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ISBN OC : 978-84-9981-705-7
Depósito legal: M-20243-2011

Opus Dei: Un culto elitista dentro de la Iglesia católica

José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei



Lo que a continuación vamos a tratar, constituye uno de los últimos capítulos en lo que a surgimiento de nuevas órdenes dentro de la iglesia católica se refiere. Hablamos de movimientos surgidos en el seno de la iglesia, como ordenes o asociaciones, que en algunos casos se convierten en influencias catalizadoras en busca de poder y control, a la vez que de mantener la posición preponderante de la iglesia en la política de de algunos países, en otros casos se han convertido en cultos casi independientes, en los que se han seguido a personajes variopintos, que van desde sacerdotes ciegos que se autoproclaman papas, hasta ancianas que afirman tener visiones y contactos directos con santos y vírgenes; hasta extremos en los que asociaciones juveniles se convierten en oscuros cultos.

            Empezamos por un famoso movimiento de gran influencia en la iglesia, sobre todo europea, más concretamente española, una de las más importantes del mundo católico. Se trata del conocido como Opus Dei, fundado en 1928 por un sacerdote llamado José María Escrivá de Balaguer.

            El Opus Dei, término que significa Obra de Dios, en latín, se define como una institución jerárquica de la Iglesia católica, que tenía como finalidad contribuir a despertar la misión evangelizadora de la Iglesia, que llevaba siglos dormida, se pretendía hacer que los miembros se sientan más involucrados y sepan defender con valor sus ideas católicas, para ello buscan, no sacerdotes o personas ya integradas, sino a personas dentro de cualesquier circulo, para que bajo su influencia puedan convertir a más personas de su alrededor y hacer del catolicismo una religión más activa. Pero con el paso del tiempo se ha convertido en una orden elitista, que crea suspicacias, tanto dentro como fuera de la iglesia pues parece alzarse como una especie de cartel religioso que ansía el poder y la dominación por encima de la sencillez cristiana.

            José María Escrivá de Balaguer, nació en Barbastro, municipio de Huesca, España, un nueve de enero de 1902, hijo de un comerciante de tejidos, llamado José que dio a sus hijos una profunda educación católica. En 1915, debido a la quiebra del negocio familiar el año anterior, se trasladan a Logroño, donde el padre de familia, José Escrivá encuentra un nuevo empleo como dependiente en una tienda. Fue en Logroño, pocos años después, en 1917 cuando según afirma Escrivá de Balaguer recibe una especie de señal que marcará su vida para siempre. La experiencia fue cuando al parecer vio en la nieve una huellas de pies descalzos, que al seguirla le condujo a un monje de la orden de los “carmelitas descalzos”, el ver la entrega y el sacrificio de ese hombre para demostrar su espiritualidad, dejó una honda impresión en el joven Escrivá. Por ello decide que para ser un buen cristiano necesita hacer algo práctico, no solo la asistencia a misa, pensó que cumplir con los sacramentos básicos no es suficiente para demostrar al mundo su religiosidad, llega a la conclusión de que haber tenido esa experiencia era una señal de que Dios le pedía hacer algo, una misión especial para él, aunque no entendía bien que era. Así que decidió desde entonces estudiar para ser sacerdote, su padre si bien no se opone a los deseos de su hijo, le anima también a estudiar una carrera civil de Derecho. 
            Haciendo caso a los consejos de su padre estudia derecho en la universidad de Zaragoza, aunque interrumpe temporalmente sus estudios para inscribirse en el seminario, no lo abandona definitivamente. Por otro lado, en el seminario demuestra sus dotes especiales para la práctica religiosa, tan solo unos meses después, en diciembre de 1922 recibió los grados de ostiario y lector, junto con los de exorcista y acólito. Fue nombrado Inspector del Seminario, es decir encargado de mantener la disciplina entre los seminaristas, tanto en clase como en los paseos, algo inusual y extraordinario era que tratándose de un seminarista, no se asignara a un sacerdote para este cargo.

            Recibe la ordenación sacerdotal el 28 de marzo de 1925, ese mismo año comienza a ejercer como sacerdote católico primero en una parroquia rural y luego en Zaragoza. En 1927 se traslada a Madrid, con permiso de su obispo, para obtener el doctorado en Derecho. Una vez concluido su doctorado encuentra trabajo en una academia dando clases de Derecho romano y canónico para sostener a su familia, al mismo tiempo ejerce su servicio como sacerdote en el Patronato de Enfermos, institución benéfica dirigida por las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón. En ese tiempo trató con personas de diferentes rangos sociales y culturales, pero se da cuenta de lo alejados que están los miembros pasivos de la iglesia, es decir, los legos de vivir la religiosidad, piensa que todos los católicos, independientemente de que sean parte del clero o sean legos, deberían vivir la espiritualidad y hacer un servicio practico y no pasivo.

            El 2 de Octubre de 1928, tuvo otra experiencia que le dio la idea definitiva para cumplir la misión que según creía, Dios le iba a encomendar. Según el mismo escribió: Dios se dignó iluminarme y tuve una visión mística sobre la Obra de Dios y lo que el Señor quería hacer con ‘la obra’ a través de los siglos, hasta el final de los tiempos"

            Pocos datos hay sobre cómo fue esa visión y que es lo que vio o si tan solo se trató de una voz que escuchó. Solo se dice que aquel día se encontraba en la Casa Central de los Paúles de Madrid, participando en unos ejercicios espirituales junto con otros sacerdotes de la diócesis. Entonces dice que tuvo una visión, en esta Vio, a personas de toda raza y nación, de todas las culturas y mentalidades, corriendo y según entendió el sueño o visión iban buscando a Dios y pudo ver como lo encontraban en su vida ordinaria, en su familia, en su trabajo, en su descanso, en el círculo de sus amistades y conocidos. Personas con el afán de vivir aspirando a la santidad, de hecho el consideraba a todos aquellos como santos en medio del mundo. Se trataba no de sacerdotes o religiosos, sino personas normales, civiles, que se esforzaban por santificar su trabajo, por santificarse en su trabajo y por santificar a los demás con su trabajo; vio como estos se esforzaban por cristianizar su ambiente, entre sus parientes y amigos. Personas con un afán grande por llevar la fe y el mensaje a todos los sectores de la sociedad.

            De nuevo tenemos que navegar en las escasas fuentes que tenemos para determinar la clase de visión que afirmó haber experimentado. En los diferentes casos en los que los lideres de determinados movimientos afirman recibir visiones, véase los casos de Swendeborg, con sus visiones angelicales o de José Smith (mormones) y su visión de Dios y Jesús y los muchos mensajes directos, Ellen G. Withe (adventistas), con sus visiones en imágenes o los mensajes y direcciones en su camino que afirmaba haber tenido George Fox (cuáqueros), en todos esos casos estos no escondieron detalles de las visiones que afirmaron tener. Por supuesto cada uno debe sacar las conclusiones referentes a cuál de estos tan dispares grupos realmente se dirigió Dios, si es que lo hizo con alguno. Pero en el caso del fundador del Opus, hay pocas alusiones y explicaciones sobre estas pretendidas comunicaciones divinas, pocos datos se aportan para determinar la manera como recibe el mensaje, quizás tan solo se trata de la interpretación que le da a determinados sueños, como era el caso de Ellen G. Withe.  En cualquier caso a él le quedó claro que lo que sea que vio venía de Dios, así después de la visión declaró: Dios quería abrir un panorama vocacional en medio de la calle para su Iglesia, dirigido a personas de todas las edades, estados civiles y condiciones sociales. Era un nuevo horizonte eclesial que prometía frutos abundantes de santidad y de apostolado en toda la tierra. Tenía yo veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor, y nada más. Y tenía que hacer el Opus Dei”. (Conversaciones con Monseñor Escrivá de Balaguer)

            De esa manera es como surge en la mente de Escrivá, la idea de fundar una orden, pero no una orden de las clásicas, no una compuesta por religiosos aislados en monasterios, ni de sacrificados monjes que con sus vidas compensaran lo que otros no hacen.  Ese mismo ese año trabaja con todo su empeño en el desarrollo de la fundación que según él entiende es parte de una misión que Dios le pide. Por ello sin descuidar la labor que llevaba a cabo entonces, aprovechando precisamente esto para buscar miembros entre las personas con las que se relaciona, por ello no quiso denominar a su asociación como “orden”, sino la llamó “obra”.

            Es así como establece el movimiento llamado Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y del Opus Dei, cuyos primeros estatus son los siguientes:
1) El Instituto, cuyo título es Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz y del Opus Dei, es un Instituto Secular consagrado a la adquisición de la perfección cristiana en el mundo y al ejercicio del apostolado. La denominación de Opus Dei corresponde al Instituto en su totalidad; sin embargo, hay en él una cierta agrupación de miembros, a la que se da el nombre de Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que consta de sacerdotes del Instituto y algunos laicos que a juicio del Padre se consideran mejor dispuestos para recibir en su día el sacerdocio.
3:1) El objetivo general de la finalidad del Instituto es la santificación de los miembros por medio del ejercicio de los consejos evangélicos y por la observancia de estas Constituciones.
3:2) Lo específico sea esforzarse con todo empeño en que la clase que se llama intelectual y aquella que, o bien en razón de la sabiduría por la que se distingue o bien por los cargos que ejerce, bien por la dignidad por la que se destaca, es directora de la sociedad civil, se adhiera a los preceptos de Nuestro Señor Jesucristo y los aplique in praxim; y asimismo favorecer y difundir entre todas las clases de la sociedad civil la vida de perfección en el siglo e informar a hombres y mujeres para el ejercicio del apostolado en el siglo.

            En definitiva, se trataba de que desde los ámbitos empresariales, el desarrollo laboral y desde cualesquier actividad profesional, se pudiera dar testimonio a la gente con la que los miembros de la Obra se relacionaran, para con el tiempo todos los católicos se convirtieran en miembros practicantes y santos. Así lo expresaba Escrivá: mi predicación ha sido que la santidad no es cosa para privilegiados, sino que pueden ser divinos todos los caminos de la tierra, todos los estados, todas las profesiones, todas las tareas honestas. A los miembros aceptados en la Obra se les llamó numerarios y a estos se les pidió una disciplina y un compromiso absoluto a la labor, tanto en sentido de tiempo como económico. Al principio, tan solo admitían a hombres en la obra, indicando que era ese el propósito de Dios, de hecho el mismo Escrivá al parecer albergaba la idea de que la mujer no era apropiada para llevar el evangelio y dar testimonio, por eso en uno de sus principales libros, “Camino”, escrito desde 1925 y concluido en 1934,  escribía : Si queréis entregaros a Dios en el mundo, antes que sabios -ellas no hace falta que sean sabias: basta que sean discretas- habéis de ser espirituales, muy unidos al Señor por la oración: habéis de llevar un manto invisible que cubra todos y cada uno de vuestros sentidos y potencias: orar, orar y orar; expiar, expiar y expiar. (Camino 946 - Escrivá de Balaguer)

            El entendía, como de hecho la iglesia sigue manteniendo que el termino ministro no puede ser aplicado a la mujer, pues esta no ministra, sin tener en cuenta que la expresión ministro en griego, “diakonos”, en la Biblia también es aplicable a la mujer, tal como se menciona en textos como Romanos 16:1 aplicando el termino diakonisa a una tal Febe. Pero la mayor parte de las iglesias, no solo la católica, sino muchas protestantes han negado ese término hacia la mujer, sobre todo porque esta al no predicar, tan solo desempeña una labor pasiva en sus iglesias, demostrando su religiosidad solo en obras benéficas o de especial fervor festivo.

            Sin embargo, hubo un cambio de parecer en la visión de Escrivá, pues tres años después, según el mismo dijo, la Virgen se le apareció para pedirle que fundara la rama femenina de la Obra. Aunque la labor que al parecer José María asignó a la mujer, no pareció ser del agrado de todas, pues de los primeros miembros femeninos al poco tiempo todas abandonaron. Según parece formó ciertos grupo de mujeres a las que llamó “insiervientes”, que trabajaban en las llamadas casas del Opus, donde se dan seminarios y se prepara a los numerarios, en estos casos, las numerarias tan solo se encargaban de servir los alimentos y de la limpieza, tal como si se tratara de empleadas de hogar. En todos los casos Escrivá abogó por una separación de sexos entre numerarios y numerarias, difícilmente entendible, pero que a día de hoy sigue siendo signo identificativo de la Obra. La mujer numeraria, puede llegar a desempeñar otra labor profesional en su vida, tal como doctora, profesora, abogada, etc., y en el ejercicio de su labor profesional cumplirá los requisitos de dar testimonio, pero dentro de las casas del Opus, la sumisión es ley.

            En cuanto a doctrinas, tal como sucediera con otro visionario católico, Tomás de Aquino, Escrivá de Balaguer no vino a efectuar nuevas luces o entendimientos ni correcciones sobre lo ya establecido, es más, en algunos casos los lideres del Opus Dei ha sido impulsores y defensores a muerte de determinadas doctrinas, tales como la veneración mariana a la que prestan especial atención. Por ello no tuvieron problema para que en 1941, el Opus Dei, obtuviera la aprobación canoníca por parte del obispo de Madrid, Leopoldo Eijo y Garay. Años después, en 1950, Roma también lo aprueba, fue el cardenal Pacelli, famoso por su actitud tibia ante el fascismo europeo, el llamado papa Pio XII, quien lo aprobó como instituto secular, rigiéndose por estatutos propios, aunque con dependencia y bajo dirección de ministros religiosos, es decir, solo podía ser gobernado por un sacerdote oficial. En 1946 comienza la labor del Opus Dei en Portugal, Italia, Inglaterra, Irlanda y Francia. Desde su establecimiento en Roma, se comienzan a fundar varios centros de enseñanza del Opus Dei, entre los que destacan el "Colegio Romano de la Santa Cruz", uno de los principales seminarios de prelatura de la obra,, luego en 1953 se funda también en Roma el "Colegio Romano de Santa María", dedicado exclusivamente a la preparación de mujeres numerarias. Desde 1949 el Opus salta de continente y se instala también en EEUU y México, seguido de Argentina, Chile y varios países de Centro y sur de América.  Pronto se fueron organizando en categorías y muy bien definidas jerarquías, que iban desde los agregados, numerarios, los Supernumerarios, los directores. Todos trabajan en las sedes locales, la conocidas como “Casas del Opus”, lugares donde se imparte información relacionada con ellos, luego están la sedes de los niveles superiores del gobierno, que son la sede Central del prelado y su consejo general, las comisiones regionales y las sedes de las delegaciones.

            A lo largo de la dilatada vida de Escrivá de Balaguer, fue escribiendo varios libros y escritos que después de forma póstuma se han convertido en libros, el más importante es “Camino”, que se trata de un libro de sentencias o aforismos a modo de consejos, contiene 999 frases numeradas. Otro libro también muy estudiado por los numerarios es “Amar a la Iglesia” que reúne tres homilías del fundador del Opus Dei: Lealtad a la Iglesia, El fin sobrenatural de la Iglesia y Sacerdote para la eternidad. Además de una breve biografía de Escrivá, realizada por otro líder de la obra Álvaro del Portillo. Otros escritos de Escrivá fueron “Santo Rosario”, Vía Crucis, “El Cristo que pasa”, en estos hace una defensa de las tradiciones más profundas de la iglesia. Desde 1947, se escribe una especie de “catecismo de la Obra”, un tratado que contiene todo lo que un buen numerario del Opus debe saber y pensar sobre la obra, este catecismo se ha ido actualizando a lo largo del tiempo, siendo la más actual la versión del 2003. Luego hay algunos libros que son exclusivamente para los numerarios, el primero es el manual inicial, conocido como Programa de formación inicial, (B10), después otros libros también solo para los numerarios del Opus, tales como “De spiritu et de piis servandis consentudinibus”, en latín en el que se encuentran las normas, y los procedimientos ascéticos que deben practicar los miembros, lo mismo que la “Regla interna para las administraciones”, donde se pormenoriza la forma y los detalles que deben cumplir las casas del Opus, es interesante que gran parte de este libro trata sobre la estricta separación entre miembros de diferentes sexos y en esta misma línea interna se encuentra el “Vademécum del gobierno local”, sobre la organización de los centros de prelatura. Luego hay otros tantos escritos de enseñanza y sobre ejercicios espirituales, entre los que destacan los seis tomos de Meditaciones, que marcan los diferentes procedimientos en cuanto a oración y meditación que deben cumplir los numerarios. Aparte de esto hay infinidad de documentos internos que apenas son conocidos tan solo por algunos miembros importantes de la obra.

            Pronto en la década de los cincuenta y sesenta, el Opus Dei, llega a tener reconocimiento, como una orden de elite entre los católicos, era todo un honor ser un numerario de la obra. El caso es que la visión que los miembros del Opus tienen sobre las demás personas, también católicos como ellos, llega a ser como de superioridad en sentido espiritual; así, ven a los demás católicos no del opus, ni de otra orden, como personas perdidas, es decir, como almas a las que rescatar, por ello, el propósito de estos es convertir y predicar y evangelizar a los mismos católicos. Así lo expone Escrivá al decir lo siguiente: Qué pena dan esas muchedumbres -altas y bajas y de en medio- sin ideal! -Causan la impresión de que no saben que tienen alma: son... manada, rebaño..., piara. -Jesús: nosotros, con la ayuda de tu Amor Misericordioso, convertiremos la manada en mesnada, el rebaño en ejército..., y de la piara extraeremos, purificados, a quienes ya no quieran ser inmundos (Camino, 914; Escrivá de Balaguer). Otras frases atribuidas a Escrivá venían a indicar cosas como las siguientes:  "el día que pongamos a Cristo en la cúspide de todas las actividades humanas, Dios atraerá el mundo hacia Él, y esto solo seria por medio la obra que el Opus se proponía realizar.  También afirmaba Escrivá que el Opus Dei era la manera de convertir el mundo a Dios. Para convencer a otros, en ocasiones utilizaron métodos un tanto peculiares, por ejemplo se dice que en los años 50, en España los jóvenes del Opus Dei pretendían por medio de filtrear con muchachas jóvenes y cuando estaban casi enamoradas de ellos les explicaban que eran miembros del Opus Dei y que no podían casarse con ellas, pero a cambio, las invitaban a que formaran parte del Opus. Algo así como el filtry fishing de los niños de Dios, solo que sin llegar a los extremos de estos. Son asuntos que no están confirmados, y contradicen en parte la estricta separación de sexos que estos practican, aunque queda corroborado por la importancia que dan al celibato y la soltería. Si bien, no se oponía al matrimonio, Escrivá lo colocaba como algo para los secundarios, pero no para el verdadero supernumerario: El matrimonio es para la clase de tropa y no para el estado mayor de Cristo. -Así, mientras comer es una exigencia para cada individuo, engendrar es exigencia sólo para la especie, pudiendo desentenderse las personas singulares. -¿Ansia de hijos?... Hijos, muchos hijos, y un rastro imborrable de luz dejaremos si sacrificamos el egoísmo de la carne. (Camino, 28 -Escrivá de Balaguer) . Esto es cierto, sin embargo no significa que se rechace la unión marital, de hecho son muchos los matrimonios que pertenecen a la obra y estas familias del Opus, por lo general suelen tener muchos hijos, pues de forma tajante aplican preceptos eclesiásticos como la no utilización de medios anticonceptivos y por tanto aceptan que vengan los hijos que vengan.

            Dentro de las costumbres comunes en los miembros del Opus, está la práctica de la mortificación, pero esta no se limita a la tortura de los flagelantes de la edad media o ciertos rituales de Semana Santa de algunas iglesias locales filipinas, sino que implica toda la gama de sacrificios ya abandonados en el catolicismo, entre otros, los ayunos y la abstinencia, la privación de alimentos, las duchas frías, estas prácticas de auto mortificarse son parte de las forma de castigo al cuerpo rebelde y proclive al pecado, aplicando el texto de Pablo, cuando dijo: sino que golpeo mi cuerpo y lo esclavizo; no sea que, habiendo proclamado a los demás, resulte yo mismo descalificado. (1 Corintios 9:27) . En algunos casos, la búsqueda de la espiritualidad sentida, choca con el sistema litúrgico al que se someten los miembros, por ejemplo, se anima a los miembros a buscar una relación personal con Dios, por medio de la oración, sin embargo la oración personal es casi condenada por el propio Escrivá quien escribe esto: Tu oración debe ser litúrgica. -Ojalá te aficiones a recitar los salmos, y las oraciones del misal, en lugar de oraciones privadas o particulares. (Camino, 86 - Escrivá de Balaguer)

             
 Símbolo y escudo del Opus Dei-------->





Uno de los principios importantes dentro del Opus Dei, es el compromiso con la causa, tal es el caso que prácticamente llegan a sentirse como si de una religión independiente se tratara, ven a todos los demás, incluso a los católicos no numerarios, como extraños a los que habría que convertir. Así reza en una cita de un libro relacionado con la historia de la Obra: El impacto sobre los miembros del Opus es predecible. Se les separa tempranamente de su familia natural. Se les enseña a creer que la salvación es imposible, ahora que son miembros del Opus Dei, sino sólo a través de la organización en la que han ingresado. Suple su vida familiar, su medio ambiente, al menos en todo lo que no sea actividad profesional y, en muchos casos, especialmente para las mujeres, también ésta. Cuando están desengañados, por tanto, el impacto emocional es aplastante. Los que quieren marcharse no tienen a nadie a quién recurrir, nadie, fuera del Opus, con quien establecer una relación lo suficientemente estrecha como para que puedan confiar en ellos. Y también han sido educados en la creencia de que al romper sus lazos están cometiendo el pecado más infame. La salvación es transmitida a través del Opus. Sin el Opus, el antiguo numerario está condenado". ( Michael Walsh, El mundo secreto del Opus Dei)

            En parte algo de esto puede tener un fondo de razón, se enseña a los numerarios a sentirse en una elite separada, que tiene su propio sistema independiente. Incluso, aunque la iglesia católica desde el concilio Vaticano II, abandonó las misas en latín, ellos realizan todas las celebraciones en las casas de la obra en latín, en cualquier parte del mundo, así los sacerdotes del Opus y todos los numerarios, están obligados a aprender esa lengua muerta, si quieren ser aceptados. Si bien, se dice que no se obliga a nadie, de hecho Escrivá llegó a decir que no buscaba miembros que obedecieran porque sí, ni que fueran sumisos porque sí, sino porque ellos desearan obedecer y ser sumisos, así aboga por una forma de convencimiento total de que la labor por muy restrictiva que fuera se haga de buena gana. Se dice que entre las órdenes internas del Opus Dei, está el llamado "juramento promisorio". Este juramento, hecho sobre la Biblia, lleva como consecuencia, bajo pena de perjurio en caso de no cumplirlo, el que los numerarios del Opus siempre consulten con los superiores, cualquier asunto relacionado con su vida social y profesional. Esto incluye lógicamente también los asuntos que tengan que ver con la política, asuntos que van desde la asistencia a congresos, el tipo de votos, incluso como el de si una persona puede aceptar un ministerio o no, toda decisión que tenga algún efecto en lo social debe ser consultado.

            Esto nos lleva a otro asunto que también ha sido controvertido en el caso del Opus Dei, es el asunto de la política y la neutralidad, cabe mencionar que a José María Escrivá, le tocó vivir y sufrir la guerra civil española y las consecuencias de los extremismos de la época. Así fue testigo de los ataques a las iglesias por parte de anarquistas y algunos extremistas comunistas, por ello, como sucedió con la iglesia católica en general, se alió con los sublevados militares, aunque no tomó parte directa en esa guerra, más bien la sufrió, pues en 1936, Escrivá de Balaguer se encuentra en Madrid. La persecución religiosa le obliga a refugiarse en diferentes lugares. Decide mantener su labor, pero lo hace clandestinamente, pues no por algo le toca la zona republicana, la situación se hace difícil, hasta que logra salir de Madrid. Después de una travesía por los Pirineos llega al sur de Francia, y de allí se traslada a Burgos, ya en zona franquista. Así, esas experiencias de alguna manera marcaron su modo de ver los asuntos y la postura política que iba a tomar, así se observa cuando justifica de alguna manera la guerra, y muestra así ese sentir: La guerra! -La guerra tiene una finalidad sobrenatural -me dices- desconocida para el mundo: la guerra ha sido para nosotros... --La guerra es el obstáculo máximo del Camino fácil. -Pero tendremos, al final, que amarla, como el religioso debe amar sus disciplinas  (Camino 311)

            Así, se animó a que los numerarios que pudiesen, se acercaran por medio de la política al poder, de tal manera que instalado en este, pudieran educar espiritualmente a la sociedad. Está claro que se trata de una utopía en la que ya habían caído otros personajes en la historia de la cristiandad, no habiendo conseguido nunca esa cristianización real que busca la Obra. Escrivá de Balaguer, escribió en el Camino: El fervor patriótico, indudable, lleva a muchos hombres a hacer de su vida un "servicio", una "milicia". No me olvides que Cristo tiene también "milicias" y gente escogida a su "servicio" (Camino, 905; Escrivá de Balaguer) Con el tiempo eso ha sido contraproducente para la Obra, pues si bien en la época de dictadura franquista en España, el proceso era fácil, solo existía un tipo de política en el país, no fue así desde mediados de los años 70 cuando surgió la democracia y muchos numerarios del Opus, se infiltraron entre partidos políticos de diferente siglas, en muchos casos opuestos unos a otros, con diferentes políticas y no han resultado en que se cumplirá el sueño de Escrivá, sino mas bien existe una suspicacia y desconfianza hacia los políticos que son miembros del Opus, y le han llovido numerosas críticas, no solo en España sino en otros países latinoamericanos donde la Obra se ha establecido con idénticos intereses políticos. Muchos piensan que el propósito del Opus Dei es el de dominación del mundo por parte de la iglesia, pero eso queda lejos de la realidad y de la posibilidad.

            Lo mismo se puede decir del uso que se ha querido dar a la profesionalidad de sus numerarios, a menudo Escrivá hacía referencia al ministerio como “empresa de apostolado” y dicho término, fue aplicado literalmente, pues pretendía que cualquier empresa se convirtiera en algo santificado, si era un numerario quien la llevaba. Así desde casi el principio se invitó a que profesionales en abogacía, médicos, jueces, banqueros, y otros profesionales de alto nivel ocuparan puestos de responsabilidad en estas entidades, para que desde allí pudieran beneficiar al Opus en su faceta de obra evangelizadora, con la apertura de centros en otros países, ayuda a los necesitados y para el beneficio de la propia Iglesia. Escrivá de Balaguer enseñó a buscar la santidad en el trabajo, lo que significa esforzarse por realizarlo bien, con competencia profesional, y con sentido cristiano, es decir, por amor a Dios y para servir a los hombres, afirmaba que el trabajo ordinario se convierte en lugar de encuentro con Cristo. De alguna manera esto se convirtió en un medio de autofinanciamiento que durante años propició singulares beneficios a la Obra y logró que esta creciera en numerarios y en poder.

            Algunas órdenes católicas, como Franciscanos, carmelitas, y otras recelan de la obra del Opus Dei, por mover tanto dinero y buscar numerarios entre personas de elevados recursos, para buscar medios de financiación eficaces. Tampoco es algo extraño que las diferentes ordenes católicas busquen su propio medio de financiarse, hace algunos años en España, tras el fracaso de una sociedad financiera, por el fraude de su impulsor, salió a la luz las cantidades enormes de dinero que muchas órdenes religiosas católicas habían colocado en dicha sociedad financiera, para recibir intereses importantes, mucho mayores que los bancos pudieran dar. Aquello fue un gran escándalo, que llamó la atención sobre el manejo de cantidades tan grandes de dinero opacas a hacienda por parte de estas órdenes religiosas. O cuando en el año 2012 el Dean de la catedral de Santiago de Compostela dimitió por el escándalo ocurrido cuando cierto electricista robó un manuscrito antiguo, junto con varios “millones” de euros, sustraídos del templo. La prensa se hizo eco de tal cantidad de dinero que manejaba un centro religioso, que en realidad se ha convertido en un lucrativo negocio, pues se cobra por visita, por oración, encendido de velas, aparte de los numeroso “platillos” que se pasan a mansalva, entre misa y misa. Así, las instituciones de la Iglesia se han buscado maneras impresionantes de amasar fortunas, por lo cual criticar al Opus por hacer que sus numerarios ofrezcan sus beneficios para la causa, debe ser considerado lo menos obsceno en lo que a manejo de dinero se refiere en el caso de la Iglesia católica. Tanto se ha criticado a los seguidores del reverendo Moon, por hacer lo mismo y financiar su iglesia con empresas de cualesquier tipo y resulta que el Opus Dei, y otras órdenes católicas ha hecho lo mismo sin que nadie levantara un dedo para acusarles de utilización ilícita o fraudulenta de fondos. Quizas a algunos no guste la comparación, pero el desarrollo de esta obra ayuda a ver más claro las similitudes existentes en los métodos utilizados por unos y por otros en la financiación de su obra religiosa.      

            El caso es que en años posteriores, la situación se ha torcido desfavorablemente en algunos países, sobre todo en España, donde el control por parte del fisco, dificulta que haya ese tipo de trasvases oscuros, entre empresas, política y religión. Por ello la obra ha caído en una especie de crisis de sentido. Son fuertes pero no han logrado los propósitos y la vocación que antaño era todo un honor, ahora se está perdiendo.

             
 



El 26 de junio de 1975, José María Escrivá fallece en Roma. La dirección de la obra pasa a manos de Álvaro del Portillo, un hombre de confianza de Escrivá. En ese momento pertenecen al Opus Dei unas 60.000 personas de 80 nacionalidades distintas, 35 años después se habla de canonizar, paso previo a convertir en santo a Escrivá, por lo que muchos católicos del Opus ya llaman a Escrivá: San José María Escrivá, una santificación no exenta de polémica, por la implicación de la obra en asuntos poco santos. En dicha canonización, se notó el poder del Opus, pues en el sistema de elección se apartó a los opositores, entre ellos a ex miembros, algunos de ellos que conocieron de cerca a Escrivá y que podían dar un testimonio más cercano sobre la persona. Es curioso porque entre estos opositores a la canonización estaban María del Carmen Tapia y el sacerdote Vladimir Feltzman, quienes si bien han salido del Opus, no han salido de la Iglesia y siguen siendo católicos practicantes, no obstante son vistos como enemigos casi demoniacos, por parte de los numerarios del Opus. Lo cual indica, la independencia y el poder otorgado a la obra, que hasta pueden forzar al Vaticano a nombrar a alguien de su interés Santo y esa al parecer es una de las luchas que más esfuerzos y atención está requiriendo de la obra del Opus.

            Como ya mencionamos antes, algunos consideran al Opus Dei, como un culto interno dentro de la Iglesia, algunos afirman que estos utilizan métodos típicos de movimientos sectarios, en cualquier caso estos trabajan bajo el visto bueno y con permiso de la iglesia. Así, pese a dichas acusaciones, lo cierto es que el Opus, no lucha contra la iglesia, ni intenta reformarla o romperla, sino defenderla a su manera. Lo que sucede es que no han buscado la iluminación de la Biblia para ello, sino de los escritos del Monseñor Escrivá, cuyos libros en formas de sentencias numeradas, son estudiados y considerados casi sagrados. Los números del Opus, muestran que la mayoría de los miembros no son sacerdotes o religiosos tradicionales, sino seglares, lo cual es significativo, quizás sea el movimiento católico no oficialmente religioso más numeroso de la iglesia. Así  pues, el Opus Dei cuenta un total de 88.245 miembros, de los que solo 2.015 son sacerdotes. Los numerarios se encuentran dispersados en varios países del mundo en el mundo El 55% de los miembros son mujeres y cerca del 90% viven en Europa y América Latina, muy pocos en Asia, África y otros continentes más desfavorecidos económicamente, lo que hace pensar en la clase de numerarios que la Obra busca.
            Si el propósito de la obra de Escrivá de Balaguer, era convertir el catolicismo en una forma de vida y no en un ritual de fin de semana, queda muy lejos de lograrlo, pues esos cerca de 90.000 miembros, si bien procuran aplicarse a cumplir los preceptos de su iglesia de forma más estricta y vivir el catolicismo de manera más completa, apenas supone una mota de polvo en los supuestos 800 millones de católicos pasivos a los que convertir. Si el propósito de Escrivá era convertir al catolicismo a la mayor parte en miembros activos y santos, el último prelado, Javier Echevarría, ha dedicado la mayor parte de sus esfuerzos en la canonización de Escrivá de Balaguer, por lo que eso puede significar para el Opus Dei, de prestigio religioso. Pero el sentido que ahora tiene este poderoso pero minoritario movimiento es cuanto menos oscuro y difícil de definir. Están detrás de la defensa de la religiosidad, pero los mismos católicos los ven como integristas; luchan por defender al papa y los principios de la iglesia de Roma, pero desde el mismo entorno de la iglesia y desde otras órdenes que pretenden la misma lucha, se recela de ellos por el inconmensurable poder que ostentan y la gran influencia que puedan llegar a tomar, quizás superior a la de los jesuitas en sus mejores tiempos.



2 comentarios:

  1. No sé qué puede faltarle al Opus Dei para ser considerado una secta. Cumple con todas las características -grupo hermético al menos medianamente, que se proclama único poseedor de la verdad y que obedece de modo ciego a un líder al extremo de que incita a los interesados a entregar sus posesiones y dejar a su núcleo afectivo (para mayor demostración ver la película "Camino"- que los mismos sacerdotes le atribuyen a las iglesias evangélicas independientes. Debe ser por la muñeca negociadora de Escribá, que le permitió sentarse a la diestra de papas como Wojtyla, el mismo que excomulgó a un sujeto igual de extremista como Marcel Lefebvre, sólo porque decidió actuar en consecuencia, a rostro descubierto y sin hacer concesiones en materia de doctrina, tal como procedió Jesús.

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  2. Este tipo de situaciones han ocurrido en muchisimas ocasiones, discrepantes de la iglesia que se han mantenido dentro y han sido nombrados santos y otros que han querido hacer cumplir más los preceptos de esta y mejorarla han sido tildados de herejes y excomulgados. Solo depende de que no se ataque al papa. Lefebre hizo esto último y le costó la expulsión, mientras Escrivá se apostó como paladin en la defensa de este, aunque en el fondo ha ido casi por libre.
    Gracias por su comentario

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