joven herrero llamado Lajos Hencsei que en los años 40 escuchó a Froehlich, llegó a ser el impulsor de una iglesia de similar calado que en algunos lugares como Rumanía, Hungría y en los Balcanes, se les llegó a conocer como Nazarénusok, mas tarde se les conoció como Nazarener-Gemeinde o Iglesia de los nazarenos y es el nombre adoptado por estos en Europa. Pero no se debe confundir a estos con los también llamados Nazarenos, un grupo religioso radical, originado por el tejedor suizo J. J. Wirz, por la misma época que Froehlich, pero sin relación alguna con este. En realidad Wirz se hizo venerar como la encarnación divina que inicia el tercero y último reino de Dios en la tierra, el reino del Espíritu Santo. Los nazarenos de Wirz mezclan ideas de Joaquín de Fiore, teorías teosóficas con dogmas y prácticas del catolicismo. Conservan como ritos el bautismo, la cena y la extremaunción; y la costumbre de persignarse y el servicio cotidiano del altar. Estos otros nazarenos viven en comunidad cerrada poniendo sus bienes en común. Actualmente apenas sobrevive alguna que otra comunidad en Suiza y Alemania. 

La historia de la iglesia de los nazarenos de Froehlich, en América, se inicia con la petición de Joseph Vilkler, un suizo que por los años cuarenta emigró a Norteamérica. En 1847 solicita por escrito a Froehlich, que envíe a algún misionero allí, pues entendía la necesidad de evangelizar en aquellas tierras de libertad. Por ello Froehlich envía a Benedicto Weyeneth, y este da inicio a la obra de la iglesia nazarena o iglesia evangélica bautista, otra de las denominaciones que se le atribuye a esta corriente. Más tarde, la ola de persecuciones animó a otros miembros activos a emigrar, así fue como Andrés Braun y la congregación que dirigía al completo, escaparon a América. Los primeros miembros inmigrantes se instalaron Nueva York interior; más tarde muchos creyentes fueron a Illinois, Ohio, y unos a Michigan, incluso algunos pasaron a Canadá y más adelante bajaron a otros países de América del sur. Con el tiempo en América se les llegó a conocer como Iglesia apostólica cristiana, nombre por el que son conocidos hasta el día de hoy. 

El nombre de apostólicos ha creado confusión en los últimos tiempos, pues hay varias denominaciones que utilizan el término apostólico y cristiano y nada tienen que ver con los apostólicos de Froehlich. Está por ejemplo la Iglesia apostólica pentecostal, esta fue fundada en 1913 en Arroyo Seco, California, por McAlister y John Schaefe después de ser expulsados de las Asambleas de Dios. Este grupo se considera unicitarios o unitarios porque no aceptan la trinidad de forma tradicional, simplemente hablan de Dios como Jesús, indistintamente como una sola persona. También está la Iglesia Apostólica de la fe en Cristo, una iglesia de carácter evangélico, de las llamadas de sanidad, que también practican el bautismo por inmersión y con pequeñas diferencias doctrinales con respecto a la original de Froehlich, sobre todo en el asunto del servicio militar, la esperanza de un juicio final, segunda venida, el diezmo, etc. Hasta hay movimiento llamado Iglesia Cristiana apostólica, de signo católico, de las llamadas iglesias católicas renovadas. 

Pero hay notables diferencias inclusive entre una iglesia bautista típica o evangelista moderada con respecto a los apostólicos. Por ejemplo ellos guardan una serie de costumbres de separación entre mujeres y hombres, el pañuelo obligatorio dentro de los templos en el caso de ellas. No se piden donativos obligatorios o el diezmo. En algunos lugares, sobre todo en Norteamérica acostumbran a comer juntos después de los servicios religiosos y procuran mantener un buen compañerismo entre todos. El saludo entre miembros del mismo sexo con el llamado beso santo, es también una costumbre arraigada y típica de las iglesias apostólicas. Se pide que todos den testimonio a la gente, pero en la realidad solo los misioneros desarrollan esa labor de forma organizada y por eso el aumento en las iglesias es limitado. Otro aspecto importante es el asunto del materialismo, entendiendo que rechazan las riquezas terrenales, por lo cual pocos ricos, magnates u hombres de negocios pueden formar parte de esta hermandad, aunque no significa que rechacen a alguien por su posición social, pero este debe concentrarse en los asuntos de la iglesia en primer lugar en su vida. La idea queda plasmada en esta cita: El sistema de valores de un creyente les resta importancia a los objetos materiales y terrenales-como la riqueza, la clase social, y los placeres de este mundo-porque con el tiempo éstas se marchitan, y podrían corroer nuestra resolución espiritual. El creyente tiene una visión y un alcance espiritual que no se limita a esta vida presente, sino que abarca las cosas que tienen valor eterno. Nuestra mira está puesta en las cosas de arriba, no en las de la tierra (ACC spanish X, 2) 

En el aspecto organizativo, admiten cierta autoridad, por lo cual tienen en cada congregación un grupo de pastores, diáconos, misioneros. Luego de forma directiva existe un grupo de aproximadamente cincuenta obispos locales que componen un concilio nacional de obispos quienes, como líderes servidores, ejercen la guía doctrinal y la autoridad sobre las distintas congregaciones locales. El comité directivo de este concilio se integra por hombres que sirven por plazos limitados en turnos cambiantes. La iglesia en Suiza actualmente es conocida como la Iglesia Evangélica Bautista, quedando relegada a una minoría. En Europa del este, donde como ya mencionamos se les conoce como Nazarener-Gemeinde se sabe de unos 1000 miembros en Rumanía y otras centenas en Hungría. Los últimos datos en general hablan de 13,000 miembros bautizados, diseminados en unos veinte países. Los niños y adultos no bautizados, llamados "los amigos de la verdad" constituyen otros 9,000. Así, aproximadamente 22,000 personas asisten a los templos de la Iglesia Apostólica cristiana en todo el mundo. 

Es admirable su conducta y unidad, pero la baja en el celo predicador, celo que les caracterizaba en los inicios, ha hecho que haya un escaso aumento, aunque llevan más cientocincuenta años de actividad, son poco conocidos y no están en todo el mundo. Por otro lado, pese a los deseos de su originador de crear una iglesia más acorde a los preceptos y doctrinas bíblicas, solo lo han logrado en parte. Quizás a la hora de practicar un cristianismo pacifista, neutral ante el mundo, una hermandad unida y de vida sencilla, eso les acerca a ese trigo ahogado. Pero poco o nada han hecho para librarse de doctrinas que como demuestra la historia, son ajenas al cristianismo original. Por otro lado poco ahondan en la esperanza futura y el propósito de Dios. Ellos sencillamente buscan el cielo como único sentido a la vida, y no dan explicación a la vida en nuestro planeta y el propósito de la creación y el porqué de la colocación del hombre en la tierra.

3 comentarios:

  1. Gracias hermano por este aporte, el cual aclara mucho, saludos
    Juan.

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  2. Estimado Lers, tiene novedades del estado actual de esta iglesia, mayormente en europa donde se conocieron como los nazarenos?

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  3. Apenas hay cambios. Tienen escaso arraigo en España. Además su nombre tambien identifica a otras iglesias de signo pentecostal que utilizan el mismo nombre de nazarenos, iglesia apostólica cristnaia, lo cual confunde a menudo.

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